Una prueba de amor

Día 174

2 Corintios 8

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

1 Corintios 13:1-3 declara que el requisito que valoriza nuestros sentimientos, pensamientos y acciones   es el amor.  No es la cantidad o el valor de las cosas, de las acciones, o de las decisiones lo que determina la magnitud o la calidad de amor que hay sino las motivaciones.   Hay millonarios que donan grandes cantidades de dineros a x organizaciones sin fines de lucro, pero que al final del año las deducen de sus impuestos, o simplemente dieron de lo que les sobraba, de lo que ya no necesitan, de lo que no les cuesta nada, o de las grandes riquezas que ya no saben cómo gastarlas o guardarlas.  Se felicita a estas personas y/o empresas que hacen eso, pero no lo hacen motivados por un sincero amor, lo hacen por otra cosa, pero qué bueno que lo hacen.

En 2 Corintios 8 encontramos un ejemplo de la prueba de amor.  La Iglesia de Macedonia “dieron, ofrendaron” como un ejemplo de su madurez espiritual  y de su amor (v.1-5). La gracia, y la capacidad de dar u ofrendar Dios  es fruto de tener una relación adulta, íntima, estrecha y madura con él (v.1). Observe como Pablo describe la forma en que estos hermanos dieron u ofrendaron a Dios como resultado de su amor hacia él (v.2-5): “dieron estando en grande prueba o tribulación”“dieron en abundancia de gozo” “desde su profunda pobreza” “abundaron en riqueza de generosidad”. 

Se destacan otros aspectos a sobresalir.  No solo suplicaron que se les permitiera participar, sino que  generosamente dieron desde su profunda pobreza.  ¿Cuánto sería?  El énfasis no está en la cantidad sino en la actitud de esta gente.  Otra cosa, no solo dieron lo que tenían, sino que ellos mismo se dieron primero a Dios. ¿Qué significa esto a la luz de Ro. 12:1-2?  Para estos hermanos, el dar para Dios era un privilegio, bendición, placer y no era gravoso, obligación, carga o algo forzado.

Ninguna persona hará tal cosa si no está en una relación adulta, íntima, profunda y madura con Dios por medio del Espíritu Santo.  Cuando se ama a Dios en verdad, no solo se da lo que se tiene, sino lo que se es  y cuando se hace es con gozo, generosidad, alegría y sinceridad.   El ejemplo máximo da dar generosamente es Jesucristo.  El v.9 dice: “Jesucristo por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueses enriquecidos”.  Luego al leer Juan 3:16 y los v.8-11 “Porque de tal manera amo Dios al mundo que HA DADO a Su HIJO”.   Jesús es una prueba de amor, él dio su vida para que nosotros en vez de morir, vivamos con él eternamente por haber entregado a él nuestra vida por fe.

Piense por un momento sobre lo que Jesucristo dio por amor a nosotros (Jn. 3:16; Ro. 5:8, Fi. 2:5-9; 1 Jn. 3:16, 4:7-11).  Él se diezmo el 100% por amor a nosotros.  Así que, en la medida que amemos y agradezcamos a Dios, así daremos para su obra.   Demos a Dios no de lo que nos sobra, lo que ya no queremos, lo que no sirve, sino lo mejor y lo primero (Prov. 3:9-10), porque esto honra a Dios.

Lo que cuenta no es la cantidad sino la buena actitud con que se da, se da con voluntad, deseo y alegría. ¿Cuánto amas a Dios?  La mejor ofrenda que Dios espera no es lo que das, sino como tú te das, la mejor ofrenda eres tú (Ro. 12:1-2).

 

 

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