EL PELIGRO DE ESTAR EN EL LUGAR EQUIVOCADO

Dr. Luis Gomez

Recuerdo una experiencia que nunca más deseo repetirla. No sé si lo hice para demostrar a los jóvenes que todavía podía hacer muchas cosas como los jóvenes o para comprobarme a mí mismo que todavía puedo. Fue en el año 2004 mientras era pastor de la Iglesia Roca de Salvación en Escuintla Guatemala. Donde unido al líder de los jóvenes promovimos un intercambio con los jóvenes de la iglesia Nazaret de San Salvador. En el regreso a Guatemala, decidimos pasar a un turicentro o balneario por el lado de la Libertad.

El turicentro, tenía un tobogán de unos 50 metros de largo y de alto desde donde los muchachos se deslizaban con una velocidad increíble hasta aterrizar en una piscina. Los muchachos y las chicas se deslizaban con mucha frecuencia y facilidad. Uno de ellos me desafío al decirme, ¡Pastor, pastor, a que no se desliza desde acá! Dentro de mí comenzó a moverse la adrenalina y el orgullo de autosuficiencia. Así que acepte el reto, subí las escaleras hasta llegar al punto de deslice, unos cincuenta metro arriba de la tierra. Y sin mucho meditar y medir las consecuencias me dejé ir. Por un momento sentí que el corazón se me salía o dejaba de palpitar, creo que como Pablo, sentí que llegaba al tercer cielo y no vería más a mi esposa e hijos. El tiempo aproximado para llegar desde el punto A (salida) al punto B (llegada) era de un minuto, pero yo sentí que fue una eternidad.

Lo terrible fue cuando aterrice en el agua, no sabía dónde estaba, termine viendo estrellitas, pálido y desubicado. Mi amigo, Toño, el líder de los jóvenes, al ver que yo me deslice, él aceptó el reto también, olvidando que tenía problemas de salud. Sin embargo, él también se deslizó, pero al llegar al agua, de igual forma y un poco peor, termino desubicado, y tuvimos que llegarlo a la orilla de la piscina para que se recuperara. Ambos estábamos en un lugar y en la actividad equivocada.

¿Alguna vez ha estado en un lugar equivocado? ¿Se ha encontrado alguna vez en un lugar sin salida? ¿Alguna vez ha intentado salir de un laberinto? Imagínese que usted se encuentra en el punto A del laberinto y necesita llegar al punto B en el menor tiempo posible. Las dificultades que enfrentará son las siguientes: primero, usted nunca ha practicado a salir de un laberinto. Segundo, usted tiene problema de claustrofobia, temor a la oscuridad y al encierro. Tercero, la gente dice que más del 90% de las personas que han intentado salir han terminado perdidas o locas. Cuarto, usted tiene un enemigo en su contra, el tiempo. ¿Cómo salir?

La vida es como un laberinto con muchas avenidas, todas parecen iguales, inofensivas y atractivas. Aparentemente, vivir en este mundo es fácil tal como se ve un laberinto, todos los caminos parecen llevarnos a la salida, mas no es verdad, porque solo uno es el que nos da la salida. La Biblia dice: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos pero su final es la muerte”.

El hombre ha inventado y creado muchos caminos que parecen correctos pero al ser pesados en la balanza de la Palabra de Dios, están torcidos. El camino de la religiosidad, el camino de las buenas obras, el camino de la moralidad, el camino de la tolerancia, el camino de la generosidad, el camino de la ética, el camino de la hermandad, el camino del carismatismo, el camino de la ciencia, el camino de los derechos humanos, el camino de la incredulidad, el camino de la libertad, autorrealización, autosuficiencia, y prosperidad, etc.

Amigos y hermanos, vivimos en un mundo que parece un laberinto, todo mundo dice estar en el camino correcto que conduce a la salida. Es tan confuso para muchos identificar el verdadero camino, que prefieren quedarse donde están, en el lugar equivocado. Se ha perdido de vista los valores espirituales, las convicciones morales, los principios eternos, absolutos bíblicos y los han cambiado por las cosas de este mundo. Este mundo ha llegado a cumplir la Palabra de Isaías, 5:20 donde a lo bueno le llaman malo y a lo malo lo consideran bueno.

Por ejemplo, ¿Es correcto bíblicamente el divorcio, el homosexualismo, el lesbianismo, los juegos de azar, las guerras, las clonaciones, la eutanasia, eugenesia, los abortos, matrimonios entre dos hombres, etc? Ya hay defensores de entre iglesias liberales, donde no les importa traicionar los valores divinos, las convicciones eternas, el llamado santo y la identidad como hijos de Dios con tal de complacer el capricho de unos desquiciados espirituales y rebeldes sin escusa.

Sin embargo, solo hay un camino que nos saca del confuso laberinto, el mundo, ese único camino es Cristo, ya que él dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida, nadie viene al Padre si no es por mí”. Recuerde, cuando defendemos la bandera que hace triunfar el mal, lo injusto, lo que está en contra de Dios y su Palabra, estamos en el lugar equivocado. Cuando emitimos un juicio o decimos algo contra alguien sin ser verdad, por motivación de la carne, estamos obedeciendo a Satanás y por consiguiente, no estamos buscando agradar a Dios sino agradarnos a nosotros mismos. Eso es pecado, y es permanecer en la incredulidad, en la vida sin cambios, en el camino y lugar equivocado.

Hermanos, no defienda lo que es malo, no justifique las acciones incorrectas, acepte cuando ha fallado, pida perdón y usted estará en el lugar correcto. Cuando vea a su hermano cometer pecado, valla con él, y con amor, humildad y respeto hágaselo saber con el propósito de restaurarlo. No hacerlo es volverse cómplice de su pecado y Dios pedirá cuenta de ello. Cuide su lengua, su testimonio, su santidad, su madurez espiritual, su relación con Dios. No deje que Satanás lo induzca a decir lo que no debe decir y hacer lo que no debe hacer.

¿Está en el lugar adecuado o está en el equivocado? ¿Hay en su vida algo que ofende a Dios, mancha el testimonio cristiano y debilita la proclama de la Iglesia? ¿Está en buena relación con su familia, con la iglesia, con sus compañeros de trabajo? ¿Está haciendo todo lo que Dios le ha mandado hacer y lo está haciendo de buena forma? ¿Tiene algún problema que no lo deja avanzar en la vida cristina y se siente como en un laberinto sin salida?

Ore a Dios en esta hora, dígale donde está, pida perdón, y solicite su ayuda para ser diferente y vencedor en el año 2010. Usted puede ser mejor en todo y puede hacer mejores cosas, no se quede en la cola, avance hasta llegar a la cabeza. El cristiano que está en el lugar adecuado donde Dios quiere que esté, estará siempre en la cabeza y no en la cola. Será un vencedor, por Dios lo afirma. Cuando se caiga, no se quede postrado, levántese porque usted es un vencedor, en el nombre de Cristo.

Pastor Luis Alberto Gómez Chávez, Diciembre 28 de 2009

Oración de fe….
“Señor, te ruego con todo mi corazón que hagas de 2010, un año cosecha, de mucho fruto, multiplicación, de gran crecimiento. Dios conoces mi corazón, me he entregado, prometo ser mejor, servirte con mayor integridad, cuidar de mi familia, gastar más mi energía en tu obra, lo hare con valor, entusiasmo, carácter, celo, sabiduría, carisma, visión y honestidad, pero por favor, encárgate tú de pagar mis deudas, cuidar mi familia (salud, provisión, protección, relaciones) y convertir a no menos de 200 personas en la iglesia. Demuestra tu poder, porque muchos dudan o por lo menos no les motiva, ni les alegra ver convertidos, ellos necesitan creer que tu eres grande, poderoso, que estás activo.
Jesús, tú alimentaste a más de 10,000 personas con tan solo cinco panes y dos peces. En otras palabras, multiplicaste el pan y los peces al tal punto que al final sobraron 12 canastas llenas e pan, se3guramente para que la gente llevara a sus hogares y eso es lo que yo te ruego, que multiplique a la iglesia, la ensanches, la hagas grande, que alcancemos 225 miembros en este año. Solo son 40 nuevos miembros que te pido. Recuerda, que si eso no se da después de todo el trabajo que hagamos, como tú me conoces que trabajo basado a proyección, metas y números, búscanos otro lugar para servirte. Gracias Señor por la repuesta, pues el próximo domingo veremos los primeros resultados de fe, primicias del año, y como las canastas llenas con millares de pepitas de café, así crecerá la IBP, y quienes no te sirven, muévelos y trae gente nueva que desee crecer y multiplicarse. En el nombre del Dios de la cosecha, amén. Enero, 4 de 2010… Dr. Gómez

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¿Entiendes lo que lees?

Dr. Luis Gomez

El día de ayer, en el sermón dominical basados en Hechos 20:1-16 aprendimos que el ministerio es efectivo en la iglesia cuando hay continuidad en hacer lo que Dios nos ha encomendado, dependencia para hacer la voluntad de Dios, trabajo en equipo y profunda disposición para servir en todo lo que se nos pida.

Como les mencione ayer, leí varias veces este pasaje sin entender lo que leía. Felipe dijo al etíope de Candase, ¿Entiendes lo que lees? quien leía una porción del libro de Isaías. Jesús enseñó a las grandes multitudes en parábolas para que muchos de ellos no entendieran lo que escuchaban. Con frecuencia nos pasa lo mismo con la palabra que leemos y escuchamos. Creemos haberla entendido cuando fue predicada, pero en realidad no pudimos captar lo que Dios quería decir y menos lo que esperaba de nosotros. Resultado de ello es que un poco tiempo después, o hemos olvidado lo que fue predicado o simplemente no practicamos lo escuchado.

¿Entendió lo que escuchó en la prédica o lo que leyó ayer en la Palabra de Dios? Una cosa es leerla, otra es escucharla, pero una cosa muy aparte es entenderla. Es probable que del 100% de lo que se predicó ayer, es probable que menos del 50% recuerden en este día. Bueno, el principio es este, que no todos los que dicen haber escuchado y entendido la Palabra predicada, realmente la han entendido. En otras palabras, cuando una persona dice que entiende lo que lee o lo que es predicado es aquel que al regresar a su casa, al ir al trabajo, al hablar con los amigos, al ir de compras al súper mercado, cuando habla sobre otras personas recuerdan la verdad que Dios les exhortó que vivieran y practicaran en la vida diaria, como un estilo de vida.

Vuelvo con ustedes, queridos lectores, ¿recuerda usted los cuatro aspectos que permiten tener un buen ministerio en la Iglesia? ¿Los pudo mencionar de memoria sin recurrir a las notas en esta reflexión? ¿Las dijo todas? ¡bravo! ¡Lo felicito, lo hizo bien! ¡Good Job! Pero si no los pudo decir de memoria, repáselos: el ministerio es efectivo en la iglesia cuando hay continuidad en hacer lo que Dios nos ha encomendado, dependencia para hacer la voluntad de Dios, trabajo en equipo y profunda disposición para servir en todo lo que se nos pida. ¿Cree que entendió el mensaje de Pablo para tener un buen ministerio? ¿Qué ha hecho después de salir del templo en relación a estos cuatro elementos? Aquí está la prueba de fuego, esta es la real evaluación en cuanto a si entendimos lo que leemos y escuchamos. Esta es la hipótesis, no todos los que dicen haber entendido el mensaje predicado lo entendieron por el simple hecho de repetir de memoria los cuatro aspectos.

Probaré esta hipótesis con un pasaje de la Biblia que urge poner atención en obedecer, practicar y vivir lo que oímos y leemos. Lo enseñó nuestro Señor Jesucristo en la parábola del Sembrador en Mateo 13. Jesús menciona que hay cuatro clases de terrenos donde es sembrada la semilla, mismos que representan a cuatro clases de personas que escuchan la Palabra en la iglesia. En los v.1-9 describe las cuatro clases de terrenos donde el sembrador siembra la semilla. En ese momento, todos oyeron la parábola pero no la entendieron. En los v.18-23 Jesús mismo da la explicación que comprueba que escuchar y memorizar la palabra no es suficiente. Jesús dice:

“Cuando alguno oye la Palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón”. Este es un tipo de personas que oyen la palabra y corresponde a la semilla que cayó junto al camino y los pájaros se la comieron. Solo la oyó y no fue capaz de memorizarla. El segundo tipo de persona es la que en el momento de oír la palabra la recibe con gozo, pero por no tener convicciones cuando vienen las aflicciones o persecuciones por causa de la Palabra, no continúan en la fe. Esta representa a los pedregales donde cayó la semilla pero por no tener profundidad la tierra pronto la quemó el sol. El tercer tipo de persona es la que oye la Palabra, pero por no practicarla por fe sino que sigue mezclada con el mundo, no llega a dar fruto y es la que corresponde a la semilla que cayó entre los espinos fue ahogada o no prosperó. Hasta este punto, Jesús ha enseñado que no basta con oír, recibir y memorizar la palabra para ser un buen cristiano, es necesario más que esto, se necesita practicar o vivir lo que ha escuchado y memorizado.

Finalmente, Jesús dice, “Más la que fue sembrada en buena tierra, es el que oye y entiende la Palabra, y da fruto, y produce a ciento, a setenta, y a treinta por uno”. Este es el gran deseo de Dios, y el anhelo de todo pastor que cada cristiano y toda la congregación al oír la Palabra que es predicada la entiendan perfectamente. ¿Cómo se sabe que una persona ha entendido la predicada? Jesús lo dice en estas palabras “da fruto y produce”, Santiago dice: “es hacedor y no solo oidor de la Palabra”. En mis palabras, digo que una persona entendió la palabra predicada cuando la obedece, practica y vive al salir de la puerta del templo y la encarna en su corazón de una manera tan profunda que la practica como un estilo de vida.

Pregunto, ¿entendió usted lo que predicó el pastor ayer? ¿Vive usted de acuerdo a toda la palabra escuchada en todo el tiempo de ser hijo de Dios? ¿Es una persona diferente en su forma de hablar, pensar, actuar y tratar a los demás como resultado de que obedece lo que dice la Palabra? ¿Está ayudando usted con su ejemplo para que los más nuevos creyentes crezcan en la vida espiritual? ¿Pueden los demás hermanos dar buen testimonio de usted?

Vamos, Dios es un Dios de misericordia, perdón y amor. Si usted ha fallado, doble su rodilla, ore a Dios pidiendo perdón, humíllese ante él y será exaltado. En este momento usted habrá entendido la palabra.

¡El éxito en el fracaso!

Dr. Luis Gomez

John Maxwell escribió lo siguiente en el libro “El lado positivo del fracaso”: El 6 de agosto de 1999, un jugador de las grandes ligas de béisbol, en su turno al bate en el estadio de Montreal, hizo otro out, el número cinco mil ciento trece de su carrera profesional. ¡Esa cifra significa un montón de viajes al punto de bateo sin un solo hit! Si un jugador queda fuera todas esas veces consecutivamente y promediara cuatro bateos por juego, eso significaría que habría jugado ocho temporadas (mil doscientos sesenta y ocho juegos) ¡sin haber llegado jamás a primera base!

¿Se desanimó el jugador aquella noche? No. ¿Le pareció que le había fallado a su equipo? No. Fíjese en esto. Antes, en el mismo juego, en su primera aparición en el plato, ese jugador alcanzó una marca que solo veintiún otros jugadores en la historia del béisbol habían logrado. Había completado la cifra de tres mil hit. Ese jugador fue Tony Gwynn de los Padres de San Diego. Durante aquel juego, Tony consiguió en cinco intentos conectar cuatro hit.

El ex presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln dijo en cierta ocasión: “De fracaso en fracaso llegué a ser el presidente de los Estados Unidos”. Al observa la vida de Pablo bajo la perspectiva humana, él vivió de fracaso en fracaso. Sin embargo, la perspectiva de Dios en cuanto a Pablo es que él alcanzó el éxito porque aprendió a decir lo que Jesús hizo en su vida, a confiar en todo lo que Jesús le había dicho que era verdad y lo mejor para su vida y a obedecer totalmente la voluntad de Dios, ahora escrita en la Biblia.

A usted que lee estas palabras le pregunto, ¿Qué es para usted éxito y fracaso? ¿Cuándo un cristiano es un fracaso? ¿Quién determina que algo es un fracaso o un éxito? ¿Cuántas veces considera usted que ha fracaso? ¿En algún momento de su vida se ha sentido en la cúspide del ´´éxito? ¿Qué se siente y en quién se piensa cuando está en el más alto peldaño del éxito?

Pensando en la iglesia, ¿Cuál iglesia es exitosa? ¿Cuándo una iglesia puede ser considerada exitosa? ¿Qué es lo que determina que una iglesia sea exitosa? ¿Quién es el que tiene la última palabra sobre el éxito o el fracaso de una Iglesia?

Después de meditar en todas estas preguntas, es necesario volver a la frase que nos detiene en este devocional, ¡Éxito en el Fracaso! Jesús dijo: “Si alguno quiere ser grande, primero debe servir y ser el último”. Esto significa que cuando una persona está en el último lugar, es el que sirve, obedece, en ese momento delante de Dios está teniendo éxito. Éxito no implica necesariamente estar en el primer lugar de alabanza, de triunfo, en lo más alto. Éxito según Dios es fidelidad, obediencia, confianza, lealtad, entrega, servicio y amor a Dios.

El sueño de la Iglesia Bíblica Peniel y de todos los ministerios es llegar a ser grande y madura en Jesús (Ef. 4:13). Pero la grandeza se encuentra en el servicio, en la bondad, en la humildad, en la generosidad, en la fidelidad, en la entrega a Dios como prioridad. La iglesia es exitosa cuando encarna a Jesús en su vida y como un estilo de vida aprende a vivir solo para servir a los demás sin esperar nada a cambio por que lo hace por amor.

El sueño de todo pastor es que cada miembro de la iglesia aprenda a ser como Jesús, eso es realmente el éxito que Dios está buscando. Pablo dice en 1 Co. 11:1 “Sed imitadores de mí como yo de Cristo”. Cuando la iglesia encarna el mensaje de Jesús y aprende a hablar lo que él ha hecho en su vida, aprende a confiar en Dios y sus promesas no importa lo que le toque vivir y con determinación y sin cuestionamiento obedece la nueva voluntad de su Señor, entonces, alcanza el verdadero éxito que no se mide necesariamente por el número, sino por el estilo de vida apegado a la Biblia.

Piense y pregúntese, ¿estoy alcanzando el éxito espiritual según Dios? Haga ajustes, establezca un orden de prioridad, sea honesto con usted mismo, con su fe, sus convicciones, la iglesia y con Dios mismo.

Maxwell resume su libro “El lado positivo del fracaso” de la siguiente manera:

• Domine el miedo en vez que el miedo nos domine a nosotros
• Acabe con las fallas que lo llevan al fracaso
• Desarrolle estrategias para triunfar tras los grandes fracasos

Recuerde, en Dios somos vencedores, y todo lo que haga en obediencia a Dios, aunque parezca pequeña e insignificante, esto es éxito verdadero. Así que, esfuércese a hacer todas las cosas como para el Señor y usted estará en el éxito.

Solo di quien es Dios

Dr. Luis Gómez Chávez

Con frecuencia, a los cristianos nos cuesta decirles a las personas no cristianas la razón por la cual estamos en la tierra, el propósito por el cual Dios nos tiene como Iglesia en el mundo. Esto es a veces porque sentimos temor, inseguridad, falta de fe o por el poco conocimiento o claridad sobre las cosas que debemos decir. También puede ser por negligencia, indiferencia, y/o hasta por rebeldía, o simplemente porque no nos da la gana o no queremos. Tal vez podría ser porque no hemos entendido el significado de ser un hijo de Dios, miembro del Cuerpo de Cristo, o porque no tenemos suficientes motivaciones para hacerlo o simplemente porque no sabemos cómo hacerlo.

Se da otro fenómeno, que en estos días es demasiado fuerte. El mensaje que el mundo está recibiendo de parte de nosotros, de la Iglesia de Cristo, no es claro, es confuso, a veces contradictorio, e incoherente. Si porque de entre el mismo cristianismo evangélico han surgido movimientos con herejías, con enseñanzas contradictorias a lo que en realidad dice la Biblia. Por ejemplo, el surgimiento de la supergracia que contradice al evangelio que Jesús, San Pablo y los apóstoles que exige arrepentimiento de pecados y una vida de santidad, la cual debe basarse en toda la Biblia. También está el evangelio que predican los representantes de la teología de la prosperidad que contradice la vida de contentamiento que Dios quiere que tengamos en cualquiera que sea la situación en que vivamos. Está el movimiento que nació en Alemania, el de los iluminados, donde ya no necesitan de la Biblia, de la oración, de la celebración de la Cena del Señor, cuando la Biblia nos exhorta a practicar estas cosas como parte de nuestra identidad cristiana.

¿Qué es lo que está pasando con la Iglesia de Cristo? ¿Dónde está el error de la Iglesia del siglo XXI? ¿Por qué se complica la Iglesia en dar el mensaje que Dios le ha mandado predicar? Lo único que debe hacer la Iglesia de este tiempo, sin complicarse demasiado, es decir quién es Dios. Este es el propósito por el cual Dios creó la Iglesia, para darlo a conocer como el Único Dios en toda la tierra. Este es el mensaje que Jesús trajo y eso es exactamente lo que hizo, dar a conocer a Dios. Así que, la responsabilidad primordial de la Iglesia de Cristo es esta, dar a conocer a Dios al mundo entero. Significa, conocer a Dios a lo largo de toda la Biblia, AT y NT, pues los 66 libros de la Biblia se encargan de dar a conocer a Dios.

¿Por qué nos complicamos? Dediquémonos solo a decirle al mundo quien es Dios, esto es más que suficiente. No necesitamos hablar de nosotros mismos, de nuestras iglesias locales, de otras iglesias, y de doctrinas complicadas, ni enseñanzas inventadas por los hombres, ni de seguir a hombre alguno. No se complique, solo cuente a las personas quien es Dios a la luz de la Biblia, y Dios se encargara de lo demás. Significa creer, vivir, obedecer y amar lo que predicamos. La Iglesia, y cada cristiano está en la tierra para dar a conocer a nuestro Dios, así lo hizo Jesús, así lo debemos hacer nosotros. Di con tu vida y con tus labios quien es Dios y el plan que tiene para la humanidad.

Vive bajo prioridad

Marcos 1:12-45
Lectura diaria del Nuevo Testamento

La era que estamos viviendo está caracterizada por tanta tecnología, globalización, y un estilo de vida consumista, materialista y postmoderno que es difícil vivir bajo un sistema ordenado de prioridades. Las personas buscan lo que es más rápido, práctico, novedoso, moderno, lo que está de moda. Muy poco se piensa en lo que es más importante, necesario y duradero pues solo se busca lo urgente y que solo satisface el interés personales y no el de los demás. Las decisiones, los proyectos, los negocios, los planes, los sueños, los anhelos no muy poco toma en cuenta el futuro, el bienestar de los demás, la perseverancia y permanencia de las cosas, lo que la Biblia dice acerca de la vida, las personas y las cosas. Muy poco tiempo se dedica para pensar si lo que se hará es malo o bueno, es de valor permanente o no, si dañara a otros o no.

Esto es preocupante pues la próxima generación solo encontrara una sociedad en caos, desorden, sin valores, e indiferente a las cosas que realmente son importantes para vivir. Esto no es lo que Jesús ensenó con su vida, lo que exigió de nuestra vida. Tan solo con leer todo el capítulo uno de Marcos nos damos cuenta el orden definido de prioridades que Jesús tenía para cada día lo cual definía su estilo de vida. Había muchas cosas que él podía hacer en el día y que realmente, todas eran buenas, solo que unas eran de carácter urgentes y otras de carácter permanente de importancia. La gente quería que les ayudara a solucionar las cosas urgentes como enfermedad, hambre, situaciones diarias pero no estaban pensando en que les solucionara el problema espiritual.

Jesús tiene un orden claro de prioridad, él vino a dar a conocer a Dios por medio de su predicación (v.38), En su vida personal, la oración para Jesús era prioridad pues aunque estuviera súper cansado, él dedicaba suficiente tiempo para estar con el Padre (v.35). Esto no impidió que mostrara su misericordia, su poder y su deseo por naturaleza de ayudar (v.41). Esto es lo opuesto de muchos en este tiempo, hacer aquello que da fama, atrae a las personas, motiva a las personas, mantiene la conciencia de las personas tranquilas al no señalar la necesidad de arrepentirse. El movimiento de la supergracia (Hipergacia) ha invertido el orden de prioridad porque ya no predica el mensaje profético el cual señala el pecado, advierte sobre el castigo, y finalmente ofrece el remedio.

Aun en la predicación del evangelio hay un orden de prioridad basado en Romanos 1:15-17, 3:23, 5:8, 6:23; Juan 3.16; todos señalan el pecado, el pago del pecado y la gracia salvadora de Dios para quien reconoce sus pecados delante de Jesús, pide perdón, y por fe recibe el perdón y como demostración de dicha decisión, hay un cambio de vida. Vivir bajo el orden de prioridad es mantener una fresca, estrecha y sincera relación con Dios, luego amar a los demás, y por ultimo dar a conocer a Dios al mundo respaldado en esa vida de santidad. Salvación, Comunión y Servicio. Señale el pecado, advierta de la consecuencia y ofrezca la solución en Cristo. Practica este estilo de predicación: Ef. 2:1 condición del hombre sin Cristo, el pago del pecado (Ro. 6:23) y ofrézcale una salida o una solución (Jn. 3:16).

El mensaje que muy poco es predicado

Marcos 1:1-11
Lectura diaria del Nuevo Testamento

Una de la cualidades más notables de la predicación de las iglesias del siglo XXI es el poco uso de la Palabra de Dios, muchas interpretaciones del texto sagrado cuando este solo tiene una sola interpretación, y la poca mención del llamamiento al arrepentimiento de los pecados. Esta semana, en una página popular salió un artículo donde se evalúa el tipo de predicación de Joyce Meyer y de Joel Osteen donde se enseña una serie de herejías al interpretar inadecuada o en su forma individual el texto sagrado. Sin embargo, lo más triste con Osteen, es que no predica sobre el pecado, no menciona la existencia del infierno como el final para quien no crea en Jesús, pero si realza el mensaje de la teología de la prosperidad.

Urge predicar el mensaje del evangelio tal como lo presenta la Biblia, Dios es amor, el hombre por su pecado está condenado, si no se arrepiente será castigado, pero Jesús murió en la cruz para solucionar esa situación, pero el nombre debe reconocer que necesita a Jesús. El mensaje profético es este, anuncio del pecado, advertencia de juicio, ofrecimiento del remedio en Cristo. El deseo de Dios es que ninguno se pierda, por eso quiere que no solo oremos por todos los que no han creído en Jesús, sino que les prediquemos el mensaje del evangelio completo.

Juan el Bautista vino predicando el mensaje de arrepentimiento. Arrepentíos y convertíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Es cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Es reconocer que somos pecadores y que ese pecado nos mata, nos condena, pero que Jesús murió para perdonar nuestros pecados. Es reconocer a Jesús como nuestro Salvador personal. Un mensaje que no señale el pecado del hombre, no le advierta de las consecuencias por el pecado y no termine ofreciendo solución a su problema, Cristo como único que puede perdonar su pecado, no es un mensaje completo. Si alguno trae un mensaje sin tomar en cuenta estos tres pasos, es incompleto por muy bonito, atractivo y emocionante que sea.

Es urgente que toda Iglesia, todo cristiano prediquemos el mensaje de arrepentimiento. Pablo dijo, porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y después al griego. Porque el evangelio es por fe y para fe. Es necesario que la predicación no sea un mensaje que aliena, manipula, engaña, y alivia la conciencia de los oyentes. El mensaje del evangelio no debe ser motivacional, tolerante, sino confrontativo cuando hay pecado, retador al invitar a confiar y transformador al permitir que el Espíritu Santo haga el cambio de la mente, del corazón y del alama, en fin de todo el ser.

Prediquemos el mensaje de la sola escritura, de la sola fe, de la sola gracia. Prediquemos el mensaje de Juan 3:16, Romanos 3:23,5:8, 6:23; y el de Efesios 2:1-9. Toda la Biblia presenta el mensaje de arrepentimiento (reconocimiento de nuestro pecado), de advertencia del castigo por la desobediencia, e invitación a restaurar la relación, comunión y amistad con Dios. Mi amigo, si no has creído en Cristo, hoy es un buen día para hacerlo. Mi hermano, si ya has recibido a Cristo en tu corazón, pasa este mensaje a quien no ha creído, pero hazlo hoy mismo, aprovecha todos los medios que hoy tenemos.

Jesucristo es el Vencedor

Mateo 28
Lectura diaria del Nuevo Testamento

Después de leer Mateo 28, de inmediato recordé Génesis 3:15 donde se anticipa una lucha espiritual entre Satanás y Jesús. Y a lo largo y ancho de las Sagradas Escrituras, el viejo y nuevo Testamento mencionan, describen y confirman la existencia de esta lucha espiritual. ¿Cuál es el propósito de Satanás al luchar contra Jesús? Es impedir que Jesús cumpla el plan de Dios, es impedir que Jesús llegue a la cruz, es impedir que Jesús sea reconocido como el único Salvador, Señor y Rey.

La tentación que enfrentó Jesús el día que fue bautizado por Juan el Bautista, después que oficialmente fue declarado por el Padre como el Hijo amado, antes de iniciara su ministerio publico, exactamente después de haber pasado 40 días y 40 noches en ayuno y oración. ¿Qué buscaba Satanás al tentar al Maestro? Buscaba evitar que Jesús llegara a la cruz, porque Génesis 3:15 profetiza que con la muerte de Jesús en la cruz, Satanás sería total y oficialmente derrotado, y Jesús sería declarado con su resurrección como el único y absoluto vencedor.

A pesar de esta verdad confirmada por el ángel y las mujeres, al leer Mateo 28 comprobamos Satanás no se da por vencido, y decide siempre mantener la lucha, la oposición, y ahora es negando la resurrección. Así será, mientras la Iglesia esté sobre la tierra, o mejor dicho, mientras Satanás no sea lanzado al lago de fuego, siempre estará oponiéndose al plan de Dios, crear un pueblo santo que le adore, porque lo que busca Satanás es ser adorado como Dios. Sin embargo, eso nunca lo logrará porque ya es un ser derrotado, porque Jesús es el Vencedor.

Con todo, en estos tiempos, está utilizando muchas estrategias para desviar la adoración que solo Dios se merece. Tienes iglesias satánicas, iglesias dedicadas a la muerte, iglesias donde se adora a un hombre, y tiene hombres y mujeres que se han apoderado de la gloria que solo Dios se merece. Todo esto, como los tales iluminados, movimiento impulsado por Satanás desde Alemania donde nació hace unos años, no pueden detener el plan de Dios. Lo que hace Satanás es confundir, impedir, engañar, manipular, y hacer creer a la gente que no necesitan creer la historia del Jesús resucitado. Pero, con todo lo que haga, jamás podrá cambiar la realidad, de que Jesús es el Vencedor y todos los que ya hemos creído en él como nuestro Salvador y Señor, también ya somos más que vencedores (Ro. 8:35-39).

Así que, viva como un vencedor, en obediencia, en santidad, y recibirá bendición.