Hay mucho más que hacer

Dr. Luis Gómez Chávez

Es bastante común escuchar a personas decir dentro de las iglesias, “yo no tengo privilegios, no tengo nada que hacer o no puedo hacer nada”.   También  hay personas que dicen, “es tiempo de descansar pues ya mucho he servido a Dios, que lo hagan otros”. Sin embargo, todos, no importa si tenemos algún ministerio oficial reconocido, o si ya hemos servido unos 200 años, siempre hay mucho más que hacer.  Mientras Jesucristo no regrese por su Iglesia, mientras tengamos vida, durante estemos sobre la tierra; hay mucho más que hacer.

 Hay una verdad acerca nuestra existencia y es que  nunca estamos completos, siempre hay algo que nos falta.  Todo lo que pasó ya es historia y no podemos hacer nada por regresar al pasado para recuperarlo.  Nuestros éxitos, fracasos, errores, faltas, experiencias, buenos actos y hermosos sucesos que fueron antes de hoy, pertenecen al pasado y no podemos recuperarlos.   Hay ocasiones en que sin darnos cuenta decimos o hacemos algo de lo cual nos arrepentimos, sin embargo no podemos hacer nada para hacer regresar el tiempo.    El pasado es solo el pasado.  En el presente, por mucho que ya hayas vivido, hayas hecho; no es suficiente, no has terminado, aun falta algo que hacer, tú tienes mucho que hacer aun.

Significa entonces, que todo nuestro pasado aunque esta en el pasado, este tiene su efecto en nuestro presente, en nuestra forma de vida, en nuestra conducta y en nuestro futuro.  Si nuestro pasado no fue tan bueno, de alguna forma tendrá  efecto en el presente.  De algunas malas decisiones, acciones y proyecciones hechas en el pasado es que resultan en efectos claros en nuestro presente. Es por ello que en tu presente tienes la gran oportunidad de enmendar, recuperar o vindicar.   Y tú decías que ya no hay mucho que hacer, claro, aun tienes mucho que hacer porque la obra de Dios no ha terminado, la tarea que Dios te dio aun es incompleta.

El pasado está lleno de cosas hermosas, pero también de cosas feas.  De nuestro pasado viene buenos y agradables recuerdos, pero también vienen malos y desagradables  memorias a nuestra mente.  Josué al terminar su primera parte de la tarea divina, la de conquistar toda la tierra, aun le quedaba la segunda parte que hacer. Con todo, al revisar esa primera parte podemos comprobar que su labor estaba incompleta, aun tenía mucho más que hacer.  De igual forma, al hacer una evaluación ministerial, observamos que posiblemente nuestro trabajo es incompleto, y eso es probable que nos traiga consecuencias.

En la obra de Dios, hay mucho que hacer, y todos somos importantes porque todos tenemos algo que hacer porque a todos Dios les ha  delegado una tarea que hacer y para alcanzarlo ha dado a cada uno por lo menos un don espiritual.  Es por ello que, es importante que cada miembro de la iglesia  evalúe su vida, su trabajo en el Señor y con responsabilidad confirme si está haciendo la labor con fidelidad, porque aun hay mucho por hacer. No te quedes sentado, no te quedes solo observando, por favor, levantarte y has la parte que te corresponde, la función que Dios te ha dado dentro del Cuerpo de Cristo porque de esta labor tendrás que dar cuenta delante de Cristo ( 2 Co. 5:10, 2 Ti. 4:1).    Vamos, pon tus manos en acción, la obra aun no ha terminado.

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