Es hora del cambio

Dr. Luis Gómez Chávez

Hay momentos en la vida donde se debe no solo mostrar sino tener carácter y determinación para tomar decisiones y hacer cambios en la vida. Recuerdo  que desde pequeño me decían que las dos decisiones más importantes en la vida de un ser humano son: Recibir a Jesús como Salvador personal y contraer matrimonio con la persona que será su esposa (o)  para toda la vida.   En las dos hay un compromiso de lealtad exigido para toda la vida.

Si hay un personaje que admiro por su carácter y determinación es Josué.   Él tomó una decisión que cambió o determinó su presente y su futuro.  Es interesante que no fue la decisión de aceptar a Cristo porque ya era hijo de Dios, ni era el casarse porque ya era casado y tenía hijos.  La decisión en Josué 24:14-15 consistía en escoger entre dos alternativas  de estilo de vida, el estilo acomodado al mundo o el estilo de vida sometido a las exigencias de Dios.

Ambas tenían repercusiones trascendentales, si decidía por quedarse con el montón podría tener respaldo, apoyo, fuerza, seguridad y tranquilidad temporal de todo Israel pero significaba estar contra Dios. Claro está, vivir conforme a las exigencias del mundo, acomodado al sistema del mundo, de acuerdo a los deseos de la carne y  manipulado por lo que ofrece el diablo y el mundo, aparentemente agrada a la carne, no requiere mucho esfuerzo y se tiene el aval del mundo entero.

Sin embargo, escoger a Dios, en este caso significa que la mayoría del pueblo posiblemente no lo seguiría y solo quedaría él con su familia. No ser respaldado por el pueblo, escuchar la presión y la crítica diaria de los opositores, sentir la desaprobación de los demás y oír el reclamo por todo, no es fácil. Como dice Pablo, los designios de la carne son enemistad contra Dios.   Decidir por la minoría sabiendo de la guerra que tendría que enfrentar por la mayoría que se opone, es una decisión que trasciende el presente, es tener la seguridad de estar en la verdad y que es necesario hacer un cambio.

Esto es lo que la Iglesia, las familias, los matrimonios y cada cristiano deben entender, que es hora de vivir diferente a la manera que ha estado viviendo, es hora del cambio. Es urgente liberarnos de la opresión de la cultura que nos ha adormecido para crear una nueva cultura, soltarnos de la influencia del pensamiento postmodernista mostrando otra forma de vida apegado a la Biblia y que responda a las demandas de este mundo.  El poder de esta sociedad postmoderna, liberal, tolerante y carente de valores  esta adormeciendo aún a la iglesia y si ésta no reacciona, morirá como muere una rana. La manera más fácil de matar a una rana sin que esta se dé cuenta es ponerla en una hoya con agua sobre una estufa a fuego lento la cual se va calentando paulatinamente hasta matarla, sin que esta se dé cuenta.

             El cambio es en el corazón y en la mente.  El cambio comienza con la decisión, renuncia y entrega.  Dejar el estilo de vida apático hacia las cosas espirituales y comenzar a practicar lo que Biblia enseña, lo que Jesús nos ordena, y lo que el Espíritu nos ordena hacer.

 

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