Fundamentos para una familia que agrada a Dios

Dr. Luis Gomez

Salmo 127,128, Dt. 4

        Deseo mencionar dos cosas.  Primero, uno de los objetivos en el programa de predicación anual como Iglesia es promover los valores espirituales que contribuyan al mejoramiento de cada cristiano en su relación con Dios, consigo mismo, con su familia y con la sociedad. Segundo, sintiendo una pesada carga al ver como en este tiempo, los valores espirituales, morales y cívicos se están perdiendo, sustituyendo y/o eliminando; desde el año pasado comencé a investigar, analizar, enseñar, predicar y escribir referente a este tema frente a la influencia del postmodernismo infiltrado aun en las iglesias. Como resultado, en este momento está siendo  revisando el manuscrito de 215 páginas  del próximo libro, “al rescate de los valores” que de igual forma, pretenden desafiar o retar a todos, pastores, líderes e iglesias, escuelas y autoridades a trabajar en equipo para hacerle frente a todo esto, para formar familiar que agraden a Dios y dejen un buen legado a la próxima generación.   En mi corazón esta publicarlo y distribuirlo gratuitamente por lo menos a 500 pastores y líderes de Centro América, el doble de la donación que hicimos con el segundo libro.    En los tres libros que he escrito, lo que busco es mostrar los fundamentos para una familia que agrada a Dios.  La familia que agrada a Dios, teme, obedece y cumple su deber.

  1. El temor hacia Dios como prioridad (Sal. 128:1a)

Me encanta comenzar con Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.  Sin embargo, de inmediato me siento obligado a buscar  referencias previas y posteriores a la idea del temor de Dios en la Biblia. El predicador Albert Martin dice que hay entre 150 y 175 referencias distintas y explícitas en cuanto al temor de Dios.

1.1. Unas pocas referencias en el AT

Ge. 31:42 ““Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías”.

Éxodo 18:21 dice: “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez”.

Job 1:1 “Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto (Job 1:1). “Intachable y recto”. Y luego, tenemos el alma interna de esa vida: “temeroso de Dios”.

Job 28. “dice que la fuente de ese temor es Dios” luego Salomón en Ecle. 12:13 dice “el todo de una persona es “temer a Jehová”.

                 1.2. Referencias en El Nuevo Testamento.

Mateo 10:28 Jesús dice: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Jesús vino a reforzar este valor y a enseñar que la gente ame, respete, reconozca y adore a Dios.  Ef.5:21 dice, “someteos unos a otros en el temor a Dios”.

                 1.3. Referencia a los Salmos  127,128:1,4)

Observe con cuidado (colocar los dos salmos 127,128 en la pantalla para ser leídos y comparados).   Encontramos los siguientes aspectos: 1) Solo con Jehová como fundamento se puede edificar una familia que agrade a Dios. 2) Solo cuando se teme a Jehová se puede ser feliz y bendecido. (Salmo 128:4b).  3) Solo cuando cada miembro de la familia teme a Dios, se apega a la palabra y cumple las funciones que le corresponde, entonces estarán dejando un legado inolvidable a la próxima generación.

¿Por qué se debe temer a Dios?   Por lo que él es para nosotros Dt. 4:6, 15, 24, 10,12) y por lo que él hará si no lo respetamos (Dt. 4:25-31).

¿Qué significa temer a Jehová?  Albert Martin dice que El temor de Dios es el alma de la piedad.  Sin ese temor, la piedad es solo religiosidad. El mismo escritor dice: “El temor del Señor es la parte principal del conocimiento”, no se está refiriendo al temor del terror y del pánico, sino al temor de la veneración, del sobrecogimiento y de la reverencia.[1] El temor de Dios es el reconocimiento de la persona y de la presencia misma del Dios santo por lo cual le adoramos y hacemos todo para congraciarnos con él y darlo a conocer por medio de nuestras vidas.

Significa en primer lugar, creerle.  Prov. 1:7 en otras versiones es traducido, “necio es el hombre que no reconoce a Dios”.  Segundo lugar, obedecerle.   Ge. 12:3 comparado con Hebreos 11:7-19 dice que Abraham fue considerado hijo de Dios, porque obedeció al hacer todo lo que Dios le mandó hacer, porque creyó en Dios y su palabra.   Por último, darlo a conocer todos los días a quienes no lo han aceptado y reconocido como su Dios.  A Josué le dice “solamente esfuérzate y se valiente, no te aparte a ningún lado, solo obedece”, y de esta manera fue reconocido como el Dios de Israel.   Esto último significa honrarlo, adorarlo, amarlo y celebrarlo en santidad, fidelidad, compromiso y entrega.

             Resumen: Solo la familia que ha hecho a Jesús como el Señor de sus vidas, y del hogar es la que agrada a Dios.  No es suficiente con ser buena gente, piadosos, religiosos; es necesario tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo.

  1. La obediencia a la Biblia en prioridad (Salmo 128:1b)

2.1. Significa conocerla y creerla  (Salmo 128:1b) (1 Pe. 2:1-2)

El ABC de la vida cristiana en cuanto a la Biblia está en el Salmo 119, debe abrir el corazón para recibirla (v.1-8), beberla para crecer en la fe (v.9-16) y creerla para obedecerla (v.17-24). En el año 2010 escribí tres folletos para los grupos de crecimiento titulados, “Conozcamos a Dios a través de la Biblia”.  La meta era estudiar toda la Biblia destacando un atributo de Dios por cada libro.    Con los primeros tres manuales estudiamos los 39 libros del AT.  El propósito de esta serie era que cada miembro de cada grupo evaluara a la luz de la Biblia sobre la importancia de que cada cristiano alcance un conocimiento suficiente acerca de Dios y que como resultado tenga firmeza, estabilidad, y madurez espiritual para ser dirigido por el Espíritu Santo y  Dios cumpla su voluntad en cada hijo.

El año pasado,  desarrollé una serie de estudios titulados: El estilo de vida del cristiano, o paradigmas de comportamiento de la iglesia: vidas apegada a la Palabra de Dios, vidas sometidas al control del Espíritu Santo, vidas saturadas del amor de Dios, y vidas comprometidas a la misión de Jesús. Vivir apegados a la Biblia es la solución a la realidad de decadencia de esta sociedad en que vivimos, donde la iglesia misma ha perdido de vista el propósito de su existencia, y urge un regreso sincero a la Palabra de Dios como prioridad.

                Los cristianos del primer siglo tenían en sus vidas un lugar predilecto para las Escrituras, daban a las Escrituras un valor moral, espiritual y educacional para sus vidas, lo más importante, habían tomado la decisión de regirse o someterse a ella en todo.

Juan escribió: “Escudriñad las Escrituras porque en ella os parece que tenéis la vida eterna” (Jn.5:39). “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia a fin de que el siervo de Dios este enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16-17).  “Una cosa he prometido a Jehová, ésta buscaré, que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su Templo” (Sal. 27:4).  Es por ello que San Pedro dice:              “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada” (1 Pe. 2:1-3).

El reto entonces es, no solo conocer a Dios por  medio de la Biblia sino obedecerlo por medio de una relación estrecha.   Un cristiano, un matrimonio, y una familia consagrada y esforzada no solo por conocer a Dios sino por obedecerlo se rigen por lo que la Biblia dice, cumple  su rol ante la sociedad lo cual resulta en iglesias saludables e influyentes.

2.2.  Implica acatarla y someter la vida a la Biblia (Sal. 128:4b, Pro. 3:1-9)        

                  Deut. 4:1,2,6,9,13,14,15,23  tienen un llamado urgente a atenderla, oírla, acatarla y obedecerla, y el v.1,6,8 da la razón para obedecerla. ¿Dónde guardarla? V. 6 en la mente, memoria, v.9, 15, 6:5 en el corazón, Prov. 3 atarla en el cuello, Jos. 1:9 que no se aparte de la boca.

                     La iglesia primitiva escuchaba, acataba y enseñaba la Palabra de Dios (Hch.2:41-42, 4:4, 13,19-20,29-32, 5:42).- El que creía en Jesús, de inmediato transmitía a otro su experiencia (Hech.11:19-23, 18:5).  Es lo que hizo Saulo, el endemoniado gadareno, la mujer samaritana, y   la iglesia que no dejaba de predicar (Hch. 13:5, 7,12) y defender lo que creían, porque estaban seguros que era la verdad (Hech.18:4,28).   Estaban dispuestos no solo a sufrir sino hasta morir antes que negar su fe (Hch. 14:19-23).

El resultado de vivir la fe en Dios es la obediencia total.- A Dios se obedece porque se cree (He. 11:1).  Por ejemplo, Abraham obedeció sin pedir detalles y explicación, porque le creyó a Dios.  Someter la vida a la Palabra es obedecer  incondicionalmente aun cuando  no lo entendemos. Es caminar en fidelidad aun cuando se tenga dificultad y  es vivir creyendo que lo que Dios dejó escrito en su Palabra es su perfecta voluntad (Sal. 128:1b, 4b- Pro. 3:1-9).  “Bienaventurado el hombre que anda (vive) en sus caminos con  temor a Dios”.  Lo que Dios desea es que cada uno acate lo que la Biblia ordena y la obedezca incondicionalmente.

             Incluye cumplir  las funciones por naturaleza corresponden (Sal. 127,128).- El padre trabaja, provee, guía para criar a sus hijos en el temor de Dios (Sal. 127, 128:2). La madre cría (da a luz, amamanta), cuida, protege y vela en temor a Dios (Sal. 128:3). Todo hijo de Dios, por naturaleza debe cumplir su función dentro del Cuerpo (Ef. 4:16), como esposo y padre debe amar, proveer, educar, guiar y representar a Dios en el hogar.  Como esposa y madre debe amar, respetar, obedecer, co administrar, guiar a los hijos y representar a Dios. Como hijos e hijas, hermanos y hermanas; amar a Dios, a los padres, obedecer y representar a Dios en todo lugar.

             Aplicación: El llamado que se hace a los cristianos es a volvernos a la Palabra en este tiempo donde se  está cumpliendo Efesios 4:14, y 2 Timoteo 4:3-4.

Conclusión

            Solo cuando cada miembro de la familia teme a Dios, se apega a la palabra y cumple las funciones que le corresponde, entonces estarán dejando un legado inolvidable a la próxima generación.  Mamás, papás, hijos, hermanos; el mejor legado, la mejor herencia, lo mejor de lo mejor que podemos hacer en beneficio de la próxima generación es vivir bajo el temor de Dios y en obediencia a la Palabra.

Insisto,  el reto hoy es, no solo conocer a Dios por  medio de la Biblia sino obedecerlo por medio de una relación estrecha. Solo hay dos maneras para conocer a Dios, a través de Jesucristo y la Biblia, solo hay dos formas para agradar a Dios, creer en Jesucristo y obedecerlo.

              [1] Albert Martin, El temor de Dios II, definición de temor, Iglesia Bautista de North Bergen, http://www.ibrnj.org/el-temor-de-dios-iidefinicion-del-temor-de-dios/

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