El no pensar igual hace la diferencia

Día 154
1 Corintios. 3
Dr. Luis Gómez
Lectura del Nuevo Testamento.

Lo he enseñado y he escrito en mi libro “Un nuevo estilo de vida” publicado en julio 2012 por Palibrio. Creo que también seguiré enseñando que detrás de un sentimiento siempre hay un pensamiento y que detrás de cada palabra hay no solo un sentimiento sino un pensamiento, y detrás de una acción no solo está un gesto y una motivación sino un pensamiento y un sentimiento. Quiere decir entonces que, si hemos de pensar una misma cosa, debemos de sentir esa misma cosa para que actuemos de la misma manera, y este es el deseo de Pablo en 1 Co. 1:10. Alcanzar la unidad de estas tres cosas: pensar, sentir y actuar es nada fácil, no se logra por nuestros propios esfuerzos, se necesita la intervención de Dios. Por la ausencia de esta unidad es que se dan desacuerdos, discusiones, polémicas, y pleitos que puede llegar hasta las separaciones o divisiones (3:1-3).

El problema mayor que en primer lugar enfrenta Pablo al escribir a los hermanos en Corinto son las divisiones por no pensar igual. No pensar igual promueve sentimientos diferentes que inducen a decir o hacer cosas que de pronto nos separan. Amistades, familias y aun iglesias se han separado y distanciado por simples palabras o acciones que se hicieron como resultado de no pensar y sentir igual. Cuando no hay acuerdo en la manera de pensar, los proyectos no avanzan, el rumbo a seguir es incierto, las cosas a perseguir no son claras, y la meta que se desea alcanzar no es la misma.

Solo un ejemplo de lo que puede pasar cuando no se tiene la misma forma de pensar, es el caso de la torre de babel en Génesis 11. Toda esta población al inicio sabía lo que querían, sabían hacia donde iban, pensaban igual, sentían igual y trabajaban todos para alcanzar la misma meta. Sin embargo, ellos no estaban pensando, y sintiendo como Dios pensaba y sentía por consiguiente, lo que hacia esta gente era totalmente opuesto a lo que Dios deseaba. Igual, detrás de este trabajo que ellos hacían, había un sentimiento bien pensado y planificado. Las tres acciones eran opuestas a Dios. Así que, Dios se encargo de cambiar su forma de pensar, y actuar, a tal grado que sus sentimientos se confundieron. Todos pensaban diferentes y por ende cada uno hacia no lo que el otro le pedía. Resultado de no pensar, sentir y actuar igual es que, no pudieron alcanzar la meta.

El no pensar igual en una familia, en una iglesia y en una organización hace la diferencia. Esta diferencia puede determinar en fracaso o en estancamiento. Pablo dice a los hermanos en Corinto que deben estar unidos, y que hablen todos una misma cosa (1:10ª). No olvide, detrás de cada palabra que decimos hay un sentimiento y un pensamiento. Observe lo que pasa si no se tiene un mismo lenguaje (1:10b) hay divisiones, pero cuando hablamos una misma cosa es porque tenemos un mismo pensamiento (mente) y un mismo sentir (parecer) (1:10c). El desacuerdo, las contiendas, los pleitos, y las divisiones o separaciones en todos los casos o en todos los lugares es porque cada uno está defendiendo o su forma de pensar, o su forma de sentir o su forma de actuar, que no siempre es lo mejor o lo mejor.

¿Cómo demostraban los corintios que estaban divididos en su forma de pensar, sentir y actuar? 1:11 “hay contiendas”, “hay divisiones al formar cuatro diferentes grupos dentro del grupo mayor”. Hacer esto, (actuar), es producto de lo que ellos tenían en el corazón (sentir) eran carnales, se jactaban por sentirse superiores (1:29), y estaban actuando no como personas guiadas por el Espíritu sino guiadas por la carne (2:13-16, 3:1-4). Ya vio los tres elementos que reflejan un estado espiritual, el seguir actuando conforme a la carne les lleva a dividirse, lo cual es producto de un concepto inadecuado sobre el evangelio que tienen en sus mentes. ¿Por qué siguen a un hombre en vez de Cristo? Porque aun no han conocido bien a Cristo y no se han dejado guiar por el Espíritu para crecer en su relación con Cristo.

Un mal concepto en la mente sobre algo o sobre alguien motiva a sentir algo negativo o adversativo sobre ese algo o sobre ese alguien solo por lo que hay en su mente, y por consiguiente, cada vez que ve a ese algo o a ese alguien ya lo ve diferente, ya actúa diferente, ya no lo trata igual, y eso pasa a veces de manera inconsciente, pero de pronto ya se hace conscientemente. Es por ello que él no pensar igual hace la diferencia en las relaciones, en las amistades, en las proyecciones, en las iglesias, en los ministerios, y en las familias. Recuerde, si usted pertenece a uno de estos grupos, debe esforzarse por estar de acuerdo con el resto y no llevar la contraria, pues si lo hace, solo estará afectándolo, y si no está satisfecho con el pensar de los demás, simple, tiene nos opciones: salirse del ese grupo y forme el suyo propio, o simplemente, cede su espacio, sus derechos y con carácter y humildad reconozca que ha estado fallando y que se ha estado oponiendo solo por llevar la contraria.

Yo prefiero que seamos de un mismo pensar, sentir y actuar (1 Co. 1:10, 3:21-23). Cuando un matrimonio, una familia y una iglesia alcanzan este estilo de vida, Dios se encarga de bendecir. No es fácil, pero tampoco imposible, contamos con la ayuda de Dios. En la unidad está la bendición (Salmo 133).

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