El poder de un pueblo unido

Dr. Luis Gómez Chávez

Martín Lutero cuenta lo siguiente: «Supongamos dos cabras que se encontraran frente a frente en medio de un puente estrecho que uniera un torrente impetuoso, ¿cómo se comportarían? Ninguna de las dos querría retroceder ni dejar pasar a la otra, suponiendo que el puente fuera estrecho. Lo más probable es que se embistieran y las dos fueran a parar al agua y se ahogaran. La naturaleza, sin embargo, nos enseña que si la una se tendiera en el suelo y dejara pasar a la otra, las dos saldrían sin daño, sanas. La gente ganaría también, muchas veces, si dejara que los otros pasaran por encima de ellos en vez de enzarzarse en debates y discordias».

Cawdray dice: «Así como en la música, si la armonía de los tonos no es completa, es ofensiva para el oído cultivado; cuando los cristianos están en desacuerdo, no son aceptables a Dios». Moody afirmó lo siguiente: Donde hay unidad no creo que ningún poder de la tierra o del infierno pueda sostenerse ante la obra. Cuando la iglesia, el púlpito y los bancos están los tres unidos, o sea, que el pueblo de Dios es de un mismo parecer, el Cristianismo es como una bola de fuego rodando sobre la tierra, y todas las huestes de la muerte y del infierno no pueden prevalecer contra ella.

Esta es una verdad comprobada no solo bíblicamente sino por la experiencia humana. En la Biblia se registra un buen número de ejemplos donde el pueblo de Dios venció por estar unidos como un solo hombre. Pero también, en la experiencia humana extra bíblica encontramos naciones completas, pueblos, familias y grupos en particular que alcanzaron la victoria por estar unidos como un solo hombre. Es una verdad incuestionable, el poder de un pueblo radica en la unidad que hace que la victoria sea segura.

Me encanta apreciar la unidad perfecta de Dios Padre con Dios Hijo. Pero también me fascina ver la unidad que disfrutaron los discípulos con Jesús durante 3 años y medio. Es más, con base a los primeros 8 capítulos del libro de los Hechos, la Iglesia Primitiva vivió un ambiente de unidad por lo cual Dios la hizo crecer de manera milagrosa. El deseo de Dios es que la Iglesia por estar unida a Dios y a Jesucristo, viva en un ambiente de unidad interna que la haga poderosa en la proclamación del evangelio al conectarse con el mundo que Dios ha venido a buscar y salvar. Es necesario aclarar que unidad no significa que no hay diferentes opiniones o desacuerdos y malos entendidos momentáneos, la unidad genuina es la capacidad de mantenerse en la visión, misión, objetivos, y en la lealtad aun cuando hay desacuerdo.

Me encanta repetir la afirmación de Moody: Donde hay unidad no creo que ningún poder de la tierra o del infierno pueda sostenerse ante la obra. Cuando la iglesia, el púlpito y los bancos están los tres unidos, o sea, que el pueblo de Dios es de un mismo parecer, el Cristianismo es como una bola de fuego rodando sobre la tierra, y todas las huestes de la muerte y del infierno no pueden prevalecer contra ella.
Así lo creo yo, porque el poder del pueblo está en la unidad. Unidad tal como lo dice 1 Co. 1:10.

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