Cuando los cambios de una persona te sorprenden

Día 183

Gálatas 4

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

En toda mi vida he visto personas cambiar, algunas para bien y otras para mal, pero hay cambios que no solo nos sorprenden a nosotros  sino también a Dios.   Los cambios en una persona los hace Dios, pero hay cambios que  hacen las personas que nos sorprenden.    Los cambios que Dios hace son para el bien de la persona, pero los cambios que hace la persona cuando son para complacer a sí misma, al fin de cuentas, no le sirve de nada porque los cambios no son para bien.  Los cambios que Dios hace ayudan para ser mejores personas, pero los cambios que una persona hace para complacerse a sí misma y no para agradar a Dios, cada día la va haciendo una peor persona porque la van alejando de Dios.

Recuerdo al joven Mario de Santa Ana, joven activo en una iglesia, sirviendo a Dios con todo lo que podía.   Este chico viajo a Estados Unidos junto con su familia.  Años después, hizo un cambio en su vida que nos sorprendió a todos los que lo conocíamos, se volvió Testigo de Jehová y dijo, “hoy he encontrado la verdad, por más de 10 años estuve engañado en la iglesia evangélica”.  Se sabe de personas, hombres y mujeres que viven sus vidas como los demás, pero de pronto deciden cambiar su identidad, hombres quieren parecer mujeres, y mujeres quieren parecer hombres, porque a la verdad, por muchos cambios que se haga un hombre para parecer una mujer, sigue siendo un hombre por naturaleza y decisión del Creador.   Estos cambios no solo son señales de rebeldía, de baja estima, sino el fruto de un corazón pecaminoso (Ro. 1:26-28).

Pero también recuerdo a don Felix Jacinto, quien fue encontrado en la cuneta de una calle, mal oliente, sucio, acompañado de moscas, entre las aguas sucias que corren en las cunetas o banquetas,  más que dormido, controlado, manipulado por el  licor ingerido, alguien por quien nadie daba un solo centavo.   Cuando Dios hace un cambio, todos nos sorprendemos, porque el cambio que hace es para bien y para mejorar.   El instrumento que uso Dios fue a Don Sotero Renderos, quien alcanzó a ver la escoria de la sociedad,  la pureza de la creación de Dios, allí estaba una creación de Dios, una persona con derechos de vivir como los demás.  Así que, lo levantó de la cuneta, sin pensar en lo que la gente dijera, lo llevó a su casa, sin pensar en lo que su esposa diría, lo bañó, lo alimentó, seguro de lo que Dios ya había dicho, este es uno de mis hijos, hoy es el tiempo del cambio.     Han pasado más de 20 años que don Felix ha vivido como un siervo fiel a Dios, ha servido en todos los cargos de la Iglesia, diacono, anciano, y en otros ministerios, el cambio que Dios hizo en su vida es eterno (2 Co. 5:17).

También hay cambios que no solo nos sorprenden a nosotros, sino que también al apóstol Pablo. Es casi como lo dice el escritor de Hebreos, ¿cómo es eso que personas habiendo escuchado el evangelio, habiéndolo entendido y habiéndolo recibido, de pronto decidan renunciar a la fe, y volver a los caminos de antes, y escojan seguir siendo esclavos del pecado, del mundo y de la carne?  Eso es lo que no solo nos sorprende a nosotros sino que entristece a Dios, al ver que en muchas iglesias del mundo,  diariamente cristianos están dejando que su fe se enfríe, que la inasistencia a los cultos sea algo normal, que el vocabulario y las amistades con el mundo sea algo cotidiano, y que de pronto cometen pecados sin sentir remordimiento por la manera como ofenden a Dios, al evangelio, a las iglesias, y a sus propias vidas.

San Pablo está sumamente sorprendido por la rapidez con que cambiamos los cristianos. En Ga. 4:8-20 les dice que habiendo conocido a Dios, y que él los conoció, se hayan vuelto a los débiles y pobres rudimentos para vivir esclavizados a ellos (v.9).   Un ejemplo de acomodarse al sistema del mundo, a estar de acuerdo a la moda, a seguir la costumbre del mundo lo vemos en el (v.10).  Es tan grande la tristeza, sorpresa, y decepción de Pablo por el cambio que han tenido los cristianos en Galacia que Pablo dice que es probable que haya trabajado en vano con ellos (v.11).  ¿No da tristeza ver esto, que cristianos en quienes se invierte tiempo, estudio, esfuerzo, oración, pensamientos, de pronto, solo por así, deciden alejarse de la fe, peligrando acomodarse al mundo y hacer lo que el mundo hace?

La sorpresa continua en Pablo quien reconoce con satisfacción la manera en que lo recibieron al principio a pesar de que estaba enfermo de los ojos (v.13) pero lo recibieron tan bien, como que si fuera un ángel (v.14).    Es tanta la satisfacción y la felicitación porque estas personas amaban tanto a Pablo que estaban dispuestos a hacer todo por amor a Pablo (v.15). Sin embargo, por decirles la verdad, por señalarles el error, por llamarles la atención, por impedir que sigan en ese mismo estilo de vida, por prohibirles seguir cometiendo los mismos pecados, hoy se han vuelto enemigos de Pablo (v.16).   Observe las palabras de Pablo que confirma lo sorprendido que esta por el cambio que han tenido los hermanos de Gálatas, en el v.20 “pues estoy perplejo en cuanto a vosotros”.

¿Por qué nosotros los seres humanos cambiamos con tanta facilidad?  Bueno, para hacer lo malo o lo incorrecto cambiamos con facilidad, pero para hacer lo bueno, lo correcto, para obedecer la Palabra, para someternos al Espíritu, para vivir saturados del amor de Dios, y para comprometernos con la misión de Jesús nos cuesta hacer un cambio, casi no nos gusta comprometernos, muy poco nos queremos sacrificar.   El cristiano no debe cambiar su fe, sus convicciones, su relación con Dios, su conducta cristiana, su fidelidad al evangelio, su dependencia en Dios, su contentamiento en la vida cristiana, su forma de pensar, sentir y actuar.   Sea lo que pase en su vida, en la iglesia, en el trabajo, en la familia, sea lo que le hagan, sea lo que sea, usted no debe cambiar y alejarse de Dios, retirarse de la comunión con los hermanos, renegar a la fe que le da vida eterna, a renunciar al comportamiento cristiano, a vivir de acuerdo a las reglas y normas de la fe cristiana.

Usted no debe cambiar, pues Dios ya lo cambio, y le dio vida eterna por gracia.   Cambia para bien y no para mal, todo cambio que no agrada a Dios es para mal aunque parezca para bien.  Todo lo que te aleja de Dios aunque parezca sano, bueno, sin peligro y beneficioso, sigue siendo malo.  No todo cambio que parece bueno está de acuerdo con el deseo de Dios, así que, cambia para bien, cambia para agradar a Dios.

¿Hay algún cambio para bien que necesitas hacer hoy?

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