De lo que muy poco hablamos

Día 83

Lucas 20

Dr. Luis A Gómez
Lectura diaria del Nuevo Testamento….

Nosotros los cristianos tenemos miles de temas de los que hablamos relacionados con la Biblia, la vida cristiana, el ministerio, la iglesia y las relaciones con los hermanos.   Todos los días hablamos de estos, nos ocupamos de estos,  leemos o escuchamos de todos estos temas, pero muy poco hablamos de los temas que realmente tienen que ver con las promesas de nuestra vida eterna.  Hablamos del trabajo, de la comida, del carro, de las tiendas, de la ropa, de los viajes, de la familia, pero muy poco hablamos de temas del mas allá.  Nos preocupa y nos interesa los temas de la vida diaria, del presente, los que tienen que ver con la realidad, los del más acá,    pero no con los del más allá.

Muy poco hablamos de la muerte, del arrebatamiento, de la resurrección, del tribunal, de las bodas del Cordero, del milenio, de la vida eterna con Cristo.    Estos temas deben ser los tanques de estimulo para vivir nuestra vida hoy.   Si el saber que un día Cristo vendrá y nos llevará para estar con él para siempre, es algo que debe motivarnos.   Claro que para que se de esto, antes deben pasar una de dos cosas, que muramos o que Cristo venga, ¿Cuál de las dos prefiere usted?

Estamos tan acostumbrados a este mundo que hemos olvidado que solo somos peregrinos, extranjeros, que no somos de acá pero que somos de la ciudad celestial que Jesús fue a preparar para todos sus hijos.    Ya estamos acomodados a este mundo, al sistema de vida de este cosmos, y sentimos que sin este ya no podemos vivir.  Por ejemplo, ya sentimos que no podemos vivir sin televisión, internet, celular, computadoras y en algunos casos, carro.   Hace unos 20 años, solo teníamos televisión y teléfono en casa.   Creo que en ese tiempo en las iglesias y los cristianos pensábamos más en la resurrección, en la venida de Cristo, en la vida con Cristo para siempre.  Se cantaban más himnos que hablaban de ello.    ¿Cuántas canciones contemporáneas hablan de temas de la muerte y después de la muerte?

Como usted se ha dado cuenta, los temas de los cuales Jesús hablaba o enseñaba, todos tenían que ver con prepararse y vivir preparados para la vida eterna a su lado.      Él hablaba de su muerte, del reino mesiánico,  de la relación con el Padre, de las cosas de arriba, de la resurrección, de los juicios, de que solo somos peregrinos, que un día no estaremos acá, que somos sus testigos, etc.    Es por ello que aun los enemigos y críticos, hacían preguntas con relación a estos temas pero basados en temas actuales.  Por ejemplo en el 20:27-40 le preguntan si en el cielo se casaran las personas que hayan resucitado.   La única boda que se dará en el cielo es la de Cristo con la Iglesia, que es una boda espiritual, unión espiritual.

La pregunta que le hacen es importante pero la respuesta es clara.   Ellos hacen la pregunta usando la ley, donde si un hermano muere sin dejar descendencia, su otro hermano debe hacerlo con la mujer (viuda) de su hermano.  Esto se puede repetir hasta que levante descendencia.  Esta costumbre judía era legítima, es por ello que preguntan, ¿Quién será el esposo en el cielo?    En otro pasaje Jesús ha dicho que en el cielo no se darán casamientos, pero en este caso dice, quienes resucitan ya no se casan porque son como los ángeles, que no se casan.  Por consiguiente, ninguno será el esposo de la mujer porque todos, aun la mujer será como un ángel.

¿Cuánto habla al día acerca de los temas como la Venida de Cristo, el arrebatamiento, el tribunal de Cristo, la resurrección, las bodas del Cordero, que reinaremos con Jesús, y que la vida eterna con Cristo será algo maravilloso, no habrá dolor, tristeza, hambre, llanto, solo habrá adoración, alegría, bendición, paz, prosperidad, todo un paraíso?  Estoy seguro que pasan días y a veces hasta semana y no pensamos en que un día moriremos, y resucitaremos, en la esperanza bienaventurada, en la clase de vida que será el estar eternamente con nuestro Dios, que dejaremos este mundo terrenal, que todas estas cosas materiales se quedan.

Le animo a pensar más en las cosas de arriba que en las de la tierra.   Cuando nos ocupamos en las cosas del más allá (las de arriba, las espirituales, las eternas), las cosas del más acá (las materiales, terrenales, las diarias) se vuelven menos importantes, porque de esas Dios se ocupa (Mt. 6:33).

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