Hacia una cultura de Perdón

Mateo 6:12-15

Dr. Luis Gomez, DMin.

Repita las palabas en orden descendente: 5. Otorrinolaringólogo.
4. Institucionalización. 3. Desoxirribonucleico. 2. Esternocleidomastoideo.
1. Perdón. ¿Cuál de estas es más difícil de decir?

Hoy vemos violencia sin cuartel, matanzas sin sentido, crimen organizado, narcotráfico como moda, competencias en los altos niveles, manifestaciones sin respeto, abuso de autoridad, descuido de los gobiernos al no atender las verdaderas necesidades, acumulaciones de dinero en unos pocos. Lo anterior es resultado de no mirar por el bien de los demás, de no estar en paz con Dios, de no amar al prójimo, de buscar solo los beneficios propios, de no tomar la iniciativa por crear una cultura de perdón, de paz y de amor.

Cuando digo cultura de perdón me refiero al contexto social, al ambiente, al entorno, al lenguaje y al estilo de vida de perdón. Llegar a tener una cultura de perdón no es nada fácil, para lograrlo antes debemos entender el significado correcto del perdón y descubrir los aspectos principales que lo han impedido. La cultura de perdón, ha de comenzar en la cuna del hogar, en los salones de las escuelas y de las iglesias; esta debe comenzar en uno mismo. La cultura del perdón está íntimamente relacionada con el respeto, la vida y con el amor a Dios.

                                     1. ¿Qué significa perdonar?

1.1. El Diccionario Pequeño Larousse da 4 significados.
1) Es renunciar a la idea de obtener venganza por una ofensa recibida, no guardar ningún tipo de rencor ni resentimiento. 2) Conceder la absolución de una pena. 3) Eximir a alguien de una obligación. 4) Excusar o disculpar a alguien de algo.

1.2. La Biblia dice que perdonar:

a. Es liberar o levantar la culpa o deuda de alguien o exonerándolo del castigo que merece. En el N. T. la palabra “afiemi” significa soltar o despachar (Mt. 18:27), “jarizomai” tratar con benevolencia”, acción de borrar, perdonar una deuda o pecado, tolerar, dejar atrás, soltar, abandonar, y dejar libre.

b. Perdonar es más que un sentimiento, olvido y excusa, es una decisión. Isaías 59:2.

c. Ejemplos de la práctica del perdón (Ef. 4:32; Col. 3:13; Sal. 32,51):

Pensado en el tema de la reconciliación, viene a mi mente algunos ejemplos en la Biblia. El primero, por ejemplo es el de Jacob y Esaú, otro más es el de José y sus hermanos. Cabe aclarar que no todos los encuentros terminan en un final feliz como es el caso de Jacob y Esaú sino que algunos terminan mal como fue el de Caín y Abel, y el de David y Saúl. Sin embargo, es importante reconocer que el mero hecho de que se encuentren dos personas que no han tenido buenas relaciones, personalmente lo considero como el primer paso para alcanzar la reconciliación.

Perdonar es tomar la responsabilidad del ofensor para liberarlo de la pena, vergüenza, dolor, tristeza, abandono, y del castigo que lo atormenta. En este caso, el ofendido (siguiendo el ejemplo de Dios) que acepta perdonar al ofensor es consciente que lo está eximiendo de culpa. Sin embargo, una cosa es el perdón, decisión de sembrar la planta del perdón que no es por deseo, sentimiento, sino por obediencia a Dios. Otra cosa es la reconciliación, que puede tomarse mucho tiempo, es el proceso de cuidar, regar, proteger, abonar y limpiar la planta hasta que de fruto.

Aplicación:

Parece ser que predomina el egoísmo, el individualismo, y la búsqueda de salir siempre ganando sobre los demás no importando los medios que se usen. Hay una cultura de indiferencia, separación y a veces de odio, envidia,competencia; y esto no ayuda a vivir en paz, amor y perdón. Es triste decirlo, pero este tipo de sentimiento que no agrada a Dios, la falta de perdón, con frecuencia se encuentra también en los recintos de los templos, donde no solo los miembros sino aún líderes son incapaces de pedir perdón.

                           2. ¿Qué cosas impiden perdonar?

La falta de perdón interrumpe nuestra relación con Dios y nos descalifica para ser instrumento de su gracia. Además, la falta de perdón alimenta sentimientos negativos que no nos permite vivir en paz, actuar con libertad, convirtiéndose en repelente de la amistad. Lo más grave de todo es que el no perdonar es una enfermedad que envenena el alma y lentamente va matando el corazón de las personas hasta volverlos insensibles, quienes al acomodarse a ese estilo de vida, se convierten en fósiles en vida. Es tan delicado para un hijo de Dios, el no perdonar, que no solo enfría su relación con Dios sino que estanca el proceso de crecimiento espiritual. Además, la falta de perdón no es más que la expresión pública de lo que se anida en el corazón descrito como orgullo, arrogancia, soberbia, frutos que vienen de una persona dominada por la carne, el mundo, y el diablo.

Dios trabaja en nosotros cuando decidimos perdonar a quien nos ha ofendido o pedimos perdón a quienes hemos ofendido. Cuando decidimos estar en paz con los demás es cuando realmente comenzamos a estar en paz con Dios. Estas acciones reprimen al diablo, fortalecen al cristiano, y el Espíritu Santo actúa con libertad.

2.1. El problema en sí (1 Jn. 2:11).-

John Nieder pregunta: ¿Será que Dios está satisfecho y recibe su ministerio que tan bien hace, la ofrenda generosa que da, mientras está aborreciendo a alguien que le sigue ofendiendo pero que Dios manda que lo ame?

Ilustración: Un querido amigo me escribió diciéndo que me aprecia mucho. Aprovechando su alago y confianza, le dije, gracias hermano, y dígame, ¿Ya está colaborando en un ministerio en la iglesia? El hermano me dijo; “gracias por el consejo, valdría la pena que los ancianos reconozcan lo que realmente hicieron. Yo ya los perdoné, y les he demostrado que hasta el momento no me he retirado de la iglesia como todos lo hacen.

En seguida le di una recomendación pastoral. La Biblia dice que quien se humilla es exaltado (Mt. 23:12; Lc. 14:11; Lc. 18:14). Yo le animo a que se acerque a los ancianos y pastores, les pida perdón, y expréseles el deseo de servir a Dios. La verdad es que hacer esto no es fácil, requiere la ayuda de Dios, humildad y mucho amor.

2.2. El rencor-enojo que siento (Ef. 4:30-32).-

El problema que albergamos alimenta sentimientos negativos como el rencor y la amargura. Ef. 4:32 “ser benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios nos perdonó en Cristo”. Dos jóvenes en mi pueblo natal quienes habían sido amigos íntimos de toda la vida por una simple broma en el juego de la botella se enojaron y se distanciaron tanto que durante dos largos años…

Esaú Chávez, psicólogo, escribió un artículo donde define rencor, enojo e ira y concluye…cuando una persona siente algo en su corazón, es necesario aprender a pedir perdón para quedar libre, pues de no hacerlo, sufrirá mucho, y siempre no agradará a Dios, afecta el comportamiento y las relaciones interpersonales.

Ilustración: Hace unos seis meses una señora llegó a mi oficina por consejería, después de haberla escuchado por una hora le deje una tarea consiste en llenar 20 páginas sobre toda su vida. El propósito principal es que ella misma saque de su corazón el enojo, el rencor, el odio que siente hacia sus padres por haberla abandonado, y que pida perdón después aunque no sea ella la culpable.

2.3. El ego u orgullo.-

Muchas veces, aunque se sabe que perdonar es la mejor solución, el orgullo es lo que no nos deja perdonar, en lo más interno grita, ¡No quiero perdonar! Es una decisión de fe por la cual se obedece a Dios ya que es la Biblia la que nos ordena perdonar, querámoslo o no.

Ilustración: Si esperamos sentir el deseo para perdonar a quien fue infiel, al motorista que atropello al hijo, al ladrón que hirió a su papá, al amigo que lo traicionó, tomará mucho tiempo y hasta podemos morir sin perdonar. Perdonar es una decisión de obediencia y no por un deseo. Vuelvo a decirlo, perdonar es una acción de fe, una decisión de obediencia a Dios, es querer estar en paz con él.

                          3. ¿Es el perdón es una necesidad espiritual? (Mateo 6:12-15).

Dios quiere que perdonemos así como él nos perdonó. La Biblia nos enseña y nos exige perdonar (Mt. 6:12-15). La vida cristiana nos exige que perdonemos. La Iglesia es una comunidad de perdón y debe ofrecerse como modelo del ejercicio del perdón. El lenguaje del amor es el perdón. La sociedad en que vivimos será muy diferente si tan solo cultivamos el hábito del perdón. El mundo será diferente si practicamos el perdón. Se vive mejor si estamos en paz con todos. El gran desafío es que cada uno en particular se proponga ser un representante del perdón y trabajar porque todos aprendamos a vivir en perdón.

La cultura del perdón es la que debemos rescatar en pleno siglo XXI donde todo se quiere resolver por otros medios menos por el perdón, la paz, trabajar de la mano y reconocer las virtudes de los demás. Es el postmodernismo que con una ramificación interminable de expresión está esclavizando al mundo entero al convencerlo que hay otras maneras para vivir bien en esta sociedad y que no se necesita reconocer a Dios, el amor, el perdón como salidas.

Ilustración: Hay tanto egoísmo e insensibilidad en este mundo que el presidente de Corea del Norte ordenó matar a 80 personas solo porque no están de acuerdo con su régimen. O que un gobierno permite que miles de personas mueran envenenados solo por no reconocer que se está mal.

Urge rescatar la cultura del perdón para poder vivir en paz, concordia, armonía y libertad. Comienza a pedir perdón en tu casa aun por las cosas más pequeñas y perdona en tu casa hasta las cosas más grandes que te hacen, para que tengas valor y poder para hacerlo en la calle. Aprende a perdonarte a ti mismo, a pedirle perdón a Dios para que tengas la autoridad moral para exigir que los demás se pidan perdón o perdonar a los demás. Esta es la cultura del perdón.

Aplicación: Piensa un poquito, ¿qué es lo más pequeño que has perdonado de alguien? ¿Qué es lo más grande que has querido que te perdonen los demás?

Dos razones para perdonar, Jesus lo hizo, somos miembros de un mismo cuerpo, y es necesario para estar en buena relación con Dios. El no perdonar no solo es pecado, sino que evita la edificación de la iglesia y las relaciones saludables y transparentes son afectadas.

Conclusión: 

Mateo 6:12-15 dice: ´Y perdónanos nuestras deudas (faltas) como nosotros también perdonamos a nuestros deudores, porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.´

Hoy es el día de practicar el perdón: 1) Humíllese delante de Dios para ser perdonado y olvidar toda ofensa. 2) Buscar a la persona con quien no se siente bien, sea usted el ofensor o no, valla donde está y pídale perdón en el nombre de Cristo. 3) Después ore a Dios con toda libertad porque Dios le escuchará y contestará su oración.

¿Quién será el valiente que desea pedir perdón o desea perdonar? Ayúdame a mirar con tus ojos…

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