Evitemos que el problema se vuelva público

Día 157

1 Corintios 6

Dr. Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

Hay una frase popular que dice, “Los trapos sucios se lavan en casa”  significa que los pleitos de la casa se resuelven dentro de la misma  y nadie ajeno a la casa debe saber ni inmiscuirse en esos asuntos.    La idea está muy clara, y acertada, los matrimonios y las familias cuando tienen problemas deben aprender a resolverlos entre ellos mismos dentro del ámbito familiar.   De igual manera, los problemas que se dan en las iglesias, porque con seguridad se dan, deben ser resueltos dentro de las dimensiones de la congregación, y es más, dentro de los círculos privados de la congregación.

Recuerdo que en una ocasión me toco ser el árbitro de una pelea entre dos jovencitas de la misma iglesia en un pueblo indígena de Guatemala.   Paso que estas dos chicas habían sido muy buenas amigas, pero se dio un problema entre ellas y decidieron pelearse halándose del pelo y tirándose a golpes en el suelo. El caso de inmediato, por costumbre de las leyes indígenas, las llevó al comisionado de la ciudad, quien no pudiendo resolver el caso, y siguiendo las leyes de ellos, me trajeron el caso a mi oficina pastoral.   Recuerdo con claridad que vinieron las jovencitas, los padres de cada una de ellas, el comisionado y otros miembros de las autoridades, y esperaban que diese el veredicto final, y que yo decidiera como terminaría el problema.

En este capítulo, el apóstol está resolviendo un caso de pleito entre los mismos hermanos de la iglesia, quienes han decidido llevar la situación a las autoridades de la ciudad, quienes no son cristianos.   Es por eso que el v. 1 dice: ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos y no delante de los santos?  V.2 ¿No sabéis que los santos habrán de juzgar al mundo?  Lo que quiere decir es que nosotros los cristianos tenemos la suficiente sabiduría, y capacidad para resolver todo tipo de problema que se en la congregación.  No necesitamos hacer público nuestros problemas, tenemos la guía del Espíritu, los consejos de la Palabra, y la sabiduría de los miembros.

Al final, tome la palabra ante el comisionado, los padres de las jovencitas y sencillo, dije, la Biblia ensena que debemos estar en paz los unos a los otros.  Yo les pido que sinceramente se pidan perdón delante de Dios y delante de todos los que estamos acá como testigos, y prometan delante de Dios no volver a hacer esto.   Después de pedirse perdón, deben darse un abrazo muy sincero. Casi llorando, y un poco apenadas, ellas se pidieron perdón y se abrazaron muy afectuosamente, y yo puse mis manos sobre ellas e hice una oración a Dios pidiendo que oficialmente aceptara esta reconciliación.   De esta manera, el caso fue resuelto. El comisionado antes de retirarse me dijo, pastor, cuando tenga otro caso similar, lo buscare porque así se resuelven los problemas.

Mis hermanos, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos.   Y cuando haya pleito con un miembro, no permita que los incrédulos lo sepan, esto denigra el evangelio, insulta a la sabiduría que Dios nos ha dado, y al Espíritu que siempre está para ayudarnos.  Estas cosas se resuelven dentro de los recintos de la congregación, dando los pasos que la Biblia establece.    No olvide, siempre busque estar en paz con todos.

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