Algunas veces se debe confrontar para enseñar

Día 162

1 Co. 11

Dr. Luis Gómez
Lectura del Nuevo Testamento.

En otra ocasión he enseñado que hay dos clases de personas en cuando a resolver algún problema.    Primero, está la persona que para evitar mayores problemas decide callar, no decir nada, no confrontar.  Segundo, esta la persona que no puede callar al tener un problema con alguien, pues de inmediato lo confronta aun cuando esto puede traer mayores consecuencias. ¿Cuál de los dos está actuando mucho mejor?  Algunas veces es mejor callar, pero aun la persona callada puede enfrentar situaciones que necesitará hablar.   El que no puede refrenar su ansia por confrontar, habla sin pensar, en el calor del enojo o molestia; corre el peligro de decir o hacer las cosas incorrectamente.   Mi consejo es que se debe confrontar y no callar, pero al hacerlo se debe usar sabiduría, tino, prudencia, amor, y respeto.

Eso es lo que San Pablo está haciendo en este capítulo.   Los hermanos en la Iglesia de Corinto estaban teniendo muchos problemas, divisiones entre ellos acerca de criterios sobre la participación de la mujer en el culto, y sobre la participación incorrecta en la cena del Señor. Así que, Pablo con carácter, sabiduría, amor y apego a la BIBLIA, confronta a estas personas para señalarles los errores.    Uno es obre el reconocimiento de la línea de autoridad que debe tener la mujer y su comportamiento dentro de la casa del Señor en relación al uso del velo, pero también sobre el uso del cabello por parte de los hombres.   Otro es sobre participar en la cena del Señor con corazones limpios, en el tiempo adecuado, y siguiendo las reglas.

Esto, con seguridad, como lo es en la actualidad, provoca discusión, desacuerdo, reacciones por parte de las mujeres y por parte de los hombres.  En la actualidad, por lo general las mujeres ya no usan velos, y se cortan el cabello y enseñan.  Los hombres, por lo general se cortan el cabello, pocos se lo dejan crecer, y enseñan aunque no todos.  El punto acá es el reconocimiento de la autoridad delegada por Dios al hombre. Luego, en el caso de la participación inapropiada en la Cena del Señor es demostración de la falta de respeto, sometimiento, comprensión y amor hacia los demás.

Así que, Pablo, aunque se enojan, él los confronta, les señala el error, busca restaurar no discutir.  Lo hace con carácter, sabiduría, amor, comprensión, y apego a la instrucción divina.   Cuando confrontamos el error de la otra persona se debe tener cuidado de estar solvente para que no se revierta el señalamiento.  Cuando se confronta, porque eso es mejor que quedarse callado ante el error o pecado del hermano, se debe hacer con el objetivo de restaurar no simplemente señalar (Ga. 6:1-2).  En fin, hermanos, algunas veces es mejor confrontar que callar, pero hay que saberlo hacer, con oración, santidad y guía del Espíritu y apegado a la Palabra (Mt. 18: 16-20).

Necesitamos en la iglesia practicar más y de buena manera el hábito de la confrontación.

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