El mejor fruto de la oración

Dr. Luis A Gómez Chávez

Cuando se ora hay diferentes motivaciones y en base a estas se tiene respuesta.    Muchos oran solo para pedir, otros oran sin saber que pedir, otros piden mal y por ultimo están los que oran para  fortalecer su relación con Dios olvidándose de que Dios dice que pidamos todo lo que queramos.  Muchas personas definen a los hombres y las mujeres de oración por las respuestas que tienen sus oraciones olvidándose que la mayoría de las oraciones no tienen las respuestas que las personas esperan porque es Dios quien define cual respuesta dar, si, no, espera, o simplemente la oración ni es escuchada, menos aceptada y mucho menos aprobada, pero si contestada con alguna de las  tres respuestas.

Todos podemos orar, todos tenemos el privilegio, el deber y la oportunidad de orar.   Sin embargo, no todos los que oran reciben el buen fruto de sus oraciones.  Unas porque no son oraciones bien hechas porque les falta la fe. Otras porque aunque van cargadas de muchas palabras bonitas, pero quien las hace esta descalificado por su estilo de vida que lleva delante de Dios.    Es por ello  que cuando una persona ora, debe no solo saber orar sino tener una vida limpia para que esa oración sea escuchada, aceptada, aprobada y contestada.   Cuando una persona mantiene una relación estrecha, fresca, sincera y tranparente con Dios,  es maduro al recibir cualquiera que sea la respuesta de Dios, y no se desespera por la largura de tiempo que le toca esperar.

Jesús por esa razón, para enseñar a sus discípulos, y para reprender a los fariseos y escribas, hace una oración al Padre. El mejor fruto de la oración no es la respuesta que tenemos a nuestras peticiones, sino el hermoso privilegio de estar en la misma presencia de Dios. Lo mejor de una oración es el hecho de hablar cara a cara con Dios, el tener acceso directo al estrado de divino, el poder hablar con confianza, libertad, amistad y seguridad.   Sentir el gozo y la alegría de estar hablando con el Supremo Creador, con el Salvador de nuestras vidas, con el que controla soberanamente  el destino de cada ser humano; y el único que puede responder a cada necesidad porque para él no hay nada imposible.

Cada vez que ores, enfócate no en tus necesidades, no en tus peticiones, no en tu persona sino en la persona de Dios. Preocúpate por aprovechar el tiempo con él, deja que pase el tiempo, permite que el Espíritu hable por ti, no interrumpas esa linda relación con el Dios santo.  Porque le mejor de los frutos no es la respuesta que tendrás a tu petición pues esta puede que no sea lo que tu esperabas.  Dios responde basado en el plan que tiene para cada uno y no según lo que nosotros planeamos hacer con nuestras vidas.  Es por ello que, la oración eficaz no se mide por la respuesta a tus peticiones sino en el grado de honra que recibe Dios por medio de la buena relación cuando te acercas a él, y por la calidad de actitud con que orar.

Ora no esperando recibir sino dispuesto a dar.   Cuando ores a Dios entrega tu corazón, tu respeto, tu reconocimiento, tu amor y gratitud.   Al fin de cuentas, Dios conoce tus debilidades y tus necesidades; y te responderá basado en lo que es mejor para ti independientemente de lo que tú le estés pidiendo.  Confía en él, y él lo hará (Sal. 37:3-7a).

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¿Cómo conocer la voluntad de Dios?

Dr. Luis Gomez

Es facil saber la voluntad si se rige a lo que la Biblia dice, porque esa es la voluntad de Dios para todos. Eso requiere obediencia total, pues ahi estan todos los lineamientos para nuestra forma de vida. Yo he enseñado una manera sencilla de conocer la voluntad de Dios, cuando nos toca tomar decisiones cruciales o importantes para la vida. Cada decision a tomar debe pasar por unos cuatro o cinco niveles de filtración.

Primero, ¿agrada a Dios la decisión que voy a tomar? ¿Esta basada a la Biblia?

Segundo, ¿Me ayuda a crecer espiritualmente la decisión que voy a tomar? ¿La decisión que tomaré me hace parecerme más a Jesús, a vivir como él, y obedecer su Palabra como muestra de mi amor por él (Jn. 15:10, 14:15).

Tercero, ¿contribuye al bienestar de mi familia la decisión que voy a tomar? Me refiero a papá, mamá, hermanos y hermanas…. ¿Ellos aprueban la decisión que yo pienso tomar, y la decisión que tomaré honra a mis padres…?

Cuarto, ¿El evangelio y la iglesia es beneficiada con la decisión que voy a tomar?

Quinto, ¿Mi relación con Dios en el momento de tomar la decisión, es una relación fresca, sincera, honesta, transparente y constante que me hace sentir paz y tranquilidad?

Si todas las respuestas son si, entonces vamos por buen camino, el de hacer la voluntad de Dios que es agradable y perfecta… Ro. 12:1-2….

La recreación familiar ayuda al desarrollo integral

Salmo 148

¿Cómo ayuda la recreación al desarrollo integral de las personas? Recreación puede entenderse como tiempo de descanso, relajación, desconexión de las labores diarias que exigen atención, esfuerzo, energía y dedicación a cambio de un pago. La Biblia dice que Dios después de trabajar 6 días descansó el séptimo (Ge. 2:2). El pueblo de Israel descansó el sábado, el año sabático y el año de jubileo.

Lo que dice Dios sobre la recreación

Jesús dijo en Mt. 6, “Mirad los lirios del campo, las aves que vuelan…” David escribió Salmo 19 “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia su grandeza”. El salmo 147:8-11 “se complace en su misericordia, hace los montes producir”. Salmo 148 todo nos invita a deleitarnos.

La recreación o descanso se puede dar dentro o fuera de la casa. Hay muchas formas de hacerlo. La recreación bien practicada resulta en buen carácter, alegría, imaginación, motivación, fuerza, energía y buenas relaciones.

Como individuos, matrimonios, familias e iglesia necesitan tener tiempos de descanso, de recreación, diversión, distracción, y reforzamiento integral de las relaciones. La falta de creatividad, variedad e integridad en los programas, actividades, puede producir rutina, aburrimiento, poco entusiasmo e indisposición….

Este año, tuvimos una mañana de alabanza, una salida
recreativa, un campamento familiar buscando lo integral, más espontaneo…. Noche de talento, deporte, pláticas, reuniones de comida….juegos, tesoro escondido.

Beneficios por la recreación familiar y eclesial.

Salud integral es tener equilibrio en la atención de las áreas física, emocional, mental – espiritual – social. Webster dice que la recreación “es un proceso de recuperación de energía y del ánimo después del trabajo.” Es recobrar fuerza para volver a retomar las ocupaciones productivas.

La Recreación ha sido, es y será una necesidad básica del ser humano que a través del tiempo se ha manifestado en diferentes formas, considerándose fundamental en el mejoramiento de la calidad de vida del hombre.

La recreación debe realizarse basado en un orden muy claro de prioridades para que esta logre el objetivo de su existencia y necesidad.

El Salmo 133 afirma que esto es bueno, agradable y sustancioso el estar juntos como un solo pueblo y en claro acuerdo.

El Salmo 148 nos presenta una manera muy diferente de dar a conocer a Dios, de alabarlo y honrarlo frente a todos los que nos ven…

Así que, bendigamos el nombre de Dios, estando juntos y en armonía, estando de acuerdo y frente a todos. Recreemos nuestros ojos, nuestra mente, nuestra fuerza, nuestro corazón respirando aire fresco, contemplando las maravillas de Dios.

Lo incompleto de lo integral

Dr. Luis Gómez

Siempre que menciono la palabra integral, recuerdo al Dr. Stanford Orth quien la define como “entero”.  Sin embargo hay otros significados para la palabra integral que viene de integro, y es “completo” “correcto” “total” “recto”.   La pregunta que surge en base al tema es, ¿puede acaso haber algo incompleto en lo integral?   Esto nos lleva a pensar en que la palabra integral tiene dos sentidos que es necesario tomar muy en cuenta.   Primero, la palabra integral hace referencia a algo que es completo, entero pensando en la palabra íntegro.   Sin embargo, la misma palabra puede referirse a una persona que es íntegra, recta, cabal, transparente, de buena reputación.

De manera que, cuando hablo de lo incompleto de lo integral no me refiero a la persona que es íntegra porque si no es recta ya no es completa y por consiguiente no puede ser íntegra.  En este caso me refiero a lo incompleto de la misión integral de la iglesia.     Ya son casi 2000 años que la Iglesia está sobre la tierra y que le fue delegada una sola misión, la de llevar el evangelio a todos los rincones de la tierra, a toda criatura o ser humano de toda la tierra y hacer discípulo a todo el que crea en Jesús como Salvador Personal.   Es en este punto donde con honestidad y yo diría que hasta con pena, debemos reconocer que no hemos cumplido la misión, porque esta es incompleta aún.   Realmente, ni las iglesias locales, ni las denominaciones, ni las organizaciones para eclesiásticas, ni las instituciones teológicas, ni los escritores, ni los teólogos o misionólogos hemos terminado la misión, pues esta está incompleta, aun no es integral.

Es un tanto lamentable que como iglesia local, situada en un lugar geográfico específico donde tiene la posibilidad de representar a Dios de una manera directa, no ha podido cumplir la misión integral.  Debo aclarar que al decir misión integral me refiero a lo integral de la vida de un cristiano.    La misión integral en una persona se cumple cuando el cristiano llega a convertirse en un discípulo de Jesús capaz de hacer discípulo a otro.    La misión integral de la iglesia local es aquella donde no solo se proclama el evangelio a toda criatura existente dentro de su sector geográfico sino que cuida de que cada miembro llegue a ser discípulo de Jesús capaz de hacer discípulos a otros, y que como comunidad es capaz de representar en todo sentido a Dios.

¿Ya presentamos a Jesús como El Salvador a todas las personas que nos rodean?   Por consiguiente, en este sentido es incompleta la misión, no es integral.   La tarea no es convertir a las personas a Cristo sino representar a Dios delante de todas las personas al darles el mensaje de salvación, es ofrecer la oportunidad de que todos puedan ser liberados de la condenación y recibir la vida eterna por Jesús.    Siendo honestos, estamos en deuda, somos testigos de nuestro vacío, de lo incompleto de la misión por lo cual no es integral.

¿Quién o quiénes son los responsables por lo incompleto de lo integral de la misión de la iglesia?  No podemos señalar, pues es mejor reconocer que cada uno somos responsables. Por ejemplo, cada cristiano es responsable de vivir en integridad, lo que implica que no solo da a conocer a Jesús a quienes le rodean, sino que con su estilo de vida de integridad lo hace también.  Cada maestro, predicador, teológico, misionero, o escritor es responsable no solo de ser integro en su forma de vida y de su lealtad a sus convicciones y a su identidad teológica y bíblica, sino que debe dar a conocer a Jesús, mantener su porte teológico hasta el final de su vida.   Como iglesia debe ser fiel a su identidad teológica sin dejar de enseñar, evangelizar y presentar un evangelio de dos manos, lo espiritual y lo social.  En fin, si hay una persona sin Cristo q nuestro lado y no le hemos presentado el evangelio, la misión es integral, seguimos siendo deudores.

 

Mirando detenidamente a los ojos

Dr. Luis A Gómez Chávez

Yo lo he dicho muchas veces en estudios bíblicos, en predicaciones, en conversaciones y en charlas juveniles, que la mejor manera para comprobar una transparente relación y amistad entre dos personas es que puedan mirarse detenidamente a los ojos, diría yo, de ceja a ceja, or face to face.  Cuando hay algo que interrumpe la amistad, las relaciones, por muy pequeño que sea, ya  no hay  libertad, confianza ni fuerza para detener la mirada frente a la otra persona, mucho menos cuando lo que la interrumpe es grande.     Reconocer y aceptar esta verdad, es el primer gran paso para querer mirar a los demás con ojos sinceros, de paz, amistad, libertad, transparencia y de amor.

No hay cosa más bella en la vida que estar en paz con todos y tener la libertad de levantar la frente y mirar con confianza a todas las personas que nos rodean.  Uno puede encaminarse hacia las personas, saludarlos con libertad, hablar sin temor, y mirarle a los ojos sin tapujos porque sabe que en respuesta recibirá lo mismo.   El ambiente que envuelve a las relaciones de paz y de perdón es como un aroma de fragancia deliciosa, es como la música llena de armonía que ejecuta la orquesta,  es como el canto de los niños que con todo su encanto elevan sus voces para que los vea papá y mamá.

Cuando podemos mirarnos a los ojos detenidamente en el espíritu de la paz y del perdón, no hay palabras feas, malas intenciones, ni malos sabores, solo hay comprensión, entendimiento, y aceptación.  Podemos estar sentados en el mismo asiento por largas horas, hablar de muchas cosas, hasta reírnos  del perrito que se hizo sus necesidades frente a nosotros, y al quedarse dormido uno, no se enoja el otro.    Mirarnos a los ojos es señal de amistad, confianza, libertad, transparencia, buenas relaciones y amor.

El tiempo ha  avanzado, las cosas han cambiado, y las personas sin darse cuenta han sido alcanzadas por la nueva forma de mirar.   En este tiempo casi no importa mirar a los ojos, hay otras cosas que mirar y atender. Solo nos miramos de lejos, solo levantamos la mano en señal de bye, adiós, y decimos ¡good to see you! ¡Gusto de verte!  A veces solo por costumbre  o rutina, pero en el fondo no hay verdad, porque no hay tiempo para acercarse y mirarse a los ojos, sentarse y disfrutar un helado, porque no importa  hablar mirando a los ojos.

La cultura del perdón, el ambiente de paz, la bendición del respeto, la práctica del amor son los valores que deben ser rescatados con prontitud, y esto debe comenzar en usted, en su casa, en la escuela, en las universidades, en el trabajo, en la iglesia, en los congresos, en el senado, en la casa blanca, en los gobernadores, en todas las empresas y en toda organización.   Es importantísimo que la sociedad aprenda a mirar a los ojos cada vez que hablen las personas. No mirar a los ojos cuando se habla es más que una falta de respeto, es falta de confianza, libertad, porque hay algo que lo está impidiendo por lo cual se debe pedir perdón para vivir en paz.

En este siglo XXI donde el postmodernismo encanta a la gente con otras cosas, menos con el amor a Dios, la paz, el perdón y el respeto, es necesario  hacer algo, por lo menos aprender a mirarnos a los ojos mientras hablamos. Para todos es lo mismo, el primer paso es estar en paz con Dios, el segundo es estar en paz con uno mismo y por ultimo estar en paz con los demás.    Cuando estamos en paz con todos, podemos mirarnos a los ojos con libertad.  Mira al que está a tu lado, pero míralo a los ojos.   Necesitamos aprender a mirarnos a los ojos.

El precio de la Independencia

Dr. Luis Gomez

El concepto  de la independencia o libertad varía de un país a otro, de una región a otra, de un continente a otro  y de una cultura a otra cultura. Con todo, la decisión de adquirir o dar libertad o  independencia en todos los lugares tiene un precio que lo paga tanto el que concede ese privilegio como el que lo recibe.    Por ejemplo, la Biblia cuenta de un joven que sintiéndose ya mayor y con derecho pidió al padre la oportunidad de vivir la libertad e independencia.    El padre concedió con sabiduría  ese privilegio y el joven lo recibió con alegría e imprudencia.    El padre pagó el precio alto de quedarse solo sufriendo al saber  lo que le esperaba a su hijo  si no sabe vivir en contentamiento y obediencia. El joven por no saber vivir en esa libertad e independencia; pagó tan alto precio  por su desobediencia, autosuficiencia, arrogancia y falta de temor  que terminó en el más denigrante fracaso.

¿Qué le hacía falta a este joven en casa de sus padres?  ¿Era tan mala la relación con sus padres como para desear vivir fuera de esta?   ¿Acaso vivir fuera de casa es mejor que vivir dentro de ella?  ¿Qué es lo más valioso que hay en casa que todo lo que esta fuera lo puede superar?  ¿Acaso lo que hay  fuera del hogar con los padres y hermanos  no es mejor que lo que lo que hay afuera tales como amigos, diversiones  y lo demás?   ¿Realmente se llega a ser libre o independiente con el solo hecho de dejar el seno del hogar donde se vive gobernado por reglas, valores, principios, disciplina, horarios, costumbres, y acciones comunes?

¿No es verdad que jamás se es totalmente libre estando liberado del yugo natural del hogar?   ¿No es libertinaje en lo que se convierte la libertad o la independencia cuando esta no toma en cuenta el estilo de vida que tuvo dentro del hogar?  ¿Acaso no son mejores personas que deciden vivir bajo los patrones del hogar donde se enseña el temor a Dios, la obediencia a la Biblia, la practicas de valores eternos comparado con aquellos que por el deseo de libertad e independencia terminan siendo esclavos de otras cosas peores u otras personas peores que los padres?

Quien alcanza la mayoría de edad, se espera que ya esté preparado para vivir la vida de independencia aunque no siempre se da.  En el contexto americano, muchos padres se apresuran para que sus hijos lleguen a esa edad,  pareciera que sus hijos son  una carga en sus casas.   Por lo general, la cultura americana ve como algo  normal que los hijos después de la High School  se independicen.  La cultura hispana por lo general aboga por un estilo de vida hogareño al no impulsar que los hijos salgan de sus casas a no ser que ya sean mayores de edad, gocen de madurez, confianza y capacidad de mantener un estilo de vida con cordura.

El precio que paga el padre por conceder la libertad o independencia a sus hijos  por un lado es la confianza que sus hijos sabrán tomar las mejores decisiones para sus vidas basado en la formación  que recibieron mientras estuvieron bajo  la cobertura  familiar.   ¿Es total la libertad o la independencia que el padre debe dar a los hijos o ha de estar pendiente de sus hijos como responsabilidad delante de Dios?   El padre será padre del hijo (a) siempre, sea que este se va  del hogar o se queda.   La responsabilidad es tan latente que aunque esté lejos del hogar en una semi independencia,  si ve que este (a) va rumbo al abismo, el padre no se quedará cruzado de brazos, sino que como responsable delante de Dios, irá en busca del hijo  (a) y lo recibirá cuando regrese golpeado  como resultado de su desobediencia.

El precio que paga el hijo (a) que decide independizarse de sus padres o liberarse de las ligaduras de su casa, es la responsabilidad de sus decisiones, acciones y consecuencias.  La vida de independencia  sin temor de Dios y obediencia a la Palabra es como el licor según Prov. 23:31-35 que entra suavemente hasta dominar todos los sentidos. Es una vida sin las comodidades de la casa, sin los cuidados de los padres, sin las atenciones familiares y el calor familiar.  Un hijo (a) temeroso (a) de Dios, y que  reconoce  el respeto que merecen o el valor que tienen sus padres en sus vidas, jamás podrá estar separado del estilo de vida aprendido en su casa.  Significa que su libertad siempre estará gobernada por los valores, principios, enseñanzas, el amor, la obediencia y el reconocimiento de sus padres.    Quiere decir que esta libertad no será independencia total, pues siempre dependerá de los padres al tomarlos en cuenta en sus decisiones, proyectos, acciones y será no solo  humilde sino sabio  al obedecer más a los padres que el resto del mundo, pues ellos (los padres) con la guía de Dios, experiencia de la vida, sabiduría  espiritual y su profundo amor siempre buscarán lo mejor para sus hijos.

Con dolor y enojo puedo decir que los principales responsables de las mayorías de las tragedias juveniles tanto en las escuelas como en otros lugares son los padres, sin excusar la responsabilidad individual de cada joven (cita).   Miles de jóvenes mueren  día a día por drogas, por alcohol, por enfermedades venéreas, por violencias, por accidentes, por malas amistades, por conductas irresponsables, sencillamente porque padres tolerantes, irresponsables, indecisos, flojos permitieron la libertad a sus hijos sin haberlos preparado.

La libertad o independencia por un lado exige que los padres confíen en sus hijos, y que los hijos obedezcan a sus padres.    Por el otro lado, la independencia exige que los hijos valoren más a los padres que lo nuevo que van a conocer en su nueva vida, y que los padres estén siempre con los brazos abiertos ante el fracaso por la imprudencia de sus hijos.   Finalmente, los hijos (as) deben recordar que la  independencia no es una vida  de suerte o el camino para descubrir la felicidad, sino una vida a la cual se llega con valores, convicciones, y una identidad definida basada en la relación con Dios y los padres.   Cuando el hijo o la hija reclama por libertad o independencia debe no solo estar preparado (a) a la clase de vida que esta escogiendo sino que debe estar seguro (a) de que es capaz de vivir en ese nuevo estilo sin poner en riesgo sus valores, convicciones, identidad, relación con Dios y con los padres.

La libertad es como soltar las riendas a los hijos para dejarlos volar como un barrilete o piscucha que se eleva tan alto en el espacio del cielo que al estar allá se mueve para todos lados sin darse cuenta que hay dos cosas que no dejan que su libertad sea completa.  El hilo que la conecta con la persona que lo está sosteniendo, y el viento que la lleva a donde él quiere y por lo tanto la piscucha o barrilete, jamás goza de una libertad propia, siempre depende o del hilo que la conecta desde la tierra o de la voluntad, fuerza y dirección que el viento le da.  Gracias a estas dos fuentes que le controlan, el barrilete nunca caerá al vacío.   Gracias a los padres que siempre serán los padres, y de Dios que siempre será Dios, todo hijo (a) que mantiene su relación con Dios y sus padres, sabrá vivir una libertad e independencia no a la ventura, no a la suerte, sino será una libertad en dependencia que le evitará llegar al fracaso como el hijo pródigo.

Efesios 6:1-3 dice: “Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres porque esto es justo, honra a tu padre y a tu madre porque es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien y sea de larga vida sobre la tierra”.   Un hijo jamás tendrá independencia total aun cuando sus padres mueran, ya que su enseñanza, su recuerdo, su figura, y su relación con ellos jamás terminará mientras viva.   Bienaventurados los padres que dejan que sus hijos aprendan a vivir independiente pero sin soltarlos para que vuelen sin control sino que siempre como un padre responsable vela por ellos.   Bienaventurados los hijos (as) que aunque han decidido vivir en libertad o independencia, aman, respetan, consultan y obedecen a sus padres y mantienen una estrecha relación aun en la distancia como el barrilete está conectado con la persona que lo controla por medio de una hilo.    En fin, son mejores los hijos  y las hijas que viven en dependencia de sus padres temerosos de Dios que aquellos que por su  inconformidad, deseos de libertad, curiosidad por la vida o el cansacio de la dependencia con los padres deciden alejarse de ellos y resistir a la autoridad y control de sus padres.