Cuidado con lo que haces con la vida, Eclesiastes 3

Introducción

Leer 2:14-26 es impresionante porque el rey Salomón da la primera conclusión en la evaluación de la vida del ser humano…

Un debate interno  experimentará el ser humano al tratar de llegar a un acuerdo entre los deseos de su corazón y las necesidades naturales que debe buscar.  El asunto es que el sabio Salomón desarrolla el tema con un toque filosófico que cuesta agarrar con exactitud lo que él desea que aprendamos.  Si leemos con mucho cuidado los capítulos 3 al 6 encontraremos varios temas entretejidos bajo el  pensamiento central: el uso que damos a la vida.  Son tres principios los que en esta oportunidad aprenderemos sobre las cosas que hacemos con la vida:

  1. Todas las cosas en la vida tienen su momento y su razón de ser (3:1-8)                                                    a.Invito a observar con curiosidad los pares de aspectos opuestos (v.2-8)

(Nacer-Morir) (Herir-Curar) (Destruir-Edificar) (Llorar-Reír) (Guardar luto-bailar de gusto)

(Esparcir-Recoger) (Abrazar-Despedir) (Ganar-Perder) (Guardar-Tirar) (Romper-Coser)

(Callar-Hablar) (Amar-Odiar) (Guerra-Paz).  No se puede estar en todo al mismo tiempo.

b. Dios estableció el espacio, propósito y función para todo (v.1)

c. Todo ser humano habrá de pasar por varios de estos momentos, y es necesario que al estar inmerso en ellos, actuemos como hijos de Dios al hacer todo para honrarlo.

                Aplicación: ¿Cuántas cosas menciona Salomón? (26) ¿Ya vio el estilo de polos opuesto en las actividades 13 pares?  (Ciclos con polos opuestos) ¿Cuál es la enseñanza que el escritor desea dar en cuanto al uso de las cosas en la vida basado al tiempo disponible que tenemos?   ¿Tiene que ver con la mayordomía de la vida, el tiempo y los recursos?

  1. Todas las cosas en la vida vienen de Dios (v.9-15)

             a. El trabajo si no se toma en cuenta a Dios al final no deja nada (v.9-10)

b. La capacidad para entender los tiempos, pero es incapaz de entender todo lo que Dios ha hecho (obra y plan) (v.11).

¿Cómo puede un humano atreverse  a cuestionar a Dios o pretender saber más que él si solo conoce el 1% de todo el universo el cual fue creado por Dios y que solo él tiene el poder suficiente para sostenerlo en función?

El universo fue hecho por Dios: espacio, sistema solar, galaxias, elementos complementarios para que todo funciones y den a conocer su poder. Sistemas de rotación, el origen de la humanidad, todo el sistema solar para que los humanos vivamos en una atmosfera perfecta, en otro planeta no se puede sobrevivir o habitar, por los gases, oxigeno y gravedad.

El conocimiento humano es limitado y eso nos obliga a creer que detrás de todo el universo, la creación perfecta hay un ser superior, y la Biblia dice que es el Elohim, Shaddai, el Creador, Eterno, Omnipotente (Ge. 1:1-6, Sal. 19:1-6, 24:1, Col. 1:16-17).  Si no creemos en que todo lo creó Dios y que todo existe, se mueve por él, y para él basado a un plan eterno ¿Quién o qué  podrá ser capaz de sostener y hacer que el sistema solar funcione en el universo a la perfección?  Sabemos que Dios hizo en 6 días, los cielos y la tierra, el sol y la luna, pero no nos dice de los demás planetas que existen y giran alrededor del Sol.  Nuestra mente es incapaz de entender todo lo que hizo Dios (v.11).  La teoría del Big Bum, que hace 4 millones de años dio origen no solo a la tierra sino a las galaxias, es solo invento humano.

Ejemplo: Las galaxias son acumulaciones enormes de estrellas, gases y polvo.   En el Universo hay centenares de miles de millones. Cada galaxia puede estar formada por centenares de miles de millones de estrellas y otros astros. En el centro de las galaxias es donde se concentran más estrellas. Una galaxia es un conjunto de estrellas, nubes de gas, planetas, y polvo cósmico unidos gravitatoriamente. La cantidad de estrellas que forman una galaxia es incontable, desde las galaxias enanas, con 107, hasta las galaxias gigantes, con 1014 estrellas. Formando parte de una galaxia existen subestructuras como las nebulosas, los cúmulos estelares y los sistemas estelares múltiples.  Cada cuerpo de una galaxia se mueve a causa de la atracción de los otros. En general hay, además, un movimiento más amplio que hace que todo junto gire alrededor del centro.  [1] Galaxia elíptica, galaxias espirales, galaxias irregulares.

La Biblia dice, que Dios hizo el cielo y la tierra, y todo por él subsiste, es de él y para él… todos deben reconocer que solo hay un Dios y quien no cree en él es un necio y que solo le espera la muerte eterna, porque el único pecado imperdonable es la incredulidad.

                c. Todo lo hizo Dios para ser reconocido en su poder   (V.12-15): Conclusión. (Job 38).

Es halagador leer los v. 10-11, pero es confuso leer los v.12-13 por la perspectiva de libertad que da (puerta al libertinaje, lenguaje postmoderno) y es hasta incomprensible la manera en que concluye Salomón en los vv. 14-15. En todo lo anterior está la mano de Dios y nada puede ser cambiado por la mano humana.

El v.14-15 declara que la buena administración del tiempo  y de la vida debe tener el objetivo de honrar a Dios, porque para eso fue hecho el hombre para que: tema, respete, y honre a Dios.   Nada puede hacer el hombre para cambiar lo que Dios ya determino, y el propósito divino en esto es que el hombre, reconociendo su  incapacidad de cambiar lo que Dios ha decidido, lo tema (3:14), es decir, lo adore y obedezca.

          Aplicación:   El necio dice, no hay Dios.  En los últimos 25 años se ha incrementado las ideologías liberales, postmodernas donde todo lo divino, los absolutos, los valores eternos, están siendo cuestionados. Ha incrementado la incredulidad en grandes escalas, aun en círculos llamados cristianos están cuestionando los absolutos de Dios, pero nada hará cambiar lo que Dios ha dicho en su Palabra, su plan eterno, todo lo que hay en esta tierra, lo que vemos y tenemos han sido hechas por Dios con propósitos buenos para alcanzar su plan.

  1. Todas las cosas en la vida tienen un final (3:16-22)

En la segunda parte del capítulo y el capítulo 4 habla de la injusticia de la vida, pero bajo la perspectiva del hombre. Dios ha dado todo para que sea honrado y el  ser humano disfrute del verdadero sentido de la vida y no la malgaste, no la mal use, no abuse de esta. Solo que todo en esta vida termina, y de todo lo que se hace se dará cuenta….

                a.Lo bueno y lo malo  lo juzgará Dios (v.16-17) “Un día Dios juzgará al justo y al malvado”

Unos dicen que “allí” se refiere a un tribunal, otra posición basados en los v.19-21 se refiere al lugar de los muertos, y según el v.17ª y v.1, se refiere al mundo debajo del cielo, el mundo de los vivientes.  Un día, Dios juzgará en la tierra al hombre por sus actos mientras vivió.  (2 Ti. 4:1).

b.Dios pone a prueba al hombre para que recuerde que un día morirá (v.18-20).

En otras palabras, no es eterno, no puede vivir en función a lo material, a lo que cree que es correcto, sino en función al plan de Dios, y a la gran verdad que un día morirá y compadecerá ante Dios.  Al mismo lugar donde van los  animales llegará el hombre al morir (el polvo, la tierra),… asique los humanos no tienen ventajas sobre los animales.  El destino común de los humanos y los animales es la descomposición, pudrición (v.20), ¿quién es más en este sentido, el hombre  o el animal?

Aplicación: Ante la inseguridad de la vida después de la muerte, el proverbista concluye que es mejor disfrutar de todo lo que hay en esta vida y del trabajo (v.22).   Usando el método de la observación y la reflexión, el predicador va construyendo el argumento favor de un juicio y una vida significativa después de la muerte, pues de otra manera, concluye él repetidas veces, la vida debajo del sol no tiene sentido.  ¿Está preparado para la vida después de la muerte?

Conclusión

Entonces,  los tres principios sobre las cosas que hacemos con la vida son: Todo tiene su momento y razón de ser, todas las cosas fueron creadas por Dios, todas las cosas tienen un final.   Así que, lo más importante es saber el verdadero significado de la vida.

La vida es más de lo que tú crees.  Es el regalo precioso que Dios nos ha dado por medio del cual podemos reconocerlo, honrarlo, adorarlo, alabarlo y glorificarlo.  Eclesiastés 12:13 dice, el todo del hombre es “teme a Jehová y apártate del mal”.

La verdadera satisfacción y realización de la vida está en saber que lo que se es, se piensa, se siente y se hace es exactamente aquello para lo cual se nos ha dado la vida. Ten cuidado con lo que haces con la vida, pues esa no es tuya, esa es de Dios.   La vida es como una flor que con facilidad se marchita y muere, esta debe cuidarse, y todos los días regarla, y agradecer a Dios por habernos la dado.

La vida es el don precioso que Dios nos ha dado que consiste no solo en la acción de vivir, sino en entender el propósito para vivir y disfrutar la razón del vivir, gozarnos por sentir el palpitar del existir.   Si ya tienes a Cristo en tu corazón ya encontraste la razón de vivir. Vivir sin reconocer a Dios en tu vida, es  vivir sin saber por qué y para qué  vives.

                       [1] http://www.astromia.com/universo/lasgalaxias.htm

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La gran alienación del siglo XXI sobre cómo vivir

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

José Mujica, presidente de Uruguay, fue el encargado de dar casi el último discurso en la reunión de las Naciones Unidas. Mujica es un presidente nada pomposo, sencillo, pero muy inteligente, sensible y sobre todo, muy atinado sobre la verdadera necesidad que tenemos los seres humanos. Este presidente uruguayo dice que el gran problema es político porque nos hemos olvidado de lo más importante de los humanos, nos hemos olvidado de la vida, de tener vida llena de felicidad.

La gran alienación del siglo en que vivimos es la epidemia de la globalización, del materialismo, del postmodernismo que en vez de mejorar el estilo de vida de los humanos, la han empeorado. La globalización ha impulsado un estilo de vida de competencia, materialismo, tolerancia, liberalismo. En boga esta la filosofía de los convenios, y de los acuerdos donde los que controlan la mayoría son los poderosos e influyentes. Es tal esta forma de vida que en vez de saber gobernar para el pueblo, es esta forma de pensar y proceder gobierna a quienes están bajo los gobiernos.

La polución, el desperdicio, la indiferencia, el descuido, el aprovechamiento, el distanciamiento, la insensibilidad y otros aspectos más es lo que predomina en este tiempo llevando a la humanidad a experimentar hambrunas, abusos contra la naturaleza, y grandes matanzas. La necesidad humana ha sido relegada a un segundo plano porque todo está siendo visto con la lente política, y todo se mueve bajo esta perspectiva. Hay guerra en muchos países promovida, sostenida y justificada por intereses financieros, políticas, y de poder.

La violencia, la ambición, la avaricia, la envidia, la inseguridad y la insensibilidad esta a toda hora, y gratuitamente: resultado de ello es que hay más hambre, pobreza, enfermedad, guerra, y muerte. Pero, ¿Dónde está la mayor causa del problema? La mayor causa de la crisis mundial es que no hemos aprendido a vivir, si tenemos la vida pero no la estamos ni valorando ni mucho menos usándola tal como Dios lo estableció. La vida es el regalo más preciado que el ser humano tiene. Esta debe ser valorada y respetada por todos, pero quien debe hacerlo en primer lugar es el que la tiene. Pues si no lo hace, es por esta razón que el escritor de Eclesiastés dice que hay más ventajas de ser feliz para el que ya murió, pues el que vive y el que va nacer, le espera un mundo en total caos.

Déjeme, solo estoy reflexionando en la realidad de este mundo, si en las contradicciones, y termino con esto: Pobre no es el que tiene pocas cosas, pobre es el que tiene mucho pero que aun no tiene nada. José Mujica, el presidente más pobre del mundo, presidente de Uruguay escribió: “Yo no soy pobre, pobres son los que dicen que soy pobre. Tengo pocas cosas, las mínimas pero solo para poder ser rico”. Mujica dona el 90% de su sueldo a obras de caridad, de los $12.500 él se queda solo con $ 1,250. La canción cristiana dice: “Y ahora diga el débil fuerte soy, diga el pobre rico por lo que hizo el Señor, dad gracias”. Estamos muy equivocados en la forma de vivir, esta es la clave para ser feliz ¿Podemos ser diferentes para vivir mejor?

La mejor inversión: Cuidar la viña

Cuidar la viña que Dios nos ha encomendado (Hogar) tiene su costo pero vale la pena pagarlo, es la mejor inversión:

1. Tiempo, dedicación, disposición y esfuerzo
2. Ejemplo, integridad, amor, y firmeza
3. Propósito, dirección, reglas, carácter.

Cuidar la familia como Dios quiere no es una tarea fácil, pero es la tarea más importante que debemos atender hoy. Debe ser cuidada la familia porque pertenece a Dios, esto da honra y gloria a Dios y es un tesoro especial que Dios nos ha dejado para que la disfrutemos y edifiquemos. Tres consejos que debemos atender:

1. Dejemos que el Espíritu Santo controle nuestra vida y hogar para vivir en paz, alegría-gratitud y obediencia: (Patrón Bíblico).

2. Esforcémonos por hacer cada cosa para complacer-agradar y adorar a Dios como un estilo de vida (Propósito original según el deseo de Dios).

3. Aceptemos el reto de evaluar, depurar y tomar nuevas decisiones acerca del cuidado de la familia para Dios (Lc. 14:31-). Nunca es tarde para mejorar, nunca es demasiado temprano para comenzar, todo lo que hagamos por complacer y obedecer a Dios, por pequeño que sea, no quedará sin recompensa.

El regalo más grande, aparte de la salvación, es la vida.

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Es lo más lindo, bello y sublime que tenemos y que todo ser humano es por lo que más lucha, y está dispuesto a hacer lo que sea con tal de vivir.  ¿Qué es la vida?  Muchos aun no hemos entendido el verdadero valor de la vida porque al desprestigiarla, mal usarla y maltratarla estamos diciendo que no la apreciamos. Hay personas que la trasnochan, la desviven, la cansan y la gastan como que si esta es eterna o depende de nosotros su durabilidad o existencia.   La vida es el don precioso que Dios nos ha dado que consiste no solo en la acción de vivir, sino en entender el propósito para vivir y disfrutar la razón del vivir, gozarnos por sentir el palpitar del existir.   Esto no se logra a menos que entendamos que nuestra vida tiene un propósito, y es vivir para honrar al que le dio la vida.

La perspectiva incorrecta acerca de la vida  Ahora bien, Salomón cuenta por experiencia propia, que él representando a toda la humanidad que no ha entendido el verdadero propósito de la vida, creyó que el trabajar hasta morir con tal de obtener todo lo que se pueda en esta vida es el todo de la vida, y se equivoco. Este es el enfoque de muchos seres humanos, trabajar hasta el cansancio con tal de hacer crecer sus cuentas bancarias, o tener los mejores deleites, viajes, comidas, casas, carros,  placeres, pero esto es solo vanidad, mentira, ilusión.  Cuando la muerte llega, ¿Quién disfrutara lo que usted logro con tanto esfuerzo, a costa de descuidar lo prioritario, la familia, la iglesia, las cosas de Dios, su propia vida, su salud, etc.?  El asunto es interminable.

Estas son las palabras de un señor, “Dios si me sacas de esta operación, el primer lugar que visitare será la iglesia”.   Salomón dice, si haces una promesa, procura cumplirla.  El día de ayer, este señor se presento a la iglesia y me revelo su promesa y que la estaba cumpliendo.   Dios cumplió su promesa también. Cuando apenas hice el llamado a la conversión, don Rolin levanto su mano recibiendo a Cristo en su corazón.   Mucha gente es buena para hacer promesas a Dios cuando lo necesitan, cuando les conviene, cuando se sienten importantes, pero en el menos descuido traicionan su compromiso y abandonan a Dios, dejan a Dios, se olvidan de la promesa, y todo por seguir el deleite de sus vida, creyendo que la vida consiste en alegrarse, gozarse, y disfrutarla.  Es lo que sucedió con el mismo Rolin dos semanas después, ya no regreso a la Iglesia.

El capitulo 5 y 6 Salomón continua el mismo argumento que la vida consiste en vivir para honrar al dador de la vida y no en aprovecharla para hacer lo que el hombre decida.   Pero lo más triste y terrible del asunto es cuando las personas viven solo para satisfacer lo que nunca podrán saciar (5:10-20), y es el hambre de la avaricia, la búsqueda incansable de la riqueza que no les servirá para nada.  Es la ambición materialista que solo los hace individualistas o egoístas hasta el grado que cuando ya se encuentran en la cima, se olvidan no solo de los demás sino hasta creen no necesitar de Dios.  Este mal interno del materialismo, como comején interno que nunca se llena, y todos los días va envolviendo todo el ser, hasta enfermarlo todo, e incluir y afectar a todos los que se acerquen, a su familia, amigos, etc.     Quien vive sin Dios en su corazón es presa fácil de este comején, porque vive la vida sin saber por qué y para que existe.   Vivir de esta forma es vanidad, no tiene valor, termina en nada.

 

Integración fraternal para una formación espiritual

Dr. Luis A. Gómez Chávez

Uno de los aspectos de la vida cristiana más enfatizados por el apóstol Pablo es la necesidad de crecer día a día en Cristo (Ef. 4:13, Fil. 3:8-12,  2 Ti. 4:6-9, Fil. 1:21;  1 Co. 4:1-2).  La meta de Pablo era llegar a ser semejante a Cristo, ser hallado fiel, parecerse a él. Tristemente, en este tiempo donde la Iglesia ha sido envuelta por la influencia postmoderna, este aspecto, ha sido relegado a un segundo plano, cuando hoy más que nunca debería  ocupar un lugar predominante en la vida de cada cristiano y en el ministerio de la Iglesia.  Crecer en la vida cristiana para llegar a ser como Cristo no solo debe  ser un deber natural de todo hijo de Dios, sino la máxima motivación; y el vivir en fraternidad ayuda a lograr este objetivo.

El creciendo  numérico de la iglesia es un ingrediente que revitaliza, anima, y promueve el entusiasmo de los demás pero éste normalmente viene acompañado de la responsabilidad de recibir, cuidar y atender la vida de cada uno de los nuevos miembros.  Integrar los nuevos miembros a la nueva comunidad fraternal es parte de formación espiritual que la iglesia debe realizar.   Así que, nos detendremos para reflexionar sobre lo que significa vida en comunidad de la iglesia cuando se está experimentando crecimiento.  Además, el costo de vivir en comunidad está en  la eliminación de las cosas que nos separan  y el fortalecimiento de aquellas cosas que los unen.

Este es un intento por reflexionar sobre la manera en que podemos integrar a los nuevos creyentes al estilo de vida de su nueva comunidad de convivencia como parte de la formación espiritual. El fin de todo es que cada cristiano avance responsablemente en su relación personal  con Dios por medio del crecimiento espiritual.

Vida en Comunidad como iglesia

La primera comunidad que nos da un ejemplo de ese estilo de vida la encontramos en el libro de Hechos 2 al 4, refiriéndose la iglesia recién inaugurada por nuestro Dios a partir de la llegada del Espíritu Santo. Aunque en el AT, la palabra qahal expresa la idea de una asamblea reunida en un lugar de convivencia.   Personas de todas partes, de diferentes regiones, con otras costumbres y/o hasta con otros idiomas, al recibir a Cristo en sus corazones aprenden a vivir en comunidad.

¿Qué significa y qué implica vivir en comunidad?   ¿Hay más respaldo bíblico para que la Iglesia aprenda a vivir en comunidad y que cada vez que una persona reciba a Jesús de inmediato sea recibido  por la congregación para contribuir a su formación espiritual?  ¿Cómo podemos nosotros en este siglo imitar ese estilo de vida, el cual es súper necesaria frente al postmodernismo avasallador?  Toda la iglesia ha de estar en un proceso de discipulado que le obliga a recibir, cuidar y atender con amor y responsabilidad a todo nuevo convertido que Dios agrega a la iglesia hasta que este  dentro del proceso de crecimiento por el discípulo.

Definición de comunidad

La palabra comunidad, tiene su origen en el vocablo latino communitas, y se refiere a un grupo de seres humanos que comparten elementos, intereses, propiedades u objetivos en común, tales como el idiomacostumbresvalores, creencias, tareas, visión del mundo, edad, ubicación geográfica, estatus social o roles. Generalmente, una comunidad se une bajo la necesidad o meta de un objetivo en común, como puede ser el bien común; si bien esto no es algo necesario, basta una identidad común para conformar una comunidad sin la necesidad de un objetivo específico.  Los 120 discípulos que esperaban la promesa del Espíritu, se quedaron en Jerusalén, son los que forman la primera comunidad cristiana identificada por  creer y seguir a Jesús, regirse a Su Palabra, someterse al Espíritu y saturarse del amor y comprometerse con la misión que Jesús  les encomendó (Hechos 1:1-11).

Este es uno de los retos que enfrenta la iglesia a raíz de la llegada de nuevos miembros, la integración fraternal. ¿Cómo integrar fraternalmente a la comunidad cristiana a aquellos que procedían de otras comunidades con otras costumbres, hábitos, educación y creencias?   (Dramatizar este guion..   Vienen tres personas de diferentes posiciones, condiciones y quieren unirse a la iglesia, ¿Cómo integrarlas?. Necesitamos crear, conocer, dominar un proceso simple y claro que toda la iglesia pueda aplicar.

Implicación de vivir en comunidad

Por ejemplo, vivir en un internado, en una universidad, en una casa que no es su casa, en un grupo de personas donde no conoce a ningún integrante, en un equipo de futbol, o en la iglesia, implica por un lado, responsabilidad, esfuerzo, y estar conscientes del tiempo de transición que no siempre es satisfactorio.  Por otro lado, quien se integra a un nuevo grupo de personas debe estar dispuesto a adoptar la idiosincrasia que le dará nueva identidad.  (Forma de pensar, hablar, vestir, actuar, etc.), (2 Co. 5:17).

Experimentar la vida juntos implica amarnos desinteresadamente, compartir con un corazón sincero, servir con espontaneidad, hacer los sacrificios que sean necesarios, consolar y socializar con los que sufren y practicar todos los mandamientos que terminan ¨unos a otros”.[1] La Nueva Versión Internacional traduce el Salmo 133:1 con esta idea de que comunión es experimentar la vida juntos: ¡Cuan bueno y  cuan agradable es que los hermano convivan en armonía!

            La palabra que el Nuevo Testamento utiliza para comunión es Koinonia y que se usa por primera vez en el libro de los Hechos casi de manera conjugada o vivencial.  El NDB dice que esta palabra se puede traducir como comunicación, participación, contribución, compañía, y común. La connotación de la palabra koin es la de participar de algo (genitivo) con alguien (dativo), de allí las ideas de “tener participación con” o “dar participación a alguien” y “compartir con alguien”.[2] La primera indica la vida cristiana corporativa con la idea de que los creyentes participen juntos de ciertas realidades objetivas.  La segunda expresa la idea de contribuir para la necesidad de los demás (2 Co. 9:13) y se acerca a la idea de dar. La última, (Hech. 2:42, Ga. 2:9, 1 Jn. 1:3) se refiere a compartir con alguien algo. 

        E n fin, ¿Qué implica convivir juntos como iglesia?  Yo sé que no se puede convivir con toda la iglesia juntos, sin embargo, cada domingo nos vemos, nos saludamos, y conversamos, es fundamental para ir adquiriendo amistad, amor, calor y confianza. Hacer esto con los nuevos convertidos es importante porque estamos contribuyendo  a su formación espiritual por medio de la integración fraternal.  Esto debe hacerse con cada persona hasta que  se sienta parte de la nueva comunidad.

El proceso de integración se da cuando todos entendemos que desde el momento que una persona cree en Jesús automáticamente adquiere  nueva identidad, es un hijo de Dios, miembro de la familia de Dios (2 Co. 5:17, Jn. 1:12; Ef. 2:19). Así que, tal como pasa, cuando nace un miembro más en la familia, se le da la bienvenida, es recibido en amor, es protegido, cuidado, y atendido mientras este no pueda valerse por sí mismo.   Pensando en los nuevos creyentes, después de lograr su completa integración, logrando un gran avance en el proceso de formación espiritual,  puede pertenecer a un grupo más pequeño, el ministerio de la alabanza, a una clase de EBD, un grupo de discipulado, un grupo de crecimiento, un grupo de oración, etc., con quienes puede intensificar la amistad, experimentar la prueba del otro, sensibilizarme con la pena de los demás, podemos llorar, convivir, sufrir, reír, y orar juntos.

Esto y mucho más implica tener vida en comunidad.   Se requiere paciencia, compasión, amor, disposición, compromiso y sobre todo, saber que hay un precio alto que pagar.  Se debe estar muy consciente que es nuestra responsabilidad como miembros de la comunidad cristiana, dar la bienvenida a todo nuevo miembro que viene a la iglesia, acobijarlo en amor, protegerlo, ayudarlo y guiarlo con ternura y sabiduría; enseñarle paso a paso el proceso de la vida cristiana. 

Comprobación bíblica de la vida en comunidad

  1. Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser llamados hijos de Dios”.  Es la comunidad más grande y poderosa.
  1. Efesios 2:13-15ª. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las

Un pueblo formado por personas de todo el mundo, quienes por someterse a la Biblia y la guía del Espíritu, tenemos una sola y común identidad.  En Cristo lo que nos aleja es eliminado y lo que nos acerca es fortalecido.

  1. 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno esta en Cristo nueva criatura es las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”…. La nueva comunidad en Cristo  formada por  personas transformadas a un nuevo estilo de vida descrito en la Palabra de Dios.
  1. Efesios 2:19 “Así que ya no sois extranjeros advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de la fe”. Somos la familia de Dios, la nueva comunidad.
  1. Hechos 2:42, 44, 47 “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas”. “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” “y eran de un mismo sentir” (1 Co. 1:9).
  1. Hechos 4:32 “Y la multitud de los que habían creído (comunidad de cristianos) eran de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”.

Conclusión

Apropiación individual sobre este nuevo estilo de vida

¿Qué hará usted para que los nuevos creyentes se sientan en confianza, en familia, en amistad, y en paz?   ¿Qué debemos hacer para atraer más personas a nuestra comunidad redentora y evitar que otros se nos vayan?    Agregue la palabra “Ellos” en cada una de las 4 acciones:

La verdadera comunión se da cuando somos auténticos. Ser autentico implica reconocer lo que soy, lo que hago, lo que no puedo hacer.   Es reconocer las virtudes y debilidades.  Es la expresión genuina de lo que somos, sin apariencia, sin temor y  sin esconder.   Warren dice que el verdadero compañerismo ocurre cuando la gente es honesta con lo que es, lo que tiene y con lo que sucede en su vida: comparte sus penas, revela sus sentimientos, confiesa sus fracasos, manifiesta sus dudas, reconoce sus temores, admite sus debilidades y pide ayuda y oración de los demás.[3]

               ¿Qué beneficio hay para la iglesia al esforzarnos cada miembro  en practicar la comunión como un estilo de vida?  Por favor, hagamos la lista de las cosas que se dan cuando hay un verdadero compañerismo o autentica comunión.

 

 

 

 

 

          [1] Rick Warren, “Una vida con Propósito”, 2002, 148.

          [2] Nuevo Diccionario Bíblico, Ed. Certeza, 1991, 170.

    [3] Ibid, 149.

Espera el tiempo de Dios

Dr. Luis Gómez

Cuando Dios nos llama, lo hace para que cumplamos una misión: dar a conocerlo a toda criatura y hacer que cada nuevo convertido se parezca a Jesús por medio del discipulado. Cuando esto no se hace en una iglesia, debe haber insatisfacción no solo del pastor sino de cada miembro, lo cual motiva a actuar diferente.

El fin del llamado no es hacer lo que a nosotros nos gusta hacer, o lo que podemos hacer con destreza, sino a estar y hacer muchas veces aquellas cosas que realmente no nos gusta hacer en el lugar menos deseado.  Un ejemplo extremo: Abraham debía sacrificar a Isaac, Oseas debía casarse con una ramera, Pablo fue llamado para sufrir prisiones, persecuciones, etc., Juan el Bautista para ser decapitado. Si ellos hubieran sabido que para eso los llamaba Dios, probablemente no hubieran aceptado en la carne. Dios nos llama al lugar que él quiere, a estar con las personas que él quiere, y a vivir como así lo ha dispuesto y a dejar de hacer aquello que nos gusta y que nos hace sentir bien.

Es probable que alguien diga, he servido a Dios años  atrás, he aprendido, he ministrado, y aunque no he podido desarrollar todo lo que siento que puedo hacer, Dios me ha usado para su gloria.    Yo durante mis 27 años de ministerio he deseado estar en muchos otros lugares, he deseado levantar grandes iglesias, y cuando estaba en una que ya llegaba a los 600, Dios me movió en el mejor momento en esa iglesia según yo, y me llevo junto a mi esposa e hijos a una iglesia con solo 15 miembros.

En fin, el éxito de un siervo o de un cristiano no está en hacer todo lo que le gustaría hacer, o en hacer todo lo que puede hacer, sino en ser fiel a Dios donde él lo quiere tener. Dios no  premia por todo lo que uno hace porque es lo que sabe hacer, sino que premia por la fidelidad en cumplir la misión ya sea con pocos o con muchos.    José Cruz y su familia tienen 12 años en Turquía, y la congregación es como de 20, alguien diría, tan pocos, y tantos años.   El éxito no se mide por número o por cantidad de personas sino por la fidelidad tanto de los siervos como de los miembros de la iglesia.

Mi consejo es continuar en el lugar donde Dios nos tiene sin dejar de orar y soñar en un ministerio más amplio donde pueda realializar todo aquello que hay en el corazón. Es muy importante esperar que Dios encienda la luz verde, sin  forzarlo.  Esperemos con paciencia y contentamiento, sin dejar de hacer todo con excelencia donde Dios nos tiene. Dejemos que Dios actúe, no actuemos precipitadamente, Dios sabe todo lo que puede y quiere hacer con cada siervo, y con cada cristiano.

Dios llamó a Abraham para ser padre de muchas naciones, pero durante 25 años Dios lo preparó. Dios llamó a Moisés para libertar a los hebreos de manos de Faraón, y se tomó 80 años para prepararlo. Dios llamó a Saulo y le dijo, instrumento me serás entre los gentiles, y se tomó 3 años para prepararlo en el desierto de Arabia.  Dios tiene una misión, un lugar, un tiempo para cada uno, nos corresponde esperar, no correr, y si ya estamos en ese lugar, seamos fieles a él en todo.  El fin no es sentirnos bien nosotros, sino que Dios sea complacido.

Todo es pasajero sin Dios

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

La manera en que muchas personas  conciben el valor de la vida y de las cosas es bien superficial, liberal, y muy temporal.   El valor lo determinan solo por lo que este ante sus ojos, se dejan llevar por la pura apariencia, y por consiguiente, el valor es relativo, pasajero,  temporal e ilusorio. En el tiempo que nos ha tocado vivir, las cosas puede que sean más atractivas, lujosas, hermosas, modernas, sofisticadas, pero son más comerciales, desechables y temporales.  En otras palabras, las cosas de hoy, aun las relaciones por basarlas en decisiones equivocadas, en valores sin valor; terminan siendo relaciones nada profundas, pasajeras e ilusorias que pronto terminan.

Eclesiastés  es un libro que desarrolla el mismo tema de Proverbios pero usando otro estilo literario, ya no usa mucho el paralelismo, sino una narrativa de lo que ha sido su vida mezclada con proverbios  pedagógicos pero con una perspectiva muy diferente. Es Salomón, el sabio Salomón el mismo escritor de Proverbios el que se atreve a contar la historia de su vida, y las experiencias que decidió vivir tratando de encontrar  la felicidad en las cosas de esta tierra. Este hombre, quien contaba no solo con sabiduría sino con toda la riqueza que un ser humano pueda desear, y amparado a todo lo que hay bajo el cielo, busco denodadamente la felicidad sin poderla encontrar por no  tomar en cuenta a Dios.

El principio dominante de los capítulos 1 y 2 de Eclesiastés es este, que todo esfuerzo, toda búsqueda, todo proyecto, todo lo que se haga no importa con que lo haga, y no importa sobre que este fundado lo que haga, y aunque sea lo más valioso de este mundo, si no toma en cuenta a Dios, eso es pasajero, es temporal y su valor es relativo.   Una casa, un carro, una carrera, un trabajo, un terreno, una fiesta, un trofeo, un regalo, la riqueza, las mujeres, los amigos, los placeres, la vida misma, todo esto es ilusorio, terminan, se acaban, su poder de adquisición es frágil, de un día para otro puede terminar.  Además, de lo ilusorio, todo lo anterior es incapaz de dar la felicidad completa, porque todo está limitado al tiempo presente, pues todo es comparado con lo que Dios da.

Al final de Eclesiastés, Salomón reconoce su tremenda equivocación, al decir que el todo de una persona está en el temor de Dios.  La gran lección es esta, lo que encontramos después de las búsquedas equivocadas de la felicidad, es ofuscación, cansancio, tristeza, decepción, y nada parecido a la felicidad.  Sin embargo, cuando la felicidad  se basa no en las cosas de este mundo, sino en las cosas espirituales, en las eterna y nuestra felicidad no depende de lo que tenemos, de lo que somos, ni de lo que podemos hacer, sino en lo que Dios ha hecho por nosotros, en lo que somos en Cristo, en el contentamiento que hemos logrado tener por vivir todos los días bajo el temor de Dios, entonces somos felices hoy y siempre.

Mi amigo, a partir de este día, todo lo que hagas, todo lo que tienes, y todo lo que piensa hacer, toma en cuenta a Dios, hazlo para honrar a Dios.   De esa manera sentirás paz y confianza porque sabrás que estás haciendo algo que Dios te respalda.  Si así haces todo, lo seguro es que vivirás tranquilo y satisfecho; eso es felicidad.