LA ESCUELA DE LA PACIENCIA

Dr.  Luis Alberto Gómez Chávez

El siglo XXI se caracteriza por las cosas rápidas, la novedad, lo técnico, y por la impaciencia.  En este tiempo, se es atendido en el true drive de cualquier restaurante en menos de cinco minutos.  Los cajeros automáticos le dan dinero en menos de un minuto. Los bancos le dan préstamos si usted califica en tan solo unas horas. El internet lo comunica a todo el mundo en solo segundos y a múltiples destinos a la vez.  Todo esto parece que ha favorecido a la humanidad.  Sin embargo, lo que ha aumentado es la incapacidad de saber esperar.

Por ejemplo, en el true drive de McDonald la gente se enoja con facilidad cuando no le toman la orden en los primeros cinco minutos.  En el semáforo se desespera la gente cuando alguien se tardó un minuto en avanzar.  Si en un banco, en una tienda, un restaurante, o en otro lugar no los atienden de inmediato da la vuelta y se va.

Los hospitales, las oficinas de gobierno, las oficinas de inmigración,  los centros de expedición de licencias de conducir, y los centros de aplicación  de alguna ayuda, son laboratorios de experimento y de medición de nuestra paciencia.  Hay personas que también son termómetros que miden mi paciencia o revelan mi impaciencia.

Grandes hombres como Abraham, Jacob, José, David, Job y otros fueron sometidos a la escuela de la paciencia durante muchos años.  Dios era el maestro que buscaba el bien de cada uno de ellos, eso sí que ellos debían saber esperar en Dios, debían aguantar y soportar hasta los defectos y los errores de quienes los cuestionaban, y provocaban y debían no solo soportar las pruebas sino perseverar en medio de ellas avanzando hasta lograr lo que Dios se había propuesto hacer con ellos.

La escuela de la paciencia dura toda la vida, pero una vez se aprenda las primeras lecciones de dependencia de Dios, la paciencia ayuda a la formación de nuestro carácter siguiendo el ejemplo del maestro de la Paciencia, Jesús.  Seamos, pues, pacientes, no nos enojemos tan rápido, aprendamos a callar, vemos las virtudes de los demás, contemos uno al 10 antes de reaccionar, sea amable, escuche antes de responder, deje que el Espíritu Santo lo controle demuestre que Cristo vive en usted.

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