Corazón al descubierto

Dr. Luis Gómez Chávez

Una de las cosas que considero difíciles de hacer es descubrir lo que hay en el corazón. Hacerlo no solo es una demostración de humildad y transparencia, sino de valor y honestidad. ¿Qué hay en tu corazón? Porque la Biblia dice que por sobre todas las cosas guardadas, el corazón es lo que más se debe custodiar. Pero, ¿Por qué cuidar tanto el corazón? La Biblia dice que es el centro del hombre interior, y que en este reposa el Espíritu Santo, es lo que Dios transforma o cambia cuando se cree en Jesús como Salvador personal. Con todo, de que es la vivienda del Espíritu Santo, la Biblia dice que del corazón salen los buenos y malos pensamientos, que en el corazón anidamos muchas cosas, y desnudar el corazón es saludable cuando hay un propósito sano y pedagógico.

Admiro a San Pablo en 2 Timoteo 4:9-22. Él con humildad, transparencia, valor y honestidad descubre su corazón ante Dios y todos sus lectores sin temor a ser cuestionado o criticado. Lo importante en este acto de despedida es el propósito por el cual lo hace, expresar lo que ha vivido en los últimos días de su vida para animar a Timoteo a mantenerse fiel a Dios a pesar de todo. Las confesiones que hace no es porque este resentido, sino para mostrar su con humildad y autoridad lo que ha vivido. Escuchar de labios de Pablo tales cosas, debe llevarnos a una profunda evaluación de nuestra vida, porque también podríamos estar cometiendo alguno de esos errores que cometieron los que lo abandonaron. Lo positivo de esto es que los vacios ministeriales de estas personas, podemos convertirlos en oportunidades de proyección.

Una característica sana de un buen líder es que no solo confronta sino que confirma. En este pasaje, Pablo hace uso de estas dos maneras de seguir formando a sus líderes, una al declararles sin tapujo los errores cometidos, pero con el propósito de convertirlos en oportunidades para mejorar. La otra parte es que San Pablo confirma, felicita y reconoce las virtudes los siervos que colaboraron con él, que no es otra cosa que enfatizar las convicciones cristianas. Hacer esto es motivar a proyectarnos para ser mejores y practicar las convicciones y los valores que contribuyan al cumplimiento de la tarea que en la primera parte del cap. 4 encargó a Timoteo.

Generalmente, cuando una persona se despide de las personas que ama, es honesto al recomendarles no seguir haciendo aquello que esta malo. Pero también, es sincero al felicitar, admirar y señalar las cosas buenas que las personas han hecho. Decirle a alguien que lo abandono cuando más lo necesitaba, que le fallo aun cuando confiaba en él, es tener carácter, y ser honesto. Pero que agradable es felicitar, admirar y reconocer las virtudes de los demás. Amabas cosas son productos de una evaluación que nos obliga a la proyección. Así que, de vez en cuando, desnudemos nuestro corazón delante de Dios y los demás, pues por hacer esto, resultados positivos personales y eclesiales vendrán. La confrontación y la confirmación son dos aspectos que ayudan a la buena formacion de un líder y es una clara demostración de quien tiene carácter de líder.

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