Lo que más desea Dios de nosotros

Día 203

1 Tes. 4

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Establecer prioridades en la vida no solo  es importante sino determinante para ser efectivo en lo que se hace y en lo que se es.    Muchas veces gastamos energía, dinero, tiempo, habilidades, etc. en cosas que aunque parezcan buenas, necesarias, o importantes; por no seguir un orden de prioridades, terminan siendo ineficaces y hasta desgastantes.   A veces se compra cosas que no son necesarias,  es solo un gasto que afecta el presupuesto.   En otros casos, invertimos dinero en cosas solo por deseo, lujo, o impulso de comprador, pero nada que ver con la realidad y la necesidad.

Cuando establecemos prioridades como cristianos que somos, por lógica, la relación con Dios debe estar en el primer lugar.   Si se comienza el día, la semana, el mes, el año, un trabajo, un proyecto, un negocio, una carrera, tomando en cuenta a Dios, pidiendo la dirección a él, y esperamos su aprobación y le permitimos que él supervise, guie, monitoree nuestra vida, seguro que los resultados serán sorprendentes.     Cuando Dios tiene el primer lugar en nuestras vidas, el resto de las cosas, con seguridad seguirán un orden de prioridad lógico, aceptable y beneficioso.

Al leer el capítulo 4 de 1 Tesalonicenses, específicamente los primeros 12 versículos encontramos un énfasis en el mayor deseo de Dios para nuestra vida, y es la vida de santificación.  Lo que más desea Dios de nosotros no es otra cosa que vivamos apartados de todo aquello que no honra a Dios, de lo que no contribuye a nuestra edificación, lo que no ayuda a la edificación de la Iglesia, lo que no ayuda para que el evangelio avance.   Sencillamente, es vivir apartados del pecado y consagrados a Dios.    Es dejar de hacer lo malo y comenzar a hacer lo que es bueno, digno de virtud, lo que agrada a Dios.

Esta es la prioridad que San Pablo escribe a los hermanos de Tesalónica y que es el deseo de Dios para sus hijos.  Dios no busca su dinero, sus habilidades, sus talentos, su apellido, sus títulos, su potencial, pues todo eso  él mismo lo da y lo puede usar cuando crea necesario.   Pero lo que si busca Dios de nosotros es nuestra santidad (v.1, 2,7).   De manera que, si usted quiere ser efectivo en la vida cristiana, es necesario establecer un orden de prioridad donde la relación íntima con Dios sea lo primero.  Una vez su estilo de vida está controlada por esta relación con Dios, el resto de las prioridades seguirán el orden lógico.

El deseo de Dios es que tu vida  este en limpia, transparente y sincera relación con Dios.   ¿Cuál es el mayor deseo en tu vida?

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