Da sin esperar que te den

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Una cultura enraizada en los humanos es el hecho de que nada se da por nada, sino que cuando se da algo se ha de esperar algo.  Esta cultura parece tener un origen hedonista, donde todo se hace por interés en otra cosa.   En épocas pasadas, cambió un poco pero bajo el mismo interés, cuando se practicaba el “trueque” “intercambio”, donde se daba un producto y recibía otro, pero nada se regalaba.  Por naturaleza, así actúa el ser humano, le cuesta dar sin esperar, aunque hay excepciones.   Solo recuerde,  desde que se es un niño (a) se ve con facilidad esa tendencia, luego el entorno donde crecemos se encarga de su fortalecimiento.    Generalmente, el niño no da nada, solo cuando recibe algo a cambio, y así somos muchos los grandes.

Cuando Dios nos llama a sus caminos, él espera que una nueva cultura comience por la nueva identidad (2 Co. 5:17), “De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y  todas las cosas son hechas nuevas”.  Lo justo es  reconocer que todo lo que somos y tenemos es por pura gracia de Dios (Sal. 24:1), “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan”, comenzando por la vida, la salvación, la familia, etc.  Por consiguiente, nuestra nueva forma de proceder es dar sin esperar nada a cambio.  “De gracia recibiste y de gracia dad”.

Sin embargo, de todo lo que Dios nos ha dado por su misericordia, bondad, y amor; que es su misma gracia soberana; es la salvación de nuestras vidas. Significa que él nos ha perdonado los pecados que nos condenaban a la muerte eterna, que no es otra cosa que el castigo eterno (Ro. 3:23; 6:23).   San Pablo dice en Romanos, “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”, ya que él nos “justificó”  nos declaró libres de culpa.  ¿Por qué lo hizo?  Por su gran amor.  ¿Para qué lo hizo? Para que vivamos apartados para rendirle adoración y gloria por toda la eternidad.

Realmente, lo que merece el ser humano por su pecado es la muerte, y nada en este mundo le puede librar de ese castigo y nada puede hacer para merecer el perdón.   Es por ello que, aun cuando Jacobo Arminio afirma que el hombre si hace algo para conseguir el perdón de pecados y la salvación; la Biblia claramente dice en Efesios 2:8-9 que esto, la salvación, el tener fe para salvación, es un regalo de Dios por pura gracia, nada que ver con el esfuerzo, merito y obra humana.   La salvación es un regalo de Dios, pertenece a Dios, él es la fuente, él la da a quien él quiere, y cuando él lo decide,  independientemente de todo, porque él es soberano y perfecto.

De manera que, si una persona llega a recibir este regalo precioso de la Salvación, no piense que esta se pierde o termina por causa del comportamiento del salvado.   Lo ideal y deseado por Dios es que toda persona que recibe el regalo de la salvación por gracia, decida vivir en santidad, para honrar y glorificar a Dios.  La nueva cultura que Dios espera de cada hijo suyo es que den de lo que han recibido a quienes no lo tienen aún.  Nada cuesta, de  amor, paz, fe, bondad, alegría, entusiasmo, comida, ropa, zapatos, tiempo, amistad, honestidad, compañerismo, lealtad, sin esperar nada a cambio.  Todo lo que sembramos eso cosechamos.     Comparta el mensaje de salvación y recibirá la satisfacción de ver personas cambiadas.

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