La primera institución: el matrimonio.

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Hay dos maneras de ver el matrimonio: “Primero, es una institución humana, encontrada en una u otra forma en todo el mundo. Hay otra forma de ver el matrimonio: como una institución divina”. En cualquiera de las formas en que se considere, el matrimonio es esencial y necesario para el buen desarrollo de la sociedad como institución humana, “porque es la base del hogar”. Sin embargo, la mejor perspectiva del matrimonio como institución es la divina. Dios inventó, creó e instituyó el matrimonio como la institución fundamental para la sociedad. David Mace afirma que “Dios eligió hacer la raza humana en la forma de individuos de dos clases diferentes, para que se pudieran encontrar, amarse y casarse para complementarse mutuamente”. De manera que la unión conyugal del hombre con la mujer fue la primera y, por consiguiente, la primordial institución de toda la creación de Dios. Guillermo Goff dice que el hogar es antes del estado, del trabajo o aun de la iglesia.

El propósito por el cual Dios instituyó el matrimonio como la institución fundamental de la sociedad es extender su señorío a toda la humanidad para ser glorificado por medio de familias santas. “De ahí que el primer elemento de la naturaleza del matrimonio es: ser una institución divinamente ordenada”. La Biblia presenta y describe esta relación como “la unión de dos personas creadas por Dios como distintas y a la vez hechas la una para la otra”. La naturaleza de esta unión sagrada está en (Ge. 1:27, 28; 2:18, 22-24; Mt.5:27-28; Mr. 10:2-12; Ef. 5:33) donde el matrimonio es para gloria de Dios, procreación, satisfacción sexual, compañerismo , unir dos vida, controlar las pasiones, edificación mutua, propagar la fe, y prevenir la disolución de la sociedad.

El primer ejemplo de la restauración de un matrimonio es el de Adán y Eva. El amor, la gracia, la misericordia y la omnisciencia de Dios se ve desde el principio de la creación al buscar la restauración de la primera pareja después que ellos pecaron (Gé. 3:1-15) al dar el primer paso en busca del pecador (Gé. 3:9). Ante la falta de honestidad y reconocimiento del pecado, Dios va más adelante en el proceso, confronta a cada uno de los que participaron en el pecado (Gé. 3:11, 14), incluyendo disciplina en el proceso de restauración lo cual causa dolor en el presente (Gé. 3:14-15, 16, 17-19, 23-24). El propósito de Dios en la restauración de Adán y Eva no solo fue que ellos recobraran la comunión con Él sino que volvieran al plan original de Dios para la humanidad (Gé. 3: 20).

El último elemento en el proceso es que Dios les ayuda a solucionar los problemas del presente causados por el pecado (Ge. 3:21) y les hace promesas que les motiva a mejorar (Gé. 3:20). Sin embargo, es necesario puntualizar que en este relato del pecado de Adán y Eva en el capítulo 3 nos da el proceso de Dios hacia ellos tratando sus pecados, excusas, consecuencias, etc, pero no nos presenta el arrepentimiento, la confesión, ni la reconciliación de Adán y Eva con Dios ni entre ellos mismos. Con todo, Dios no se detuvo e hizo todo para restaurar a la humanidad perdida en la promesa hecha a Adán y Eva.

El segundo ejemplo de restauración de un matrimonio es el de Oseas y Gomer. Dios ordena al profeta Oseas casarse con Gomer, que según la Biblia, era una “mujer fornicaria” (1:2) y (3:1) “adúltera”. Hay algunas interpretaciones sobre el tiempo de la mala reputación de esta mujer. La pregunta es si Gomer ya era fornicaria cuando Dios ordena a Oseas casarse con ella, o si Gomer le fue infiel estando casada con él. En cualquiera de los dos casos, es bueno reconocer las virtudes de Oseas; obediencia a Dios y corazón perdonador hacia su mujer. Jerónimo Pott hace las siguientes declaraciones que ayudan a entender este problema:

Es muy posible que Gomer haya sido mujer pura ante del casamiento, pero que Oseas relata la historia muchos años después y por eso podría decir “mujer fornicaria” o es posible que su pecado haya sido encubierto, secreto y que el Señor le guiara a Oseas a casarse con esa mujer.

La infidelidad en este matrimonio la Biblia lo confirma. La mala reputación de ella repercute en el ministerio de su esposo. Hay tres pasos de restauración plasmados en Oseas. Primero, lo difícil de todo esto es que Dios consciente de lo que es esta mujer, ordena a Oseas casarse con ella y posteriormente, a pesar de la infidelidad repetida, Dios le ordena redimirla o comprarla, lo cual significa perdonarla. “Gomer se hace infiel a los votos de matrimonio y se mete en una vida desordenada, abandonando a su esposo y cayendo en una vida de esclavitud sensual. Parece que su amante la trató duramente, y al fin la vendió como esclava”, es donde Oseas la compra y la trae de regreso a su casa. La enseñanza a priori es que Dios quiere restablecer el matrimonio y la enseñanza teológica es que Dios desea mostrar al mundo entero su gran amor para Israel y Judá; quienes a pesar de ser infieles en su relación con Dios, va en busca de su pueblo para comprarlo, redimirlo y restaurarlo trayéndolo a la relación de antes. El proceso de restauración no termina en este punto según el libro de Oseas.

El segundo paso del proceso de restauración según Oseas, después de perdonar a la esposa su infidelidad es que “no puede ser restaurada a su antigua posición, sino que Oseas le da refugio en su casa, donde quedó desolada ´muchos días´, es decir, estará en casa de su marido, pero sin vivir la vida normal del matrimonio ´muchos días´”. Las medidas disciplinarias para restablecer las relaciones dañadas y afectadas profundamente por la infidelidad requiere tiempo (3:3-4). En el último paso, hay una promesa y un estimulo que Dios da que en un día futuro se dará una restauración completa en las relaciones y tendrán una nueva forma de ver las cosas y vivir la vida donde los privilegios, derechos y responsabilidades serán devueltas (3:5).

Así que, todo intento por violar los votos sagrados del matrimonio hechos en la presencia de Dios va en contra de la naturaleza y el propósito de este. El matrimonio no solamente mantiene la sociedad unida y funcionando vitalmente; sino que también cumple con el propósito que Dios tenía al instituir y consagrar la familia. Por consiguiente, todo matrimonio consciente de tener el privilegio y la responsabilidad de ser la primera institución que sostiene la sociedad, debe esforzarse por mantenerse en los planes de Dios y en caso de infidelidad, ambos deben luchar por lograr la restauración con la ayuda de Dios.

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