Todo es por fe y no por obras

Día 139
Romanos 4

Dr., Luis Gómez

Lectura del Nuevo Testamento

 

El pensamiento de muchos judíos era que ellos tenían derecho a ser parte del pueblo redimido o de ser salvos por el hecho de ser descendientes de Abraham. Y así como Abraham fue justificado por sus obras, así todo descendiente de él puede ser justificado por sus obras (v.1-2). Eso es lo que ellos creían y enseñaban, pero el v. 2 confirma que Abraham primero creyó para ser justificado; y sus obras fueron el resultado de su fe. Todo el capitulo, desde el v. 3 hasta el 12 es ilustrado porque no fue justificado por sus obras, sino por su fe.

Luego, muchos de ellos creían, enseñaban y sostenían que con guardar la ley era suficiente para ser justificados. Sin embargo, San Pablo les dice lo que Dios ha dicho que la ley solo es el medio para identificar los pecados (v.15) que tienen, pero esta es incapaz de librarlos de la condenación, pero que si la ley les lleva al punto de poder encontrar la salvación. Así que, en los vv.13-25 hay otra confirmación que Abraham fue justificado por la fe, porque la salvación es por gracia no por obras (v.16). La manera como Abraham creyó en Dios es muy bien demostrado, y no es que por cada obra que hacía se iba justificando, sino porque había sido justificado desde que creyó (Ge. 12:1-3), es que él anduvo practicando la fe.

Ahora bien, desde el tiempo que escribió Pablo esta carta hasta el día de hoy, siempre han existido dos corrientes de interpretación de la Biblia acerca de este tema. Dos grandes corrientes doctrinales y teológicas que representan a dos grandes escuelas de interpretación de la Biblia; la alegórica y la literal. La alegórica cree, sostiene y enseña que la justificación o la salvación del hombre es por obras, por lo cual, la salvación no es segura, puede perderse, por consiguiente todos los días se debe estar luchando, esforzándose para no perderla. De manera que, aunque no lo enseñen, ellos están afirmando que la obra de Jesús en la cruz no fue suficiente, y por consiguiente se debe hacer obras para ganarse el derecho de ir al cielo.

Pablo enseña con convicción y muchos detalles que Abrahán creyó y le fue contada por justicia, declarado libre de la culpa que mata eternamente. La justificación, la acción de perdonar los pecados del hombre, y de librarlo de la pena de muerte por su pecado, es obra de Dios, es por pura gracia ya que el hombre por sí solo no tiene ni puede hacer nada que lo pueda librar. La posición de Jesús, la posición de Pablo, la posición de todos los escritores del Nuevo Testamento es literal; que el hombre es justificado por la gracia de Dios, por la fe que él da para que nosotros podamos creer en Jesús.

Así que, nuestra salvación, toda es por fe en Jesús, en su obra en la cruz, y no por las obras que nosotros hacemos, por muchas y buenas que sean. Ahora bien, lo esperado por Dios es que si ya somos sus hijos, si ya fuimos declarados libres de culpa, es que vivamos haciendo obras de fe, conforme a la fe, conforme a la nueva identidad, como hijos de Dios (Ef. 2:8-10). Ese es el reto hoy, que hagamos obras que agraden a Dios.

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