El matrimonio en la Biblia

Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó (Ge.1:27; Mt. 19:4). Son dos sexos los que creó Dios no tres y esa dualidad de sexo es lo que necesita la humanidad para estar completa. La sociedad no necesita de un tercer sexo, solo dos hizo Dios, él es perfecto, esto es lo que se necesitaba para que la sociedad funcione bien (Ge. 2:2-3). Dios los creó por separado, primero hizo al hombre (Ge. 1:26-28), luego hizo a la mujer de uno de los costados del hombre (Ge.2:18, 20-23). Satanás, y el hombre natural, con la intención de entorpecer el plan de Dios sobre el matrimonio al estilo de Dios, entre dos personas de los únicos dos géneros opuestos, masculino y femenino, están usando las mentes de profesionales y científicos al anunciar en Alemania que oficializan bebés con un género indefinido. Literalmente BBC Mundo publica:

En Alemania los padres podrán desde ahora dejar sin marcar el espacio de “sexo” en los certificados de nacimiento de sus hijos, después de que el gobierno alemán creará una nueva categoría denominada “sexo indeterminado”. Desde este viernes, esta iniciativa convierte al país europeo, en el primero que les permite a los bebés con características de ambos sexos ser registrados sin un género definido.

En algunas escuelas de Los Estados Unidos consideran el tercer sexo de manera oficial. Hay en lugares públicos y centros comerciales un tercer baño, que no es para hombres ni para mujeres, sino para quienes renuncian a su sexo biológico, de nacimiento, el que Dios les Dios. Tal decisión e inclinación, por muy razonable que sea, continua siendo la decisión rebelde del ser humano, que solo busca saciar sus instintos de la carne, y obedecer al príncipe de este mundo, en vez de acogerse de la protección de Dios y obedecer las directrices soberanas divinas para su vida.

Toda pareja antes de unir sus vidas en matrimonio para siempre, debe estar seguros de lo que significa e implica. Ambos, el hombre y la mujer son diferentes, pero con la capacidad de vivir unidos. Dios hizo al hombre muy diferente a la mujer en todo sentido: emocional, intelectual, espiritual, física y social, pero ambos guardan la estampa de que han sido creados por el mismo Dios, porque mantienen la imagen de Dios, su Creador. Esto es lo interesante que en el matrimonio, las dos dimensiones: masculina y femenina, se unifican, se funden y se complementan produciendo así una relación bella, satisfactoria y completa de la imagen de Dios, el Creador del matrimonio. ¿Dónde cabe el tercer género? ¿Qué es lo que le permite al médico determinar el sexo o género de un bebe cuando este aun esta en el vientre de su madre? ¿Dónde en la Biblia hay tan solo un pasaje donde sustente la existencia de un tercer género?

A ambos les dijo, “Fructificad, multiplicaos, llenad, sojuzgadla y señoread” (procrear y administrar) tarea que solo se puede hacer entre dos personas de sexo opuesto. Dios responsabiliza al hombre de tener dominio sobre la tierra como representante suyo y para lograrlo se necesita la participación de ambos. La ecuación divina 1+1=1 es diferente a la matemática normal de 1+1=2. El triunfo del matrimonio está en vivir fielmente esa unidad y en la matemática de Dios para cumplir la tarea de cuidar la tierra para honra y gloria de Dios. El gran error de muchos matrimonios que han terminado en el fracaso del matrimonio es por falta de amor a Dios y obediencia a los lineamientos y la práctica del amor, respeto y lealtad. El error aquellos hombres o mujeres con el sexo médica y legalmente identificado desde su nacimiento pero que luego deciden renunciar a su sexo biológico para experimentar una inclinación pecaminosa de la carne es por falta del temor de Dios y sometimiento a la voluntad de Dios.

Primero, Dios escoge a quienes se unirán en matrimonio para que se complementen. Dijo: “no es bueno que el hombre esté solo, le hare ayuda idónea.” El v.20 “más para Adán no se halló ayuda idónea para él” “Más Jehová tomó una de las costillas de Adán, mientras éste dormía y cerró la carne en su lugar” “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre”. Aquí es necesario considerar los pasos concretos para un matrimonio ideal según el deseo de Dios. Antes de proseguir, debo recordar una verdad que ha de ser tomada con mucha seriedad. El matrimonio mucha veces ha fallado no porque la institución del matrimonio falle, sino porque el hombre y la mujer que se unen en matrimonio no definen el propósito para el cual se unen en matrimonio, no es para ser felices, sino para honrar y glorificar el creador del matrimonio, a quien les unió en matrimonio, a Dios. Cuando la pareja teme y respeta a Dios en prioridad, el matrimonio vivirá en plena satisfacción, y la felicidad vendrá como añadidura.

Segundo, Dios aprueba, celebra y bendice la unión del hombre y la mujer que se casan (Gé. 2:24) (Mt. 19:5-6). Dios une a estas dos personas en una y el concepto de dos personas en el matrimonio desaparece porque ambos se funden en una sola carne. Quienes se casan forman una unidad inseparable delante de Dios, ante las leyes, ante la sociedad y ante la iglesia. El gran error postmoderno sobre el matrimonio es que se casan para probar o experimentar, se casan con reglas pre elaboradas o pactadas, lo hacen sin conocerse a profundidad, sin el amor verdadero a Dios, y sin darle importancia que el matrimonio es para siempre, y que nada pondrá en juego ese pacto.

Tercero, Dios delega responsabilidad al matrimonio y este existe para cumplirla. (Gé.2:24). El dejar a los padres y unirse a otra persona expresa una dimensión pública conocida como la ceremonia civil y religiosa. El ser una sola carne expresa una dimensión privada conocida como la relación íntima entre los que se casan que inicia en la primera noche de luna de miel. Las tres frases describen la naturaleza unitiva del matrimonio, porque hay una unión física, emocional, intelectual y espiritual. “No serán ya más dos, sino una sola carne para siempre”.

Hay un elemento a destacar acá en cuanto al momento de tener relación sexual. Primero: dejar a los padres, luego unirse en matrimonio civil y religioso y por último se da la luna de miel “en una sola carne”. Tener relación sexual antes del matrimonio es pecado de fornicación y tener relación sexual fuera del matrimonio es pecado de adulterio. Tener relaciones íntimas entre el mismo sexo es abominación a Dios. Los tres hechos desagradan a Dios, van en contra del plan original de Dios y distorsionan el concepto del matrimonio. Todo esto es lo que rechaza los que promueven la filosofía postmoderna de la unión libre, probatoria, sin compromisos, sin documentos, sin reglas y en libertinaje del mismo sexo.

Dios no se equivocó, él es perfecto, y cuando instituyó el matrimonio, sabía que era la mejor alternativa para la sociedad humana. El Dios Santo desde que pensó en la humanidad planeó bien las cosas, y primero hizo el matrimonio como la institución más sagrada que daría a la familia y a la sociedad identidad, estilo, forma, orden, contentamiento, sentido, y propósito. Unido al matrimonio, Dios especificó las instrucciones para su desenvolvimiento, su desarrollo y su comportamiento. La clave de todo está en la obediencia del matrimonio a Dios al seguir fielmente las instrucciones originales de su Creador. También, sabedores que el matrimonio se forma de dos personas, un hombre y una mujer, cada uno debe seguir las instrucciones de comportamiento el uno hacia el otro, y el poder que los une es el amor, la obediencia, respeto y el temor a Dios.

Cualquier otro invento del hombre que pretenda sustituir al matrimonio, o algo que intente reemplazar, igualar, ignorar, cambiar, modificar, o desfigurar la estructura original, divina y bíblica del matrimonio, si no es una relación entre un hombre y una mujer bajo el marco del santo matrimonio instituido por Dios, y oficiado por un agente legalmente reconocido, es solo una expresión de rebeldía. Cualquier otro invento humano es solo un proyecto de la carne que no tiene que ver con los derechos legítimos como seres humanos, sino con una expresión de rebeldía impuesta contra las instrucciones originales del Creador, quien es perfecto, que jamás pudo equivocarse al dejar el matrimonio como la manera más perfecta para que el hombre y la mujer fueran plenamente felices y realizados.

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