Dilema entre dos cosas

Dr. Luis Gomez

Un artículo del libro “Al rescate de los valores”  pronto a ser publicado.

Uno de los temas difíciles de entender, explicar y aceptar u obedecer es el de la libertad o el derecho o las limitaciones que tiene toda persona.   La nueva tolerancia es una corriente de pensamiento, conducta y decisión que ha ganado fuerza en los últimos 20 años  porque está vinculada con la ola del pensamiento de la nueva era, mismas responsables que sea aun más difíciles aceptar y obedecer el concepto de la libertad, derecho y limitaciones que Dios ha establecido en la Biblia para el ser humano.[1]   Movimientos resultantes del liberalismo del siglo XVII que se ha extendido hasta el siglo XXI con otros matices. Estas nuevas corrientes, con raíces en antiguos pensadores, sostienen que toda decisión humana debe estar de acuerdo con la razón y que toda persona tiene el derecho, la libertad y la capacidad de decidir lo que es verdadero y lo que le conviene, independientemente de lo que piensen o crean las demás personas.   En otras palabras, uno mismo es quien decide lo que es correcto, bueno y verdadero aunque el resto del mundo diga lo contrario o la misma Biblia lo catalogue como incorrecto, malo, inmoral y fuera del estándar de la sociedad.

Esta es la realidad de la sociedad en que tú y yo estamos imbuidos.   Cada persona quiere vivir como se le antoje, hacer lo que bien le parece y estar donde desee porque ninguna persona tiene derecho, ni libertad para decirle lo que debe hacer, y mucho menos juzgarlo por lo que piensa, siente y hace.  Esto se llama anarquismo mental,  egoísmo personal, rebeldía social  y decadencia espiritual. Mucha gente, de esta sociedad postmoderna ha cambiado el orden natural de las cosas, aunque ya lo anticipó Isaías, que a las cosas buenas las llaman malas y a las cosas malas las llaman buenas (Isa. 5:20).   La base para determinar lo que es bueno, para estas personas, es la razón (absolutismo), es su conveniencia (egoísmo), es su libertinaje (rebeldía) y es su lógica (entenebrecimiento mental).

Jamás puede la razón ser un buen juez para determinar lo que es bueno, correcto y justo para una persona pues ésta no solo es imperfecta sino que tiene limitaciones como humana que es. La razón hace alianza con lo que hay en el corazón, el cual ligado a un sentimiento que no necesariamente es bueno, determinan lo que según ellos es correcto, aun cuando esto esté en contra de lo que Dios ha dicho, lo que la Biblia dice, lo que el estándar de la sociedad practica, y aun cuando las cosas no ayudan sino que solo fraccionan a las personas.  Decir que solo yo estoy en lo correcto, y que solo yo basado en mi razonamiento tengo la verdad absoluta es hedonismo, soberbia, arrogancia y es tomar el papel de Dios.  Esto es rebeldía, autosuficiencia, antropocentrismo, porque  está centrado en el ego o en el hombre mismo al dejar a Dios fuera de todo.  Es un absolutismo que ningún ser humano puede tener, solo  Dios es absoluto y perfecto.  Dejar fuera a Dios es retomar el pensamiento de Descartes.

Determinar que lo que uno cree y hace es siempre lo correcto o que tiene el derecho como persona de creer, pensar y hacer lo que sea aunque con su conducta, comportamiento y hechos atropelle el derecho, la libertad, la fe, la verdad, y la dignidad de otras personas es irresponsabilidad humana e irracional.  También,  quien actúa  así es  rebeldía sociológica e irrespeto moral; es un anarquismo individual, y esto es un abuso en contra de los demás.    Esta es la sociedad en que vivimos, donde por causa de la erosión de los valores morales y espirituales, intelectuales y familiares, cada persona tomando la libertad como la cobertura que le permite creer, pensar, sentir y decidir independientemente de los demás, determina lo que es bueno, correcto, y verdadero.

La globalización de ideas, pensamientos, múltiples perspectivas, puntos de vistas,  donde los valores están siendo cuestionados y puestos fuera de juego; la moda del siglo XXI, exige que el cristiano mantenga sus convicciones.[2]  Este libro declara que en el mundo hay dos posiciones, un grupo de personas que están convencidos de que sus convicciones son totalmente correctas y el otro grupo de personas que sostienen que son incuestionablemente incorrectas.   Este  es el debate que en el siglo XXI ha fortalecido la idea de la globalización ante la cual es necesario luchar y defender los valores que son convicciones personales, sociales y espirituales innegociables.

Estados Unidos es un país tan grande, que cada uno vive en un individualismo asombroso, confiado en una aparente seguridad y tranquilidad, pero al sumar el comportamiento de la sociedad de todo el país, y el acontecer nacional, como lo dijo Pat Robertson y Billy Graham, es un Sodoma y Gomorra.[3]  Y si Dios no ha enviado fuego del cielo es porque ha hecho una promesa, de que no castigará al hombre como lo hizo en el tiempo de Noé, o en el tiempo de Lot, y su amor es mayor que el pecado, y él sabe que en este país tiene a mucha gente que salvar aún.

Hay un irrespeto y desvalorización de la vida de las personas sin precedencia.  Hay un libertinaje donde se ha dado rienda suelta a la lujuria, el despilfarro no solo de dinero sino de la vida, del tiempo, la energía, a costa del descuido de la familia, de la integridad, de la verdad y de la moral.   Lo triste es que el siguiente día, esta misma gente, como dice el libro de Proverbios  23, vuelve al mismo modus vivendus.  Esta misma gente, dice Proverbios, aunque con moretes y grandes deudas o en medio de grandes pleitos familiares, laborales y legales, vuelven por la noche a la misma realidad,  a las mismas andadas.  San Pedro, dice que son como el cerdo que  después de bañarse vuelve a revolcarse en el lodo  quedando lo mismo o peor, o como el perro que después de vomitar regresa a comer su mismo vómito (2 Pe. 2:22).

¿No son comparaciones perfectas que la Biblia hace de la realidad de nuestra sociedad que ha llegado a creer que la razón o la lógica es lo que determina lo que es verdadero o bueno?  Pablo dice, todo me es lícito, pero no todo conviene, todo me es lícito, pero no todo edifica (1 Co. 10:23).   El ser humano, y específicamente el cristiano tienen una nueva libertad que está controlada por la Biblia, la voluntad de Dios, el Espíritu Santo, y por los estándares morales, y éticos de la sociedad.   De manera que el pensar, sentir y actuar de una persona no depende de lo que diga la razón, de lo que es lógico o congruente, o de lo que le conviene o lo que según su razonamiento es correcto o bueno, sino depende de lo que la Biblia, Dios, y el Espíritu Santo dicen que es bueno, correcto y que ayuda a crecer en el Señor y beneficia a los demás.

Todo lo que está en contra de la Biblia, y en contra de lo que ordena el Espíritu Santo, es pecado.  Lo que ofende al prójimo, lo que no beneficia a los demás, lo que no está motivado por el amor verdadero, lo que se hace sin fe, y lo que no se hace en santidad y ética es pecado y es incorrecto aunque el resto del mundo diga lo contrario.  El rumbo que ha tomado la sociedad en que vivimos ha creado en mí una profunda preocupación por lo cual lo escribo creyendo que con esto estoy haciendo algo para rescatar los valores de nuestra sociedad porque tengo la esperanza de una mejor sociedad.   Tú puedes hacer algo también.

Este es el comentario que recibí de  Ernesto Fuentes desde Arkansas después que subí al internet la parte del dilema entre dos cosas:

                Mi hermano Luis, me da dolor ver como esta gran nación cada día se olvida de los valores al creer que es la mayor potencia del mundo. Cuando la prioridad es el poder,  se aleja de lo básico, el hombre. Con tristeza vemos niños con armas, hijos que mandan a sus padres a la cárcel, niñas con preservativos en sus carteras, padres que no son capaces de educar a sus hijos porque no tienen la capacidad moral para hacerlo, etc. Culpables son muchos. Una de ellas, las leyes que rigen esta nación, pues amarran a las familias en la educación de los hijos. Los padres somos los responsables en la formación de los hijos, somos los que transmitimos nuestra cultura, valores, respeto, ejemplo de generación a generación. Entonces, ¿por que llora el presidente porque un adolecente le quita la vida a muchos niños? ¿No es eso lo que se ve en la TV, en las películas, los juegos de video, y en el internet? Si esta nación solo pasa de guerra en guerra, ¿qué se puede esperar de los civiles? Esta nación va a caer como han caído muchos imperios, por estar legalizando el pecado. El matrimonio entre personas del mismo sexo, legalizando la droga, la venta libre de armas, el aborto. ¿Por qué les tenemos miedo a nuestros hijos? ¿Por qué nos amenazan con llamar a la policía? ¿No es mayor el padre que el hijo? Eso es pecado. Legalizar el pecado es estar en contra de Dios. Lejos quedó el amor al prójimo en este país o ¿no es verdad que cuesta ayudar al que lo necesita? Duele desprendernos de $ 100.00 dólares, si tanto que cuesta ganarlo o  dedicarle tiempo a alguien cuando se tiene hasta dos trabajos  o el que dona miles no lo hace por ayudar, o simplemente por deducirlo de los impuestos.  Casi es utópico hablar del amor al necesitado. Mi hermano Luis, me duele ver como esta nación se aleja cada vez más de Dios y nosotros de brazos cruzados.

El actor cristiano de Hollywood Kevin Sorbo dice que se está quedando sin empleo sencillamente por identificarse como cristiano.    La acción de los representantes de Hollywood se contradice ya que en su declaración dicen que hay libertad de expresión.    Literalmente, Sorbo dice:

 

“Yo no quiero ver a niños de  11 años de edad hablar temas de adultos y no creo que eso es ser mojigato. No puedo protegerlos de los medios de comunicación pero quiero que mis hijos disfruten siendo niños y Hollywood por cualquier razón sólo quiere cambiar los valores morales de los niños de la mayoría de las familias”.[4]

 

Esto es lo opuesto a la enseñanza de la Biblia, a los estándares de la sociedad.  ¿Hacia dónde va este caos?  ¿Cuál es la respuesta que los pastores, que las iglesias, que las familias conservadoras deben tener ante esta avalancha postmoderna?

             [1] Josh McDowell, La nueva tolerancia. Editorial Unilit (Enero 1, 1999).

           [2] Recomiendo la lectura del libro, Globalization Challenged, Conviction, Conflict, Community, Columbia University Press, 2006.

 

           [3] http://www.politicususa.com/2011/04/30/pat-robertson-says-united-states-becoming-sodom-and-gomorrah.html.

                 [4] Acontecer cristiano, http://www.acontecercristiano.net/2014/04/actor-de-la-pelicula-dios-no-esta.html,  04-15-14.   Kevin Sorbo, por ser cristiano se queda sin empleo y  confirma la erosión de valores morales.

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