Pequeña y Delicada

Dr. Luis Gómez

En el cuerpo de los humanos hay un miembro que Dios la describe como pequeña pero capaz de armar una guerra.  Lo delicado es que se convierte en fuente de dos acciones; de bendición y de maldición.   Hay unas lenguas más venenosas que otras, pero igual, cada una depende de un cuerpo, y esta no actúa libremente.  Esto significa que hay otro miembro responsable para que la lengua incendie un fuego  o bendiga a una persona.   Ese miembro es el corazón, porque de la abundancia en el corazón habla la boca.    En este caso, se dice boca, pero en realidad, el miembro responsable del habla es la lengua.

En otras ocasiones he ofrecido algunos principios sobre cómo hablar bien, usar muy bien la lengua.  Esto también está basado a Santiago 1, pero animado por el escritor del libro, amor y respeto.   Antes de hablar se debe meditar sobre lo que se dirá.   Al hablar, hágalo con sabiduría, amor, perdón, y perspectiva positiva.  Al responder cuando otro le habla, piense bien lo que va a decir, que lo que diga sea sabio, beneficioso y edificativo.  En muchos casos, es preferible quedarse callado, pero en los casos que se amerita hablar, hágalo con mucho cuidado.

Definitivamente, Santiago se refiere en el cap. 3 a la fe como la base para saber controlar la lengua.  No podemos separar la fe de la buena comunicación.   Quien tiene fe en Dios debe saber hablar, lo cual no tiene que ver con nivel social, nivel intelectual, sino con el nivel espiritual. Quien está controlado por el Espíritu ejercita su fe la cual es fruto del Espíritu y la demuestra en la forma de hablar.    El pueblo al cual Santiago escribe estaban teniendo pleitos, conflictos, y en parte se debía por qué no se comunicaban bien.  Es por eso que él  exhorta a que su hablar sea el resultado de practicar la fe.

Así que, debemos recordar que la lengua es un miembro aunque pequeño pero muy delicado el cual debe ser controlado y cuidado.  Naciones, pueblos, aldeas, y grandes amistades han terminado sus relaciones por lo que se han dicho.   Iglesias se han dividido, pastores se han alejado por alguna palabra no bien dicha.   Es que, echar a perder algo es fácil con solo decir una palabra mal dicha, y para reconstruir una amistad, o una relación se requiere de muchas palabras, y palabras seleccionadas y al decirlas saberlas decir.

No subestenime su lengua solo porque es pequeña,  cuídela y úsela para honrar a Dios, bendecir a los demás, y para demostrar la fe que tiene en Dios.

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