Discriminación vrs. Amor

Dr. Luis Gómez

En Levítico 19:18 encontramos por primera vez la responsabilidad de amar al prójimo en vez de vengarnos.  Quiere decir que ese prójimo pudiera no se nuestro amigo, ni aun vecino, pero si alguien no bien estimado.  Sin embargo, la responsabilidad es amarlo.    Ya en Éxodo 20 y Deuteronomio 5 encontramos los diez mandamientos que pueden resumirse en dos virtudes, una negativa y la otra positiva, amor y codicia.   Amar a Dios en la relación vertical, y no codiciar al prójimo en la relación vertical, que podría traducirse en amar al prójimo significa no hacerle daño, ni codiciar, o levantar falsos contra él.   Es por esta razón que Jesús resumió los 10 mandamientos en solo dos; amar a Dios y amar al prójimo.   La dimensión del amor hacia Dios lo dice Dt. 6:5; y Mt. 22:39 dice como se debe amar al prójimo, aunque  1 Juan 4 agrega, como Jesús nos amó, dar la vida por el prójimo.

¿Qué significara amar al prójimo, sea este vecino, amigo, cristiano o no cristiano?   En otras ocasiones me he referido a lo que la Palabra dice al exhortarnos a no solo hacer cosas que el mundo las hace sin tener a Jesús como su Salvador, o sea sin ser cristianos tales como: ayudar aun necesitado, amar a los amigos, defender a su familia, etc. El llamado es hacer aquellas cosas que nos cuestan, que no son normales  para el mundo como amar al que me ofende, ayudar al enemigo, amar a todos por igual, hacer bien al que nos hace el  mal, a recibir o atender con la misma cortesía al rico como al pobre, al enfermo como al sano, al necesitado como al que tiene todo; al que lo ataca por todo como al que lo apoya en todo.

Cuando Jesús nos dice que amemos como él nos ama, está diciendo que en el amor no hay espacio para hacer distinciones, favoritismo, discriminación o diferencia entre una y otra persona.    Porque cuando una persona ama a unos  y favorece a unos   automáticamente esa rechazando a otros o discriminando.  Esta práctica no solo contradice la fe cristiana y va en contra de la ley que Pablo la resume en la palabra amor, sino que el acto de hacer distinción o diferencia entre unos y  otros va en contra de la dignidad humana. Todos tienen derecho a ser tratados con compasión, con cortesía, con educación y con respeto por ser seres humanos, personas  creadas por Dios.

Por consiguiente, todo aquel que ya ha creído en Jesús, la Biblia dice que ya recibió  el amor de Dios (Ro. 5:5) y por consiguiente, debe amar como Cristo nos amó.   Discriminar a alguien por su posición social o por su condición moral va en contra del principio del amor y de la fe cristiana. Porque la fe en Cristo, no hace acepción de personas.  Es muy importante aclarar que no es válido discriminar a nadie por raza, color, ideología, religión y/o tendencia voluntaria lo cual no significa que debemos estar de acuerdo y/o hasta apoyar las acciones, decisiones y conductas de dicha persona.   Porque el amor de Dios es ofrecido  a toda persona no importa su condición social, moral, intelectual y emocional lo cual no significa que Dios tolera el pecado.  Lo que Dios hace es amar, perdonar salvar al pecador pero el pecador debe creer en él para recibir ese amor.

Así que, sin distinción alguna, amemos a todos como Cristo nos amo, comenzando con los de la familia de la fe. Es más, comenzando con los miembros de la familia biológica.

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