Tu puede ser un seguidor de Jesús

Dr. Luis A Gómez Chávez

¿Quién ha dicho que ser un verdadero cristiano así como fueron llamados los apóstoles por primera vez en Hechos 11:26 es cosa fácil? De ninguna manera, hay un alto costo que pagar. Claro está que en este siglo XXI, el siglo del postmodernismo que va tras el transmodernismo, hay muchos movimientos religiosos que promocionan el evangelio de una manera tal que todo mundo puede llegar a ser evangélico sin tener que dejar nada de lo que hay en el mundo. Hay un libertinaje que ser cristiano en esos diferentes movimientos es cosa muy fácil pues no hay restricciones, no hay un costo que pagar, y por último no tienen la responsabilidad de ser ejemplo o testimonio delante del mundo como la sal y la luz.

Según Lucas 14:25, una gran multitud iba tras de Jesús, pero no todos estaban dispuestos a ir en pos de Jesús para ser verdaderos seguidores de Jesús, auténticos cristianos. El verdadero seguidor de Jesús es quien ha dejado de ser un cristiano común y corriente o light para convertirse en un matete (discípulo), en un doulos (siervo), en un oikonomo (mayordomo o administrador). En las tres funciones se requiere fidelidad absoluta (1 Co. 4:1-2), lealtad absoluta (2 Ti. 2:2), y entrega absoluta (Luc. 14:26). Cuando un cristiano entiende que Jesús no lo ha salvado solo para ser su hijo, sino para que sea su discípulo estará dispuesto a no solo a escuchar su palabra sino a obedecerla y una vez la obedezca arderá su corazón por compartirla.

Es mejor ir en pos de Jesús en vez de ir tras de Jesús. La gran multitud en ese tiempo por lo general, y aun en este tiempo asisten a los estadios, a los templos, a las campañas, y muchos otros lugares por algún interés personal, y eso es ir tras de Jesús. Si observa las grandes multitudes que iban tras de Jesús era por alguna necesidad de comida, de sanidad, de palabras, de consuelo, etc. Al leer Lc. 9:23 dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí…” indica que no es fácil, no es de todos, hay restricciones, condiciones, un precio a pagar, algo se ha de hacer. Eso es exactamente lo que Jesús está tratando de enseñar que solo aquel que está dispuesto a poner a Jesús como prioridad aun sobre su propia vida, su familia, y todo lo demás, no puede seguir a Jesús. Es una negación del yo, de mis intereses, de mis deseos, de mis sueños que no se ajustan al propósito de Dios, e ir en una actitud de siervo, obediente haciendo cada cosa que Jesús ordene.

Esta es la pregunta que hice a los pre jóvenes el domingo pasado para iniciar la clase, ¿Qué es lo que Jesús les dijo a los discípulos que debían hacer como prioridad? Después que dieron sus respuestas, dije, ¿Qué es lo que Jesús dijo a la iglesia que debía de hacer como prioridad? Ambas respuestas es la misma, “hacer discípulos o seguidores genuinos de Jesús”. No hay manera más eficaz para impactar al mundo, que a través de hacer discípulos a todo aquel que recibe a Jesús como su Salvador. El mundo no será impactado solo porque asista fielmente a los cultos el día domingo, mientras toda la semana la dedica para la carne. Jamás el mundo querrá imitarnos aunque digamos que somos cristianos pero que con el testimonio echamos todo por la borda. Dios busca no fieles asistentes, Dios busca verdaderos seguidores, dispuestos a ser ejemplos de amor, fidelidad, santidad y siervos fieles como Jesús nos lo enseñó al ser y hacer nuevos discípulos de Jesús todos los días.

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Hacia una cultura de Perdón

Mateo 6:12-15

Dr. Luis Gomez, DMin.

Repita las palabas en orden descendente: 5. Otorrinolaringólogo.
4. Institucionalización. 3. Desoxirribonucleico. 2. Esternocleidomastoideo.
1. Perdón. ¿Cuál de estas es más difícil de decir?

Hoy vemos violencia sin cuartel, matanzas sin sentido, crimen organizado, narcotráfico como moda, competencias en los altos niveles, manifestaciones sin respeto, abuso de autoridad, descuido de los gobiernos al no atender las verdaderas necesidades, acumulaciones de dinero en unos pocos. Lo anterior es resultado de no mirar por el bien de los demás, de no estar en paz con Dios, de no amar al prójimo, de buscar solo los beneficios propios, de no tomar la iniciativa por crear una cultura de perdón, de paz y de amor.

Cuando digo cultura de perdón me refiero al contexto social, al ambiente, al entorno, al lenguaje y al estilo de vida de perdón. Llegar a tener una cultura de perdón no es nada fácil, para lograrlo antes debemos entender el significado correcto del perdón y descubrir los aspectos principales que lo han impedido. La cultura de perdón, ha de comenzar en la cuna del hogar, en los salones de las escuelas y de las iglesias; esta debe comenzar en uno mismo. La cultura del perdón está íntimamente relacionada con el respeto, la vida y con el amor a Dios.

                                     1. ¿Qué significa perdonar?

1.1. El Diccionario Pequeño Larousse da 4 significados.
1) Es renunciar a la idea de obtener venganza por una ofensa recibida, no guardar ningún tipo de rencor ni resentimiento. 2) Conceder la absolución de una pena. 3) Eximir a alguien de una obligación. 4) Excusar o disculpar a alguien de algo.

1.2. La Biblia dice que perdonar:

a. Es liberar o levantar la culpa o deuda de alguien o exonerándolo del castigo que merece. En el N. T. la palabra “afiemi” significa soltar o despachar (Mt. 18:27), “jarizomai” tratar con benevolencia”, acción de borrar, perdonar una deuda o pecado, tolerar, dejar atrás, soltar, abandonar, y dejar libre.

b. Perdonar es más que un sentimiento, olvido y excusa, es una decisión. Isaías 59:2.

c. Ejemplos de la práctica del perdón (Ef. 4:32; Col. 3:13; Sal. 32,51):

Pensado en el tema de la reconciliación, viene a mi mente algunos ejemplos en la Biblia. El primero, por ejemplo es el de Jacob y Esaú, otro más es el de José y sus hermanos. Cabe aclarar que no todos los encuentros terminan en un final feliz como es el caso de Jacob y Esaú sino que algunos terminan mal como fue el de Caín y Abel, y el de David y Saúl. Sin embargo, es importante reconocer que el mero hecho de que se encuentren dos personas que no han tenido buenas relaciones, personalmente lo considero como el primer paso para alcanzar la reconciliación.

Perdonar es tomar la responsabilidad del ofensor para liberarlo de la pena, vergüenza, dolor, tristeza, abandono, y del castigo que lo atormenta. En este caso, el ofendido (siguiendo el ejemplo de Dios) que acepta perdonar al ofensor es consciente que lo está eximiendo de culpa. Sin embargo, una cosa es el perdón, decisión de sembrar la planta del perdón que no es por deseo, sentimiento, sino por obediencia a Dios. Otra cosa es la reconciliación, que puede tomarse mucho tiempo, es el proceso de cuidar, regar, proteger, abonar y limpiar la planta hasta que de fruto.

Aplicación:

Parece ser que predomina el egoísmo, el individualismo, y la búsqueda de salir siempre ganando sobre los demás no importando los medios que se usen. Hay una cultura de indiferencia, separación y a veces de odio, envidia,competencia; y esto no ayuda a vivir en paz, amor y perdón. Es triste decirlo, pero este tipo de sentimiento que no agrada a Dios, la falta de perdón, con frecuencia se encuentra también en los recintos de los templos, donde no solo los miembros sino aún líderes son incapaces de pedir perdón.

                           2. ¿Qué cosas impiden perdonar?

La falta de perdón interrumpe nuestra relación con Dios y nos descalifica para ser instrumento de su gracia. Además, la falta de perdón alimenta sentimientos negativos que no nos permite vivir en paz, actuar con libertad, convirtiéndose en repelente de la amistad. Lo más grave de todo es que el no perdonar es una enfermedad que envenena el alma y lentamente va matando el corazón de las personas hasta volverlos insensibles, quienes al acomodarse a ese estilo de vida, se convierten en fósiles en vida. Es tan delicado para un hijo de Dios, el no perdonar, que no solo enfría su relación con Dios sino que estanca el proceso de crecimiento espiritual. Además, la falta de perdón no es más que la expresión pública de lo que se anida en el corazón descrito como orgullo, arrogancia, soberbia, frutos que vienen de una persona dominada por la carne, el mundo, y el diablo.

Dios trabaja en nosotros cuando decidimos perdonar a quien nos ha ofendido o pedimos perdón a quienes hemos ofendido. Cuando decidimos estar en paz con los demás es cuando realmente comenzamos a estar en paz con Dios. Estas acciones reprimen al diablo, fortalecen al cristiano, y el Espíritu Santo actúa con libertad.

2.1. El problema en sí (1 Jn. 2:11).-

John Nieder pregunta: ¿Será que Dios está satisfecho y recibe su ministerio que tan bien hace, la ofrenda generosa que da, mientras está aborreciendo a alguien que le sigue ofendiendo pero que Dios manda que lo ame?

Ilustración: Un querido amigo me escribió diciéndo que me aprecia mucho. Aprovechando su alago y confianza, le dije, gracias hermano, y dígame, ¿Ya está colaborando en un ministerio en la iglesia? El hermano me dijo; “gracias por el consejo, valdría la pena que los ancianos reconozcan lo que realmente hicieron. Yo ya los perdoné, y les he demostrado que hasta el momento no me he retirado de la iglesia como todos lo hacen.

En seguida le di una recomendación pastoral. La Biblia dice que quien se humilla es exaltado (Mt. 23:12; Lc. 14:11; Lc. 18:14). Yo le animo a que se acerque a los ancianos y pastores, les pida perdón, y expréseles el deseo de servir a Dios. La verdad es que hacer esto no es fácil, requiere la ayuda de Dios, humildad y mucho amor.

2.2. El rencor-enojo que siento (Ef. 4:30-32).-

El problema que albergamos alimenta sentimientos negativos como el rencor y la amargura. Ef. 4:32 “ser benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios nos perdonó en Cristo”. Dos jóvenes en mi pueblo natal quienes habían sido amigos íntimos de toda la vida por una simple broma en el juego de la botella se enojaron y se distanciaron tanto que durante dos largos años…

Esaú Chávez, psicólogo, escribió un artículo donde define rencor, enojo e ira y concluye…cuando una persona siente algo en su corazón, es necesario aprender a pedir perdón para quedar libre, pues de no hacerlo, sufrirá mucho, y siempre no agradará a Dios, afecta el comportamiento y las relaciones interpersonales.

Ilustración: Hace unos seis meses una señora llegó a mi oficina por consejería, después de haberla escuchado por una hora le deje una tarea consiste en llenar 20 páginas sobre toda su vida. El propósito principal es que ella misma saque de su corazón el enojo, el rencor, el odio que siente hacia sus padres por haberla abandonado, y que pida perdón después aunque no sea ella la culpable.

2.3. El ego u orgullo.-

Muchas veces, aunque se sabe que perdonar es la mejor solución, el orgullo es lo que no nos deja perdonar, en lo más interno grita, ¡No quiero perdonar! Es una decisión de fe por la cual se obedece a Dios ya que es la Biblia la que nos ordena perdonar, querámoslo o no.

Ilustración: Si esperamos sentir el deseo para perdonar a quien fue infiel, al motorista que atropello al hijo, al ladrón que hirió a su papá, al amigo que lo traicionó, tomará mucho tiempo y hasta podemos morir sin perdonar. Perdonar es una decisión de obediencia y no por un deseo. Vuelvo a decirlo, perdonar es una acción de fe, una decisión de obediencia a Dios, es querer estar en paz con él.

                          3. ¿Es el perdón es una necesidad espiritual? (Mateo 6:12-15).

Dios quiere que perdonemos así como él nos perdonó. La Biblia nos enseña y nos exige perdonar (Mt. 6:12-15). La vida cristiana nos exige que perdonemos. La Iglesia es una comunidad de perdón y debe ofrecerse como modelo del ejercicio del perdón. El lenguaje del amor es el perdón. La sociedad en que vivimos será muy diferente si tan solo cultivamos el hábito del perdón. El mundo será diferente si practicamos el perdón. Se vive mejor si estamos en paz con todos. El gran desafío es que cada uno en particular se proponga ser un representante del perdón y trabajar porque todos aprendamos a vivir en perdón.

La cultura del perdón es la que debemos rescatar en pleno siglo XXI donde todo se quiere resolver por otros medios menos por el perdón, la paz, trabajar de la mano y reconocer las virtudes de los demás. Es el postmodernismo que con una ramificación interminable de expresión está esclavizando al mundo entero al convencerlo que hay otras maneras para vivir bien en esta sociedad y que no se necesita reconocer a Dios, el amor, el perdón como salidas.

Ilustración: Hay tanto egoísmo e insensibilidad en este mundo que el presidente de Corea del Norte ordenó matar a 80 personas solo porque no están de acuerdo con su régimen. O que un gobierno permite que miles de personas mueran envenenados solo por no reconocer que se está mal.

Urge rescatar la cultura del perdón para poder vivir en paz, concordia, armonía y libertad. Comienza a pedir perdón en tu casa aun por las cosas más pequeñas y perdona en tu casa hasta las cosas más grandes que te hacen, para que tengas valor y poder para hacerlo en la calle. Aprende a perdonarte a ti mismo, a pedirle perdón a Dios para que tengas la autoridad moral para exigir que los demás se pidan perdón o perdonar a los demás. Esta es la cultura del perdón.

Aplicación: Piensa un poquito, ¿qué es lo más pequeño que has perdonado de alguien? ¿Qué es lo más grande que has querido que te perdonen los demás?

Dos razones para perdonar, Jesus lo hizo, somos miembros de un mismo cuerpo, y es necesario para estar en buena relación con Dios. El no perdonar no solo es pecado, sino que evita la edificación de la iglesia y las relaciones saludables y transparentes son afectadas.

Conclusión: 

Mateo 6:12-15 dice: ´Y perdónanos nuestras deudas (faltas) como nosotros también perdonamos a nuestros deudores, porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.´

Hoy es el día de practicar el perdón: 1) Humíllese delante de Dios para ser perdonado y olvidar toda ofensa. 2) Buscar a la persona con quien no se siente bien, sea usted el ofensor o no, valla donde está y pídale perdón en el nombre de Cristo. 3) Después ore a Dios con toda libertad porque Dios le escuchará y contestará su oración.

¿Quién será el valiente que desea pedir perdón o desea perdonar? Ayúdame a mirar con tus ojos…

Preserva lo que es mejor

Dr. Luis A Gómez Chávez

En la Biblia hay una constante, preservar lo que es mejor para el ser humano, para la sociedad, pero sobre todo para el desarrollo integral de cada persona según el propósito de Dios.   Ahora bien, al evaluar dicha constante de nuestros días, viendo el comportamiento de las personas, la calidad de ética que se practica en todo nivel  y  la desvalorización de la sociedad postmoderna, es probable que terminemos decepcionados, tristes y desilusionados. Con todo, no está perdido todo mientras estés tú y yo en este mundo, pues tú y yo somos responsables delante de Dios de preservar lo que es mejor.

Esta decepcionante, triste y desilusionante realidad es lo que me ha retado a hacer algo y esto mismo es lo que te debe motivar a ti que eres cristiano a hacer algo para mejorar.  La constante en la Biblia es a preservar, guardar, custodiar, transmitir, y perpetuar todo aquello que nos ayude a ser las personas que Dios originalmente proyectó que fuésemos.   Personas con valores eternos, valores que promuevan una sociedad honesta, íntegra, pacificadora, amorosa, justa, servicial, respetuosa y perdonadora.   Una sociedad con una cultura de respeto, de perdón, misericordia, integridad, obediencia y lealtad  hacia Dios, la Biblia y el evangelio.

Es mi  compromiso para los próximos 10 años y  debe ser tu compromiso, el de rescatar los mejores valores. El valor de los valores es el temor hacia Dios.  Un segundo valor es la obediencia a la Biblia, la Palabra de Dios.  Los valores de convivencia que con importancia urge rescatarlos por la condición de descuido y olvido en que están en la actualidad, es el respeto, el perdón, el amor, la integridad, la humildad, la generosidad, la autenticidad, la confiabilidad, y la lealtad.  El mejor lugar para iniciar esta encomiable tarea es en ti mismo,  luego en tu casa, en la escuela, en la iglesia, en el trabajo y en la calle.   No esperes que otros comiencen, da tu el primer paso en rescatar los valores, al fin de cuentas, Dios bendice al que se esfuerza por preservar lo que es mejor.

No te des por vencido al ver como los buenos valores, las buenas costumbres, los buenos hábitos y las buenas prácticas se pierden o sencillamente son cambiadas, traicionadas y hasta vendidas al mejor postor.   Tú puedes hacer la diferencia, comienza tú a rescatar lo que es bueno según el deseo de Dios y la Biblia, y si al final ninguno se une a tu esfuerzo, siéntete satisfecho porque has agradado a Dios, has hecho lo mejor, has preservado lo que es mejor.  No olvides que lo mejor comienza de poquito a poquito pero ante los ojos de Dios será mucho.  Como lo he dicho antes, el más mínimo esfuerzo que tú hagas por preservar los valores, éste es muy significativo y de gran valor cuando es unido al esfuerzo de otros más.

Por favor, lee Fil. 4:8-9 y comprobarás que preservar lo mejor es guardar, practicar y compartir todo lo que es bueno, lo que es digno de buen nombre, lo que Dios ha estipulado desde un principio  los valores que todo ser humano ha de practicar.  Revisa tu vida, evalúa tu hogar,  y has una lista de las cosas de tu entorno que no te ayudan para ser la persona que Dios desea que seas, y por favor, despójate de estas, y esfuérzate por preservar lo que es mejor, lo que agrada a Dios y  y lo que te hacen una  mejor persona.

Aprendiendo para ser mejor

Dr. Luis A Gómez Chávez

He comenzado a preparar  material para un seminario de entrenamiento de maestros de Escuela Bíblica Dominical bajo la idea de “aprendiendo a ser un mejor maestro”.  ¿Por qué esta idea?   La razón es porque un maestro para ser mejor maestro necesita estar aprendiendo, pues si deja de hacerlo, llegará el momento que ya no disfrutará de su docencia, y los alumnos tampoco lo harán porque será repetitiva la forma de enseñar, el lenguaje, el estilo, el contenido será carente de creatividad.    El cristiano como el maestro todo el tiempo debe considerarse un alumno o  discípulo porque todos los días somos aprendices, todos los días hay algo que aprender.   Quien deja de aprender de Dios, de la Biblia, de la vida y de los demás, enfrenta el grave problema de autosuficiencia y falta de humildad.

El desafío es a que aprendamos los buenos hábitos de las personas que nos sirven de ejemplo o modelo por la calidad de vida cristiana.   San Pablo escribió en 1 Co. 11:1 “Sed imitadores de mí como yo de Cristo”.   El mismo apóstol aconsejó a los filipenses a “mirar a los que se conducen según el ejemplo que tienen de los apóstoles” (3:17).  Mirar a las personas que son ejemplo por sus buenos hábitos, hábitos de acuerdo a la Biblia y a lo que Dios ordena, es aprender para tratar de practicarlos uno mismo.   En el fondo, hay un espíritu discipular, o mejor dicho, es la filosofía paulina acerca del discipulado, aprender de otro para luego enseñar a otro.   Pablo aprendió de Cristo y está enseñando a otros para que aprendan lo que él ha aprendido de Jesús.

Lo hermoso del proceso didáctico es que la fuente de aprendizaje es inagotable.  En la Biblia, comenzando en el Antiguo Testamento podemos aprender  de individuos, matrimonios y familias que por su  fidelidad, obediencia, temor y entrega a Dios se han convertido en modelos de los cuales  podemos aprender hoy.   El aprendizaje puede comenzar con individuos como Abel, Enoc, Sem, Abraham, José, Moisés, Caleb, Rut, Noemí, Oseas, etc.   También podemos  aprender de matrimonios  que aunque tuvieron algunas fallas, en su mayoría respetaron y obedecieron a Dios y su Palabra.   Es el caso de Noé,  Abraham y Sara, Isaac y Rebeca,  Jacob y Raquel, Moisés y Sefora, Rut y Booz, etc.   Finalmente, hay familias en la Biblia de las cuales podemos aprender buenos hábitos que practicaban regidos a una vida sometida a Dios.

El principio central que pretendo remarcar es el hecho de que el ser humano nunca deja de aprender, y que debe considerarse un aprendiz en esta vida, solo que se ha de seleccionar lo que es necesario aprender.  No todo lo que ven nuestros ojos y lo que nos muestras las personas es bueno para  el aprendizaje que Dios espera de sus hijos. Es fundamental seleccionar  las personas, eventos, lugares y cosas  de las cuales se puede aprender.  Es  más, no todo lo que las personas hacen y nos muestras son dignas de ser imitadas o aprendidas, aun en este nivel, es primordial depurar el contenido de aprendizaje.

Esta es la razón por la cual está escribió: “1 Corintios 4:16 Por tanto, os exhorto: sed imitadores míos.1 Corintios 11:1 Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.Filipenses 4:9 Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros.1 Pedro 5:3 tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Así que, aprendamos lo bueno de los demás, según Dios y la Biblia.

 

Los musulmanes no hacen diferencia entre los cristianos y los no convertidos.

Lic. Isau Jesus Chavez Gomez

Posted by admin on Apr 7, 2014

“…observar cómo se relacionan los cristianos en este lugar, veo que son diferentes de lo que yo pensaba” dijo una joven musulmana de Paquistán

En un curso de salud materna infantil en la ciudad de Nairobi, Kenia; entre los participantes había cuatro personas musulmanas de los países de: Afganistán, Paquistán, Tanzania y Kenia.

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La señorita que representaba a Paquistán, desde su llegada al hotel, se mostró muy reservada y cautelosa, debido a que la mayoría de los participantes éran cristianos, después de unos tres días de observar la camaradería y el trato respetuoso de los unos con los otros, hizo un comentario muy interesante. Dijo: “En mi país hay malos cristianos así como también tenemos malos musulmanes, pero al observar cómo se relacionan los cristianos en este lugar, veo que son diferentes de lo que yo pensaba o creía, incluso pienso, que si son así los cristianos como los veo aquí, podríamos trabajar juntos, en programas de salud, educacion, y en otros programas”.

El día de la clausura del evento esta señorita se veía tan satisfecha y complacida al igual que las otras tres personas musulmanas, de haber participado de este curso y sobre todo, por su experiencia de haber compartido con un grupo de cristianos que les mostraron el amor de Jesús.

Los países en los que domina la religión musulmana, cuando se refieren a los países de occidente, dicen que son los países cristianos y su concepto es que los cristianos son: adúlteros, fornicarios, borrachos, y otros calificativos y la razón es que ellos no hacen diferencia entre los convertidos y los no convertidos.

Parece que la apreciación de esta chica musulmana de clasificar a cristianos y musulmanes malos, con cristianos y musulmanes buenos tiene sentido, Jesús quizás había observado eso y por eso tuvo que decirles a sus seguidores: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. (Lucas 9:23).

Por alguna razón muchos cristianos en nuestro tiempo están muy enfocados en las estadísticas, están preocupados por el crecimiento numérico de las iglesias; llama la atención que Jesús en ningún momento se preocupó por saber cuántos lo seguían, la Biblia sólo dice que eran multitudes. Pero su principal preocupación era presentar el mensaje del Reino de Dios.

En una ocasión su mensaje desde la perspectiva de sus discípulos estaba siendo muy fuerte porque varias personas habían comenzado a abandonarlo, y le quisieron llamar la atención al Maestro, y Él sin ningún tapujo les dijo: ¿Queréis acaso iros también vosotros?.

Nuestra preocupación principal debería ser, cuánto estamos influenciando a la sociedad con los valores del Reino de Dios. En vez de lo numérico o cuantitativo, nuestra preocupación debería ser lo cualitativo y eso pasa por revisar el tipo de mensaje que estamos presentando; qué tanto compromiso con el Señor está produciendo en los oyentes. ¿Es el mensaje que anunciamos capaz de producir convicciones en las personas que dicen abrazarlo?.

La impresión que la sociedad tiene acerca de los cristianos, en muchos casos es parecida a la de esta persona musulmana. ¿Cómo cambiar ese concepto que se han formado de nosotros los cristianos?.

El libro de los Hechos dice que se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos en Antioquia, a lo mejor ese es el problema que tenemos en la actualidad, que se nos llama cristianos, sin tener la certeza que ya somos discípulos o seguidores de Jesús.

Urge regresar a Dios y su Palabra

Dr. Luis A Gómez Chávez

Me encanta la manera como Anne Graham respondió  a una pregunta hecha en una entrevista en el Early show  donde Jane Clayson le preguntó, “¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?” refiriéndose a la caída de los torres gemelas en New York el 11 de Septiembre del 2001.  Me gusta porque en su respuesta no solo describe la realidad caótica de la sociedad por haber sacado a Dios de todo el acontecer sino que presenta de manera implícita la solución, es volver a darle el espacio que Dios se merece.  Significa dejar el espacio  legítimo que le corresponde por derecho de creación, providencia, redención y soberanía.    Esto implica también, que cada uno de nosotros regresemos o nos volvamos a Dios y a las instrucciones originales del arquitecto original del universo, de la humanidad, del matrimonio, de la familia, del estado y de la sociedad.

El regreso ha de comenzar en el corazón.   Dice el Salmo 119:11 ¿con que limpiará el joven su camino?  Con guardar su palabra.   Así que, todo cristiano, todo líder, todo matrimonio, toda familia y la iglesia en general debe conocer a Dios y de Dios por medio de la Biblia y una estrecha relación con él.  La iglesia debe recibir una instrucción bíblica, integral, contextualizada, y bien presentada.   La instrucción debe basarse en la Biblia y ha de venir de la Biblia.   Debe enseñarse todo el consejo de Dios, libro por libro, desde Génesis hasta Apocalipsis, pero todo cristiano debe esforzarse, anhelar y buscar con esmero el conocer la Palabra con una actitud correcta de fe, humildad,  obediencia  y respeto.

El Dr. Bill Brigth escribió años antes de morir: “El avivamiento o el despertar  espiritual es un acto soberano de Dios, tiempo de humillación, perdón y restauración”. Roberts Evans un minero de carbón fue llamado por Dios en 1904 para predicar en Gales. Antes de comenzar este ministerio oró 4 años para que Dios le permitiera predicar. Su primer mensaje ante 17 curiosos el día miércoles fue: 1) Debemos confesar todo pecado conocido a Dios, 2) Debemos terminar con todo hábito dudoso de su vida, 3) Debemos obedecer la inspiración del Espíritu Santo y 4) Debemos hacer público el testimonio de Cristo.    En otras palabras, es un regreso radical a Dios basado en 2 Cro. 7:14.

La instrucción que recibe la iglesia además de ser bíblica debe ser integral, en el sentido de que toma en cuenta a las personas como el objeto de la instrucción, las necesidades de las personas y del ambiente o el escenario, y la enseñanza es dada tomando en cuenta las diferentes edades de los oyentes.  La instrucción debe ser contextualizada al aplicar la Palabra a la situación, necesidad  y persona en particular.   Por último, la instrucción debe ser bien presentada.  Significa que quien la enseña debe estar aprobado por Dios, diligente, actitud de siervo y  sabe preparar, interpretar y explicar la palabra de verdad.La iglesia cuando por largo tiempo ha estado dormida; necesita despertar, abrir los ojos del corazón y los oídos del alma para oír la voz de Dios.

Es volvernos a Dios y  su Palabra.   Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”.  Una iglesia sin Palabra perece (1 Sa. 3:1; Hab. 3:2; Sal. 119:26).  Así que debemos regresar a la Biblia y reconocerla como la voz, la voluntad, la Palabra, el manual de conducta y fe   del cristiano y  máxima autoridad de Dios para la Iglesia.   Esta debe ser leída, estudiada,  memorizada, obedecida y compartida (Jn. 5:39; 2 Ti. 3:16-17).  Una iglesia sin Dios perece (Dt. 6:5; Prov. 11:14; Os.4:6,14; 1 Co. 12:13).  Los objetivos originales son: dar gloria a Dios, edificar el cuerpo de Cristo y proclamar el evangelio.

Mira las cosas con los ojos de Dios

Dr. Luis Gómez

Una forma de pensar es la que tiene Job antes de los capítulos 37-39, pero a partir de la auto revelación que Dios hace de sí mismo, su forma de pensar, la perspectiva sobre el sufrimiento, la manera de percibir lo que le sucede en su vida cambia. Esta es la verdad universal, que cuando llegamos a conocer a Dios, cambia nuestra forma de ver las cosas. Cuando miramos las cosas de manera ascendente o sea desde abajo hacia arriba, con los ojos humanos en vez de mirar con los ojos de Dios, desde arriba hacia abajo, o de manera descendente, definitivamente, hasta el más mínimo problema lo veremos grande e imposible de superar.

Tanto Job como sus cuatro amigos han estado tratando de entender lo que sucede con Job bajo la perspectiva humana, con el razonamiento del hombre, y estableciendo la conclusión basado en la autoridad de la experiencia, la razón y lo interpretación. Hasta el capitulo 37, los cuatro han sido incapaces de intentar mirar las cosas como Dios las ve, desde el cielo hacia la tierra, sino que solo han interpretados las cosas bajo la óptica de sus ojos humanos.

Esto es grandioso reconocer que en la medida que conocemos a Dios, nuestra fe se fortalece y aprendemos a contentarnos en y con él. Dejamos que Dios en su absoluta soberanía actúe libremente sobre nuestras vidas, y aprendemos a esperar y a ver las cosas como Dios las ve. Cuando vemos los problemas con nuestros ojos humanos con seguridad terminamos ofuscados, pero cuando miramos los problemas como Dios los ve, aunque estos sean grandes, los veremos pequeños.

Esta es la experiencia que Job está viviendo. Dios ha seguido todo el desarrollo de las intervenciones de los amigos de Job que como ya lo dije, han tratado de resolver esta situación bajo su propia perspectiva. También ha visto los diferentes momentos que Job ha mostrado. Es por ello que ha llegado la hora en que Dios intervenga e invita a Job a responder a la gran cantidad de preguntas que le hace, las cuales no son más que la descripción detallada de Dios. En la medida que Dios le hace las preguntas, Job está conociendo de cerca a Dios. Y en la medida que llega a conocer a Dios más aprende no solo a confiar y esperar en Dios sino a obedecer y no cuestionar a Dios y su voluntad. Así que, la perspectiva de Job va cambiando desde una pregunta para conocer la razón por lo que le sucede, la cual hasta el momento Dios no le ha contestado, hasta la pregunta para conocer el propósito por lo cual Dios ha permitido esto. Este cambio deja a Job una profunda enseñanza, y deja en claro la teología de Dios sobre las paradojas.

Mis queridos compañeros de milicia, cuando se encuentren en alguna circunstancia, situación y momentos que no logren llegar a comprender, no pregunten por la razón por lo que están sucediendo las cosas, sino pregunten por el propósito que Dios tiene para su vida al permitirle vivir semejante prueba. La actitud cambia desde pedir explicación a Dios a preguntar por lo que él desea enseñarnos con la prueba. Hay mayor humildad en él que dice a Dios, ¿qué me deseas enseñar con esto que me pasa? que en el que le dice, ¿Señor, por qué me pasa esto a mi? La segunda suena a reclamo, la primera sugiere deseo de ser mejor. En todo momento, trata de mirar con los ojos de Dios en vez de mirar con tus propios ojos humanos, (Ro. 8:28). El secreto de entender las paradojas que nos vienen a los pastores y a los creyentes en general está en saber preguntar a Dios por el propósito de la prueba y no preguntar por la razón. Es más, la base para sobrevivir a las paradojas y seguir en victoria es la buena relación que se tiene con Dios. Aquí está el cambio de perspectiva, en vez de mirar de abajo hacia arriba, miremos de arriba hacia abajo, desde la perspectiva de Dios.