Que dicen los demás de mí

Día 170

2 Corintios 3

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

San Pablo en el capítulo 3 de este libro ha comenzado a experimentar una agresiva acusación y señalamiento ante lo cual él realiza una defensa muy  convincente.   Lo que están diciendo de él es incorrecto pero lo dicen con tanta seguridad que muchos otros lo pueden llegar a creer.   ¿Quiere decir que no debemos hacer caso omiso cuando la gente habla de uno o es bueno responder para aclarar?

La gente está diciendo que Pablo es orgulloso y fraudulento. En todos lados, cuando se requiere recomendación acerca de alguien, se exige que las recomendaciones no sean ni de  familiares y mucho menos de la persona misma quien es recomendada. Están diciendo que él mismo se ha hecho las recomendaciones. Tal acción es inaceptable, y de eso está siendo acusado Pablo.

En ese tiempo, por causa de los muchos impostores, era necesario presentar cartas de recomendación, pero una vez era conocido el ministro, ya no se exigía (Hch. 28:21, 18:27; Ro. 16:1-2). ¿Considera usted que es saludable que todo ministro presente cartas de recomendación cuando llega a una iglesia donde no es conocido?   Por ejemplo, he comenzado el proceso de publicar mis tres libros en una editorial de Texas que me ha prometido publicarlos gratuitamente para ser distribuidos en otros países y en diferentes idiomas si fuere necesario.  Pero para ser aceptado este proyecto, me están pidiendo unas 8 cartas de referencia o recomendaciones, pero que no sean de familiares.  Esto es porque no soy conocido.

Mi pregunta para que se autoevalue es, ¿Qué dice la gente acerca de usted?  La Biblia dice que nosotros los cristianos somos cartas leídas.  Y es verdad, todo mundo puede hacer lo que le da la regalada gana sin ser señalados pero si un cristiano hace algo fuera de lo normal y si la gente sabe que usted es cristiano, no se lo perdonan y de inmediato lanzan señalamientos. Ahora bien, ¿debe preocuparme eso a mí? Unos pueden decir, dejen que hablen, a mi ni me ponen ni me quitan, y viven sin poner atención a ello.  Sin embargo, otros reaccionan de inmediato y quieren aclarar las cosas yendo donde la persona que lo ha dicho.

Lo importante es recordar lo que dice la Biblia, que debemos tener cuidado de nosotros mismos, de los de adentro y de los de afuera, dando buen testimonio.   Además, si nosotros somos los representantes de Dios sobre la tierra, debemos dar un buen testimonio.   Y si hemos de dar motivos de que digan algo de nosotros debe ser que hablen de la buena reputación, y que hagan comentarios positivos, constructivos  porque estamos viviendo correctamente.

Hermano o hermana, ¿Qué dice, de usted, su cónyuge, sus hijos, sus padres, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, sus amigos (as), los miembros de la iglesia, o cualquier persona que le conoce?  ¿Lo que dicen honra a Dios, dignifica el evangelio, testifica de la Iglesia y fortalece la proclama del evangelio?   Es tiempo de detenernos para evaluar la manera en que estoy viviendo ya que todos nos están viendo, Dios nos ve, y por ende, debemos dar motivo para que la gente diga cosas buenas de nosotros, de la calidad de persona que somos.

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