Gracias por tu amor

Día 138

Romanos 3

Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

Leer desde el capitulo 1:18 hasta el 3:20 es bien fuerte porque Pablo agrupa a todas las clases de la sociedad de su tiempo y refiriéndose a los judíos, pero en representación de toda la humanidad.  Dios  dice por medio de Pablo que todos, absolutamente todos los seres humanos desde que nacemos quedamos  bajo la esclavitud del pecado; todos nacemos con la naturaleza pecaminosa que nos coloca en un estado de condenación.  De tal situación ninguno se libra, todos, porque no hay ni un tan solo bueno (3:3).

La condición del ser humano sin Cristo es terrible, está separado de la gloria de Dios, está muerto en delitos y pecados.  No tiene nada que sea meritos para librarse de la pena de muerte, el pecado le condena.   Nada de este mundo le sirve para librarlo de la muerte eterna. En otras palabras, como dice el capitulo uno, no tienes excusa, ninguno busca de su parte hacer lo bueno, así que, Pablo dice, religiosos, moralistas, paganos, todos están en la misma condición, muertos espiritualmente, y los muertos no pueden hacer nada por ellos mismos, porque están muertos.

Sin embargo, en los vv. 21 hasta el 31 comenzamos a ver el desbordamiento del Gran Amor de Dios por medio de su justicia.   Esto es lindo escuchar del gran amor de Dios en tan terrible condición espiritual del hombre sin Cristo, es terrible, porque todos están condenados por cuanto todos pecaron, más Dios, no quiere eso, Él muestra su gran amor.   Es por eso que debemos dar gracias a Dios por su gran amor con el cual nos ama, pues envió a su Hijo.   Por ese gran amor, todo aquel que cree en Jesús, no importa su condición pecaminosa, Dios le perdona, y al perdonarlo, lo justifica.

Ser justificados por la gracia de Dios significa ser declarados libres de la culpa del pecado, libres de la pena de muerte, libres de la condenación eterna.  Y esa justificación es por iniciativa de Dios, es por su gran amor, pues no quiere que ninguno muera eternamente.   Solo que para ser justificado o librado de la condenación eterna, es necesario reconocer la condición pecaminosa en que se está, pedir perdón a Dios por el pecado, e invitar a Jesús a que more en sus corazones.  Cuando una  persona hace esa decisión de todo su corazón; la Biblia dice que sus pecados le son perdonados, y justificado, declarado libre de la condenación eterna.

Gracias a Dios por su amor.   Viva para agradecer a Dios por su gran amor. Alabe a Dios por su amor. Pero si conoce a una persona que aun no tiene a Cristo en su corazón, compártale este mensaje.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s