El precio por decir la verdad

Mateo 14:1-21
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…. 2015

Alguien dijo en cierta ocasión que en algunos casos no es bueno decir la verdad porque significa ser castigado. Sin embargo, mi esposa dice que la mentira dura mientras no llega la verdad. Y tal como llega sin falta la claridad de un nuevo amanecer para terminar con la oscuridad de la noche, la mentira tarde o temprano es descubierta y las consecuencias llegan sin remedio y con mayor densidad. ¿Valdrá la pena decir siempre la verdad cueste lo que cueste? ¿Habrá circunstancias en las que podemos recurrir a la mentira para evitar algo, defendernos de algo, o para protegernos de algo? ¿Será que hay cierta clase de mentira que Dios justifique y que las considere no demasiadas malas?

En todo lugar, en todo diccionario, en todo lenguaje, mentira es no decir la verdad. La verdad que se niega, se esconde, se cambia, se tergiversa, se detiene, se aumente, se acorte; equivale a decir una mentira. Decir la verdad es la obligación de todo ser humano, más de aquellos que somos cristianos evangélicos, hijos de Dios, quien es verdad en esencia. Decir la verdad es ser íntegro, honesto, sincero, auténtico y leal. El cristiano siempre debe decir la verdad aun cuando signifique pagar un alto precio. La cultura de la mentira para el cristiano debe terminar, porque la nueva cultura es la del nuevo hombre en Cristo, quien es la Verdad.

Juan el Bautista por decirle la verdad a Herodes le costó la vida, al ser decapitado (v.10-11). Él no podía quedarse callado ante el pecado de adulterio e incesto que estaba cometiendo Herodes el Tetrarca, al estar con la mujer de su hermano Felipe (v.3-4). Juan sabía que su responsabilidad era señalar el pecado con la intención de que este hombre dejara de seguir pecando (v.4). Juan sabía que no decir la verdad era encubrir y hacerse cómplice del pecado. Pero también estaba consciente que por decir esta verdad le podía costar la vida. ¿Por qué Dios dejó que Herodes cortara la cabeza de su siervo Juan y dejo con vida a quienes estaban en pecado de incesto? La gran lección es que un hijo de Dios, o un siervo de Dios siempre debe ser leal a Dios, a su fe, a su Palabra, a lo que se le ha ordenado hacer, decir la verdad, y señalar el pecado aun cuando este sea de los líderes principales en la iglesia.

En todas partes del mundo, el incesto es un delito, es un pecado, es algo que va en contra de la voluntad de Dios, y de los estándares de la sociedad, pese que en algunos países permiten ciertas relaciones entre parientes. Sin embargo, Dios estipuló en Levítico los niveles prohibidos de relaciones entre parientes. Herodes estaba violando esta ley, por lo tanto, Juan estaba obligado a señalarle el pecado. Juan lo hizo, pero le costó la vida, aunque nos deja una gran lección. La verdad siempre ha de decirse, hay que saberla decir, requiere carácter, decisión, respeto, amor, y sabiduría. Con todo, y en todo, el cristiano siempre tiene y debe decir la verdad aunque esto algunas veces duela. Pero como popularmente se dice, es mejor decir la verdad aunque duela en vez de vivir en la mentira toda la vida. Aunque no hay mentira que dure 100 años, porque esta es descubierta cuando la verdad llega, y como tan segura es la luz que llega todos los días, así es seguro que la verdad llega pero también las consecuencias.

Este es el reto para todos hoy. Seamos honestos, digamos la verdad, no mintamos por nada, y aunque por decir la verdad nos toque pagar muy caro, pero tarde o temprano, Dios nos premiara por nuestra veracidad. Nunca hable de una persona si no está frente de usted, si es honesto, valla donde la persona y dígale lo que no está bien. Si es un pecado lo que ha visto en otra persona, no se lo diga a una tercera, valla donde está el pecador, y con amor, carácter y sabiduría; hágale ver el pecado en que esta, pero no lo denigre a espaldas, eso es mentira, es pecado, e hipocresía. Juan fue donde Herodes, y frente a él, le señalo el pecado. Aprendamos del carácter, honestidad, y valor de Juan. La Iglesia y esta sociedad en que vivimos necesitan rescatar la cultura de la verdad, un estilo de vida basado en la honestidad, sinceridad, integridad y verdad.

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