Amar es perdonar sin esperar nada a cambio

Dr. Luis Gomez

Una segunda señal de nuestro amor hacia Dios es la capacidad de perdonar a quien nos ha ofendido, defraudado, y hasta robado. El Dt. 15:1,2 Moisés revela al pueblo dos palabras que encierran un significado profundo y que describen el amor hacia Dios, es remisión y perdón. El significado que Moisés quiere dar es que cada siete años, la tierra descansará de ser sembrada (labrada), pero también la deuda que tenga una persona será suprimida.

¿Qué significa el perdona en este pasaje?

Hay dos posiciones acerca de este perdón. Uno, que el deudor podía vivir tranquilo el séptimo año de no pagar el préstamo, pero los siguientes años deberá seguir pagando la deuda. La otra posición más probable es que el perdón de la deuda en este caso es total. La segunda es la más probable porque está en armonía con la intención generosa de Dios, es más consistente con los v. 9-11 y esta práctica esta en sincronía con lo que se hacía en el año de jubileo, cada 50 años, donde eran devueltas las tierras a las familias (Lev. 25:8-17). La cancelación total de la deuda ayuda a evitar la existencia de pobreza extrema (15:4), y el hecho de cancelar la deuda totalmente concuerda con el potencial de que Israel seria prosperado por Dios.

¿Qué implica perdonar a un deudor, ofensor, estafador para nosotros hoy?

Significa que motivados e impulsados por el amor de Dios, se asume la responsabilidad o culpabilidad del deudor, dejándolo libre de deuda, para vivir en armonía, en paz y buena relación. ¿No es esta una cultura ya olvidada, pero que es imprescindible para vivir en paz? El valor del perdón camina inseparablemente del amor, mejor dicho, nadie puede amar verdaderamente si no es capaz de perdonar al que le ha ofendido, robado y defraudado. ¿Cuántas veces nos engañamos deliberadamente a nosotros mismos cuando hacemos algo hacia Dios cuando no somos honestos con los demás? El amor, el perdón, la honestidad, la equidad, la autenticidad, la integridad, es fruto del Espíritu Santo, y todo el que dice amar a Dios, debe practicar todo esto con los demás.

¿Cuánto nos amo Dios que nos perdono toda nuestra culpa porque Jesucristo echando nuestros pecados sobre sus hombros asumió la responsabilidad y culpabilidad nuestra? ¿Hay alguna persona que tiene alguna deuda con usted desde hace 6 años y ya está en el séptimo? Esta es una buena manera de invertir en el reino, el perdonar la deuda de alguien. La deuda no siempre es dinero, puede ser tiempo, disculpa, perdón, amistad, respeto, etc.

Anuncios

Seminarios, Teología, y hermenéutica curricular.

Dr. Luis Gómez

El problema de los debates teológicos en cuanto a la interpretación de la Biblia está llegando a las iglesias, algunas veces en forma de imposiciones y en otras en forma de opciones en vez de ser convicciones surgidas de la misma Biblia. La hermenéutica curricular de los seminarios responde a los cambios deliberados traídos de las mentes de los que están en las élites de los debates teológicos o de las sociedades teológicas encargadas de dar identidad a las escuelas de interpretación. Los estudiantes en Biblia y teología adsorben las conclusiones teológicas de los teólogos en debate, o del sentido o significado deliberado que los líderes de las grandes instituciones dan a la Biblia, sin a veces ser leales, temerosos, obedientes, conscientes, disciplinados, responsables, fieles y justos al texto mismo. Posiciones doctrinales, hermenéuticas curriculares que determinan la trayectoria de una institución teologica se ven reflejadas no solo en el pensum académico al cual se somete el estudiante sino en las filosofías y políticas promovidas por intereses de personas ajenas a la institución o personas nada comprometidas con Dios, la misión, el texto sagrado, la institución y mucho menos con los objetivos originales de la misma.

Por ejemplo, seminarios no solo han cambiado su pensum académico sino que venden al mejor postor los fundamentos doctrinales y teológicos que dieron inicio, todo por un simple protagonismo, o por un sentido de competencia, o por la presión de la posmodernidad. ¿No es esto vender la primogenitura por un plato de lentejas? Estoy muy de acuerdo en aprovechar los avances de la tecnología, pero no con cambiar la teología por tener una mejor identidad o por estar al corriente de la new fashion teológica. Estoy de acuerdo que se debe depurar los contenidos del pensum académico de las instituciones, el nivel académico, y de la actualización de los maestros, pero no para cambiar la identidad teológica, y la hermenéutica que da origen e identidad a la instittución. Estoy de acuerdo que haya apertura y libertad para el análisis de todas las corrientes teológicas, los movimientos doctrinales, los nuevos exponentes teológicos, y aun conocer todos los cambios y propuestas recientes en cuanto a la interpretación de la Biblia, pero no por eso ceder los derechos, cambiar las estructuras, y dejar en manos de otros los fundamentos que identifican a la institución.

Parte del Curso que estoy dando en el sistema online a nivel maestría: Hermenéutica, Seminario Teológico Al Andalus, España.

Existes para adorar a Dios

Dr. Luis Gómez

Rick Warren ha explicado con mucho detalle que la razón de nuestra existencia es para dar gloria a Dios. Toda la Biblia en alguna manera explica que Dios nos creó para que lo honremos, exaltemos, adoremos y lo demos a conocer. La lógica nos dice que si Dios es nuestro creador y nosotros los creados, debemos dar reconocimiento, respeto, gratitud, y estimación al Creador. En fin, Dios nos creó con un propósito, y cada día de nuestra vida debe ser para cumplirlo, que vivamos para darle gloria y honra (Ef. 1:6, 12,14).

Es muy importante tomar en cuenta que cuando se trata de adorar a Dios hay ciertos aspectos a considerar. Primero, que no hay adoración verdadera si esta no está dirigida a Dios. Segundo, no hay adoración verdadera si quien adora no tiene a Jesús en su corazón. Toda persona debe cumplir estos dos requisitos para que la adoración sea efectiva. El judío sabía que el lugar donde se adora a Dios era el templo, o la sinagoga, pero para nosotros los cristianos es en el corazón donde se adora y con el cual se adora a Dios, por ende este debe estar limpio.

Desde el momento que una persona recibe a Cristo en su corazón, la Biblia dice que se convierte en el templo,
casa, morada y vivienda de Dios para siempre. De manera que, el cristiano no tiene que estar en un lugar fijo
como el templo para adorar o tener vida de adorador, sino que toda su vida entera se convierte en un estilo de vida que adora a Dios. Todo lo que usted piensa, siente, y hace, todo es un acto de adoración, no solo cuando canta, ora, ofrenda o sirve. Tristemente, muchos cristianos tienen el mismo concepto de la samaritana sobre la adoración. El pensamiento es que solo cuando se viene al templo se adora a Dios. Es por ello que solo cuando se está en el templo se comportan como verdaderos adoradores, cantan bien, oran bien, hablan bien, no hay enojo, no hay malas miradas; todo es un ambiente maravilloso.

La parte más difícil para entender la enseñanza que Jesús da sobre la adoración es la que encontramos en Jn. 4:22-24. No olvide que la adoración que vale es la que se centra en Dios, se dedica exclusivamente a Dios y que no es el lugar lo que nos impulsa a adorar, sino el hecho de que nosotros ya somos el lugar de la adoración. Así que, debemos adorar a Dios como un estilo de vida; ajustados a la Palabra de Dios y controlados por el Espíritu Santo.

La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis desarrolla la doctrina de la adoración, donde enseña que Dios busca adoradores sinceros, transparentes, que en santidad disfruten de la buena relación con Él. En otras palabras, el interés de Dios está en el adorador más que en la adoración, en la actitud, en el corazón, más que en la forma y las cosas externas. Los instrumentos, el estilo, el ritmo, la forma, la calidad y excelencia del adorador en su forma externa, es secundario. Dios quiere sinceros, transparentes, honestos y santos adoradores. Debemos vivir cada momento como un acto de adoración a Dios.

Con la llegada del Mesías, cambió en el sistema de adoración, los verdaderos adoradores son los que reconocen que Jesús es la verdad de Dios 3:21, 14:6 y único camino al Padre, Hch. 4:12. Adorar en verdad es adorar por medio de Jesucristo y adorar en Espíritu es adorar en la nueva esfera espiritual gobernada por el Espíritu quien a partir de que Jesús asciende al Padre, se queda como el “otro” Consolador viviendo en el que cree en Dios por medio de Jesucristo. Esta es la nueva revelación doctrinal sobre la adoración, pues ya no estará confinada a un solo lugar. La adoración a Dios solo es posible a través de Jesucristo quien expresa la naturaleza invisible de Dios (Jn. 1:18) por virtud del Espíritu Santo (Jn.3:3,5, 7:38-39), que abre la nueva dispensación de la gracia y una puerta para el cumplimiento del reino: nace la iglesia. Existes, para adorar a Dios, y tu prioridad debe ser esta, adorar a Dios como un estilo de vida. No hacerlo es vivir el reverso del destino.

“De Adentro Hacia Afuera.” “Conociéndome a mí mismo”

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

En el Mundial de África 2010, se paso un video que representa parte de la cultura africana sobre el valor de las personas en un pueblo donde el padre da a su hija en casamiento basado al número de vacas que da el pretendiente. Quien da más vacas es el que se lleva a la novia, es como una subasta. Los indígenas de un pueblo de Guatemala llamado Palín, tienen la costumbre que el casamiento se celebra entre una pareja después que el novio se roba a la novia y la lleva halada del brazo y ella debe ir llorando en señal de que la lleva a la fuerza y eso es lo que le da valor a la novia, porque si va voluntariamente, el novio la puede regresar a su casa. La pregunta ¿Cuánto valgo yo? puede hacerse teniendo en mente alguna de las siguientes percepciones: espiritual, emocional, intelectual y material. Otras personas tienen percepciones no acertadas en cuanto al valor de una persona pues los demás fijan el valor basados solo en lo que ven, pero Dios lo hace basado en lo que solo él sabe de nosotros y en lo que solo nosotros mismos sabemos y sentimos de nosotros mismos. La respuesta acertada solo la pueden dar Dios y usted.

La única persona que puede asegurar el valor que tiene es la misma persona que se valora. De manera que el propósito de esta primera conferencia es aprender a conocer el valor que tenemos de nosotros mismos para valorarnos y querernos a nosotros mismos.

Toca ahora preguntar en primer lugar a Dios sobre el valor que él tiene sobre su vida y el valor que los demás me dan. Esto nos obliga a buscar en la Biblia sobre el valor que Dios le da a usted. Me gustaría que en uno de los devocionales, lean e interactúen en el artículo escrito por el Dr. Rick Warren en el segundo día de una vida con propósito, donde afirma que ¡usted no es un accidente! Luego memoricen el poema de Russell.
Leamos Ro. 8:6, 1 Co. 2:7, Ef.1:11, Ro. 12:3.

La presunción universal es el respeto y valor a la vida. San Agustín escribió que el ser humano se ama así mismo por inclinación natural por lo cual lucha a como dé lugar por su preservación. Sin embargo, la sociedad ya no valora la vida. Se debe buscar el valor de la vida siguiendo el orden correcto, primero bajo la perspectiva de Dios y luego bajo la perspectiva de uno mismo. El error del humanismo y de la psicología estriba en buscar en el yo aquello que sólo Dios puede proveer

Sin embargo, La vida es un regalo de Dios. El ser humano solo es un administrador de la vida que le ha sido encargada y por tanto, no tiene ninguna competencia ni capacidad de decisión sobre la vida. ¿Se acepta la voluntad de Dios como la única obligación o es posible que se le conceda libertad responsable al hombre sobre la vida?

Así que, la propuesta intermedia es, dejar que el hombre tome la decisión sobre la vida con plena responsabilidad de sus decisiones y consecuencias. Lo único es que cada uno debe aprender a conocerse así mismo.

¿Cuánto valgo para ti Dios?

¿Qué valor da Dios a mi vida? // La respuesta satisfactoria la encuentra en la Biblia. La manera como Dios nos ve es muy diferente a la manera como nos miramos a nosotros mismos. Dios nos ha hecho para su gloria (Ef. 1:6,12); nos ha capacitado para que la honremos, adoremos y exaltemos a Dios. Si tan solo hacemos aquello para lo cual fuimos creados, ya hemos descubierto el valor que tenemos para Dios. Descubrir esto da sentido, rumbo y razón para vivir. «Conozco, oh Jehová,» dijo Jeremías, «que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos» (Jeremías 10:23).

× Algo digno de saber es que Dios no se detiene, no se desilusiona y no cambia por las debilidades, defectos y falsas percepciones que nosotros mismos nos estipulamos o la gente o el mismo diablo nos ha hecho creer que no valemos nada. ¡Eso es mentira!

× El verdadero valor de nuestra vida está en reconocer el valor que Dios le ha dado. El nos hizo y no nosotros a nosotros mismos (Salmo 92:1-2, 100). Dios dio lo mejor para darnos valor eterno (Jn. 3:16, 1 Jn. 3:1).

¿Cuánto valgo para mi mismo (a)?

Una vez tenga una respuesta satisfactoria a la luz de la Biblia, y lo que Dios es para usted, en segundo lugar, proceda a pregúntese a usted mismo sobre el valor que usted tiene de usted mismo. La respuesta tiene que ver con la autoestima, la estabilidad espiritual y emocional pero también con la nueva estimación e identidad creada por Dios.

Ciertamente, el ingenio revelado en el código genético debería llevarme a postrarme y adorar ante la sabiduría y el poder de Dios, pero, ¿autoestima? Ver las maravillas del poder creador de Dios en mis genes no es más causa de auto exaltación que ver el poder creador de Dios en los genes en general o en una puesta de sol o en una hermosa flor —yo no he tenido nada que ver con la creación de ninguna de estas cosas.

Pregúntese, a usted mismo, ¿Cuánto valgo yo a nivel emocional, intelectual, social, material y espiritual? La respuesta acertada solo la puede tener Dios y usted mismo. Las personas tienen percepciones no acertadas en cuanto al valor de una persona pues el valor lo fijan solo en lo que ven, pero Dios en lo somos, sentimos y sabemos. Marcos With predicando sobre el valor de la vida dijo, “tú vales lo que la otra persona está dispuesta a pagar por ti”. Por un lado, esta afirmación es correcta al referirse al pago que Cristo estuvo dispuesto a dar por ti al morir por nuestros pecados”. Sin embargo, no es correcto decir que yo valgo lo que la otra persona decida pagar por mí. Las percepciones y el valor que dan las personas de uno es subjetivo y relativo pues se basan en lo que ven y como ellos lo aprecian. No, la afirmación correcta es que el valor de uno mismo lo determina Dios y el valor que uno tiene sobre uno mismo. La Biblia dice que Dios escogió lo que no valía nada espiritualmente, ya que estábamos muertos, y éramos simple vanidad, pero cuando creímos en Cristo como Salvador, nos salvó y nos ha dado un valor incalculable, valemos porque Cristo nos valoró.

Así que, ¿Qué valor tiene usted sobre usted mismo? La respuesta tiene que ver con la autoestima, la estabilidad espiritual y emocional, y la nueva estimación e identidad creada por Dios.

Piense y repita estas palabras. Tengo que reconocer que soy un ser único especial y que no hay otro igual que yo. Me respeto, cuido mi salud, mi integridad. No permito que nadie me falte el respeto. No les hago a otros lo que no quiero que me hagan a mí. No desperdicio mi vida, le tengo en estima. Estudio y me preparo para tener un día cada vez mejor. Soy importante y de mucho valor. Me amo, me quiero, me acepto como soy y tengo un propósito por el cual vivir con lo que soy y hago.

1. Lo que nos da valor es la relación con Dios (Sal.73, Job 33:4, 19:25-27, Stg. 4:13-17).

2. Lo que nos da valor es conocer el valor que Dios nos da (Mt. 6:26-32). Valemos más que toda la creación (Salmo 8).

Ejercicio sobre como conocerse a sí mismo: Para que no solo sea intelectual, trate de verse a sí mismo en situaciones en las que usted ha experimentado estas emociones. Escriba lo que ve en su imaginación. Después marque aquellas emociones que causan mayor problema. Escoja 3 y escriba algunas oraciones que describen los problemas que usted tiene con ellas.

1. Afectuoso (a)
2. Temeroso (a)
3. Enojado (a)

Pasar un test de evaluación acerca de la estima que cada uno tiene de sí mismo.

En tercer lugar, renueve su identidad integrando lo que usted piensa de sí mismo con lo que Dios piensa de usted. La manera como Dios nos ve es muy diferente a la manera como nos miramos a nosotros mismos. Dios nos ha hecho para su gloria, nos ha capacitado para que le honremos, y si solo eso pudiéramos hacer, estamos haciendo aquello para lo cual fuimos creados, que adorar, exaltar y glorificar a Dios. Eso es suficiente para satisfacer a Dios y vivir satisfechos nosotros mismos. Dios no se detiene, no se desilusiona, no cambia por las debilidades, defectos, y falsas percepciones que nosotros nos estipulamos pero el diablo está empeñado en hacernos creer que no valemos ni servimos para nada.

Marcos Witt en una predicación titulada, ¿Cuánto valemos para Dios? da tres consejos para fortalecer nuestro valor delante de Dios. Primero, llenarnos de la Palabra. Segundo, apagar las voces negativas. Por último, juntarse con la gente que si le valore. La Biblia nos muestra la verdadera imagen y el valor natural que tenemos de Dios por creación y redención. Es muy importante que no hagamos caso a las voces silenciosas e internas que subrayan que no valemos y ni servimos para nada. Alejarse de quienes solo nos señalan los defectos y olvidándose que tenemos virtudes, es de valor, carácter, y sabiduría. Leer el pequeño libro del Dr. Shuller “Descubra como amarse así mismo” Sacar preguntas para los devocionales unido con algunos pasajes de la Biblia que nos animen a vivir satisfechos con lo que somos, tenemos y hacemos.

Conclusión

Debemos vivir como somos, actuar conforme a lo que tenemos, y pensar de acuerdo al valor que Dios nos ha dado, no solo al crearnos sino al redimirnos.

Maneras para fortalecer nuestra autoestima, Marcos Witt recomienda hacer tres cosas: 1) Llenarnos de la Palabra de Dios. 2) Apagar las voces negativas y silenciosas de lo interno. 3) Juntarse con las personas que la valoran por lo que es.

La Biblia nos muestra la verdadera imagen y el valor natural que Dios tiene de nosotros por creación y redención. No haga caso a las voces internas que dicen que no valemos y no servimos para nada. Alejarse de aquellas personas que solo pasan señalando los defectos. Recordar que valemos mucho, tenemos virtudes, sabiduría y un lugar en el plan de Dios que solo cada uno puede cumplir.

Misión integral de la Iglesia con base en el discipulado

Dr. Gómez.

Si una iglesia anhela cumplir la voluntad de Dios, es muy necesario e indispensable que en su programa educativo y en su filosofía de ministerio contemple un ministerio de discipulado integral. Un ministerio de discipulado que ha de perseguir como objetivo ganar a más personas para Cristo y prepararlas no solo para el cumplimiento de la gran comisión de Génesis 3:15; Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Hechos 1:8 y 2 Timoteo 2:2, sino formarlos en verdaderos discípulos de Jesucristo.

La iglesia en ninguno de los paradigmas ha podido cumplir a cabalidad la misión de Jesús ni el desarrollo completo porque no ha encarnado la esencia de la misión de Jesús, hacer discípulos y la meta del cristiano, ser como Jesús. Este ministerio de discipulado ha de abarcar todo nivel espiritual, pero que la filosofía particular de multiplicar o reproducir discípulos transferidores de la Palabra de Dios con la mirada puesta en Jesús. Lo anterior es necesario y urgente porque la gran necesidad de la Iglesia es predicar, evangelizar, amar, adorar a Dios y servir, lo cual no será posible a menos que esté en vida de discipulado.

Uno de los fenómenos encontrados con mucha frecuencia en algunas iglesias es la fuerte preocupación por alcanzar a Samaria, Judea y lo último de la tierra, pero olvidan su propia Jerusalén. Por otro lado, hay iglesias que se enfocan tan rígidamente en su Jerusalén que les es como un tabú mirar al resto del mundo. Es necesaria una proyección equilibrada, que ore, anhele, busque y mire hacer discípulos en su Jerusalén, Judea, samaria y hasta lo último de la tierra, tal como lo ordena Mateo 28.

Otro fenómeno es el siguiente. En la actualidad se han establecido una cantidad de megas iglesias donde no hay mucho tiempo para la preparación de verdaderos discípulos de Jesucristo, aunque las asistencias dominicales son abrumadoras. Al mismo tiempo hay otra gran cantidad de iglesias pequeñas que no crecen porque o están dormidas, cómodas o simplemente son indiferentes, no sienten carga por quienes se pierden o no les importa desobedecer a Jesucristo. Dentro de la iglesia se cuenta con abundante habilidad, recurso y potencial, pero no se está aprovechando.

El contexto de la iglesia hoy no es ni peor ni negativo, sino mejor y positivo. Dios ya ha preparado el terreno de la siembra, y está listo para hacer crecer y producir la semilla que la iglesia siempre. Dios se mantiene en el objetivo de levantar una iglesia santa que le adore. El proceso de depuración es un recurso que Dios está usando para que la iglesia en obediencia a la misión, a Dios y a su Palabra, “siembre” “riegue” y “edifique”.

Hoy la cantidad de ministerios, desafíos, y problemas en la iglesia han aumentado porque la membrecía se ha incrementado. El escenario, el ambiente, la realidad y las condiciones de la iglesia obligan al liderazgo a hacer una reingeniería sobre las estrategias ministeriales utilizadas hasta este momento para comprobar su eficacia o ineficacia. En fin, el discipulado es una estrategia unificadora que la lleva a un nuevo estilo de vida como parte de la restauración espiritual e integral. El discipulado incluye la formación espiritual, el equipamiento de líderes y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales. Porque no decirlo, que el discipulado se relaciona con las tres dimensiones de la misión de la iglesia: hacia dentro, madurez espiritual, hacia fuera el evangelismo y hacia los lados son las relaciones fraternales y reciprocas.

Personalmente, he creído y lo he comprobado que con un ministerio de discipulado integral, la iglesia adquirirá consciencia, compromiso y responsabilidad hacia el cumplimiento de su tarea. Además, el liderazgo se multiplicará trayendo como resultado final un crecimiento integral a la iglesia. Este discipulado como parte de otros tres niveles: conservación para los nuevos convertidos, extensión para los grupos de crecimiento y vocacional para la especialización de discipulados especializados.

Una mirada de fe

Dr. Luis Gómez
03-23-14

Hay un coro que dice, “una mirada de fe, una mirada de fe, es la que puede salvar al pecador” otro coro dice, “fe mueve la mano de Dios, fe en su palabra viva, todo es posible, si puedes creer”. Y Hebreos 11:6 dice que “sin fe es imposible agradar a Dios”. ¿Qué tan importante es tener fe en Jesús? Bueno, la Biblia dice que Abraham fue contado como justo por la fe en Dios (He. 11). No me refiero a la fe que tienen todas las personas del mundo, pues aun los demonios creen y tiemblan. Esta es un creer universal (saber que Dios existe), pero incapaz de reconocer a Jesús como Salvador. Toda criatura tiene este conocimiento que Dios le ha dado desde que nace de reconocer que Dios existe, aun los que se dicen ser ateos luchan contra un Dios que ellos dicen que no existe.

La mirada de fe, se refiere a tener la fe salvadora, la que viene como un regalo de Dios (Ef. 2:8-9). Esta mirada de fe en Jesús, es el acto de reconocer que por ser pecador se está condenado eternamente, que se vivir en constante esclavitud del pecado, del diablo, y del mundo. Una mirada de fe en Jesús hace la diferencia entre la vida y la muerte, entre el día y la noche, entre la enfermedad y la sanidad, entre la enemistad y la amistad, entre el presente y el futuro. La Biblia dice que el que cree en Jesús tiene vida eterna, más el que no cree es condenado (Jn. 3:16). Quien cree de corazón en Jesús, viene a ser nueva criatura (2 Co. 5:17; 1 Jn. 3:1). “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es un don de Dios no por obras para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9).

El hombre cojo de Hechos 3 miró a Jesús con fe desde su corazón y Dios quien conocía sanó no solo de su cuerpo sino su alma, bastó mirar con fe a Jesús. A Jesús se mira con fe desde el corazón, porque esa fe la da Dios mismo, y el Espíritu Santo colabora para que Jesús sea reconocido como Salvador al pedir perdón por los pecados. Jairo miró a Jesús con fe, y su hija fue sanada. La mujer con flujo por más de 14 años, miró a Jesús con fe al tocar el borde de su vestidura y fue sanada por el poder de Jesús. Aquel ciego que dijo a Jesús que si quería podía sanarlo de sus ojos, esa fue una mirada de fe. Saqueo miró a Jesús desde el árbol, fue una mirada de fe, pues Jesús transformó su corazón.

Mirar a Jesús con fe, es por un lado reconocer la gran necesidad espiritual, reconocer que es pecador, que el pecado condena, que es una enfermedad mortal, y que nadie en este mundo puede sanarlo, solamente el Hijo de Dios, enviado especialmente para dar salvación y vida eterna. Esa es la idea expresada en los cantos, “una mirada de fe, una mirada de fe, es la que puede salvar al pecador”. La Biblia dice que Jesús fue enviado a “dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”. Este es el mensaje que la iglesia debe predicar en nuestros días: que Jesús sana y salva.

El mensaje de Pedro fue claro: Jesús sanó al cojo de la enfermedad del alma y del cuerpo. El mensaje de la iglesia hoy es: todos podemos ser sanos física o espiritualmente si tan solo creemos en él. No importa su estado, su problema, su circunstancia y lo que sea, Jesús ofrece una nueva oportunidad de salvación; él desea ayudarlo no importa cómo se encuentra. Solo tiene que hacer una mirada de fe en Jesús, fe que viene del corazón, fe que trasforma. Si aún no tienes a Cristo en el corazón, no te detengas, hoy mismo mira a Jesús con fe y serás sano y salvo.

Relación entre la hermenéutica bíblica, las denominaciones y las iglesias

Dr. Luis Gómez

Hace unos quince años participé en la publicación de un libro titulado, “100 años de presencia del evangelio en El Salvador”. Se me delegó escribir la tercera parte del libro que estaba relacionado con el avance del evangelio en el país, después del capítulo uno que versaba acerca de los inicios del evangelio escrito por Fran Schmidt, y el segundo sobre el desarrollo del evangelio escrito por el Doctor Julio Contreras. Una de las inquietudes que sonaba dentro de mi mente y corazón era sobre la razón de la existencia de las denominaciones, pues solo en este pequeño país, descubrí una gran cantidad. El otro aspecto que descubrí fue que la existencia de tantas denominaciones se debe al sistema de interpretación de la Biblia que revela voluntaria o involuntariamente las escuelas de interpretación a las que pertenecen.

La existencia de las denominaciones obedece estrictamente a las escuelas de interpretación que surgieron desde la oficialización de dos grandes métodos de interpretación que han operado desde el siglo III d.C hasta el día de hoy: el método literal y el método alegórico. A continuación presento una muestra de la cantidad de denominaciones existentes, que representan por lo menos a cuatro escuelas de interpretación que surgen por las dos maneras estrictas de interpretación de la Biblia.

Para el año 1980, David B. Barret identificó 20,800 denominaciones cristianas en todo el mundo…” (“Denominationalism,” pag 351) Yo tengo este libro, así que lo he visto con mis propios ojos. Barret hace una clasificación de éstas en siete de las más notables y ciento cincuenta y seis tradiciones eclesiásticas. La fuente de esto es la Oxford World Christian Encyclopedia (1982), en la cual él es editor. También, de acuerdo a las estadísticas de las Naciones Unidas, hay aproximadamente 23,000 denominaciones que compiten entre sí y frecuentemente se contradicen (World Census of Religious Activities [U.N. Information Center, NY, 1989]). Esto fue citado en Frank Schaeffer’s book Dancing Alone (Brookline, MA: Holy Cross Press, 1994), pag 4. Schaeffer es ortodoxo. La Enciclopedia de la Cristiandad (1999 Encyclopedia of Christianity) reprodujo esto: “En 1985 David Barret pudo contar 22,150 distintas denominaciones en todo el mundo” (edited by E. Fahlbusch, et al., Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1999, vol. 1, p. 800, s.v. “Denomination”) Barret es el editor estadístico. Nuevamente, citando al Oxford World Christian Encyclopedia (1982): “… en 1985 sobresalían 22,190… El actual incremento neto es de 270 denominaciones por año (cinco nuevas por semana)” (páginas 15 a 18).

Los datos ofrecidos por el Diccionario de la Cristiandad en América, coinciden con la cantidad ofrecida por David Barrett que dice que son 22,000 las legítimas denominaciones cristianas evangélicas, más 9000 protestantes, dato recabado en el año 2001.

¿Por qué tantas denominaciones cristianas en el mundo? ¿Por qué no existe solo la denominación llamada Iglesia Cristiana? Bueno, técnicamente existe una sola Iglesia, la de Cristo tal como Jesús lo profetizó en Mateo 16:16-18, que comenzó en Hechos 2 pero que en la actualidad tiene más de 1.5 mil millones de seguidores una gran cantidad de congregaciones geográficamente hablando. Pablo llama a esta Iglesia, Cuerpo de Cristo en 1 Co. 12:12-13, que está formado no de denominaciones, no de iglesias locales, sino de las personas que por fe en Jesús han nacido de nuevo como lo enseñó Jesús en Juan 3. Sin embargo, en la praxis, por voluntad de Dios, o por estrategia de Divina, o por estrategia humana pero la aprobación de Dios, hoy existen más de 30,000 denominaciones en el mundo, y cada una con muchas filiales, con más de 900, 000 de evangélicos en el mundo.

La wikipedia ofrece un dato importantísimo que explica la razón de tantas denominaciones: el sistema de interpretación, el método. Entre las distintas denominaciones cristianas no existe consenso en la interpretación de la Biblia, lo cual ha sido la principal causa de las divisiones históricas y presentes en la doctrina y práctica cristiana. La posición más extrema en cuanto a la literalidad y conservacionismo del contenido de la Biblia cristiana se ha denominado “fundamentalismo cristiano” y se asocia principalmente al protestantismo. Esto tiene relación a uno de los principios de la Reforma, que es la sola scriptura de acuerdo a lo cual, se ve a la Biblia como la única y final fuente de fe y doctrinas y asume que cualquier creyente cristiano es capaz de interpretarla. Una de las causas de las diferencias en las interpretaciones radica en la precisión con la que se han traducido los textos de los originales y se ha transmitido su sentido, con las consideraciones etimológicas y lingüísticas que corresponden. Debido a esto, existen en el mundo numerosas traducciones de la Biblia, cuyo sentido, muchas veces, carece de la fiabilidad requerida y varía su sentido, hasta el punto de generar controversias doctrinales o de aplicabilidad entre quienes las interpretan.

¿Son las denominaciones una estrategia divina para cumplir la gran comisión o éstas simplemente son una expresión del ejercicio de la libertad humana por lo cual la tarea sigue estando inconclusa? En el libro, “Cien años de presencia evangélica en El Salvador”, este servidor escribe al respecto:

Debemos ser respetuosos de aquellos que promueven el desarrollo y la organización de la iglesia local, en lugar de la formación de organizaciones eclesiásticas; pero tampoco quisiéramos restar importancia a la validez, importancia y efectividad en cuanto a la formación de las denominaciones. En la Biblia no encontramos ningún respaldo directo que apoye la existencia de las diferentes denominaciones. Pareciera tácitamente que las denominaciones fragmentan la unidad universal de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. No obstante, al pensar en el origen, historia, desarrollo, realidad, contribución, ventajas y desventajas, puede llegarse a una conclusión doble: son de mucho beneficio y son una estrategia permitida soberanamente por Dios para cumplir la Gran Comisión.

Las denominaciones, si bien es cierto que por los diferentes sistemas de interpretación que hacen de la Biblia crean confusión, y desvíos doctrinales, estas son de gran beneficio con respecto a los propósitos divinos para la expansión del evangelio.

Ciertamente, aunque no hay referencia directa en la Biblia a cerca de las denominaciones, si hay pasajes en la Biblia que podrían apoyar la existencia de denominaciones como una estrategia soberana permitida por Dios para el cumplimiento de la Gran Comisión (Mt. 28:18-20; Mr. 16:15, Hech. 1:8). De no ser así, Dios con su gran poder y derecho ya hubiera hecho desaparecer estas para formar una sola Iglesia con una sola línea doctrinal, local, y universal con un solo sistema de interpretación. Una iglesia con una sola hermenéutica para interpretar la Biblia, para que no haya diferentes doctrinas, prácticas, métodos de interpretación que cuestionan la Verdad única de Dios en la Biblia.

El surgimiento de las denominaciones tiene su base en las diferentes escuelas de interpretación y estas a su vez en los dos diferentes métodos de interpretación. En el judaísmo había instituciones teológicas de interpretación del Antiguo Testamento, y aún en el tiempo de Jesús. Dos escuelas de interpretación de la Biblia que en el tiempo de Jesús eran famosas son la Hillel y la Shamai. Después del primer siglo después de Cristo, comenzó otra escuela de teología, la de Alejandría, con un método de interpretación diferente al practicado en el primer siglo por Jesús, los apóstoles y la Iglesia Primitiva.

Hasta este tiempo, no hay denominaciones aún, solo una iglesia con dos formas de interpretar la Biblia. Los que dieron inicio a esa forma de interpretar la Biblia con raíces farisaicas son: Aristóbulo, Filón, Clemente de Alejandría. Sin embargo, su máximo exponente fue Orígenes quien puso tan fuerte base a esta manera de interpretar la Biblia, el cual busca un sentido escondido, espiritual a las palabras literales de la Biblia, que se mantuvo hasta el siglo XVI. Durante ese período se estableció la Iglesia Católica Romana la cual adoptó este método de interpretar la Biblia, creando otro similar, el dogmático.

Fue hasta que Dios transformo el corazón de Martín Lutero, unido a Juan Calvino, Melanthon, Zwinglio y otros más en el siglo XVI es que el método literal fue restaurado. Asi que, desde esa fecha hasta el día de hoy existen tres métodos de interpretar la Biblia: 1) El método literal-gramático-histórico-llano, aceptado, practicado por la Iglesia Primitiva en los primeros 200 años después de Cristo, y restaurado en el siglo XVI en el tiempo de la Reforma de la Iglesia. 2) El método alegórico propuesto oficialmente por Orígenes, desde el siglo III y VI que permite interpretar la Biblia de manera libre, misteriosa y oculta y que se mantuvo casi oficialmente hasta el siglo XVI. 3) El método dogmático, manera oficial de interpretar la Biblia por parte de la Iglesia Católica Romana, lo cual no es más que una alegorización.

La hermenéutica de una denominación obedece al sistema de interpretación enseñada, o a la escuela de interpretación a la que pertenece. Por consiguiente, toda iglesia tiene su identidad hermenéutica basada a su denominación que le dio inicio. Este es un buen ejemplo para ver cómo y cuando se inician las denominaciones debido al método escogido para interpretar la Biblia a partir del Siglo XVI, tiempo de la Reforma Protestante.

Lo anterior obliga a identificar otras escuelas de interpretación basadas en los dos métodos de interpretar la Biblia ya acepados oficialmente: la escuela milenarista, amilenarista, premilenarista, postmilenarista. En el lenguaje teológico de la reforma del siglo XVI, solo son dos escuelas: la calvinista que se basan en el método literal, y los arminianos que se basan en el método alegórico. Las escuelas, y los métodos son solo expresiones creadas para descubrir el significado original que Dios dio a la Biblia para trasladarlo a la audiencia actual y de esa manera lograr el propósito de Dios, transformar al hombre a la imagen de Jesús.

Cuando se establece una “ekklesia” congregación local, esta está afiliada y representada por una conferencia, comité, corporación, asociación, misión a agencia con personería jurídica que por ser reconocida legalmente por el gobierno de x país, le da derecho, identidad y cobertura reconocida como una denominación cristiana o evangélica o protestante. Dicha denominación como requisito previo exigido por el gobierno, escribe y presenta un credo doctrinal y reglamentos internos de funcionamiento para gobernar sus actos. Dicho credo y reglamento se convierten en la identidad doctrinal de la denominación, preparados bajo un marco de interpretación bíblica, marco fundamental de identificación, ejecución, proyección y expresión del evangelio y su fe en teoría y práctica.

Todos los credos doctrinales se basan en la Biblia, más no todos están de acuerdo entre sí, por la manera en particular que cada denominación interpreta las Sagradas Escrituras. Por supuesto, en las iglesias evangélicas convergen en lo que ellas consideran como los fundamentos bíblicos y básicos de la fe cristiana. Hay fundamentos doctrinales que no son negociables en todas las denominaciones y que aunque se use cualquiera de los dos métodos, se mantendrán, pero hay muchas otras doctrinas que separan a una denominación de otra por el método de interpretación, pero sin dejar de ser parte de la Iglesia Universal, el Cuerpo de Cristo. Los métodos, las estrategias son diferentes, para las diferentes culturas, naciones, y etnias, pero el evangelio es uno, el que presenta a Jesús como el único Salvador (Gal. 1). Cuando una organización presenta el evangelio son Cristo, esta ya no es denominación cristiana o protestante, es una secta, aunque tenga semejanzas.

En conclusión, las denominaciones no fragmentan la unidad universal del Cuerpo de Cristo, la Iglesia de Mateo 16, ni la fraternidad de una iglesia local; más bien ambas expresiones ayudan y contribuyen a la expansión del evangelio en todos los rincones de la tierra. Ese es el deseo de Dios, que llevemos su mensaje a toda la tierra. Sin embargo, en ese caminar, la hermenéutica juega un papel preponderante, porque de la manera de interpretar la Biblia se definen las denominaciones. Todo nuevo convertido siempre será necesario que conozca el propósito de Dios, el sentido original que Dios le dio a la Biblia. No hay iglesia sin hermenéutica, no hay denominación sin hermenéutica, sin embargo, se debe tener una hermenéutica bíblica, que haga justicia con el texto divino y que deje que este diga lo que Dios quería que dijera al darla a la audiencia original para no manipularla para que diga lo que creemos que este quiere decir.