Compartir juntos la vida espiritual base para la buena comunicacion

Dr. Luis Gomez

Este es el nivel más básico, necesario e importante que no debe faltar en las relaciones familiares. Lo es porque es el que más aporta para la comunicación en el hogar. Para esto debemos basarnos en Deuteronomio 6:1-9; Salmo 127; 128; 133; Ef. 5:21. Todos estos pasajes destacan la importancia de la vida espiritual dentro de la familia. Esto significa que Dios, la Biblia, la fe y el evangelio tienen un primer lugar en el hogar. El practicar este estilo de vida resultará en vida de respeto, comprensión, amistad, confianza, buen vocabulario, amor hacia Dios y para la familia, comunión y armonía transparente.

¿Cómo compartir juntos la vida espiritual en el hogar? Es por medio del ejemplo de los padres quienes modelan delante de sus hijos una vida de fidelidad y confianza en Dios, una vida de entrega y disposición por servir a Dios, y una vida de lealtad, amor y respeto como matrimonio. También se comparte la vida espiritual por medio de devocionales periódicos para orar, leer la Biblia, discutir un tema por lo menos una vez por semana. Insistir en la necesidad de leer la Biblia, el orar a Dios, el desarrollar buenos hábitos, el amar más a Dios, y servir a Dios. Una última forma es por medio de salir juntos a diferentes lugares aprovechando todo momento, cosa, o evento para enseñar valores familiares, morales y espirituales.

Algunas sugerencias prácticas para la vida espiritual familiar son las siguientes: 1) Tener un día a la semana para discutir un tema con aplicación moral, espiritual, emocional y social. 2) Escoger por lo menos otro día sólo para orar tomados de las manos como familia 3) Siempre que estén al rededor de la mesa para tomar los alimentos, orar tomados de las manos para agradecer a Dios, turnándose cada tiempo por cada miembro. 4) En el tiempo que los hijos están libres de escuela en el año, programar una maratón familiar de lectura de toda la Biblia en los dos meses. Debe estimular con premios, cena de clausura, etc. 5) Programar salidas como familia e ir escuchando música cristiana. 6) Por lo menos una vez al mes o al trimestre dormir juntos ya sea en la sala o en dos camas para platicar. 7) De vez en cuando tener día de campo en casa, en el piso se tiende una manta y todos sentados en el piso comer como familia. 8) Hacer un programa de memorizar un texto por semana durante un trimestre y premiar. 9) Intercambio de regalos.

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¿Sabe el mundo que estamos aquí?

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Hay tantas cosas del mundo que atraen, que tratar de inventar otra cosa para que lo vean, lo crean y lo sientan es algo extremadamente difícil.  En el campo de la filmación, cada día están inventando nuevas y modernas películas.  En el campo del automovilismo están creando nuevos y sofisticados modelos de carros y por adelantado.  En la pintura, escritura, música, medicina, modas y la tecnología se está innovando tanto que no se puede ir al día.  Es más, en el campo del pecado, vicio, maldad, robos, secuestros, drogas, narcos, cada día se inventan nuevas formas de practicarlo. ¿Qué estamos haciendo nosotros como iglesia para que el mundo sea impactado? ¿Cómo sobresalir y brillar en esta sociedad para que el mundo sepa y sienta que nosotros, la iglesia de Cristo, estamos aquí en medio de ellos?

¿Recuerda la oración de Jesús de Juan 17 donde él dice: “No ruego que los quites del mundo sino que los guardes del mal”  (v.15)?    Jesús es anticipando que el papel de la iglesia es dar a conocer a Dios, y para ello, ha de hacerse sentir mientras esta en medio de las personas sin Cristo.   Otro texto con la misma idea es, “vosotros sois la sal de la tierra y la luz en medio de la oscuridad”. En fin, nos corresponde hacer saber al mundo que estamos aquí, que tenemos un mensaje transformador, que en Cristo podemos ser mejores, y que él ofrece felicidad eterna.   Esto demanda vivencia de los que creemos, practica de lo que hablamos, cambios y hechos más que lo que aparentamos.

El buen testimonio debe ser primero dentro de la iglesia, del hogar y luego para con los de afuera que son cristianos o familiares de segundo grado o más. Todo hijo de Dios ha de recordar  que ya es diferente y su comportamiento debe inspirar respeto, confianza y admiración.  El buen testimonio es mejor que todo lo novedoso y los hechos suenan más que las palabras.  ¿Por qué daban buen testimonio de Timoteo?  1) Era un hombre consagrado a Dios, 2) Sus padres enseñaron convicciones profundas por medio de la instrucción consistente y sistemática de la Biblia, 3) Su vida estaba tan solvente que no podía ser cuestionada.

Juan Wesley impactó a Inglaterra, Martín Lutero y Juan Calvino influenciaron  Ginebra y Alemania.  Moody, Billy Graham y Luis Palau impactaron no solo Estados Unidos sino a todo el Continente por el  buen testimonio que tenían por estar consagradas a Dios.   Nosotros podemos hacer que el mundo vea, crea y sienta nuestra presencia, si tan solo dejamos de ser cristianos comunes para convertirnos en discípulos de Jesús. El buen testimonio suena más que mil gritos a la vez.

Si el hombre está haciendo tan bien muchas cosas a nivel secular a tal  punto que la gente (mundo) lo ve, lo cree, lo siente y lo usa, ¿cuánto más la Iglesia tendrá que esforzarse por vivir entregada a Dios para que el mundo sea impactado y que la gente  vea, crea, sienta y desee buscar lo que nosotros tenemos y ofrecemos, el mensaje del amor de Jesucristo?  El mundo no será impactado a menos que nosotros seamos diferentes a ellos por medio del buen testimonio y seamos obedientes a Dios en todo. No se detenga, hágale saber a su vecino, a su compañero, a su amigo que usted está aquí y que desea darles el mensaje más importante de la vida, que solo en Jesús hay salvación.

¿Cómo habla Dios hoy? Hebreos 1:1-3

Dr. Luis Gómez

Pregunta:

Mil disculpas por molestarle pero mi hija ha tenido dos sueños y no han dejado de preocuparme si le es posible y cree que se lo puedo comentar por si Dios permite que me dé una luz se lo agradecería muchísimo, El nos habla en sueños a ella y a mi mucho pero este no estoy tan segura de lo que podría ser, gracias hermano

Respuesta:

Bueno, para comenzar, debe saber que en el AT, los sueños era una forma que Dios uso para revelar su voluntad a su pueblo, pero eran sueños para ser escritos, lo que hoy tenemos, la Biblia, era la voluntad de Dios para la humanidad. Una vez, la Biblia quedó totalmente revelada y escrita, el canon de la Biblia es cerrada, y por ende, los sueños ya no forman parte de la revelación especial de Dios. En el NT, los único sueños que se dieron han quedado escritos como Palabra de Dios, pero fueron dados antes que se escribiera el NT y fuera cerrado el Canon de la Biblia lo cual se dio por el siglo 2 y 3 d, C.

Las experiencias de sueños que hoy se dan y que a veces son llamadas, maneras en que Dios habla hoy, se practica más en las iglesia de corte pentecostal donde la Biblia es interpretada alegóricamente. Pero si la Biblia es interpretada literalmente, concluiremos que los sueños ya no forman parte de las maneras como Dios nos habla hoy en el mismo nivel de autoridad como la Palabra de Dios, la Biblia. Estas son experiencias naturales que el ser humano tiene y que no necesariamente tienen interpretación como para decir que Dios me hablo por medio de x sueño.

Por ejemplo, anoche yo tuve un sueño compuesto de dos partes. La primera se refería al hecho de que yo estaba ejerciendo mi voto temprano como ciudadano americano, y hoy fui a votar. ¿Qué tiene que ver eso con que Dios me hablo? ¿Me ayuda al crecimiento espiritual tal sueño? Fue solo el resultado natural de lo que yo pensaba o planeaba hacer este día. La segunda parte del sueño se refería a que un pariente de mi esposa que tiene ciertas propiedades tenía un inmenso cultivo de verduras y vegetales pero que por no cortarlo a tiempo lo perdió absolutamente todo. No tengo idea porque soñé eso, y por lo tanto, no puedo tratar de encontrar una interpretación, ni puedo decir que Dios me hablo por medio del sueño. Es producto de la vida natural. ¿Me ayuda a crecer espiritualmente y a vivir de una manera más agradable a causa de ese sueño? No, simplemente mi inconsciente experimento esto y hoy me lo hizo recordar, pero no pasa nada. Actuaria místicamente si yo dijera, hoy le hablare a ese pariente y le contare ese sueño, pues ni tiene cultivos de esa naturaleza, y ni le ayuda en nada a él.

Ahora bien, se debe tomar muy en cuenta de que algunas veces Dios nos previene, avisa, o enseña algo por medio de un sueño, pero no podemos ni debemos decir que lo que soñé es la Palabra de Dios y que tiene que ser interpretado. Luego, asumir y afirmar de que uno tiene el don de profecía, eta fuera de una interpretación correcta de la Biblia pues este don ya no es necesario hoy porque Dios ya dijo lo que tenía que decir al hombre y a la mujer y lo que ya tenemos revelado y escrito en la Biblia es más que suficiente para vivir una vida plena en el Señor. Pues ni somos fieles y obedientes a Dios ni a la Biblia, mucho menos si pretendemos decir que Dios está revelando mucho más hoy en día.

Espero no ofender a ninguna persona con esta explicación… Lo que sí puedo decir es que si su hija o usted o alguien más está soñando lo mismo repetidamente, es necesario evaluar su contenido a la luz de lo que dice la Biblia y la calidad de vida que se está viviendo, porque puede ser que Dios está trabajando con las personas que tienen estas experiencias. Le aconsejo no tomar esas experiencias como una norma de que Dios le habla por medio de los sueños, porque eso solo sucedió oficialmente en el AT y parte del NT, antes que la Biblia fuera totalmente revelada y escrita. Tómelo como una experiencia natural, producto de lo que vivimos, vemos, sentimos y pensamos todos los días. Por consiguiente, debemos verlos como una manera que Dios nos da para ser mejores hijos de Dios.  Porque Dios nos habla a traves de un niño, de un anciano, los padres, amigos, experiencias, pero no son en la calidad de la Palabra.

La Biblia dice que hoy Dios nos habla por medio de Jesucristo y su Palabra escrita que es la revelación especial (Hebreos 1:1-3).

¡Decisiones!

Dr. Luis Gomez

A todos, tarde o temprano, nos ha tocado tomar más de alguna decisión embargados de mucha duda. Hay decisiones simples en las que con facilidad se decide por su claridad. Sin embargo hay otras más importantes y trascendentes aun cuando son complejas. Unas las tomamos siendo niños y de manera inconsciente. Otras las hacemos conscientemente pero con plena seguridad de la duda y la incertidumbre.

La vida humana se rige por medio de una gran cantidad de decisiones que tomamos en cada momento. Por ejemplo, a qué horas pienso dormir, que camisa vestir, con que zapatos da el pantalón, a que súper voy a comprar, que tipo de queso llevare, que clase de helado comeré, en que silla me sentaré, en qué lado se ve mejor, a quien le hablare, que cocinare, cuanta sal le pondré, con qué clase de aceite cocinare, etc. Todas estas son decisiones rutinarias que no gastamos demasiado tiempo para hacerlas y no repercute en el estilo de vida que llevamos. Sin embargo, hay decisiones que no solo son importantes, necesarias e indispensables que se hagan sino que algunas veces son complicadas, delicadas y determinantes para la vida.

Generalmente se ha dicho que son dos las decisiones más importantes que todo ser humano debe hacer y que según sea esa decisión así será la clase de vida que tendrá. Primero es el creer en Jesucristo como su Salvador personal o rechazarle. Esta es la más importante de toda persona ya que de esta depende la vida eterna de felicidad o la vida eterna de sufrimiento. Es a esto que se refiere Proverbios 1:1 y Eclesiastés 12:13. El resto de las decisiones no determinan el destino final del ser humano, solo esta decisión. La segunda decisión más importante de la vida es el matrimonio ya que cuando dos personas de sexo opuesto (mujer y hombre) deciden unirse en matrimonio es para toda la vida según la perspectiva de Dios en la Biblia. Así que la primera repercute no solo en la vida presente sino en la vida futura en la eternidad, mientras que la segunda repercute en la vida presente y futura durante se habite en la tierra.

Sin embargo, hay muchas otras decisiones importantes que todo ser humano debe hacer y que no son diarias ni rutinarias. Por ejemplo, que clase de carrera pienso estudiar, compra de un carro, compra de una casa, lugar donde vivir, iglesia donde congregarse, clase de amigos que quiero tener, etc. Todas estas decisiones aunque son fundamentales para la vida, no son de carácter dudoso donde está en juego la fe, convicciones, valores e identidad. Es en esta clase de decisiones dudosas o ambiguas donde debemos recurrir a la autoridad máxima de mi vida, la Biblia, para conocer lo que Dios mismo dice. No olvide lo que dice Fil. 4:8-9 antes de tomar una decisión sea rutinaria o no. Basado en esto, quiere decir que todos los seres humanos sabemos con claridad que cuando hacemos una decisión, o ya tenemos un conocimiento previo de que hacer esta decisión es mala o buena, por lo tanto, aunque sea dudosa la decisión, lo hacemos conscientes que eso es bueno o malo.

Antes de todo lo anterior, recuerde que hay un fundamento que respalda nuestras decisiones. Las decisiones las hacemos conscientes o sabedores de que es bueno o es malo y por ende los resultados pueden ser buenos o malos. Pero además, es necesario recordar el eje divino que debe contralar nuestras acciones y decisiones: en la Biblia hay mandamientos que si se desobedecen es pecado, hay prohibiciones que si las practicamos es pecado y hay asuntos dudosos que cuando se hacen dudando, con incertidumbre y falta de seguridad es pecado. Para esto último, ni hay mandamientos a obedecer ni prohibiciones a no hacer. Así que, basados en los parámetros claramente identificados, cada asunto dudoso debe ser analizado con base bíblica, y con una perspectiva abierta bajo el marco bíblico para escuchar la opinión popular no cristiana, la opinión cristiana y lo que dice la Biblia.

Finalmente, quien toma la decisión, sea que se base en la madurez espiritual, o en el amor o en el bienestar de los demás o no haya tomado en cuenta nada de eso, debe ser responsable no solo en aceptar las consecuencias de su decisión sino obedecerlas. Por ejemplo, si una un cristiano decide asistir a una fiesta que aunque la Biblia no prohíbe participar, pero tampoco recomienda que se asista, debe saber que es responsable por las consecuencias que se dan, sea que le llamen la atención, lo amonesten, le adviertan o lo disciplinen.

Dios nos ha llamado a ser santos, a vivir en santidad, a ser sal y luz en medio de este mundo, no nos ha llamado a participar del mundo. Más bien la Biblia dice que no nos acomodemos a las cosas de este mundo (Ro. 12:1-2), porque los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida no vienen de Dios (1 Jn. 2:16-17), porque de Dios solo viene todo don perfecto (Stg. 1:12), pero nosotros cuando decidimos dudando, eso ya es pecado (Hb. 11:5-7) y debemos recordar que si esa decisión se toma dudando, esa decisión viene de la carne por lo tanto es pecado.

Así que, siempre que tome una decisión, procure ampararse con la aprobación de la Biblia, guíese por el amor, el bienestar de los demás y su madurez espiritual. Debe estar seguro que la decisión que toma le agrada a Dios, le ayuda a usted a crecer espiritualmente, beneficia a su familia cercana y contribuye a la expansión del evangelio en el mundo. Nunca tome una decisión en estado de enojo, de apuro, de duda, inseguridad y sin pensar. Escuche la opinión y sugerencia de su cónyuge, padres, expertos antes de decidir.

No olvide que por toda decisión que haga dara cuenta delante de Dios (Ecl. 11:9; 2 Co. 5:10). Cuando sienta duda sobre algo que piensa hacer o decidir, es mejor, prudente y bíblico no hacerlo. Cuanto más consulte a Dios, platique con su familia y escuche a sus amigos antes de tomar una decisión, menos probabilidad de fracaso tendra.

¡El éxito del fracaso!

Dr. Luis Gomez

John Maxwell escribió lo siguiente en el libro “El lado positivo del fracaso”: El 6 de agosto de 1999, un jugador de las grandes ligas de béisbol, en su turno al bate en el estadio de Montreal, hizo otro out, el número cinco mil ciento trece de su carrera profesional. ¡Esa cifra significa un montón de viajes al punto de bateo sin un solo hit! Si un jugador queda fuera todas esas veces consecutivamente y promediara cuatro bateos por juego, eso significaría que habría jugado ocho temporadas (mil doscientos sesenta y ocho juegos) ¡sin haber llegado jamás a primera base!

¿Se desanimó el jugador aquella noche? No. ¿Le pareció que le había fallado a su equipo? No. Fíjese en esto. Antes, en el mismo juego, en su primera aparición en el plato, ese jugador alcanzó una marca que solo veintiún otros jugadores en la historia del béisbol habían logrado. Había completado la cifra de tres mil hit. Ese jugador fue Tony Gwynn de los Padres de San Diego. Durante aquel juego, Tony consiguió en cinco intentos conectar cuatro hit.

El ex presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln dijo en cierta ocasión: “De fracaso en fracaso llegué a ser el presidente de los Estados Unidos”. Al observa la vida de Pablo bajo la perspectiva humana, él vivió de fracaso en fracaso. Sin embargo, la perspectiva de Dios en cuanto a Pablo es que él alcanzó el éxito porque aprendió a decir lo que Jesús hizo en su vida, a confiar en todo lo que Jesús le había dicho que era verdad y lo mejor para su vida y a obedecer totalmente la voluntad de Dios, ahora escrita en la Biblia.

A usted que lee estas palabras le pregunto, ¿Qué es para usted éxito y fracaso? ¿Cuándo un cristiano es un fracaso? ¿Quién determina que algo es un fracaso o un éxito? ¿Cuántas veces considera usted que ha fracaso? ¿En algún momento de su vida se ha sentido en la cúspide del ´´éxito? ¿Qué se siente y en quién se piensa cuando está en el más alto peldaño del éxito?

Pensando en la iglesia, ¿Cuál iglesia es exitosa? ¿Cuándo una iglesia puede ser considerada exitosa? ¿Qué es lo que determina que una iglesia sea exitosa? ¿Quién es el que tiene la última palabra sobre el éxito o el fracaso de una Iglesia?

Después de meditar en todas estas preguntas, es necesario volver a la frase que nos detiene en este devocional, ¡Éxito en el Fracaso! Jesús dijo: “Si alguno quiere ser grande, primero debe servir y ser el último”. Esto significa que cuando una persona está en el último lugar, es el que sirve, obedece, en ese momento delante de Dios está teniendo éxito. Éxito no implica necesariamente estar en el primer lugar de alabanza, de triunfo, en lo más alto. Éxito según Dios es fidelidad, obediencia, confianza, lealtad, entrega, servicio y amor a Dios.

El sueño de la Iglesia Bíblica Peniel y de todos los ministerios es llegar a ser grande y madura en Jesús (Ef. 4:13). Pero la grandeza se encuentra en el servicio, en la bondad, en la humildad, en la generosidad, en la fidelidad, en la entrega a Dios como prioridad. La iglesia es exitosa cuando encarna a Jesús en su vida y como un estilo de vida aprende a vivir solo para servir a los demás sin esperar nada a cambio por que lo hace por amor.

El sueño de todo pastor es que cada miembro de la iglesia aprenda a ser como Jesús, eso es realmente el éxito que Dios está buscando. Pablo dice en 1 Co. 11:1 “Sed imitadores de mí como yo de Cristo”. Cuando la iglesia encarna el mensaje de Jesús y aprende a hablar lo que él ha hecho en su vida, aprende a confiar en Dios y sus promesas no importa lo que le toque vivir y con determinación y sin cuestionamiento obedece la nueva voluntad de su Señor, entonces, alcanza el verdadero éxito que no se mide necesariamente por el número, sino por el estilo de vida apegado a la Biblia.

Piense y pregúntese, ¿estoy alcanzando el éxito espiritual según Dios? Haga ajustes, establezca un orden de prioridad, sea honesto con usted mismo, con su fe, sus convicciones, la iglesia y con Dios mismo.

Maxwell resume su libro “El lado positivo del fracaso” de la siguiente manera:

• Domine el miedo en vez que el miedo nos domine a nosotros
• Acabe con las fallas que lo llevan al fracaso
• Desarrolle estrategias para triunfar tras los grandes fracasos
Recuerde, en Dios somos vencedores, y todo lo que haga en obediencia a Dios, aunque parezca pequeña e insignificante, esto es éxito verdadero.  Así que, esfuércese a hacer todas las cosas como para el Señor y usted estará en el éxito.

Da sin esperar que te den

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Una cultura enraizada en los humanos es el hecho de que nada se da por nada, sino que cuando se da algo se ha de esperar algo.  Esta cultura parece tener un origen hedonista, donde todo se hace por interés en otra cosa.   En épocas pasadas, cambió un poco pero bajo el mismo interés, cuando se practicaba el “trueque” “intercambio”, donde se daba un producto y recibía otro, pero nada se regalaba.  Por naturaleza, así actúa el ser humano, le cuesta dar sin esperar, aunque hay excepciones.   Solo recuerde,  desde que se es un niño (a) se ve con facilidad esa tendencia, luego el entorno donde crecemos se encarga de su fortalecimiento.    Generalmente, el niño no da nada, solo cuando recibe algo a cambio, y así somos muchos los grandes.

Cuando Dios nos llama a sus caminos, él espera que una nueva cultura comience por la nueva identidad (2 Co. 5:17), “De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y  todas las cosas son hechas nuevas”.  Lo justo es  reconocer que todo lo que somos y tenemos es por pura gracia de Dios (Sal. 24:1), “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan”, comenzando por la vida, la salvación, la familia, etc.  Por consiguiente, nuestra nueva forma de proceder es dar sin esperar nada a cambio.  “De gracia recibiste y de gracia dad”.

Sin embargo, de todo lo que Dios nos ha dado por su misericordia, bondad, y amor; que es su misma gracia soberana; es la salvación de nuestras vidas. Significa que él nos ha perdonado los pecados que nos condenaban a la muerte eterna, que no es otra cosa que el castigo eterno (Ro. 3:23; 6:23).   San Pablo dice en Romanos, “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”, ya que él nos “justificó”  nos declaró libres de culpa.  ¿Por qué lo hizo?  Por su gran amor.  ¿Para qué lo hizo? Para que vivamos apartados para rendirle adoración y gloria por toda la eternidad.

Realmente, lo que merece el ser humano por su pecado es la muerte, y nada en este mundo le puede librar de ese castigo y nada puede hacer para merecer el perdón.   Es por ello que, aun cuando Jacobo Arminio afirma que el hombre si hace algo para conseguir el perdón de pecados y la salvación; la Biblia claramente dice en Efesios 2:8-9 que esto, la salvación, el tener fe para salvación, es un regalo de Dios por pura gracia, nada que ver con el esfuerzo, merito y obra humana.   La salvación es un regalo de Dios, pertenece a Dios, él es la fuente, él la da a quien él quiere, y cuando él lo decide,  independientemente de todo, porque él es soberano y perfecto.

De manera que, si una persona llega a recibir este regalo precioso de la Salvación, no piense que esta se pierde o termina por causa del comportamiento del salvado.   Lo ideal y deseado por Dios es que toda persona que recibe el regalo de la salvación por gracia, decida vivir en santidad, para honrar y glorificar a Dios.  La nueva cultura que Dios espera de cada hijo suyo es que den de lo que han recibido a quienes no lo tienen aún.  Nada cuesta, de  amor, paz, fe, bondad, alegría, entusiasmo, comida, ropa, zapatos, tiempo, amistad, honestidad, compañerismo, lealtad, sin esperar nada a cambio.  Todo lo que sembramos eso cosechamos.     Comparta el mensaje de salvación y recibirá la satisfacción de ver personas cambiadas.

La Comunicación familiar

Dr. Luis Gomez

Es algo alarmante saber que en un 50% de los matrimonios, uno de los problemas más fuertes es la “falta de comunicación”. Hablar y reflexionar sobre este tema, no solo es necesario sino candente por la relevancia que tiene para el diario vivir. Hagamos una prueba con ustedes, del uno al diez, ¿Cómo califica la comunicación en su familia?  La misma pregunta, ¿Es excelente, buena, regular, mala o necesita mejorar la comunicación con su cónyuge o con sus hijos?    Una vez, superado este problema, los resultados son evidentes. Es necesario entender el significado pleno de la comunicación, resaltar los aspectos que la impiden y los que la fortalecen, para terminar ofreciendo algunos principios generales para evaluar el nivel de comunicación que nosotros tenemos.

Significado e importancia

La comunicación en todos los ámbitos de la vida es necesaria, importante, beneficiosa e indispensable.  Desde que se nace, tanto los padres como los hijos anhelan desesperadamente hablar y oír hablar.  Los grandes triunfos y los grandes fracasos tienen un gran porcentaje de base en la falta o en la mala comunicación.  ¿Cuál fue el problema de los pueblos de la antigüedad en Génesis donde se da la confusión de lenguas? La no comprensión del mensaje que se comunicaba.  Los grandes estadistas y expertos en el tema de la familia dicen que un 50% de los fracasos familiares es por falta de comunicación.   Y lo tremendo es que de este problema no se escapa la iglesia, pues todas las familias cristianas están expuestas al síndrome.

Significado de la Comunicación

La comunicación es el arte de transmitir un mensaje de tal manera que pueda ser bien entendido por los demás.  Se produce cuando ha transmitido un mensaje una persona a otra y ambos han comprendido el significado del mensaje de manera similar.   La comunicación es al mismo tiempo un arte y una ciencia.  Ciencia como una materia que se debe estudiar por su profundidad y técnicas.  Y arte porque requiere la misma atención práctica persistente y cuidado de las técnicas como lo hace un pintor al pintar. 3

La comunicación, por tanto, se realiza entre dos personas y a través de palabras, hechos, gestos, ademanes, y con la actitud.  Sin embargo, la eficacia de la comunicación tanto en la familia como en todo lugar depende de: la claridad del mensaje, la forma como se transmite y el propósito por el cual se da.  Así que, la comunicación es un arte de doble  vía: el que habla y el que escucha.  La comunicación es verbal y no verbal.  Los participantes en la comunicación son denominados como: emisor (quien habla), receptor (quien escucha) y el mensaje (lo que se dice).   Pero también hay un cuarto elemento no tomado en cuenta, el cual impide la eficacia de la comunicación, son las interferencias.

La Importancia de la Comunicación Familiar

Nuevamente citamos a Guillermo Goff, quien dice que según las estadísticas en Los Estados Unidos muestra que sólo 26 minutos a la semana es el tiempo que se dedican como pareja para conversar.  La primera causa es el tiempo robado por la Televisión.  Esto hace que el 50% de los matrimonios experimenten problemas por causa de la falta de comunicación. 4   A raíz de lo anterior, el mismo Goff dice “La buena comunicación se basa en las buenas relaciones las que a su vez se fundan en la confianza, la aceptación y una actitud de templanza”.  5

La Biblia enseña claramente que la comunicación dentro del matrimonio y la familia es tan importante que de no hacerlo, vendrán muchos problemas.  Los siguientes pasajes de la Biblia revelan la gran importancia de la comunicación en el hogar: Proverbios 15:4, 23,30-31; 16:13; 17:27-28; 18:4.  Estos pasajes son el reflejo de una buena y beneficiosa  comunicación.  También se encuentra la importancia de la comunicación entre líneas en los siguientes pasajes: Proverbios 1:8,10,15; 2:1,21;4:1,10,20;5:1;6:1;7:1; Efesios 6:1-4; 2 Timoteo 1:5,13;3:14-15a. Hay implicación directa que se asume la presencia de dos o más personas en la conversación o en la instrucción de la Biblia (Prov.23:15, 19,26).

En Proverbios 1-9 se menciona once veces la frase “Hijo mío” “Oye hijo mío” la cual descubre la tierna, cercana, ordenada y bien intencionada conversación entre el padre y el hijo.  El padre está tratando de forjar valores eternos y principios éticos-morales en su propio hijo.  El hijo debe ser preparado adentro del hogar para que sepa conducirse y defenderse de lo malo del mundo afuera del hogar.  Algo maravilloso que se asume en esta escena de Proverbios es la forma como lo hace el padre y la actitud que toma el hijo y la preciada amistad que les une.  Y esto es el resultado de la buena relación y comunicación que se practica en el matrimonio.

Por último, en Efesios 6:1-4 y 2 Ti. 1:5,13; 3:14-15a puede apreciarse la misma imagen y la buena comunicación que es practicada por tres generaciones: abuelos, padres e hijos.  No es muy común en nuestros días, pero que refrescante y maravilloso es saber que aún hay este tipo de relación.  Eunice, Loida y Timoteo representan tres generaciones en común acuerdo, inspirados por la misma fe, abrigados por el mismo amor, poder y visión. Empeñados están todos en aprender, obedecer y enseñar el mensaje recibido de Cristo. Hay transmisión fiel de un mensaje, y clara comprensión.  Lo mejor de todo es que basados en una buena relación de amistad saben comunicarse unos a otros manteniendo el respeto, la confianza y positiva actitud.   Luego en Efesios 6:1-4  está papá e hijos bajo un contexto de educación correcta, amor incondicional de ambas partes.  No puede haber una buena crianza de los hijos sin amor, respeto y obediencia.  Y estas tres cosas serán imposibles, a menos, que exista una clara comunicación entre padres e hijos.  Así que, la práctica de buena comunicación es necesaria entre esposo y esposa y entre padre e hijos y viceversa.   Esto evitará multitud de pecados y problemas. Nunca es tarde para mejorar.

Factores que impiden la buena comunicación

Después de conocer algo sobre el significado y la importancia de la comunicación en las relaciones matrimoniales y familiares, necesitamos descubrir y conocer algunos factores que impiden declaradamente o indirectamente la comunicación.  Hay que recordar que existen muchas maneras de comunicarnos: señales, humo, gestos, ademanes, ruido, posiciones, música, estado de ánimo; pero la más eficiente es la que se da con palabras.

En el arte de la comunicación familiar en el siglo 21 se han infiltrado una serie de elementos que sin darnos cuenta están debilitando las estructuras básicas de la comunicación.   1) Entiende que es buena comunicación en la familia 2) ¿Cree que en su familia hay buena comunicación?  3) ¿Qué cosas considera usted que no permite que en su familia no se tenga buena comunicación? 4) ¿Pueden platicar por mucho tiempo sin aburrirse y discutir sobre un tema difícil sin enojarse?  5) ¿Cuánto tiempo en el día platican como familia sin que haya interferencia? 6) ¿Cuáles  tres cosas son las principales interferencias en la comunicación familiar?

Los temperamentos personales

Acerca de los temperamentos que cada uno de nosotros tenemos, muy poco ha sido relacionado con la comunicación familiar.  Es más, puede ser que muchas personas saben muy poco sobre este tema.  Y hasta podría decir que varios ni saben que temperamento tienen como personas.  El temperamento tiene que ver con la forma en que somos, actuamos y pensamos.  Se relaciona con el carácter, pero es más que el carácter, porque el carácter puede cambiar, mientras que el temperamento es parte de la forma de ser y sólo puede ser moderado, controlado y suavizado por el Espíritu Santo.  La comunicación, otra vez, se  realiza en el marco de las relaciones familiares, la confianza y la aceptación.  Es así que, aun cuando los temperamentos en la familia sean los más opuestos, si hay amor, confianza y aceptación, la comunicación se desarrollará. (Prov. 10:19,11:9;13:3;12:18;15:1-2,18,23,31; 16:32; 17:12,14,27,28;18:6-8;20:19;21:5).

Las personas de temperamento sanguíneo son los súper habladores.  Dirían algunos en calidad de refrán, “éste habla hasta por los codos”.  Cuando uno en la familia habla  mucho, corre el riesgo de decir hasta lo que no debía decir o simplemente dice  palabras fuera de orden, de más, y hasta ofensivas.  El balance es lo recomendado, aunque estos  son muy amigables y comunicables (Nutria).

Las personas con temperamento colérico también hablan muchos, pero menos que el sanguíneo.  Este le gusta hablar constantemente de su vida, su ocupación, su pasado. Este es el súper discutón. Un colérico en la familia se exalta o reacciona con facilidad y es difícil tratarlo o hablarle cuando se está en desacuerdo con él.  Este con sus palabras y su forma como las dice ínsita a la discusión verbal.  Y por el sarcasmo o la ironía con que habla, fácilmente desvía la conversación evitando o terminando la comunicación.  También es rencoroso y pelea verbalmente sin pensar en los resultados. Los sanguíneos y coléricos han sido clasificados como los temperamentos fuertes con atractivas virtudes también (león).

Las personas con temperamento flemático no hablan mucho porque prefieren que otros hablen y él sólo evalúa.  Casi siempre está de acuerdo con los demás para evitar conflictos.  A raíz de lo anterior se les conoce como los súper diplomáticos.  Esto es bueno hasta cierta medida porque para el buen gobierno del hogar se necesita iniciativa, acción y participación (perro perdiguero).

Por último están las personas de temperamento melancólicos  llamados también los súper perfeccionistas.  Son precisos al hablar y corrigen a los demás en todas las cosas.  Casi siempre él dice tener la razón y hacer lo mejor.  Toman la oposición de manera muy personal.  Y por lo tanto, muy poco hablan y cuando hablan creen tener la razón y cuando no se acepta, toma la oposición como opuestos a él como persona. 6  Lo difícil de estos dos últimos llamados también como los temperamentos suaves es que suelen defenderse en el  caracol del silencio como para evitar la conversación (Castor) Libro Smalley.

Ningún temperamento es malo, porque es parte de la creación de Dios. Lo que si se debe reconocer es que para que la comunicación funcione bien, todos debemos permitir  que el Espíritu Santo nos guíe, controle y modere nuestros temperamentos.  Así que, en la comunicación familiar debe ponerse a la disposición del Espíritu los temperamentos personales, más cuando estos son opuestos.  Cada uno debe ser sensible y humilde al reconocer que si por causa de su temperamento o su forma de ser, la comunicación familiar no se está dando, debe pedir ayuda a Dios, pedir perdón a su familia y esforzarse por mejorar.

Metas, proyectos y actividades diferentes

En un hogar debe haber un programa y reglas conocidas por todos.   También, debe haber metas, proyectos comunes hacia dónde va la familia.  Sobre las diferentes actividades como familia o individual debe haber comunicación.   De lo contrario, observe lo que sucede.  El no comunica para donde va y ella ni le pregunta ni le importa.  El va al trabajo por un lado, ella se va por otro lado o simplemente se queda en casa.  El se va a la Iglesia y     ella se queda en casa o simplemente se va de compras o al parque o con amigas o viceversa.  Uno estudia y el otro no le gusta. Uno quiere superarse pero el otro no le apoya.  Uno usa la tarjeta de crédito en todo momento y el otro no le gustan las tarjetas.  Uno despilfarra el dinero  o lo malgasta mientras que el otro es tacaño para todo.   Cada uno tiene su trabajo, su cuenta de ahorro, su propio dinero aparte, y nada tienen en común.  No se ponen de acuerdo sobre el futuro de sus hijos, viven solo el presente, no tienen proyectos y metas comunes que beneficie a la familia.  Como resultado, no conversan, no se comunican y apenas se ven en el día.  Esto es muy preocupante y lamentable.

La forma en que se dicen las cosas

Hay personas que no pueden decir las cosas si no recurren a los gritos.  Otros acompañan las palabras con insultos, despechos, ofensas o acusaciones.  Hay casos en que se desarrolla la conversación familiar con irrespeto, informal, y en total desorden.  Lo más increíble e insólito es cuando la comunicación se realiza en silencio o con gestos o sin palabras.  Todo se sobre entiende y todo se debe saber solo por las señales.

Las palabras tienen muy poco significado si no están acompañadas por alguna acción o estilo o forma de decirse y por una actitud, propósito o tono de voz.  Si las palabras se dicen con propósito, con cariño, con amor, con suavidad, con buena intención, con respeto, y con buena educación; aún lo más difícil de entender, es recibido fácilmente.  Mencionemos algunas formas en que se puede decir un mensaje o algunas palabras en el hogar. La interferencia que ha evitado la buena comunicación en el hogar es la forma en que lo hacemos.   Para que un mensaje sea bien comunicado y bien entendido, debemos ser claros, sinceros y directos para que la otra persona que está escuchando atentamente entienda el mensaje.  Si lo hace con rencor, odio, gritos, golpes, amenazas, insultos, ofensas, la comunicación no se dará.  Las palabras con amor, respeto y educación, confianza y aceptación es lo que ayuda a dar y recibir el mensaje.  Un mensaje fuerte y duro se puede decir con dulzura para que se vuelva suave.

La falta de confianza, comprensión y aceptación

Si en el seno matrimonial y familiar reina la desconfianza, jamás habrá comunicación. La confianza es el mejor estímulo para hablar y escuchar.  La confianza es el fruto del   amor y cuando hay amor se comprende y se acepta a los demás tal como son.  La desconfianza en la familia mata la alegría, la libertad, las palabras, y la comunicación.

Los conflictos personales pendientes

Hay un dicho bien pronunciado “No dejes para mañana lo que debes hacer ahora”.  La Biblia dice  en Efesios 4:26,31 “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. “Quita de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y malicia”. 7 La falta de resolver los problemas y los desacuerdos en su tiempo oportuno ha creado fracasos matrimoniales y familiares.  El no saber perdonar o pedir perdón, la falta de sinceridad e interés provocan grandes conflictos.  Frecuentemente los enojos, los gritos, los desacuerdos comienzan de manera inocente y terminan creando barreras infranqueables en las relaciones familiares.

Otras interferencias que afectan la comunicación

Podrían mencionarse muchísimas más, y entre ellas están: 1) La estrategia premeditada de: llorar, callar, gritar, encerrarse en el cuarto, o salir de la casa. 2) El orgullo que no deja lugar para reconocer los errores, la negligencia y la necesidad de pedir perdón. 3) La influencia de los familiares cercanos: suegros, hermanos y otros; quienes quieren participar en las decisiones del matrimonio ajeno. 4) Los medios modernos de comunicación como: la televisión, el internet, el correo electrónico (e-mail), juegos.  5) La ambición por enriquecerse que absorve a las personas todo su tiempo a costa del sacrificio de su familia.

Aspectos que fortalecen la comunión familiar

Una vez detectadas las principales interferencias en la comunicación familiar, damos paso a señalar algunos aspectos que se fortalecen.  Por supuesto, nada es fácil ni ligero, todo lo bueno requiere un alto grado de aportación y esfuerzo personal y colectivo.  Algunos aspectos perecen demasiado simples, pero otros son demasiado complejos.

Hablar sobre los aspectos que ayudan a la realización de una efectiva comunicación dentro de la familia, en la familia y como familia es algo interminable, sin embargo, trataremos de mencionar los más sobresalientes.  El Dr. David W Taylor dice: “El matrimonio no es fácil ni es una empresa donde cada uno pone el 50% para sumar el 100%.  No, cada cónyuge da su 100% para sumar el total del 100%”8  Significa entonces que, para que se dé una efectiva comunicación matrimonial y familiar, cada miembro debe dar el 100% de su esfuerzo personal.

Busquemos en la Biblia algunos pasajes que expresen elementos que fortalecen la comunicación.  Además, en estos pasajes descubriremos algunos beneficios de la efectiva comunicación.  Salmo 128, Prov. 3:1-2; 7:1-2; 10:21;12:1,17,25; 13:1; 14:3,9;15:1; 16:32;   17:17;27:20:12,19;23:22-26;24:26;26:4-5,20;27:5;31:26; Rut.1:16-17; Ecle.4:9-12,5:1-7. En estos pasajes hay abundantes aspectos que ayudan para la construcción de una buena comunicación en todos los niveles del hogar.

Compartir juntos la vida espiritual

Este es el nivel más básico, necesario e importante que no debe faltar en las relaciones familiares.  Lo es porque es el que más aporta para la comunicación en el hogar.  Para esto debemos basarnos en Deuteronomio 6:1-9; Salmo 127; 128; 133; Ef. 5:21.  Todos estos pasajes destacan la importancia de la vida espiritual dentro de la familia.  Esto significa  que Dios, la Biblia, la fe y el evangelio tienen un primer lugar en el hogar.  El practicar este estilo de vida resultará en vida de respeto, comprensión, amistad, confianza, buen vocabulario, amor hacia Dios y para la familia, comunión y armonía transparente.

¿Cómo compartir juntos la vida espiritual en el hogar?  Es por medio del ejemplo de los padres quienes modelan delante de sus hijos una vida de fidelidad y confianza en Dios, una vida de entrega y disposición por servir a Dios, y una vida de lealtad, amor y respeto como matrimonio.  También se comparte la vida espiritual por medio de devocionales periódicos para orar, leer la Biblia, discutir un tema por lo menos una vez por semana.  Insistir en la necesidad de leer la Biblia, el orar a Dios, el desarrollar buenos hábitos, el amar más a Dios, y servir a Dios.  Una última forma es por medio de salir juntos a diferentes lugares aprovechando todo momento, cosa, o evento para enseñar valores familiares, morales y espirituales.

Algunas sugerencias prácticas para la vida espiritual familiar son las siguientes: 1) Tener un día a la semana para discutir un tema con aplicación moral, espiritual, emocional y social. 2) Escoger por lo menos otro día sólo para orar tomados de las manos como familia 3) Siempre que estén al rededor de la mesa para tomar los alimentos, orar tomados de las manos para agradecer a Dios, turnándose cada tiempo por cada miembro. 4) En el tiempo que los hijos están libres de escuela en el año, programar una maratón familiar de lectura de toda la Biblia en los dos meses.  Debe estimular con premios, cena de clausura, etc.  5) Programar salidas como familia e ir escuchando música cristiana.  6) Por lo menos una vez al mes o al trimestre dormir juntos ya sea en la sala o en dos camas para platicar. 7) De vez en cuando tener día de campo en casa, en el piso se tiende una manta y todos sentados en el piso comer como familia.  7)  Hacer un programa de memorizar un texto por semana durante un trimestre y premiar.  8) Intercambio de regalos.  9) otras.

Entenderse y aceptarse incondicionalmente

Recuerdo dos ejemplos en la Biblia donde hubo entendimiento y aceptación sin reproche porque estaban basados en el amor, la confianza y en la constante búsqueda del bien-estar de la otra persona.  Rut 1:16-17; Lucas 15:11-13, 20-23,30-32.  Hacer un esfuerzo por entendernos unos a otros en el hogar es dar el primer paso hacia la armonía.  El aceptarnos incondicionalmente es la responsabilidad de cada cristiano y cada miembro en el hogar.  Esta perspectiva ideal es la de una familia cristiana, pero ayudará a mejorar la buena comunicación aún en los círculos de familias no cristianas, pues los principios y los valores siempre son válidos.

No me malentienda cuando digo que debo aceptar incondicionalmente el mal comportamiento o la decisión tergiversada de algún miembro en la familia.  Lo que estoy señalando es que el entender el error, la debilidad, y las virtudes de los demás me ayudarán a desarrollar un puente de comunicación que resolverá en gran medida algún problema existente.  Y el aceptar incondicionalmente a la otra persona no significa estar de acuerdo con lo que la otra persona hace, más bien, mi parte es aceptarlo para tener un acercamiento y alcanzar un buen acuerdo.

En el caso de Rut, porque amaba a su suegra Noemí es que tomó una decisión radical.  Ambas buscan una vida mejor para la otra persona.  Por un lado, Noemí no aceptaba que Rut sacrificara su juventud, su familia, y su futuro por acompañar a su suegra.  Por el otro lado, Rut no estaba dispuesta a abandonar a su suegra a una vida de sufrimiento, soledad, miseria y de abandono.  Ambas se aceptaron y se entendieron, tales elementos ayudaron a construir una amistad, una relación y una comunicación tan íntima entre ellas que duró  hasta la muerte misma.  Y Dios les bendijo enormemente. No fue fácil alcanzarlo.

En el caso del padre del hijo pródigo se destacan los mismos elementos.  El padre entiende las inquietudes, anhelos y los planes de su hijo y le demuestra aceptación incondicional.  El padre sabedor de todo lo que podría pasar y como un padre responsable le   concede las peticiones de su hijo.  El hijo consciente de todo, se va de la casa, gasta todo y en la miseria, echa de menos la buena vida del hogar, la buena relación con sus padres, y  muy confiado de la sensibilidad de su padre, pero consciente de su error, regresa a su casa con una actitud humilde, sumisa y dispuesto a enmendar su error.  El padre, nuevamente, acepta a su hijo incondicionalmente, lo perdona, y recibe en casa.  Ante la incomprensión e inconformidad de su hijo mayor, el padre mantiene las mismas cualidades preciosas.

Practicar el arte del elogio

Este lenguaje ni debe ser falso o para salir del compromiso ni debe ser rutinario y aburrido, sino en el tiempo oportuno y por las cosas que se lo merecen.  Decir muchas gracias no cuesta nada pero significa mucho.  Felicitar a alguien cuando cocinó bien, cuando huele bien, cuando viste bien y cuando hizo un admirable trabajo.  Debe ser el lenguaje cotidiano en el hogar.  Cuando el hijo hizo bien el trabajo, ayudó en la limpieza de la casa, ayudó a un amiguito, sacó buenas notas, ofrendó para los misioneros, regaló un tratado y cuando regresó la cartera que se le cayó al vecino, merece nuestra felicitación.

Comience haciendo estas preguntas ¿Por qué puede el esposo felicitar a la esposa? ¿Por qué puede felicitar la esposa a su esposo?  ¿Por qué pueden los padres felicitar a sus hijos? ¿Por qué pueden los hijos felicitar a sus padres?.  Los beneficios obtenidos de este arte son duraderos.  Los elogios sinceros y bien intencionados colaboran en la construcción de la confianza y la buena amistad familiar (Prov. 15:23; 31:28; Efesios 6:4).

Pasar por alto los defectos y limitaciones

Uno de los elementos que más ayuda en el proceso de construcción de la buena comunicación familiar es el dar mayor atención e importancia a las virtudes de los demás y no detenerse a señalar los defectos y limitaciones.  Es mejor trabajar con el 30% de las virtudes de los demás que con el 70% de los defectos.  Si se recalca una limitación, una debilidad, un error o un defecto de la otra persona, se está poniendo fin a la relación, a la confianza y a la comunicación ya existente.  Esto requiere amor, aceptación y el propósito definido de establecer la comunicación.  Estamos hablando de un ejercicio que se debe dar en los ámbitos familiares (1 Ped.4:8; Prov.10:12; 1 Cor.16:4).

No permita que se alargue el enojo

Efesios 4:26-27 claramente ordena la Biblia que el enojo nunca es buen socio de la buena comunicación.  El otro lado del enojo está el pecado, el rencor, el odio, la ira, la amargura.  Un matrimonio y una familia que desea agradar a Dios y anhela ser feliz, debe esforzarse por no permitir que el enojo se hospede en su hogar por más de un día.  El enojo es un mal huésped, paga mal, destruye todo lo que encuentra a su paso, se olvida del amor, la amistad y las buenas cosas.  Cuando hay enojo la carne controla y se corre el peligro de cometer muchos pecados (Prov. 15:1; 29:8).  No se insinúa que en el hogar jamás se enojarán, claro que sí se enojarán de  vez en cuando, pero la enseñanza divina es que de inmediato resuelvan el problema, reconozcan el error, pidan perdón y a comenzar de nuevo.  Es más, si se alarga tanto el desacuerdo, la ausencia de comunicación, no deben acostarse a dormir con ese enojo, porque entonces vendrán más problemas.

Elimine frases de tono negativo

Hay frases que en la comunicación familiar deben evitarse cuando estas están acompañadas por un tono negativo, ofensivo o malintencionadas.  Frases como “nunca” “siempre” “todo” “solo yo”.  ¿Qué significa las siguientes frases? “Es que tú nunca has mostrado interés” “Tu siempre te has opuesto” “Sólo a mi me toca hacer todo”  Evitar hacer comparaciones con otras personas.  Sea más positivo y constructivo en su forma de hablar.  Use la amabilidad, el respeto, la sinceridad y el amor siempre que hable no sólo con su familia sino con toda persona.

Conclusión

Dos cosas debemos hacer para que la armonía familiar avance bien, deshacernos de los aspectos que impiden la comunicación, y practicar aquellos que la fortalecen.