El que nada debe nada teme

Día 127

Hechos 20

Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

En mi tercer libro que ya tengo terminado y planeo publicar en este 2015, escribo dos artículos, uno “La integridad es cosa de valientes”  “Autenticidad a la antigua” refiriéndome a dos grandes valores que muy poco se practican en este tiempo y necesitamos rescatarlos.   Y eso es, quien es íntegro  y autentico en toda su forma de ser nada debe temer.    Claro, cuando una persona es así, puede movilizarse en todas partes, estar en medio de toda persona, y su integridad y autenticidad será en gran medida su escudo de protección, su documento de identificación, y su manera de actuar.

Me encanta la idea del valor de ser íntegro y auténtico, pero es necesario reconocer lo difícil que es serlo.  Job hizo un pacto con sus ojos para demostrar su integridad.  Pablo en este capítulo les dice  a los hermanos en Mileto que se ha comportado con toda integridad y autenticidad.  Dice el v. 18 “Vosotros sabéis como me he comportado entre vosotros todo el tiempo” El v. 19 “sirviendo al Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos”  v.20 “y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros  y enseñaros públicamente y por las casas”  v. 21 “testificando a los judíos y a los gentiles acerca del arrepentimiento para Dios y de la fe en Jesucristo”.  Finalmente, el v. 24 expresa que lo más importante para él cumplir la tarea que Jesús le dio.    Al final, v. 26 les dice “yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos”.

¿No es esto una demostración de integridad y autenticidad?  ¿No es esto tener autoridad moral por la solvencia espiritual y moral?  ¿No es esto tener carácter y seguridad basado en lo que se es y se vive?   Es que el que nada debe nada teme.  Al único que Pablo teme es a Dios quien lo escogió y lo envió para llevar el evangelio a los gentiles, y por tanto, al único que le debe es a Dios.   En Romanos dice, “deudores somos”, él se une y dice, “deudor” soy del evangelio, pero sobre todo de Dios, porque la deuda que tiene es lo que aún le falta predicar el evangelio en otras partes donde aun no ha visitado.

Quien está seguro de su integridad tiene valor de  estar frente a cualquier audiencia y hablar con autoridad moral sobre la vida espiritual.  Esto, el ser íntegro es necesario pues tiene que ver con todo el ser, con toda la manera de vivir: pensar, sentir y actuar.  Pregunto,  ¿Hay algo en su vida por lo cual no es auténtico y menos íntegro?   ¿Debe algo usted por lo cual teme que puedan señalarlo (a)? ¿Hay algo en su vida que lo avergüenza, le hace bajar la frente, siente pena de mirar al rostro de alguien, su conciencia le culpa, y no se siente capaz de hacer algo?

Como Job, como Pablo, y como Jesús, rescatemos el valor de la integridad, porque esto es cosa de valientes, y rescatemos la autenticidad que en la antigüedad era lo más normal en toda persona.    ¿Dónde comenzará?   Si nada debes no puedes temer por nada.  Aqui esta la importancia de la solvencia.

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