Enfócate en lo que te gusta hacer

Dr. Luis A Gómez Chávez

Con alguna frecuencia nos enfocamos en las cosas más difíciles, en las que no nos gusta hacer, en las que nos cuesta hacer y que muy pocos resultados tenemos. Cuando enseño sobre como descubrir los dones espirituales que Dios nos ha dado, recomiendo ocuparse en las cosas que les gustan hacer, en las cosas que les dan mayor satisfacción y en las cosas que con facilidad tienen resultados. Claro, antes de lo que ya recomendé, el aspirante debe observar con atención a los expertos, participar en diferentes áreas de ministerio, entrenarse en las que más le atraen y finalmente concentrar toda su fuerza y habilidad en las cosas que les gustaría hacer.

Es prudente, inteligente y hasta estratégico que cada persona concentre su energía, habilidades, y recurso en las cosas que le traerán mayor satisfacción al final del día, del mes, del año y aun al final de la vida misma. Significa esto, depurar los calendarios de actividades, las clases de actividades, la calidad de actividades, el tiempo invertido y el costo implicado. Esto es lo que Jesús hizo después de haber declarado el orden de prioridad, Jesús definió las áreas de ministerio donde concentrarse más, donde dedicar su mayor tiempo, atención e interés. Jesús seguro que su prioridad es honrar a Dios, predicar el evangelio, y ayudar a los necesitados; él mismo declaró que los enfoques del ministerio donde él se concentraría más fue el discipulado, en el servicio, y en las minorías de la sociedad.

Corresponde que todo hijo de Dios, llamado para dar continuidad al programa iniciado por Jesús, que concentre toda su fuerza, habilidad y recurso en aquello que le gusta hacer, que puede hacer, que es feliz al hacerlo y que le da frutos al hacerlo pero que da cumplimiento al proyecto histórico de Jesús. El principio es aplicado a la iglesia, concentrar su atención ministerial en las cosas que son de mayor importancia, en las cosas que Jesús mismo le dio mayor atención: discipulado, servicio y las personas. Significa, definir la filosofía de ministerio que incluye, establecer una visión, una misión, objetivos y una estrategia de trabajo o de acción.

Debemos reconocer que la ausencia de hacer las cosas sin un orden de prioridades y por no enfocarnos en las áreas de ministerio de mayor importancia es que hemos terminado al final de cada periodo ministerial, desilusionados, desanímanos y/o hasta frustrados. La razón de este final desastroso y negativo o pesimista es que no trabajamos enfocado en las cosas más importantes, sino que actuamos sin un orden de prioridad. Nos dedicamos solo al activismo, a los asuntos cosméticos, a las cosas temporales o urgentes, a números. Es por ello que, la sugerencia primordial en este punto, para la iglesia, para las familias, para los matrimonios y para cada persona es a que tome el tiempo necesario para definir las áreas donde amerita mayor concentración, basar su ser y quehacer en las cosas de mayor importancia.

¿En qué cosas estoy más enfocado cada día? ¿Son estas cosas de perspectiva eterna o temporal, me gusta hacerlas y los resultados dan cumplimiento a lo que Jesús comenzó?

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