La alegría de vivir satisfecho hoy

Día 195

Filipenses 4

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Un señor muy rico anunció que va a regalar una finca. Hizo un rótulo con letras pintadas con colores fluorescentes, y atractivas. Las letras del anuncio eran tan grandes que todos podían verlas. El anuncio decía: “Regalo mi finca a la persona que se sienta satisfecha por lo que es, lo que tiene y lo que hace”. Como era de esperarlo, un día muy temprano, un hombre tocó la puerta del rico y le dijo: “Señor, vengo por la finca que está regalando, porque soy la persona más satisfecha del mundo.” “No puedo regalarte la finca porque si estuvieras satisfecho con lo que eres, tienes, y haces, no vendrías en busca de más”, respondió el rico.

¿Qué es contentamiento? Es una virtud espiritual muy poco entendida y practicada. “Luis, mire lo que tengo en mi cuenta bancaria,” dijo Eusebio. “Solo quiero completar otros $10,000 dólares más para enviarlo a mi país. Ya compré una casa, varias vacas lecheras, y tengo una buena cantidad de dinero en los bancos. Trabajo hasta diez horas al día porque quiero tener más”. En el rostro, en la voz y en los gestos de Eusebio se mostraba la sed y el hambre por el dinero.

La persona que no ha experimentado el contentamiento como una virtud transmitida por el Espíritu Santo sufre muchos problemas. La falta de contentamiento se demuestra en la insatisfacción, avaricia, desconfianza, intranquilidad, codicia, egoísmo, falta de dependencia de Dios, falsa espiritualidad, quejas, lamentos, reclamos contra Dios y mezquindad. Se duerme poco, se piensa mucho, olvida lo prioritario, no piensa en los demás, no está tranquilo en un solo lugar, hace muchos planes, siempre está haciendo números, ahorra lo que gana y nunca está feliz con lo que tiene. Hay personas que ni duermen por trabajar. Otros ven a sus hijos y esposa solo el domingo porque el resto de la semana está ganando dinero.

¿Conoce usted a una persona así? Puede que cerca de usted haya personas insatisfechas y descontentas con la vida, con lo que son y tienen. ¿Es usted una persona satisfecha con lo que es, lo que hace y con lo que tiene? Eva, la primera mujer en la Biblia, por ambición e insatisfacción, desobedeció a Dios (Gé. 3). Acan, por su avaricia y descontento robó un manto y dinero (Jos. 7). Judas, uno de los doce discípulos de Jesús, por amor al dinero, vendió a su maestro (Mt. 26:14-16). Ananías y Safira por la ambición mintieron al Espíritu Santo (Hch.5:1-11). La codicia es opuesta al contentamiento, pero “Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento,” (1 Ti. 6:6).
¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
¿Qué es contentamiento? ¿Qué no es contentamiento? ¿Cuáles son las causas y los efectos? ¿Habrá forma de promoverlo, preservarlo y extenderlo? ¿Cuándo una persona experimenta contentamiento como una virtud espiritual? ¿Cómo beneficia el contentamiento a la familia, a la iglesia, a la sociedad, y a la nación? La palabra contentamiento como sustantivo solo aparece una vez en el Nuevo Testamento (1 Ti. 6:6) y se traduce “suficiencia”, pero su equivalente aparece en otros pasajes. La misma palabra en (1 Ti. 6:6) se traduce como ‘contentamiento’ mientras que en (2 Co. 9:8) es ‘todo lo suficiente’. Cuando Dios dijo a Pablo ‘bástate mi gracia’ (2 Co. 12:9) usó la palabra ‘estar contento’ (Lc.3:14; 1 Ti. 6:8; He. 13:5). Otra manera de decirlo: “mi gracia es suficiente para lo que tú necesitas, deseas y quieres haces”. Como dice Jerry Bridges, “La persona contenta experimenta la suficiencia de la provisión de Dios para sus necesidades y la suficiencia de la gracia de Dios en sus circunstancias”.

Por ejemplo, el Salmo 37:7 tiene relación estrecha con el contentamiento porque está ligado a la fe, la confianza, la seguridad, la dependencia y la satisfacción que un creyente tiene en Dios y sus promesas. ¿Cómo guardar silencio y esperar en Dios y su palabra cuando las circunstancias parece estar en contra de uno? Este es el reto del contentamiento; aprender a sentirse satisfecho, completo y confiado en Dios, aún cuando las cosas, los planes, y las circunstancias que te rodean son adversos. Es dejar de depender de las cosas, de tus habilidades, de tus títulos, de tus recursos y de los demás para depender sólo de Dios. Es una ruptura entre tu autosuficiencia y la dependencia absoluta de Dios. Es dejar de ser yo mismo para permitir que Cristo sea todo en mí (Fil.1:21, 4:13).
ALEGRIA EN ABUNDANCIA O EN ESCASEZ

El contentamiento es una virtud divina que da tranquilidad, satisfacción, contentamiento, estabilidad, y optimismo en tiempos de abundancia o de escasez. Una de las cosas que más produce inconformidad, insatisfacción y descontento son las posesiones materiales. Lucas. 3:14-22 enseña a estar contentos con el salario y en toda situación y Mateo 6:14-34 enfatiza que el mejor antídoto para el afán y la ansiedad es confiar en Dios. ¿Soy feliz con lo que hago, recibo y hago? ¿Está satisfecha mi esposa e hijos material y espiritualmente? ¿Hay algo que mi esposa desearía tener, mi hija quisiera comprar y mis hijos anhelan conocer?

Cuando estoy contento, satisfecho, conforme y tranquilo con relación al dinero, veo la vida con otra perspectiva. El contentamiento es más que dinero o bienes materiales, es una vida de entrega, dependencia, confianza y satisfacción en Dios y su Palabra. Es una relación estrecha, fresca, transparente, sincera, limpia, constante y de fe entre el cristiano y Dios. El reto es aprender a vivir confiado en Dios y agradecido por cada circunstancia, pues estas son parte del proceso divino que busca lo mejor para cada persona. Creer en que Dios está en control de todo lo que nos sucede como dijo Pablo: “He aprendido a saber vivir en toda circunstancia, de bonanza o escasez”, es más importante que lo que hacemos para sentirnos satisfechos (Fil. 4:4-6, 12, 13,19).

El contentamiento no lo producen las cosas, sino Dios porque él se encarga de dar gozo, regocijo y alegría. En Nehemías 12:43, contentamiento significa ‘regocijo y alegría’. Es el pueblo de Israel quien dice: “tenemos alegría, regocijo después que hemos ofrendado a Dios”. El resultado de dar a Dios no solo los bienes materiales, sino la vida misma es la alegría, la satisfacción, y la realización. Dios es el que produce el verdadero contentamiento no las cosas. Este no viene por lo que damos sino porque a Dios le place dárnoslo.
TIENE SU BASE EN DIOS

El contentamiento del que habla la Biblia, tiene su base en Dios, en la relación madura con el Espíritu, en el grado de obediencia de la Palabra y en las profundas convicciones de fe. Por lo tanto, el verdadero contentamiento no depende de la abundancia o de la escasez; sino de la constante relación con Dios (Jn. 15:5,8; Fil. 4:13). San Pablo destaca dos aspectos de Dios en relación al contentamiento: la provisión de Dios para sus necesidades y la suficiencia de la gracia de Dios para cada circunstancia (Fil 4:6, 7, 13,19). Así que, tenemos contentamiento porque Dios es fiel, soberano y provisor, justo, cuidadoso, libre e independiente para hacer su voluntad. Dios provee para todas las necesidades materiales y obra en cada circunstancia para el bien de cada uno (Sal.23: Ro. 8:28). Quien teme y espera en Dios ha encontrado satisfacción y descanso para su alma.

Todo lo que somos, hacemos y tenemos viene de Dios como resultado de su gracia, su amor y su fidelidad. Pablo aprendió que la gracia de Dios es suficiente para vivir contento en toda circunstancia. La gracia como favor inmerecido de Dios hacia nosotros a través de Cristo y la ayuda divina que él da a través del Espíritu Santo, ambas dimensiones son necesarias para el contentamiento. La primera tiene que ver con nuestra relación con el Dios soberano que nos da todo aun cuando no merecemos. La segunda tiene que ver con nuestra relación de dependencia con Dios por medio de la acción diaria del Espíritu Santo.

De esta forma Bridge concluye: “Debemos aprender que aunque nuestras circunstancias sean difíciles y frustrantes, la ayuda de Dios a través del Espíritu Santo nos es accesible para ayudarnos a responder en una manera piadosa y a contentarnos.” El Espíritu Santo como Consolador, Ayudador, Intercesor, Protector y Proveedor nos aclara cuando no entendemos las cosas que pasan e intercede delante del Padre para que su gracia se manifieste en nuestra debilidad y necesidad.

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