Comienza por lo que es primero

Dr. Luis A Gómez Chávez

Una de las razones de porque a veces no terminamos el día satisfechos es porque no alcanzamos hacer lo q realmente teníamos que hacer por estar haciendo las cosas que podían esperar.  Comenzar el día por lo que es primero es un buen principio no solo de administración sino de inteligencia  y también de buena estrategia.    La implicación clara aquí es cuando se inicia el día con lo que es primero  es que ha habido un tiempo donde se estableció una lista de prioridades para desarrollar las  actividades, trabajos y cosas a realizar en el día.  Este es un buen principio, y  claro, las prioridades para un cristiano son diferentes a las de un no cristiano, pero el principio se aplica a ambos.

Jesús aplico este principio en su vida porque estableció las prioridades de su vida y ministerio, y él sabía por dónde comenzar y como terminar cada día. Él estableció prioridades en relación a su Padre quien lo envió a darlo a conocer y en la medida que lo hacía el Padre era honrado y glorificado. Pero también estableció prioridades en relación al nuevo pueblo que levantaría, que es dedicarse a las cosas espirituales, y tratar de ayudar a todos con justicia y amor y lo hizo demostrándolo en un día normal.   Jesús todos los días que comenzaba, se dedicaba en primer lugar a buscar el rostro de su Padre Celestial como una preparación para emprender las cosas del día.   Luego, cada cosa que hacía, se aseguraba que estuvieran de acuerdo con la razón de su existencia, que era predicar el evangelio de salvación.    Esto es lo prioritario antes que ayudarlo materialmente.

Lo que más necesita la humanidad no es comida, no es ropa, no es vivienda, no es salud, pues mucho de esto se da por negligencia humana o por abuso o por el aprovechamiento humano, pues Dios ha provisto toda la materia prima necesaria. La mayor riqueza que Dios ha dado a la humanidad es la inteligencia, pero el hombre persiste en mal usarla.   Lo que más necesita la humanidad es creer en Jesús, porque esa es la mayor pobreza, la pobreza espiritual.    La prioridad en la vida de todo ser humano es creer en Jesús y vivir solo para honrarlo.

Jesús lo sabía, por eso, cada cosa que él hacia estaba dirigido a cambiar el corazón, a ofrecer salvación.   Dios es honrado y glorificado cuando nos dedicamos a darlo a conocer, a predicar el evangelio de Salvación sistemática y dinámicamente, fiel y responsablemente, a todos sin hacer acepción de personas, a tiempo y fuera de tiempo, porque es prioridad. (Mr. 1:35-36).

Si aprendemos a comenzar el día en la presencia de Dios, y hacemos las cosas basadas en el orden de importancia; lo más seguro es que el tiempo nos alcanzará para todo y los resultados serán mucho mejores que los que nos esperábamos.  Cuando vivimos y nos movemos siguiendo un orden saludable de prioridades, lo más seguro es que comenzaremos con lo que es primero, o sea, lo más importante para nuestra vida, en el trono de Dios.     Y Mateo dice que cuando hacemos las cosas así, Dios se encarga de darnos lo que necesitamos (Mt. 6:33). Cuando se comienza bien el día, se termina muy bien, con satisfacción.

No olvides, vive siguiendo  el orden de prioridad que Jesús nos enseñó: amar a Dios con todo en primer lugar, y de la misma manera amar al prójimo en segundo lugar…    Asi que, comienza con Dios todos los días….

 

 

 

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