Lo delicado de ser un líder

Dia 217

Tito 1

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

 

La palabra que utiliza Pablo en algunas de sus cartas para referirse al acto de ser señalado por otra persona es “irreprensible” (anakletus). Algunas otras versiones de la Biblia lo traducen como “alguien sin censura” “intachable” “sin nada por lo cual ser criticado”. En otra reflexión dije que esta palabra no se refiere a perfección, sino al buen testimonio que no solo los líderes de una iglesia deben tener sino todos los que somos hijos de Dios, los que forman parte de una iglesia.   Pablo podría estar pensando en dos posiciones cuando usa la palabra irreprensible, como el estado de perfección cuando ya estemos con Cristo (Ef. 4:13), y en ese sentido, el ser irreprensible se convierte en la meta del cristiano.  La otra posición es el esfuerzo por mantener un buen testimonio mientras se está en la tierra (1 Ti. 4:12-16), la acción de mantenerse apartado del pecado, y evitar ser objeto de señalamiento que dañe el testimonio de la Iglesia y manche la pureza del evangelio denigrándolo.

En 1 Timoteo, y en Tito, el apóstol Pablo usa esta palabra como requisito sumatorio de los 23 requisitos que debían cumplir todos los que están en el liderazgo primario y secundario de la iglesia, ancianos, diáconos y diaconisas.   Sin embargo, cuando leemos 2 Ti. 2:15, el mismo Pablo dice que toda persona que tiene un cargo dentro del Cuerpo de Cristo, debe ser aprobado, diligente, siervo, que presenta el evangelio con valor y usa bien la Palabra de verdad. Y en seguida, Efesios 4:16 dice que cada hijo de Dios, tiene una función, una responsabilidad, un privilegio, una tarea y un cargo dentro del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, aunque no tenga nombramiento oficial como líder, y por ende, también debe ser irreprensible, no debe ser objeto de señalamiento.

Tito cuando es enviado a Creta es para cumplir dos propósitos 1:5, corregir lo deficiente y establecer ancianos.  En otras palabras, corregir lo incorrecto de la iglesia y organizarla como iglesia. Lo primero tiene que ver con enseñar la Palabra hasta que los hermanos la entiendan, y se sometan a esta aceptándola como la máxima autoridad de Dios que no se cuestiona, sino que solo se obedece.   Cuando se entiende lo que Dios dice en su Palabra, se obedece,  aunque algunas veces, esta dice verdades, establece órdenes, y mandamientos que no nos gustan, y ni se ajustan a nuestros deseos, sueños humanos.  Sin embargo, quien ama a Dios, simplemente obedece, y se somete porque así lo reveló Dios.  La Biblia tiene prohibiciones, ordenanzas, y leyes, y todo cristiano debe someterse a la Palabra y vivir apegado a lo que esta manda.    Hacer esto es muestra de amor y madurez.  Algunas veces la Palabra es dura, o hasta difícil de aceptar o entender, pero quien la reveló es Perfecto, y su palabra es la máxima autoridad; por lo tanto solo se debe obedecer.  Como una espada depura, como miel es deliciosa, y como perfecta guía a lo mejor.

Una vez, Tito terminó de enseñar todo el consejo de Dios, y corrigió lo deficiente, las malas doctrinas, y las débiles enseñanzas en Creta; entonces pasó a organizar la iglesia.   Lo primero que se hace para organizar una iglesia es establecer el liderazgo primario y secundario: ancianos y diáconos.  Como ya lo mencione, estos debían cumplir 23 requisitos resumidos en irreprensibles o buen testimonio.  Una vez, los escoge y los presenta a la congregación, ellos adquieren la gran responsabilidad de pastorear a la iglesia. La posición de ancianos y diáconos no los hace inmunes al pecado o al señalamiento, todos, por ser el blanco del mundo, por estar al frente de la obra, por ser los de mayor responsabilidad  y autoridad espiritual delegada por Dios, el diablo los acusara, los atacara, y busca hasta la más  mínima deficiencia, error, falla en ellos para señalarlos, criticarlos, y censurarlos.  Y claro está, los ancianos y los diáconos están expuestos a cometer pecados con pensamientos, sentimientos y acciones, lo cual dará motivo para ser señalados. Cuando uno  de estos es señalado por un pecado que pone en duda la reputación de su persona, y la identidad de la iglesia o el testimonio del evangelio, el caso debe ser tratado, y si se comprueba, tal pecado, el anciano o diacono debe dimitir a su cargo para bien de la obra.

Ahora bien, la Biblia dice que contra un anciano, o contra alguien que está dirigiendo o presidiendo la Iglesia, no emitan acusaciones a la ligera, sino que debe ser con dos o tres testigos (1 Ti. 5:17-19).  Por otro lado, el señalamiento o la acusación tienen que ser por pecado, no porque este enseñe la Palabra que a los miembros no les guste o no esté de acuerdo con sus planes o lo que piense.  Pero si un anciano, diácono, o líder está haciendo algo que está en contra de la Biblia, afectando el avance de la iglesia, dañando la armonía de la iglesia, creando proselitismo (división) dentro de la Iglesia, este debe dejar su cargo  y/o hasta podría ser disciplinado (Ti. 3:9-10).    Esto es lo que Pablo enseña a Timoteo y a Tito.

Creo que es muy sabio lo que hizo Aquila y Priscila con Apolos después de escucharlo cometer errores en su predicación.  Lo llamaron aparte, les mostraron los errores, y después que él los aceptó y corrigió, le confiaron el ministerio nuevamente. Esta es una enseñanza y una práctica que debemos tomar en nuestra manera de corregir el error de alguien, no señalarlo en público, ni mucho menos callarlo con tal de no tener problemas, menos cuando es un anciano o diacono. Lo saludable es ir directamente con la persona que ha cometido el error, y con amor, firmeza, sabiduría y pruebas bíblicas, hacerle ver el error con la intención de restaurarlo. Si esta persona no lo acepta, y persiste en el error, invite a uno o dos testigos y vuelva a intentar restaurarlo siguiendo los mismos pasos. Si aun con todo esto persiste la persona en seguir en lo mismo, hágalo saber al liderazgo y ellos sabrán a la luz de Mt. 18 dar el siguiente paso.

Tengamos cuidado con señalar a alguien, no lo haga en público, dígaselo a la persona, hágalo buscando el beneficio de la iglesia, hágalo guiado por el Espíritu, y Dios se encargará de recompensarle. Leamos la Biblia y apliquémosla como se debe aplicar, para que Dios sea honrado, la iglesia edificada y el evangelio proclamado, y si hace un señalamiento que no es para lograr los tres objetivos mencionados, es incorrecto lo que hace, es pecado.

Tito entendió lo que debía hacer en la Iglesia de Creta, lo hizo en obediencia, Dios fue exaltado y Tito felicitado.  Ser un líder es un asunto delicado, requiere responsabilidad, santidad, obediencia y celo por la Palabra y la doctrina.  Se necesita un corazón de pastor, espíritu de siervo, y  convicción de apologista.

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