El sufrimiento que vale la pena

Día 86

Lucas 23

Dr. Luis A Gómez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…….

Hace unos años, mientras estudiaba Licenciatura en Teología me fue encargado hacer una monografía acerca del tema ¿Por qué sufren los justos?  Según el libro de Job.   El tema lo desarrolle relacionando el sufrimiento con la justicia y la soberanía de Dios.   Al final de la investigación concluí que el sufrimiento tiene una causa directa otra indirecta pero que no puede aceptarse la hipótesis que los amigos de Job pretendían implantar, que todo el que sufre es por causa del pecado.  Eso no siempre es verdad porque muchas veces sufrimos porque tenemos otras motivaciones, hay otras causas y  otras razones.

¿Por qué sufren los justos?   En mi segundo libro “paradojas en la vida pastoral” afirmo que toda paradoja, en este caso, el sufrimiento de los justos pues lo esperado es que los justos no sufran, hay una enseñanza que Dios quiere dejarnos, hay un propósito que Dios desea que aprendamos.    Hay un cambio en las preguntas para entender el sufrimiento, las mismas que hizo Job, son las mismas que nosotros debemos hacerlas, ¿por qué? ¿Para qué?  Cuando el sufrimiento lo vemos con esa perspectiva, desde la de Dios, desde donde esta Dios, ya no buscamos la razón sino el propósito, entonces el sufrimiento si vale la pena.

En el caso de Jesús, desde el capitulo 22 y todo el 23 observamos que solo hay sufrimiento tras sufrimiento.   Jesús no está sufriendo por causa de su pecado porque él nunca peco.  La motivación es el amor, el propósito es cumplir con el plan de Dios, porque su muerte es lo único que aplacaría la justicia de Dios, lo único que nos daría oportunidad de ser librados de la condenación eterna, porque sin sangre no hay remisión de pecados.    El sufrimiento de Jesús que culmina en su crucifixión valió y sigue valiendo la pena.  Isaías 53 describe todo el sufrimiento que Jesús sintió en su propio cuerpo y Filipenses 2 nos dice la razón y el propósito.

Esto nos hace pensar sobre el sufrimiento diario que la humanidad experimenta cada día. Muchos sufren porque quieren sufrir, y lo más triste es que es un sufrimiento innecesario, porque no vale la pena.    Hay otras personas que viven sufriendo sabiendo que no vale la pena sufrir por lo que sufren pero persisten en seguir sufriendo.   Hay muchos otros más que sufren creyendo que ese sufrimiento vale la pena porque su fe les dice que sufran pero jamás han creído en Jesús, por lo tanto no vale la pena ese sufrimiento porque no tiene valor alguno.  Daré unos ejemplos para aclarar.

El cumplir una penitencia de caminar una milla en días de semana santa, tanto esfuerzo,  lo cual es solo masoquismo, no tiene valor espiritual aun cuando la persona lo crea.   El cargar el santo entierro, y pagar por cargarlo en pleno medio día, es una acción de fe ciega, pues delante de Dios no tiene mérito alguno.   El ayunar por una causa sin tener a Cristo en su corazón es sufrir por nada.   El pasar todo un día trabajando para Dios mientras esta en real pecado, es sufrir por nada.

El sufrimiento que vale la pena es el que se hace para Dios, con fe, amor, y santidad.  Es aquel donde nos gastamos por servir a Cristo, defendemos el evangelio, hablamos de Cristo, somos fieles a él, y en medio de las pruebas damos honra a Dios, aun en las enfermedades testificamos de la soberanía de Dios porque sabemos que Dios está en control de todo.    Es que cuando se está en perfecta relación con Cristo, el sufrimiento, las pruebas, el dolor, y las dificultades son un recurso que Dios nos ha dejado para que aprendamos a depender de él, para que nuestra fe se fortalezca, para que crezcamos en nuestra relación con él, para que cada día seamos mejores delante de él.

El sufrimiento en Cristo es una manera de Dios para pulirnos y no para destruirnos, y mucho menos para que suframos solo por sufrir.   Más bien él nos dice, en todo tiempo demos gracias a Dios, por nada estéis afanosos, regocijaos en el Señor siempre, todo lo que nos viene a sus hijos es para nuestro bien.  Así que, cuando se sienta atribulado (a) y sufre por ser fiel a Dios, solo recuerde todo lo que Jesús sufrió por obedecer a Dios y ofrecernos salvación a nosotros.  Bienaventurados sois cuando por causa de Cristo sois vituperados o sometidos a sufrimiento.  De gracias a Dios cuando por ser fiel, está en medio de profundo sufrimiento, porque ese sufrimiento  vale la pena.

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