La Comunicación familiar

Dr. Luis Gomez

Es algo alarmante saber que en un 50% de los matrimonios, uno de los problemas más fuertes es la “falta de comunicación”. Hablar y reflexionar sobre este tema, no solo es necesario sino candente por la relevancia que tiene para el diario vivir. Hagamos una prueba con ustedes, del uno al diez, ¿Cómo califica la comunicación en su familia?  La misma pregunta, ¿Es excelente, buena, regular, mala o necesita mejorar la comunicación con su cónyuge o con sus hijos?    Una vez, superado este problema, los resultados son evidentes. Es necesario entender el significado pleno de la comunicación, resaltar los aspectos que la impiden y los que la fortalecen, para terminar ofreciendo algunos principios generales para evaluar el nivel de comunicación que nosotros tenemos.

Significado e importancia

La comunicación en todos los ámbitos de la vida es necesaria, importante, beneficiosa e indispensable.  Desde que se nace, tanto los padres como los hijos anhelan desesperadamente hablar y oír hablar.  Los grandes triunfos y los grandes fracasos tienen un gran porcentaje de base en la falta o en la mala comunicación.  ¿Cuál fue el problema de los pueblos de la antigüedad en Génesis donde se da la confusión de lenguas? La no comprensión del mensaje que se comunicaba.  Los grandes estadistas y expertos en el tema de la familia dicen que un 50% de los fracasos familiares es por falta de comunicación.   Y lo tremendo es que de este problema no se escapa la iglesia, pues todas las familias cristianas están expuestas al síndrome.

Significado de la Comunicación

La comunicación es el arte de transmitir un mensaje de tal manera que pueda ser bien entendido por los demás.  Se produce cuando ha transmitido un mensaje una persona a otra y ambos han comprendido el significado del mensaje de manera similar.   La comunicación es al mismo tiempo un arte y una ciencia.  Ciencia como una materia que se debe estudiar por su profundidad y técnicas.  Y arte porque requiere la misma atención práctica persistente y cuidado de las técnicas como lo hace un pintor al pintar. 3

La comunicación, por tanto, se realiza entre dos personas y a través de palabras, hechos, gestos, ademanes, y con la actitud.  Sin embargo, la eficacia de la comunicación tanto en la familia como en todo lugar depende de: la claridad del mensaje, la forma como se transmite y el propósito por el cual se da.  Así que, la comunicación es un arte de doble  vía: el que habla y el que escucha.  La comunicación es verbal y no verbal.  Los participantes en la comunicación son denominados como: emisor (quien habla), receptor (quien escucha) y el mensaje (lo que se dice).   Pero también hay un cuarto elemento no tomado en cuenta, el cual impide la eficacia de la comunicación, son las interferencias.

La Importancia de la Comunicación Familiar

Nuevamente citamos a Guillermo Goff, quien dice que según las estadísticas en Los Estados Unidos muestra que sólo 26 minutos a la semana es el tiempo que se dedican como pareja para conversar.  La primera causa es el tiempo robado por la Televisión.  Esto hace que el 50% de los matrimonios experimenten problemas por causa de la falta de comunicación. 4   A raíz de lo anterior, el mismo Goff dice “La buena comunicación se basa en las buenas relaciones las que a su vez se fundan en la confianza, la aceptación y una actitud de templanza”.  5

La Biblia enseña claramente que la comunicación dentro del matrimonio y la familia es tan importante que de no hacerlo, vendrán muchos problemas.  Los siguientes pasajes de la Biblia revelan la gran importancia de la comunicación en el hogar: Proverbios 15:4, 23,30-31; 16:13; 17:27-28; 18:4.  Estos pasajes son el reflejo de una buena y beneficiosa  comunicación.  También se encuentra la importancia de la comunicación entre líneas en los siguientes pasajes: Proverbios 1:8,10,15; 2:1,21;4:1,10,20;5:1;6:1;7:1; Efesios 6:1-4; 2 Timoteo 1:5,13;3:14-15a. Hay implicación directa que se asume la presencia de dos o más personas en la conversación o en la instrucción de la Biblia (Prov.23:15, 19,26).

En Proverbios 1-9 se menciona once veces la frase “Hijo mío” “Oye hijo mío” la cual descubre la tierna, cercana, ordenada y bien intencionada conversación entre el padre y el hijo.  El padre está tratando de forjar valores eternos y principios éticos-morales en su propio hijo.  El hijo debe ser preparado adentro del hogar para que sepa conducirse y defenderse de lo malo del mundo afuera del hogar.  Algo maravilloso que se asume en esta escena de Proverbios es la forma como lo hace el padre y la actitud que toma el hijo y la preciada amistad que les une.  Y esto es el resultado de la buena relación y comunicación que se practica en el matrimonio.

Por último, en Efesios 6:1-4 y 2 Ti. 1:5,13; 3:14-15a puede apreciarse la misma imagen y la buena comunicación que es practicada por tres generaciones: abuelos, padres e hijos.  No es muy común en nuestros días, pero que refrescante y maravilloso es saber que aún hay este tipo de relación.  Eunice, Loida y Timoteo representan tres generaciones en común acuerdo, inspirados por la misma fe, abrigados por el mismo amor, poder y visión. Empeñados están todos en aprender, obedecer y enseñar el mensaje recibido de Cristo. Hay transmisión fiel de un mensaje, y clara comprensión.  Lo mejor de todo es que basados en una buena relación de amistad saben comunicarse unos a otros manteniendo el respeto, la confianza y positiva actitud.   Luego en Efesios 6:1-4  está papá e hijos bajo un contexto de educación correcta, amor incondicional de ambas partes.  No puede haber una buena crianza de los hijos sin amor, respeto y obediencia.  Y estas tres cosas serán imposibles, a menos, que exista una clara comunicación entre padres e hijos.  Así que, la práctica de buena comunicación es necesaria entre esposo y esposa y entre padre e hijos y viceversa.   Esto evitará multitud de pecados y problemas. Nunca es tarde para mejorar.

Factores que impiden la buena comunicación

Después de conocer algo sobre el significado y la importancia de la comunicación en las relaciones matrimoniales y familiares, necesitamos descubrir y conocer algunos factores que impiden declaradamente o indirectamente la comunicación.  Hay que recordar que existen muchas maneras de comunicarnos: señales, humo, gestos, ademanes, ruido, posiciones, música, estado de ánimo; pero la más eficiente es la que se da con palabras.

En el arte de la comunicación familiar en el siglo 21 se han infiltrado una serie de elementos que sin darnos cuenta están debilitando las estructuras básicas de la comunicación.   1) Entiende que es buena comunicación en la familia 2) ¿Cree que en su familia hay buena comunicación?  3) ¿Qué cosas considera usted que no permite que en su familia no se tenga buena comunicación? 4) ¿Pueden platicar por mucho tiempo sin aburrirse y discutir sobre un tema difícil sin enojarse?  5) ¿Cuánto tiempo en el día platican como familia sin que haya interferencia? 6) ¿Cuáles  tres cosas son las principales interferencias en la comunicación familiar?

Los temperamentos personales

Acerca de los temperamentos que cada uno de nosotros tenemos, muy poco ha sido relacionado con la comunicación familiar.  Es más, puede ser que muchas personas saben muy poco sobre este tema.  Y hasta podría decir que varios ni saben que temperamento tienen como personas.  El temperamento tiene que ver con la forma en que somos, actuamos y pensamos.  Se relaciona con el carácter, pero es más que el carácter, porque el carácter puede cambiar, mientras que el temperamento es parte de la forma de ser y sólo puede ser moderado, controlado y suavizado por el Espíritu Santo.  La comunicación, otra vez, se  realiza en el marco de las relaciones familiares, la confianza y la aceptación.  Es así que, aun cuando los temperamentos en la familia sean los más opuestos, si hay amor, confianza y aceptación, la comunicación se desarrollará. (Prov. 10:19,11:9;13:3;12:18;15:1-2,18,23,31; 16:32; 17:12,14,27,28;18:6-8;20:19;21:5).

Las personas de temperamento sanguíneo son los súper habladores.  Dirían algunos en calidad de refrán, “éste habla hasta por los codos”.  Cuando uno en la familia habla  mucho, corre el riesgo de decir hasta lo que no debía decir o simplemente dice  palabras fuera de orden, de más, y hasta ofensivas.  El balance es lo recomendado, aunque estos  son muy amigables y comunicables (Nutria).

Las personas con temperamento colérico también hablan muchos, pero menos que el sanguíneo.  Este le gusta hablar constantemente de su vida, su ocupación, su pasado. Este es el súper discutón. Un colérico en la familia se exalta o reacciona con facilidad y es difícil tratarlo o hablarle cuando se está en desacuerdo con él.  Este con sus palabras y su forma como las dice ínsita a la discusión verbal.  Y por el sarcasmo o la ironía con que habla, fácilmente desvía la conversación evitando o terminando la comunicación.  También es rencoroso y pelea verbalmente sin pensar en los resultados. Los sanguíneos y coléricos han sido clasificados como los temperamentos fuertes con atractivas virtudes también (león).

Las personas con temperamento flemático no hablan mucho porque prefieren que otros hablen y él sólo evalúa.  Casi siempre está de acuerdo con los demás para evitar conflictos.  A raíz de lo anterior se les conoce como los súper diplomáticos.  Esto es bueno hasta cierta medida porque para el buen gobierno del hogar se necesita iniciativa, acción y participación (perro perdiguero).

Por último están las personas de temperamento melancólicos  llamados también los súper perfeccionistas.  Son precisos al hablar y corrigen a los demás en todas las cosas.  Casi siempre él dice tener la razón y hacer lo mejor.  Toman la oposición de manera muy personal.  Y por lo tanto, muy poco hablan y cuando hablan creen tener la razón y cuando no se acepta, toma la oposición como opuestos a él como persona. 6  Lo difícil de estos dos últimos llamados también como los temperamentos suaves es que suelen defenderse en el  caracol del silencio como para evitar la conversación (Castor) Libro Smalley.

Ningún temperamento es malo, porque es parte de la creación de Dios. Lo que si se debe reconocer es que para que la comunicación funcione bien, todos debemos permitir  que el Espíritu Santo nos guíe, controle y modere nuestros temperamentos.  Así que, en la comunicación familiar debe ponerse a la disposición del Espíritu los temperamentos personales, más cuando estos son opuestos.  Cada uno debe ser sensible y humilde al reconocer que si por causa de su temperamento o su forma de ser, la comunicación familiar no se está dando, debe pedir ayuda a Dios, pedir perdón a su familia y esforzarse por mejorar.

Metas, proyectos y actividades diferentes

En un hogar debe haber un programa y reglas conocidas por todos.   También, debe haber metas, proyectos comunes hacia dónde va la familia.  Sobre las diferentes actividades como familia o individual debe haber comunicación.   De lo contrario, observe lo que sucede.  El no comunica para donde va y ella ni le pregunta ni le importa.  El va al trabajo por un lado, ella se va por otro lado o simplemente se queda en casa.  El se va a la Iglesia y     ella se queda en casa o simplemente se va de compras o al parque o con amigas o viceversa.  Uno estudia y el otro no le gusta. Uno quiere superarse pero el otro no le apoya.  Uno usa la tarjeta de crédito en todo momento y el otro no le gustan las tarjetas.  Uno despilfarra el dinero  o lo malgasta mientras que el otro es tacaño para todo.   Cada uno tiene su trabajo, su cuenta de ahorro, su propio dinero aparte, y nada tienen en común.  No se ponen de acuerdo sobre el futuro de sus hijos, viven solo el presente, no tienen proyectos y metas comunes que beneficie a la familia.  Como resultado, no conversan, no se comunican y apenas se ven en el día.  Esto es muy preocupante y lamentable.

La forma en que se dicen las cosas

Hay personas que no pueden decir las cosas si no recurren a los gritos.  Otros acompañan las palabras con insultos, despechos, ofensas o acusaciones.  Hay casos en que se desarrolla la conversación familiar con irrespeto, informal, y en total desorden.  Lo más increíble e insólito es cuando la comunicación se realiza en silencio o con gestos o sin palabras.  Todo se sobre entiende y todo se debe saber solo por las señales.

Las palabras tienen muy poco significado si no están acompañadas por alguna acción o estilo o forma de decirse y por una actitud, propósito o tono de voz.  Si las palabras se dicen con propósito, con cariño, con amor, con suavidad, con buena intención, con respeto, y con buena educación; aún lo más difícil de entender, es recibido fácilmente.  Mencionemos algunas formas en que se puede decir un mensaje o algunas palabras en el hogar. La interferencia que ha evitado la buena comunicación en el hogar es la forma en que lo hacemos.   Para que un mensaje sea bien comunicado y bien entendido, debemos ser claros, sinceros y directos para que la otra persona que está escuchando atentamente entienda el mensaje.  Si lo hace con rencor, odio, gritos, golpes, amenazas, insultos, ofensas, la comunicación no se dará.  Las palabras con amor, respeto y educación, confianza y aceptación es lo que ayuda a dar y recibir el mensaje.  Un mensaje fuerte y duro se puede decir con dulzura para que se vuelva suave.

La falta de confianza, comprensión y aceptación

Si en el seno matrimonial y familiar reina la desconfianza, jamás habrá comunicación. La confianza es el mejor estímulo para hablar y escuchar.  La confianza es el fruto del   amor y cuando hay amor se comprende y se acepta a los demás tal como son.  La desconfianza en la familia mata la alegría, la libertad, las palabras, y la comunicación.

Los conflictos personales pendientes

Hay un dicho bien pronunciado “No dejes para mañana lo que debes hacer ahora”.  La Biblia dice  en Efesios 4:26,31 “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. “Quita de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y malicia”. 7 La falta de resolver los problemas y los desacuerdos en su tiempo oportuno ha creado fracasos matrimoniales y familiares.  El no saber perdonar o pedir perdón, la falta de sinceridad e interés provocan grandes conflictos.  Frecuentemente los enojos, los gritos, los desacuerdos comienzan de manera inocente y terminan creando barreras infranqueables en las relaciones familiares.

Otras interferencias que afectan la comunicación

Podrían mencionarse muchísimas más, y entre ellas están: 1) La estrategia premeditada de: llorar, callar, gritar, encerrarse en el cuarto, o salir de la casa. 2) El orgullo que no deja lugar para reconocer los errores, la negligencia y la necesidad de pedir perdón. 3) La influencia de los familiares cercanos: suegros, hermanos y otros; quienes quieren participar en las decisiones del matrimonio ajeno. 4) Los medios modernos de comunicación como: la televisión, el internet, el correo electrónico (e-mail), juegos.  5) La ambición por enriquecerse que absorve a las personas todo su tiempo a costa del sacrificio de su familia.

Aspectos que fortalecen la comunión familiar

Una vez detectadas las principales interferencias en la comunicación familiar, damos paso a señalar algunos aspectos que se fortalecen.  Por supuesto, nada es fácil ni ligero, todo lo bueno requiere un alto grado de aportación y esfuerzo personal y colectivo.  Algunos aspectos perecen demasiado simples, pero otros son demasiado complejos.

Hablar sobre los aspectos que ayudan a la realización de una efectiva comunicación dentro de la familia, en la familia y como familia es algo interminable, sin embargo, trataremos de mencionar los más sobresalientes.  El Dr. David W Taylor dice: “El matrimonio no es fácil ni es una empresa donde cada uno pone el 50% para sumar el 100%.  No, cada cónyuge da su 100% para sumar el total del 100%”8  Significa entonces que, para que se dé una efectiva comunicación matrimonial y familiar, cada miembro debe dar el 100% de su esfuerzo personal.

Busquemos en la Biblia algunos pasajes que expresen elementos que fortalecen la comunicación.  Además, en estos pasajes descubriremos algunos beneficios de la efectiva comunicación.  Salmo 128, Prov. 3:1-2; 7:1-2; 10:21;12:1,17,25; 13:1; 14:3,9;15:1; 16:32;   17:17;27:20:12,19;23:22-26;24:26;26:4-5,20;27:5;31:26; Rut.1:16-17; Ecle.4:9-12,5:1-7. En estos pasajes hay abundantes aspectos que ayudan para la construcción de una buena comunicación en todos los niveles del hogar.

Compartir juntos la vida espiritual

Este es el nivel más básico, necesario e importante que no debe faltar en las relaciones familiares.  Lo es porque es el que más aporta para la comunicación en el hogar.  Para esto debemos basarnos en Deuteronomio 6:1-9; Salmo 127; 128; 133; Ef. 5:21.  Todos estos pasajes destacan la importancia de la vida espiritual dentro de la familia.  Esto significa  que Dios, la Biblia, la fe y el evangelio tienen un primer lugar en el hogar.  El practicar este estilo de vida resultará en vida de respeto, comprensión, amistad, confianza, buen vocabulario, amor hacia Dios y para la familia, comunión y armonía transparente.

¿Cómo compartir juntos la vida espiritual en el hogar?  Es por medio del ejemplo de los padres quienes modelan delante de sus hijos una vida de fidelidad y confianza en Dios, una vida de entrega y disposición por servir a Dios, y una vida de lealtad, amor y respeto como matrimonio.  También se comparte la vida espiritual por medio de devocionales periódicos para orar, leer la Biblia, discutir un tema por lo menos una vez por semana.  Insistir en la necesidad de leer la Biblia, el orar a Dios, el desarrollar buenos hábitos, el amar más a Dios, y servir a Dios.  Una última forma es por medio de salir juntos a diferentes lugares aprovechando todo momento, cosa, o evento para enseñar valores familiares, morales y espirituales.

Algunas sugerencias prácticas para la vida espiritual familiar son las siguientes: 1) Tener un día a la semana para discutir un tema con aplicación moral, espiritual, emocional y social. 2) Escoger por lo menos otro día sólo para orar tomados de las manos como familia 3) Siempre que estén al rededor de la mesa para tomar los alimentos, orar tomados de las manos para agradecer a Dios, turnándose cada tiempo por cada miembro. 4) En el tiempo que los hijos están libres de escuela en el año, programar una maratón familiar de lectura de toda la Biblia en los dos meses.  Debe estimular con premios, cena de clausura, etc.  5) Programar salidas como familia e ir escuchando música cristiana.  6) Por lo menos una vez al mes o al trimestre dormir juntos ya sea en la sala o en dos camas para platicar. 7) De vez en cuando tener día de campo en casa, en el piso se tiende una manta y todos sentados en el piso comer como familia.  7)  Hacer un programa de memorizar un texto por semana durante un trimestre y premiar.  8) Intercambio de regalos.  9) otras.

Entenderse y aceptarse incondicionalmente

Recuerdo dos ejemplos en la Biblia donde hubo entendimiento y aceptación sin reproche porque estaban basados en el amor, la confianza y en la constante búsqueda del bien-estar de la otra persona.  Rut 1:16-17; Lucas 15:11-13, 20-23,30-32.  Hacer un esfuerzo por entendernos unos a otros en el hogar es dar el primer paso hacia la armonía.  El aceptarnos incondicionalmente es la responsabilidad de cada cristiano y cada miembro en el hogar.  Esta perspectiva ideal es la de una familia cristiana, pero ayudará a mejorar la buena comunicación aún en los círculos de familias no cristianas, pues los principios y los valores siempre son válidos.

No me malentienda cuando digo que debo aceptar incondicionalmente el mal comportamiento o la decisión tergiversada de algún miembro en la familia.  Lo que estoy señalando es que el entender el error, la debilidad, y las virtudes de los demás me ayudarán a desarrollar un puente de comunicación que resolverá en gran medida algún problema existente.  Y el aceptar incondicionalmente a la otra persona no significa estar de acuerdo con lo que la otra persona hace, más bien, mi parte es aceptarlo para tener un acercamiento y alcanzar un buen acuerdo.

En el caso de Rut, porque amaba a su suegra Noemí es que tomó una decisión radical.  Ambas buscan una vida mejor para la otra persona.  Por un lado, Noemí no aceptaba que Rut sacrificara su juventud, su familia, y su futuro por acompañar a su suegra.  Por el otro lado, Rut no estaba dispuesta a abandonar a su suegra a una vida de sufrimiento, soledad, miseria y de abandono.  Ambas se aceptaron y se entendieron, tales elementos ayudaron a construir una amistad, una relación y una comunicación tan íntima entre ellas que duró  hasta la muerte misma.  Y Dios les bendijo enormemente. No fue fácil alcanzarlo.

En el caso del padre del hijo pródigo se destacan los mismos elementos.  El padre entiende las inquietudes, anhelos y los planes de su hijo y le demuestra aceptación incondicional.  El padre sabedor de todo lo que podría pasar y como un padre responsable le   concede las peticiones de su hijo.  El hijo consciente de todo, se va de la casa, gasta todo y en la miseria, echa de menos la buena vida del hogar, la buena relación con sus padres, y  muy confiado de la sensibilidad de su padre, pero consciente de su error, regresa a su casa con una actitud humilde, sumisa y dispuesto a enmendar su error.  El padre, nuevamente, acepta a su hijo incondicionalmente, lo perdona, y recibe en casa.  Ante la incomprensión e inconformidad de su hijo mayor, el padre mantiene las mismas cualidades preciosas.

Practicar el arte del elogio

Este lenguaje ni debe ser falso o para salir del compromiso ni debe ser rutinario y aburrido, sino en el tiempo oportuno y por las cosas que se lo merecen.  Decir muchas gracias no cuesta nada pero significa mucho.  Felicitar a alguien cuando cocinó bien, cuando huele bien, cuando viste bien y cuando hizo un admirable trabajo.  Debe ser el lenguaje cotidiano en el hogar.  Cuando el hijo hizo bien el trabajo, ayudó en la limpieza de la casa, ayudó a un amiguito, sacó buenas notas, ofrendó para los misioneros, regaló un tratado y cuando regresó la cartera que se le cayó al vecino, merece nuestra felicitación.

Comience haciendo estas preguntas ¿Por qué puede el esposo felicitar a la esposa? ¿Por qué puede felicitar la esposa a su esposo?  ¿Por qué pueden los padres felicitar a sus hijos? ¿Por qué pueden los hijos felicitar a sus padres?.  Los beneficios obtenidos de este arte son duraderos.  Los elogios sinceros y bien intencionados colaboran en la construcción de la confianza y la buena amistad familiar (Prov. 15:23; 31:28; Efesios 6:4).

Pasar por alto los defectos y limitaciones

Uno de los elementos que más ayuda en el proceso de construcción de la buena comunicación familiar es el dar mayor atención e importancia a las virtudes de los demás y no detenerse a señalar los defectos y limitaciones.  Es mejor trabajar con el 30% de las virtudes de los demás que con el 70% de los defectos.  Si se recalca una limitación, una debilidad, un error o un defecto de la otra persona, se está poniendo fin a la relación, a la confianza y a la comunicación ya existente.  Esto requiere amor, aceptación y el propósito definido de establecer la comunicación.  Estamos hablando de un ejercicio que se debe dar en los ámbitos familiares (1 Ped.4:8; Prov.10:12; 1 Cor.16:4).

No permita que se alargue el enojo

Efesios 4:26-27 claramente ordena la Biblia que el enojo nunca es buen socio de la buena comunicación.  El otro lado del enojo está el pecado, el rencor, el odio, la ira, la amargura.  Un matrimonio y una familia que desea agradar a Dios y anhela ser feliz, debe esforzarse por no permitir que el enojo se hospede en su hogar por más de un día.  El enojo es un mal huésped, paga mal, destruye todo lo que encuentra a su paso, se olvida del amor, la amistad y las buenas cosas.  Cuando hay enojo la carne controla y se corre el peligro de cometer muchos pecados (Prov. 15:1; 29:8).  No se insinúa que en el hogar jamás se enojarán, claro que sí se enojarán de  vez en cuando, pero la enseñanza divina es que de inmediato resuelvan el problema, reconozcan el error, pidan perdón y a comenzar de nuevo.  Es más, si se alarga tanto el desacuerdo, la ausencia de comunicación, no deben acostarse a dormir con ese enojo, porque entonces vendrán más problemas.

Elimine frases de tono negativo

Hay frases que en la comunicación familiar deben evitarse cuando estas están acompañadas por un tono negativo, ofensivo o malintencionadas.  Frases como “nunca” “siempre” “todo” “solo yo”.  ¿Qué significa las siguientes frases? “Es que tú nunca has mostrado interés” “Tu siempre te has opuesto” “Sólo a mi me toca hacer todo”  Evitar hacer comparaciones con otras personas.  Sea más positivo y constructivo en su forma de hablar.  Use la amabilidad, el respeto, la sinceridad y el amor siempre que hable no sólo con su familia sino con toda persona.

Conclusión

Dos cosas debemos hacer para que la armonía familiar avance bien, deshacernos de los aspectos que impiden la comunicación, y practicar aquellos que la fortalecen.

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