Una hacia una sociedad sin valores

Dr. Luis Gomez

Estados Unidos es un país tan grande, que cada uno vive en un individualismo asombroso, confiado en una aparente seguridad y tranquilidad, pero al sumar el comportamiento de la sociedad de todo el país, y el acontecer nacional, como lo dijo Pat Robertson y Billy Graham, es un Sodoma y Gomorra. Y si Dios no ha enviado fuego del cielo es porque ha hecho una promesa, de que no castigará al hombre como lo hizo en el tiempo de Noé, o en el tiempo de Lot, y su amor es mayor que el pecado, y él sabe que en este país tiene a mucha gente que salvar aún.

La globalización de ideas, pensamientos, múltiples perspectivas, puntos de vistas, donde los valores están siendo cuestionados y puestos fuera de fuego; la moda del siglo 21, exige que el cristiano mantenga sus convicciones. Este libro declara que en el mundo hay dos posiciones, un grupo de personas que están convencidos de que sus convicciones son totalmente correctas y el otro grupo de personas que sostienen que son incuestionablemente incorrectas. Este es el debate que en el siglo 21 ha fortalecido la idea de la globalización ante la cual es necesario luchar y defender los valores que son convicciones personales, sociales y espirituales innegociables.

Todo lo que está en contra de la Biblia, y en contra de lo que ordena el Espíritu Santo, es pecado. Lo que ofende al prójimo, lo que no beneficia a los demás, lo que no está motivado por el amor verdadero, lo que se hace sin fe, y lo que no se hace en santidad y ética es pecado y es incorrecto aunque el resto del mundo diga lo contrario. El rumbo que ha tomado la sociedad en que vivimos ha creado en mí una profunda preocupación por lo cual lo escribo creyendo que con esto estoy haciendo algo para rescatar los valores de nuestra sociedad porque tengo la esperanza de una mejor sociedad. Tú puedes hacer algo también.

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De la gloria a la cruz

Dr. Luis Gomez

¿Quién pierde más, el necio que por soberbia no reconoce la existencia incuestionable de Dios, se expone a la segura condenación eterna o el que cree en Jesús como Salvador de su vida, vive regido a un código de reglas estrictas, y es atacado no solo por muchos sino por su propia razón la cual no entiende todo como válido y lógico para vivir?

Durante los 2000 años que la Iglesia ha predicado este mensaje que es la esencia del evangelio, millones y millones lo han aceptado y lo están predicando. En la actualidad, más del 20% de la población mundial hemos creído y predicamos que Jesús siendo Dios, dejo su gloria para morir en la cruz, y todo por amor a nosotros los pecadores. En el mundo hay más de 3, 400,000 iglesias que predicamos abiertamente esta verdad, y la Biblia dice que ni la muerte, ni el diablo ni mucho menos movimientos anticristianos podrán detener el plan de Dios (Mt. 16:19), y ni la predicación de este mensaje, que Jesús es Dios y por lo cual, es el único que podía, y puede salvar al hombre de la muerte eterna (Hechos 4:12).

La falta de perdón interrumpe nuestra relación con Dios y nos descalifica para ser instrumento de su gracia. Además, la falta de perdón alimenta sentimientos negativos que no nos permite vivir en paz, actuar con libertad, convirtiéndose en repelente de la amistad. Lo más grave de todo es que el no perdonar es una enfermedad que envenena el alma y lentamente va matando el corazón de las personas hasta volverlos insensibles, quienes al acomodarse a ese estilo de vida, se convierten en fósiles en vida. Es tan delicado para un hijo de Dios, el no perdonar, que no solo enfría su relación con Dios sino que se estanca en el proceso de crecimiento espiritual. Además, la falta de perdón no es más que la expresión publica de lo que se anida en el corazón descrito como orgullo, arrogancia, soberbia, frutos que vienen de una persona dominada por la carne, el mundo, y el diablo. Tristemente, de esto suele darse aun en las iglesias, razón por la cual Dios ha detenido las bendiciones.

Estoy afirmando con contundencia que Dios antes de encarnarse y ser conocido como Jesús, ya existía en la eternidad, por tanto, Jesús es Dios. ¡Jesús ya existía como ser divino ANTES de la creación del Universo!, pues Jesús pidió tener esa misma gloria que ya tenía con el Dios Padre antes de la creación de todas las cosas(Jn. 17:5). Aunque muchos lo nieguen, lo rechacen, esta es una verdad incuestionable, Jesús es Dios, quien dejo su gloria para venir a morir en una cruz, y todo por amor a nosotros los pecadores.

¿Qué es mejor, negar la verdad de que Dios existe, que Jesús es Dios aun cuando se sabe que el final es castigo eterno o creerla aun cuando no alcanzamos a entender toda esta verdad teológica, pero con la seguridad que un día tenedremos vida eterna con él?

¿Realmente crees que existe Dios?

Dr. Luis Gómez Chávez

Aunque esta pregunta ha sido objeto de discusión, debate e investigación desde el mismo inicio de la creación, hemos de acentuar que ha habido ciertos períodos en la historia que ha tomado mayor auge. En los primeros dos siglos después de que Cristo muriera en una Cruz, resucitara al tercer día y 50 días después ascendiera al cielo para recibir la gloria que antes tenía al lado del Padre, fue poca la discusión acerca de la existencia de Dios. Sin embargo, no podemos negar que la existencia de un politeísmo o un panteón pagano por un lado apoyaba la idea de la existencia de un Ser supremo, al mismo tiempo confundía la veracidad de la existencia del Dios verdadero.

David llama necios a quienes dicen “no hay Dios”, porque ni saben explicar su propia existencia y mucho menos la del universo. No creer en Dios es negar su existencia. La Biblia dice que Dios se ha revelado al hombre por la creación del universo (Salmo 19), la sostiene (Job 38-39) y le pertenece (Salmo 24) y por la Biblia y Jesucristo (He. 1:1-3). Todo ser humano ha escuchado, y ha sabido que Dios es real, que él existe, independiente del nombre que le dé, pues su existencia es comprobada en la creación, en el universo, en uno mismo. Toda idea sobre el origen del hombre y el universo terminan reconociendo que su fuente original o es la Biblia, o es algo que tiene que ver con Dios, aunque le llamen el Otro.

Bueno, supongamos que no tuviésemos la Biblia como el mapa de Dios que describe el inicio de todo, la humanidad, la creación, la historia, el tiempo, la vida, la familia, el matrimonio, el gobierno humano, etc., ¿Cómo podría el ser humano explicar su origen, existencia y final siendo finito, limitado, mortal, e incapaz de vivir 5 minutos por sus propios medios? El evolucionismo nunca ha sido comprobado, pero si fuera así, siempre ha habido luna primera causa que no fue el big bang que dio origen a la creación hace 13 millones de años, pues solo es una teoría. ¿Quién controla el universo que no consiste en solo el planeta tierra, sino todo el espacio, sistema solar, etc. Tampoco puede el hombre asegurar su propio origen bajo la creencia de los mayas que del polvo del maíz vino el hombre, o de una pequeña célula encontrada en un pedazo de palo a la orilla del mar o que nuestros padres son los monos.

Dios creó al hombre con inteligencia, sin embargo, éste no sabe pensar, mover los ojos, las manos y pies sin la ayuda de alguien. ¿Puede el hombre controlar un tornado, un tifón, un tsunami, la furia del mar, la enfermedad terminal, el calor del sol, la caída interminable de la nieve? ¿Puede el ser humano con toda su ciencia, tecnología, inteligencia, poder y dinero evitar la muerte? ¿Acaso es el ser humano el que vigila celosamente y con responsabilidad los movimientos perfectos de la tierra y la luna alrededor del Sol los 365 días de cada año y los 525,600 minutos en cada año? ¿Puede el hombre con toda su inteligencia explicar con seguridad el origen de las cosas, el desarrollo de estas y el mantenimiento de estas sin la participación de alguien que es superior al ser humano?

Proverbios 1:7 “Tonto es aquel que no reconoce la existencia de Dios”. David en el Salmo 14:1-3, 53:1-3 escribió: “Dice el necio en su corazón: no hay Dios”. Los necios son muchos en este tiempo, y aunque en el tiempo de la ilustración, y del liberalismo, por negar que la Biblia fuera la Palabra de Dios llegaron a prescindir de Dios. Hubieron necios en el tiempo de David, necios en el tiempo del liberalismo, y hay muchos más necios hoy. Quien no cree en Dios, viene a ser como los ateos que niegan la existencia del infierno, del cielo, de Dios, y por ende, hay que gozar la vida.

Vulnerabilidad femenina e insensibilidad masculina

Dr. Luis Gomez

El peligro de la vulnerabilidad de la mujer

La mujer se ha vuelto más vulnerable por sentirse no realizada y no plenamente feliz, tanto por quedarse en el hogar cumpliendo el rol tradicional como por salir todos los días a trabajar para contribuir para sostenimiento de la familia. Mientras que el hombre después de probar estos dos roles, en vez de considerar a la esposa, se ha vuelto más insensible, descuidado, indiferente, apático y hasta infiel. La mujer ha dejado de ser tratada como la reina del hogar, como la esposa bella que espera a su amado, como la única mujer que merece fidelidad y lealtad, creando así un vacío emocional y de autoestima. El hombre ha dejado de valorar, estimar y honrar a su esposa por lo que es, por lo que significa, por lo que hace, por la posición original que Dios le dio, “ayuda idónea”. De manera que, aunque la esposa tenga todo materialmente porque su esposo es responsable y fiel en trabajar, ella sigue vacía, sin amor, sin reconocimiento, sin valoración, y muy vulnerable a todo, y he aquí el peligro de la vulnerabilidad.

El pelibro de la insensibilidad del hombre

Por el otro lado, el error más grande del hombre es sentirse seguro de la esposa que tiene en casa, que ella siempre estará allí fielmente, pues cree que ella no puede hacer nada sin él. Es tan grande la soberbia del hombre que se vuelven insensible ante los vacios, necesidades, derechos, sueños, deseos, anhelos y aspiraciones que tiene su esposa. A él solo le importa él, su trabajo, su ropa limpia, su comida a tiempo, llegar a la cama y sin muchas palabras disfrutar de su esposa sin pensar en que ella es una persona con sentimientos, inteligencia y voluntad. Ese descuido, esa insensibilidad, ese poco reconocimiento, ese sentido machista es lo que ha puesto en peligro la estabilidad de la familia.

Hipótesis en proceso de verificación

Hay una hipótesis casi comprobada después de ser probada con 10 casos de consejería, 8 de ellas casadas y dos solteras. El hecho de que una mujer tenga todo en el hogar no garantiza que esté totalmente realizada, por lo tanto es vulnerable. Un hombre a pesar de que tenga toda la lealtad de su esposa en el hogar a cambio de todo lo que él lleva, no garantiza que este sea fiel y leal a su esposa. Es la soberbia e insensibilidad masculina lo que le hace indiferente y poco reverente hacia Dios. Hay crisis por infidelidad de ambos: hombre y mujer. La estadística lo confirma que en los últimos años, tanto el hombre como la mujer están en un 50% de probabilidad de ser infieles a su cónyuge, por la vulnerabilidad femenina y por la insensibilidad masculina, que encuentran su clara explicación en no tomar en cuenta a Dios y la Biblia en su vida diaria para respetarlo, temerlo y obedecerlo. El alejamiento de Dios y el descuido de las normas originales de Dios para el matrimonio debilita no solo la relación con Dios sino la relación como esposos, y ese es el campo propicio para que Satanás, el enemigo del matrimonio al estilo de Dios, destruya los matrimonios con perspectivas liberales, humanas, tolerantes, mundanas, rebeldes y anti bíblicas.

El resultado por la vulnerabilidada femenina y la insensibilidad masculina apoyada por el postmodernismo.

Esto es el resultado de la vulnerabilidad de la mujer formado por la insensibilidad del hombre, matrimonios han llegado al final, hijos quedan sin padres, los nuevos padres delincuentes, familias despedazadas, una sociedad fragmentada y la perspectiva impulsada por el postmodernismo es que vean esto como algo normal, es la sociedad moderna, sin ataduras, sin remordimientos, con derechos, con igualdad, sin obligaciones a seguir los patrones, valores, credos y principios tradicionales.

Tu identidad teologica sobre la salvación, ¿cuál es?

Dr. Luis Gomez

El principal exponente de la enseñanza de “Salvación por obras” fue Jacobo Arminio en una clara oposición Juan Calvino quien enseñó “Salvación por gracia”. Esto aunque sucedió en el siglo XVI d. C., el debate sigue existiendo en la actualidad. Es muy interesante saber que Jacob Arminio fue alumno de Juan Calvino pero más tarde su principal y más fuerte opositor teológicamente halando.

De este debate teológico o doctrinal es que surgen dos Escuela de Teología que ha dado identidad a dos ramas de Iglesias Evangélicas en el mundo entero hasta el día de hoy. Por un lado están las iglesias de corte conservadora-fundamentalistas identificadas por el método de
interpretación de la Biblia literal, llano, histórico, y gramatical. Por el otro lado están las iglesias de corte liberal, carismáticas y espontáneas identificadas por el método de interpretación de la Biblia alegórico-hasta dogmático.

Una de las grandes diferencias entre estas dos escuelas teológicas es sobre la manera en que el hombre es salvo. Jacob Arminio enseñó que la salvación se logra por la obra de Cristo más el esfuerzo del hombre (obras) y que para conservarla se debe cumplir con algunos requisitos, pues de lo contrario se pierde. Por el otro lado, Juan Calvino afirma que la salvación es por gracia y que es una obra perfecta de Dios.

Hechos 15 presenta uno de los primeros debates teológicos con referencia a la forma en que el hombre es salvo. Unos cristianos procedentes de la secta de los fariseos insistían que los gentiles para ser salvos debían hacer ciertas obras. Por el otro lado, los apóstoles sostenían que la salvación del hombre es por la pura gracia de Dios, porque es una fe sin carga. La enseñanza final de los apóstoles en este capítulo es que la salvación es por gracia.

¿Con cuál escuela teologica se identifica usted?

Vulnerabilidad femenina e insensibilidad masculina

Dr. Luis Gomez

El peligro de la vulnerabilidad de la mujer

La mujer se ha vuelto más vulnerable por sentirse no realizada y no plenamente feliz, tanto por quedarse en el hogar cumpliendo el rol tradicional como por salir todos los días a trabajar para contribuir para sostenimiento de la familia. Mientras que el hombre después de probar estos dos roles, en vez de considerar a la esposa, se ha vuelto más insensible, descuidado, indiferente, apático y hasta infiel. La mujer ha dejado de ser tratada como la reina del hogar, como la esposa bella que espera a su amado, como la única mujer que merece fidelidad y lealtad, creando así un vacío emocional y de autoestima. El hombre ha dejado de valorar, estimar y honrar a su esposa por lo que es, por lo que significa, por lo que hace, por la posición original que Dios le dio, “ayuda idónea”. De manera que, aunque la esposa tenga todo materialmente porque su esposo es responsable y fiel en trabajar, ella sigue vacía, sin amor, sin reconocimiento, sin valoración, y muy vulnerable a todo, y he aquí el peligro de la vulnerabilidad.

El pelibro de la insensibilidad del hombre

Por el otro lado, el error más grande del hombre es sentirse seguro de la esposa que tiene en casa, que ella siempre estará allí fielmente, pues cree que ella no puede hacer nada sin él. Es tan grande la soberbia del hombre que se vuelven insensible ante los vacios, necesidades, derechos, sueños, deseos, anhelos y aspiraciones que tiene su esposa. A él solo le importa él, su trabajo, su ropa limpia, su comida a tiempo, llegar a la cama y sin muchas palabras disfrutar de su esposa sin pensar en que ella es una persona con sentimientos, inteligencia y voluntad. Ese descuido, esa insensibilidad, ese poco reconocimiento, ese sentido machista es lo que ha puesto en peligro la estabilidad de la familia.

Hipótesis en proceso de verificación

Hay una hipótesis casi comprobada después de ser probada con 10 casos de consejería, 8 de ellas casadas y dos solteras. El hecho de que una mujer tenga todo en el hogar no garantiza que esté totalmente realizada, por lo tanto es vulnerable. Un hombre a pesar de que tenga toda la lealtad de su esposa en el hogar a cambio de todo lo que él lleva, no garantiza que este sea fiel y leal a su esposa. Es la soberbia e insensibilidad masculina lo que le hace indiferente y poco reverente hacia Dios. Hay crisis por infidelidad de ambos: hombre y mujer. La estadística lo confirma que en los últimos años, tanto el hombre como la mujer están en un 50% de probabilidad de ser infieles a su cónyuge, por la vulnerabilidad femenina y por la insensibilidad masculina, que encuentran su clara explicación en no tomar en cuenta a Dios y la Biblia en su vida diaria para respetarlo, temerlo y obedecerlo. El alejamiento de Dios y el descuido de las normas originales de Dios para el matrimonio debilita no solo la relación con Dios sino la relación como esposos, y ese es el campo propicio para que Satanás, el enemigo del matrimonio al estilo de Dios, destruya los matrimonios con perspectivas liberales, humanas, tolerantes, mundanas, rebeldes y anti bíblicas.

El resultado por la vulnerabilidada femenina y la insensibilidad masculina apoyada por el postmodernismo.

Esto es el resultado de la vulnerabilidad de la mujer formado por la insensibilidad del hombre, matrimonios han llegado al final, hijos quedan sin padres, los nuevos padres delincuentes, familias despedazadas, una sociedad fragmentada y la perspectiva impulsada por el postmodernismo es que vean esto como algo normal, es la sociedad moderna, sin ataduras, sin remordimientos, con derechos, con igualdad, sin obligaciones a seguir los patrones, valores, credos y principios tradicionales.

Hacer misiones es hacer la misión

Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia dice que Jesús antes de dejar a sus discípulos les dijo: “Vayan por todo el mundo y hagan discípulos de toda criatura, predicándoles el evangelio y ensenándoles a que obedezcan la Palabra que les he dado hasta que yo regrese” (Mt. 28:19-20). Hacer misiones es cumplir la misión que Jesús encargó no solo a sus doce discípulos sino a todos los que ya hemos creído en Jesús. En este sentido general, todos hemos sido enviados, todos hemos sido comisionados, y esto es lo que debemos hacer, dar a conocer al que nos envió, a Jesús el único que puede dar vida eterna. Claro está que hay personas que con el deseo de cumplir fielmente esta misión, Dios los ha llamado a dejar su propia nación, su propia ciudad, y su propia familia para ir a otros lugares. En este sentido, Abraham es uno de los primeros misioneros en la historia, porque dejó todo para obedecer a Dios.

También dijo Jesús a sus discípulos, “y me seréis testigo en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8). Las misiones pueden ser hechas aquí y allá, yendo o enviando, orando o ayudando. La Iglesia local se ha convertido en un equipo donde todos pueden participar en el cumplimiento de esta misión, la de llevar el mensaje del evangelio a todas partes, y a toda persona. Viéndolo de esa forma, todos somos misioneros, y es mejor afirmarlo así, si todos participamos en la evangelización de los no creyentes, todos estamos haciendo lo que Jesús dijo a sus discípulos que hicieran. Claro está, que hay lugares en el mundo donde no hay libertad de presentar abiertamente el mensaje de salvación a través de Jesús, y es en esos lugares donde se debe crear estrategias de cómo cumplir esta misión, porque no todos podemos llegar hasta allí.

Muy bien, hasta este momento he dicho que lo que hace un misionero es dar a conocer el mensaje de salvación a través de Jesús. También he dicho que ese mensaje debe ser anunciado en todo lugar y a todo ser humano, aún en los lugares que no es permitido y que se requiere estrategias, agencias, y personas llamadas por Dios para atreverse a aceptar esos retos. Concluyo entonces, que hacer misiones es cumplir la misión de Jesús, la de anunciar el evangelio a toda persona en todo lugar, y que la iglesia es el principal instrumento y agente responsable. Es de las iglesias de donde debe salir la iniciativa tanto de enviar como de soportar al enviado. Entendiendo esto, podemos decir que todos somos misioneros, unos acá y otros allá, unos orando y otros yendo, unos ofrendando y otros predicando.

Lo más importante es que Jesús sea predicado como el único que da salvación y vida eterna. Hacer misiones es eso, cumplir este proyecto histórico de Jesús, el de dar a conocer al Padre. Esa es la misión que tiene la Iglesia, y aquella que deja de hacer esto, deja de estar en la razón de su existencia. Así que, todos unidos anunciemos que solo Jesús da vida eterna. Pablo dijo estas palabras a Timoteo, “Predica la Palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo. Cumple tu ministerio, haz obra de evangelista” (2 Ti. 4:2,5ª). El tiempo lo amerita, Dios lo ordena, y tú no siempre estarás aquí para hacerlo.