Tenemos la mente de Cristo

Día 153
1 Corintios. 2
Dr. Luis Gómez
Lectura del Nuevo Testamento.

En la historia han existido grandes pensadores y muy famosos por cierto. Ha habido científicos, escritores, poetas, filósofos y teólogos con una mente fenomenal, admirable y envidiable. Por ejemplo, Sócrates, Aristóteles, Platón, más tarde, Albert Einstein, etc. Dios dotó a estas personas con una capacidad psicomotriz y cognitiva sorprendente; tanto que hasta la fecha son puntos de referencia a pesar de que hace muchos años que existieron.

Sin embargo, al leer con mucho cuidado este capítulo 2 de 1 Corintios nos damos cuenta que nosotros los hijos de Dios tenemos una mente superior a todos estos personaje ya mencionados. Uno porque a nosotros se nos ha revelado las cosas espirituales las cuales el hombre natural por muy sabio que sea no las puede entender. Dos porque en el momento que recibimos a Cristo, la Biblia dice que tenemos la mente de Cristo. Y Cristo en todo sentido fue y es superior a todos los sabios habidos y por haber, porque la sabiduría de este mundo no se compara con la sabiduría de arriba.

Así que, yo ruego que nos detengamos a reflexionar sobre nuestra forma de pensar. Desde el momento que aceptamos a Cristo, el Espíritu Santo vino a morar en nosotros, y nuestra forma de pensar, sentir y actuar cambio, porque ya somos nuevas criaturas (2 Co. 5:17). Esa transformación total incluye hasta la forma de pensar, solo que por estar en la carne, por seguir siendo humanos, la mente de pronto es rebelde, y en vez de pensar con la mente de Cristo, nos dejamos llevar por el poder de la carne que nos hace pensar, sentir, decir y hacer cosas opuestas a la mente de Cristo y el deseo de Dios.

San Pablo escribió, “Lo que yo quiero no hago y lo que no quiero eso hago”. Todos somos así, a pesar de que tenemos la plenitud de Cristo, y la mente de Cristo, de pronto pensamos y sentimos cosas que no son agradables a Dios, y de inmediato el Espíritu nos llama la atención para volvernos a Dios para pedirle perdón. Eso es la evidencia de que nuestra mente es superior a la de los grandes pensadores, porque nuestra mente sabe distinguir entre lo bueno y lo malo, y aun cuando a veces falla, no se queda practicando esas cosas, porque el Espíritu no lo deja tranquilo hasta que es renovada su mente.

La clave para pensar, sentir y actuar como Cristo es dejarnos que el Espíritu nos gobierne, nos controle y guie nuestros pensamientos para hacer la voluntad de Dios. Yo mismo ruego a Dios en esta mañana que el Espíritu Santo controle mis pensamientos, que renueve mi mente, y que la forma de pensar de Cristo sea una realidad en mi vida todos los días, y pido perdón porque con frecuencia pienso y siento lo que no quiero, pero como dijo Pablo, lo que ahora vivo lo vivo en la fe del Hijo de Dios quien me amó y se entregó por mí. (Ga. 2:20b). Gracias Cristo por amarme a pensar de mis pecados. Ayúdame a pensar como tú. Y leeré más la Biblia, y orare más a Dios para que mi mente se ocupe más de las cosas de arriba. Hazlo tú también, porque la mente humana es traicionera.

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