El arte de las buenas relaciones

Día 211

1 Ti. 5

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Con frecuencia he escuchado que una de las cosas más difíciles es tratar con personas.  Las razones que dan para tal aseveración es la diversidad de caracteres, temperamentos, costumbres, cultura, gustos, y formas de ser.  Dios ha hecho a todos muy diferentes los unos de los otros, y si a eso le sumamos la diferencia de edad, color, raza, idioma, posición social, preparación académica y nacionalidades. La manera de pensar, sentí y creer muchas veces hace la diferencia, el estado de ánimo, el nivel de madurez espiritual, los planes para su vida, y el estado civil.   Muchas otras cosas hacen diferentes a las personas como la forma de hablar, la estatura, la edad y el grado de disposición que posee.   A veces son cambiantes, inestables, inseguros y exigentes.

¿Tendrá razón las personas que dicen que tratar o trabajar con personas es lo más difícil que hay? Yo siempre he creído que todas son personas, seres humanos, sean pequeños o grandes, no importa el color, el estatus, origen o raza, todos, absolutamente todos son seres humanos con los mismos derechos de ser respetados y tratados como lo que son y lo he practicado.   Recuerdo la primera iglesia donde Dios nos lleva a pastorear, le dije a mi esposa, tú te encargas de trabajar con las mujeres y los niños y yo me encargare de trabajar con los hombres y los jóvenes.  Con todo, yo propuse una filosofía de trato con las personas, un trato de respeto, educación porque lo que yo buscaba era lo mismo hacia mí.   Así que, desde entonces, hasta la fecha, durante más de 26 años, trato a todos con respeto, y educación sin importar quién es la otra persona.

Un maestro que recuerdo con mucho respeto me enseño que de la manera cómo quieres que te traten y te respeten es como tú debes respetar y tratarlos tú.  Él me dijo, trata de usted a todos y eso marcara un límite de respeto.   Sin embargo, es quien me da el máximo ejemplo de cómo aprender a tratar las personas es el apóstol Pablo en 1 Timoteo. Los vv. 1-2 es un comentario que Pablo pone a la cabeza porque es un resumen de lo que hablará en este pasaje. Menciona cuatro clases de personas, con diferentes edades, de ambos sexos y con diferentes niveles de autoridad. Ancianos, jóvenes, ancianas y jovencitas y les recuerda la manera en que habrá de tratarse; como a “padres, madres, hermanos y hermanas”. Estas personas representan a la congregación que Timoteo, el joven pastor debía ministrar. Siendo un pastor joven; debe ser respetuoso, amable, firme y celoso de la Palabra de Dios.

Tratando a las viudas con “‘mucho respeto y honra” (5:3-16) ¿Quién es en verdad una viuda?

Según este pasaje, hay por lo menos 4 clases de viudas, pero solo una es la verdadera; y es la que cumple los requisitos que la Palabra de Dios establece. l) Hay viudas que se denominan viudas pero aun tienen hijos nietos (v.4) 2) Hay viudas que se han quedado solas y esperan solo en Dios (v.5) 3) Hay viudas que se consideran viudas pero viven entregándose a placeres de este mundo (v. 6) 4) Las viudas que aun son muy jóvenes (v.1l-14).  La Biblia da los requisitos para una verdadera viuda: 1) Mayor de 60 años de edad (v.9) 2) Que haya sido esposa de un solo marido (v.9) 3) Que tenga buen testimonio, si ha criado hijos, si ha practicado hospitalidad y ha servido a los demás(v.l0).  4) Ha quedado sola, espera solo en Dios, vive orando y entregada a Dios (v.5), Asique, no todas las que se denominan “viudas” son verdaderas viudas.

¿Cómo deben ser tratadas las verdaderas viudas?  Los parientes que tienen una viuda; sean estos hijos o nietos, y la viuda es su  madre o su abuelita; es responsabilidad de los parientes hacerse cargo de ella, como una recompensa a ella y porque esto es bueno y agradable a Dios (v.4). Pues si los parientes, siendo cristianos; no cuidan de su madre o abuela que se ha quedado sin su esposo; niegan la fe, se comportan peor que un no cristiano (v.8). Además, los creyentes son responsables de mantenerla y hacerla una carga a la iglesia (v. 16). Cuando los parientes son responsables con su propia familia y provee para ella con amor y gratitud; la Iglesia podrá atender perfectamente a las viudas que en verdad lo son.

El consejo de Dios para las mujeres que muy jovencitas se quedan viudas, es que se vuelve a casar. Según los vv.12-13, cuando no se casan, se vuelven ociosas, haraganas, chismosas, andan de casa en casa y hacen pecar a muchas personas más. Asique, la mujer que se queda sola por la muerte de su esposo, tiene la libertad de volverse a casar; mayormente si esta es joven. Y en vez de tener un comportamiento de falsa piedad, se casa, cría hijos, co administra su hogar y no se presta como instrumento del diablo; ni mancha el Evangelio con su mal comportamiento.

Y las viudas que en verdad lo son, deben ser tratadas con mucha honra, respeto y amor. Como jóvenes, y como cristianos es nuestra responsabilidad velar por ellas. Hablémosles como a personas que Dios nos ha dejado para servirles. La iglesia debe atenderlas con responsabilidad, con amor y fidelidad. Debe tener en su presupuesto algo para servir a las viudas. Esto es lo que ensena el Nuevo Testamento.

Tratando a los Ancianos “Elder” ” Episkopos” (5:1-2, 17-20) ” Presbuteros”.

No debemos olvidamos que Timoteo es un joven pastor. Su papel ministerial posiblemente será cuestionado por su juventud. Pablo ya le ha aconsejado ‘”Ninguno tenga de menos tu juventud” y tú no seas la causa para que subestimen tu juventud. Por lo tanto, debes ser ejemplo en todos los aspectos de tu vida. La edad no es la base para ejercer un ministerio pastoral y de tener autoridad para reprender, sino la buena conducta y el comportamiento ejemplar. 1 Ti. 4:1-16 enseña sobre la buena conducta que Timoteo debe practicar. Tal comportamiento le prepara para saber tratar a toda clase de personas, de toda edad, posición y sexo que estén en la congregación. Debe tratarlos con respeto.

A los ancianos y las ancianas de edad “Presbuteros” “Presbuteros” (v.l-2) La referencia que Pablo hace aquí es a personas de edad   No importa si son o no son parientes, conocidos 0 desconocidos, nuestra responsabilidad es tratarlas con mucho respeto. Y Timoteo en la congregación debía “no reprender 0 reganar” sino “exhortarlos o animarlos 0 ayudarlos”. Se debe hacer con el mismo respeto, honra y amor como a nuestros propios padres. A las ancianas como a madres. No con gritos, insultos, con superioridad o prepotencia; sino con humildad y admiración. Leamos Lev. 19:32 y notara’ el respeto que se les ha de tener.

A los ancianos “Elder ”’` Presbuteros” Episkopos” en función de siervos de Dios (v.17-20) No son solo ancianos por edad, sino que son personas sazonadas por el tiempo y la experiencia, por la edad y su madurez espiritual. Además, son personas escogidas por Dios para apacentar la Grey de Dios. Personas, que unidas al pastor se encargan de alimentar, cuidar, edificar y guiar la congregación encomendada por Dios. El trato hacia ellos debe ser con mucho respeto, admiración, y amor. No subestimarlos, no denigrarlos, ni sentirse superiores a él 10s.

A los que gobiernan bien, enseñan y predican la Palabra de Dios; son merecedores de doble honor y respeto. Son hombres santos que Dios ha llamado para servirle y los ha dotado con habilidades  sobrenaturales  para enseñar y predicar y/o presidir. Una de las virtudes que los ancianos deben llenar es que sean aptos para ensenar.  1) Enseñar por medio de su vida ejemplar y espiritual, 2) Enseñar por medio de la habilidad sobrenatural del don de enseñar. Así que, debe haber reconocimiento, gratitud, respeto y admiración por lo que Dios les ha permitido hacer y ser. Estimularles, animarles y respetarles.

Contra un anciano no permitas acusación precipitada (v.19) Muchos acusan a los ancianos de anticuados, pasados de moda, orgullosos, conservadores, y antisociales. A veces es verdad. Otros inventan falsos testimonios para dañarlos. Pablo, no obstante, aconseja a Timoteo poner atención a todo; pero no precipitarse para tomar decisiones, ni  dejarse llevar por cualquier información. Si algo que se dice de un anciano tiene peso, confírmalo con 2 o 3 testigos y siguiendo el proceso de Mt.18:15-22. Si la acusación termina siendo verdad, tal anciano debe ser suspendido de su ministerio por no ser irreprensible; si la falta lo amerita. Con todo, aunque sea cierto, la actitud nuestra según Gálatas  6:1-2 debe ser con “humildad, mansedumbre, considerándote a ti mismo no sea que tu también seas tentado”. Según el v.20, si el anciano, o un cristiano en particular de la iglesia, insiste en seguir pecando; repréndelo públicamente, después del proceso de Mt.18:15-22.

Las buenas relaciones se construyen con  respeto, amor, educación y con carácter.

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