El valor de la humildad

Día 99

Juan 13

Dr. Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento……..

Jesús dijo en una ocasión; “aprended de mí que soy manso y humilde” pero también nos invitó a mirar a Moisés quien fue manso y humilde. ¿Qué significa ser humilde, pues Moisés tuvo arranques de enojo, Jesús se enojó también cuando entró en el templo?  Humildad no significa aguantar todo, dejar que todos hagan lo que quieran.   Humildad no es vivir todos los días con el rostro cabizbajo, tampoco es vivir como un pobrecito, y no responder por lo justo.

Manso y humilde, tiene que ver con carácter, rectitud, coherencia de vida, actitud generosa, amor, e íntegro.   Es alguien que sirve con amor, disfruta de su estima, ve a todos por igual, no se aprovecha de los demás, es sabio en su forma de proceder, sabe cuando callar pero también cuando hablar.  No tiene dificultad en servir a los demás, pedir perdón cuando se requiere, caminar al lado de quien sea; y ayudar a quien lo necesita sin esperar nada a cambio.

Un humilde defiende lo justo, lo honesto, lo correcto  tal como reaccionó Jesús cuando vio que su casa de oración había sido convertida en cueva de ladrones.    Moisés también quebró las tablas de la ley en su enojo cuando vio a Aarón y a todo el pueblo en  un acto lujurioso y pagano.  Ambos se enojaron por el celo espiritual.   En el caso de Jesús, la gente estaba adorando  a todo lo demás, menos a Dios. En el caso del pueblo de Israel habían hecho un animal de oro, el cual era adorado olvidándose de Dios.    En ambos casos, el mismo pueblo de Israel había caído en la idolatría, eso enojó a Moisés y a Jesús porque habían olvidado Dt. 5 y Ex. 20 donde ordena no adorar a otros dioses, ni hacer esculturas en forma de dioses.

La humildad como valor en este tiempo es importante porque quien es humilde es íntegro, recto, defiende lo que es bueno, justo, y beneficioso para los demás y que está de acuerdo a los valores plasmados en la Biblia.  Además, quienes son humildes buscan siempre no sobresalir, pero si estimulan y dan el buen ejemplo de servir, ayudar, mejorar, construir, guiar, y amar.   Las personas humildes son educadas, y promueven la justicia, la rectitud, no les gusta ser los protagonistas, pero detrás del telón son los motores de las grandes cosas.   Quienes son humildes no saben que lo son, y están empeñados a enseñar y formar a otros.

En Juan 13:1-20, Jesús nos da una cátedra de lo que es humildad, sin que él les diga que es humilde, pues solo lo demuestra con sus hechos.   Es que la humildad es algo tan natural en las personas que las mismas no se dan cuenta que lo son.  Piensa y actúan con tanta humildad natural, que para ellos no es nada nuevo o extraño.  Su forma de hablar, pensar y actuar está en completa consonancia con su humildad natural.   Jesús todo lo que hizo  estuvo en coherencia a su misma naturaleza santa, pues nunca hizo algo para sobresalir, para estar en la primera página, para ser aplaudido, o para aprovecharse de sus puestos, para lograr sus intereses o para ver a los demás con superioridad.

Quien es humilde vive de acuerdo al ejemplo de Jesús.  Una sociedad que se comporta en humildad honra a Dios porque sigue el ejemplo de Jesús. Hoy hacen falta hombres y mujeres controlados por la humildad para defender con celo lo que es honesto, correcto, bueno, digno de buen nombre, lo que tiene virtud, tal como lo hizo Jesús.  Defiende lo que crees, practica lo que has aprendido de la Biblia, y demuestra con convicción que sigues el ejemplo de Jesús.

La mejor manera de mostrar la humildad es por medio del servicio en amor.

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