Evangelismo como un estilo de vida

Dr. Luis Gómez Chávez

Introducción

La iglesia existe para dar a conocer a Dios como el único que puede perdonar pecado, salvar al hombre de la condenación y proveer una vida de paz, salud, santidad y bienestar integral en Cristo. Esta es la tarea que debe cumplir la Iglesia hacia fuera, lo cual debe ser dinámica, sistemática, efectiva, natural y espontanea, pero también con convicción, seguridad, y coherencia. ¿Qué quiero decir con esto? Fiel al texto, y como un estilo de vida.

A lo largo de la historia, la Iglesia ha estado envuelta en movimientos evangelísticos propuestos a cumplir la gran comisión. Cada movimiento ha sido identificado no solo por las personas sobresalientes que identifica al movimiento, pero más por los métodos creados exclusivos para dar a conocer el evangelio.

Por ejemplo, existe el movimiento, “evangelismo explosivo” el cual tiene creadores, representantes, identidad, filosofía de trabajo y un buen número de métodos o formas de evangelizar. Hoy, nos detendremos en dos partes, la primera en la base del evangelio (contenido) y dos en la manera de presentar el evangelio (métodos). Así que, por ser personas conocedoras del evangelio, y las bases para el evangelismo, haremos un repaso sobre lo que es y significa para cada cristiano. Luego, veremos tres métodos de cómo presentar el evangelio, mismos métodos usados por los representantes de EE.

Bases del evangelio y del evangelismo

Es muy necesario clarificar sobre el significado de evangelismo, que no es simplemente teoría sino la práctica de dar a conocer a Dios a quienes aun no lo conocer. Es más, basados en la visión de nuestra iglesia, evangelismo no se refiere solo a las actividades esporádicas que se hacen para repartir tratados y evangelizar, la meta es que el evangelismo venga a ser un estilo de vida, donde todo cristiano lo haga espontáneamente, sin que se le encomiende hacer.

Hablar de evangelismo para algunos es algo inverosímil, no les afecta, les indiferente, les da igual, no sienten nada. En términos generales, hay poco interés, responsabilidad, consciencia y carga por hacer este trabajo. Es verdad, evangelizamos, pero solo cuando hay actividades programadas para hacerlo, y aun así, no lo hacemos como algo que realmente nos gusta o nos encanta hacer. Con todo, esta es la visión de nuestra iglesia, llegar a ser fuerte y activa en evangelismo, y lo estamos comenzando a hacer en la fundación de la nueva obra en Annapolis, y llegar a ser fiel y responsable en el discipulado, y lo estamos haciendo por medio de del discipulado generador de los martes y los 15 grupos de crecimiento entre semana ya con una asistencia promedio de 140. Con todo, aun nos falta seguir aprendiendo sobre el quehacer evangelistico, es la dimensión de la misión de la iglesia hacia fuera.

Así que, para que una persona evangelice, primero debe conocer el contenido que va a presentar. En otras palabras, debe conocer muy bien lo que es el Evangelio.

Se debe partir primero de el hecho en que hay un solo evangelio (Ga. 1:8-9; 2 Co. 11:4).

Desde el tiempo de Pablo, ya había movimientos y personas que decían tener “otro” evangelio y esto confunde a las personas. En la actualidad, hay muchos más movimientos religiosos que dicen tener el verdadero evangelio, pero no es cierto, porque solo hay uno, y el verdadero evangelio enseña que solo en Jesús hay salvación (Hch. 4:12). Entonces, todo evangelizador debe estar seguro de esta gran verdad, que solo hay un salvador, solo hay un medio para ser salvo, porque solo uno murió en la cruz por nuestros pecados, y ese es Jesús. Todo movimiento, organización, persona o grupo que venga enseñando otra cosa, no es el evangelio verdadero, no se debe aceptar.

 Primera verdad, presente a Jesús como el único que puede darle vida eterna, salvarle.

El evangelio es Jesús mismo, porque sin Jesús no hay evangelio. Cuando una persona recibe a Jesús en su corazón se convierte en evangélico. El centro, la esencia y la base del evangelio es la persona y obra de Jesucristo. Es por ello que cuando Pablo fue a los de Corinto se propuso presentar a Jesús, su persona y su obra (1 Co. 2:2; 15:1-5), y esto es el verdadero evangelio, no hay otro, y eso debemos presentar. ¿De quién hablara cuando va a evangelizar?

Se debe recordar que evangelizar es decir que solo en Jesús hay salvación (Hch.4:12).

Evangelismo es la proclamación de las buenas nuevas de salvación (Mr. 1:1). Dicha proclama debe llevar un contenido claro, definido y comprometedor, y quien lo presenta debe estar seguro, convencido y comprometido con Jesús, la esencia del evangelio. Evangelizar es dar a conocer a Dios no solo como el único que perdona los pecados del hombre y que puede salvarlo de la muerte eterna, sino que solo en él se encuentra la vida de paz, justicia, salud, santidad y bienestar integral a través de Jesucristo. Por tanto, Jesús es el Salvador y Señor por cuya obra el hombre es libertado no solo de la culpa sino del poder del pecado para ser integrado al propósito de Dios.

El evangelio como las buenas noticias de salvación nace en el corazón y la mente de Dios, surge de la misma naturaleza de Dios, se origina en la misma eternidad de Dios (Ro. 8:28-30, 9:23; Ef. 1:4, 11,2:20). Desde que Adán y Eva desobedecieron, dos cosas comenzaron: la relación santa que tenían con Dios fue interrumpida, y ese pecado hizo división entre Dios y el hombre (Is. 59:2), de manera que todos desde que nacemos, traemos la naturaleza pecaminosa imputada por nuestros padres, y ese pecado nos separa de Dios y nos hace culpables (Ro. 3:23, Ef. 2:1). Sin embargo, la otra cosa que inicia en el mismo momento que Adán y Eva desobedecen o pecan contra Dios es que un plan redentor se echa a andar (Ge. 3:15), Dios promete un Redentor, Jesus, por medio de quien toda persona puede ser liberado de la culpa, si tan solo reconoce su pecado, lo confiesa delante de Cristo y le pide perdón al invitarlo a que venga a vivir en su corazón.

 Segunda verdad, el hombre es culpable por el pecado, pero Dios lo puede librar por medio de Jesucristo. (Ro. 3:23, 6:23; 5:8).

El evangelio es un mensaje que se debe dar a toda persona en el mundo (Mt.28:19-20).

Lo que motivó a Dios para proveer este evangelio de salvación en Cristo es su gran amor por la humanidad como la creación que le pertenece (Jn. 3.16, Ro. 5.8). Es por eso que el evangelio y la iglesia son expresiones del amor de Dios para el mundo. Este es el otro motivo que justifica la existencia de este santo evangelio, la condición del hombre, que hoy por hoy son más de 5.5 mil millones que por estar sin Cristo y sin esperanza, viven en una irremediable esclavitud y condena por estar separados de Dios. Lo único que puede eliminar esta condición (Ef. 2.1) es el evangelio que presenta a Jesucristo como el único salvador (Ro. 1:16-17).

Es maravilloso saber que Jesús vino a morir en la cruz por todo el mundo (Juan 3:16, 1 Jn. 4:9,11), por consiguiente, desde la eternidad, Dios preparó un plan incluye la proclamación del evangelio ofrezca la oportunidad a todos los hombres y mujeres del mundo de ser librados de la muerte por causa del pecado. En otras palabras, el alcance del evangelio es territorial: toda la tierra, todas las naciones (Ge. 12:3, Mt. 28:19, Hch.1:8), un alcance humano (toda criatura) (Mr. 16:15), un alcance escatológico (hasta el fin del mundo) (Mt. 28:20), un alcance universal o mundial (en todo el mundo) Mt. 24.14, Jn. 4.14; 2 Ti. 2:4,4:10) y un alcance general (sin acepción de personas) (Lc. 20:21; Hch.10:34; Ro. 2:11; Ga. 2:6).

 Tercera verdad, Jesús murió por todos (Jn. 3:16), pero solo el que reconoce que es pecador y cree en Jesús como su salvador es librado de la muerte eterna (Ro. 10:9-10, 5:1).

Me encanta el último alcance del evangelio, es para todos, no importa la condición de las personas, a todas las ama Dios, por todos murió Jesús, y todos lo deben saber, pero alguien se lo tiene que decir. Este alcance universal del evangelio es por la muerte de Cristo y solo por él, y por nadie más, el hombre puede ser librado de la muerte eterna, solo por Jesucristo. Todos deben saber esto y nosotros los cristianos estamos obligados a decírselos como un estilo de vida.

Concluyo en esta primera parte diciendo que el origen del evangelio esta en Dios, que el centro del evangelio es Cristo y el principal motivo por el que es ofrecido el evangelio a toda persona es el amor de Dios. Por consiguiente, los que ya somos hijos de Dios por haber creído en Cristo como nuestro salvador, tenemos no solo el privilegio de ser sus instrumentos de redención sino la responsabilidad profunda de dar a conocer esta noticia de que Dios se ha puesto al alcance de toda criatura a través de Jesucristo, él único que puede salvar.

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Es tiempo de decir la verdad

Dr. Luis Gómez Chávez

El famoso escritor John MacArthur dijo: “Nunca suavice el evangelio. Si la verdad ofende, deje que ofenda. La gente ha estado viviendo toda su vida ofendiendo a Dios; deje que se ofendan por un momento”. Predicar el evangelio con fidelidad es decir toda la verdad que algunas veces ofenderá. Presentar un evangelio a medias, que Jesús murió y fue sepultado, sin hablar de su resurrección es no decir la verdad. Decir que es necesario creer en Jesús, pero también en María es presentar diferente evangelio. Decir que María que puede interceder ante el Padre es anular la obra de Jesús, el único perdona pecados, sana enfermos y da vida eterna.

El gran error de las iglesias de este tiempo es que no decimos lo que Dios quiere que digamos y si lo decimos no es como se debe decir. Hacemos concesiones, favoritismos, damos indulgencias, colamos el mosquito y dejamos pasar el camello con tal de que los hermanos no dejen la iglesia por lo cual no decimos la verdad del evangelio por temor a ofenderles. Cuando no decimos la verdad a quien no está viviendo conforme la verdad, estamos ofendiendo a Dios por no decir la verdad.

Por nuestro pecado, rebeldía, y desobediencia Jesús fue crucificado. Ya pasaron casi 2000 años desde que Jesús dio su vida por nosotros. Sin embargo, más de 5.5 mil millones mantienen el mismo comportamiento y actitud de rebeldía, pecado, y desobediencia. La religiosidad es la mejor estrategia que Satanás ha encontrado, porque más de 1.5 mil millones son católicos en todo el mundo quienes por su alienación les han hecho creer que están en la verdad, más a la luz de la Biblia, están engañados, porque no se les está predicando el evangelio que salva a través de Jesucristo (Hch. 4:12), y lo poco que se les predica es un sincretismo adormecedor. Más de 1.5 mil millones son musulmanes, quienes con una teología tergiversada y sincretista, están engañando a muchos cada día, pero no creen en Jesús como Salvador, tampoco se apegan a la Biblia como máxima autoridad.

Las personas de hoy no les gusta que se les diga que son desobedientes, rebeldes, pecadores e incrédulos empedernidos porque se ofenden. Hay personas se enojan porque predicamos un evangelio que está en contra de los matrimonios del mismo sexo, porque la Biblia dice que es pecado, rebeldía y desobediencia. Gritos de protesta dan las personas cuando se les dice que el aborto es pecado, que la borrachera es pecado, que las drogas es pecado, que las mentiras es pecado, que la irresponsabilidad es pecado, que la infidelidad es pecado, que el pecado mata, y desagrada a Dios. Hasta cristianos se ofenden cuando se les dice que están en pecado, sin pensar en lo ofendido que esta Dios por su pecado. Las iglesias liberales y modernas están apartándose de la verdad al tolerar mucho pecado, dejan pasar modas religiosas, infiltración del mundo. En vez de enseñar a que vivan de acuerdo a la Palabra, cada día se están acomodando más al mundo, a la cultura, a las ideas u opiniones del pueblo.

Es tiempo de volvernos a Dios, a su Palabra, al Espíritu Santo, al amor de Dios, y a la misión de Jesús. Jesús murió porque quería obedecer y hacer la voluntad del Padre. Jesús murio por amor a los pecadores. Jesús resucitó para confirmar que puede dar una salvación que es eterna. Dijo la verdad, enseñó la verdad, vivió la verdad aunque muchos se ofendieron cuando se las dijo, más él siempre supo que esto agradó a Dios. Predique la verdad del evangelio aunque otros se enojen, pues Dios lo apoyará. El evangelio es que Jesús murió por los pecadores, y resucitó para garantizar la vida eterna. ¿Quiéres tener vida eterna? Cree en Jesús como el único Salvador y luego apégate a vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, a la guia del Espíritu Santo, al poder del amor de Dios y a la misión de Jesús.

Si eres verdadero hijo de Dios, vive la verdad, obedece la verdad, enseña la verdad, y defiende la verdad del evangelio según la Biblia aunque muchos no esten de acuerdo contigo, otros se ofendan, otros se aparten de ti, o es más, aunque te toque morir.

Sin dolor y gozo no hay misión

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

El pensamiento acá no tiene ninguna relación con la filosofía de los epicúreos ni con la de los estoicos, ni mucho menos con el pensamiento monástico quienes creían que a mayor sufrimiento en el cuerpo mayor era el triunfo en el espíritu. Más bien estoy pensando en la experiencia que vivió Jesús nuestro Señor el día que fue recibido como rey al entrar cabalgando un burrito pero que a cambio de un gozo total y reconocimiento general fue crucificado como un criminal, pero coronado y exaltado como Rey. En un momento de la noche anterior, cuando fue arrestado, Jesús dijo al Padre que si no había otra manera de llegar a ser Rey, sin tener que morir en la cruz, pero de inmediato reconoce que la voluntad de Dios no se cuestiona, solo se obedece. El plan eterno es que el Hijo de Dios sufra el dolor de la cruz como único y perfecto camino para alcanzar el triunfo, la victoria y la exaltación.

Es la paradoja más profunda y poderosa que ha existido en la historia, donde Dios mismo deja su trono para venir a vivir entre los humanos. Decisión que implicó vivir como siervo, amar a los podres, atender a los niños, aceptar a las mujeres rechazadas, convencer a los ricos inalcanzables, ayudar a los enfermos aislados, y salvar a los pecadores condenados exponiéndose a toda clase de sufrimiento y dolor. Es la obra más perfecta, santa y grande que se ha visto en toda la historia de la humanidad y que ningún humano podrá superarla por siempre. Es un despojamiento total donde ofrece todo sin esperar nada a cambio, y todo por amor.

La fórmula es perfecta, sin dolor no hay gozo, y sin ambas experiencias no hay triunfo, y sin Jesús en la cruz quien sufrió todo dolor en medio del gozo por lo que hacía, la misión es incompleta, no hay misión que hacer. Es que la esencia de las misiones es la misión de Jesús que consiste en dar a conocer a Dios como el único que puede perdonar los pecados del hombre, dar salvación eterna, y una vida de bienestar integral, santidad, salud, y paz a través de Jesucristo. Hacer oír este mensaje en todos los rincones de la tierra, es la misión de la Iglesia. No es convertir al mundo, sino dar a conocer el mensaje que puede transformar a cada persona del mundo por medio del Espíritu Santo.

Cumplir la misión, en todos lados, requiere sufrir, porque solo después del sufrimiento por anunciar el evangelio viene el gozo. El himnologo lo explicó así: “Los que con lagrimas sembraron, con regocijo cegaran”. Pablo lo describió así, “Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nueva” (Ro. 10:15). Sin embargo, esa experiencia de gozo siempre está acompañada de incredulidad, rechazo, y oposición, que produce dolor y sufrimiento. Y esto es lo que vivió, sintió, y experimentó Jesús al entrar a Jerusalén (Lc. 19:37-44). Jesús, para cumplir la misión, obedeció hasta la cruz, y una vez bebió la copa del dolor y del sufrimiento, Dios lo coronó como Rey. Desde entonces, la victoria es nuestra, y esta es la razón de la misión de la Iglesia. Las misiones se cumplen en contexto de oposición, sufrimiento, incredulidad y dolor, pero esto es lo que da gozo.

Obediencia a medias es desobediencia

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Cuando se hace un examen de selección múltiple se debe cuidar que todas las alternativas contienen medias verdades excepto una que es 100% verdad y eso confunde. Sin embargo, aun cuando las alternativas para seleccionar sean 99.9% verdad y solo el 0.09% es falso, la alternativa es 100% falso. De igual manera, la obediencia que pide Dios de sus hijos no permite obediencia a medias, porque esta sigue siendo desobediencia. Quiere decir que todo aquel que canta a la fuerza, asiste al templo por religiosidad, el que ofrenda de mala gana, el que hace el ministerio solo por obligación, es más, hace lo que se le ha encomendado sin amor, este no es aceptado por Dios, no tiene valor, no agrada a Dios. Hacer un ministerio por rutina, a la fuerza, de mala gana, por intereses, para sobresalir, para lucirse, o a medias, es total desobediencia y obedecer a medias es pecado, y el pecado desagrada a Dios.

En la vida hay diferentes formas de desobedecer que en algunas ocasiones no las vemos como desobediencia. Por ejemplo, Obediencia a media es desobediencia. Obediencia a la fuerza es desobediencia. Obediencia retrasada es desobediencia. Hacer las cosas no para agradar a Dios o complacer mis intereses, es desobediencia. Hacer las cosas con orgullo, enojo, odio, arrogancia, etc. , es desobediencia y hacer un trabajo incompleto cuando se nos ha ordenado hacerlo completo equivale a desobediencia, llegar tarde cuando se nos ha dicho que lleguemos temprano es desobediencia, etc.

Si esto es así, probablemente todos hemos sido desobedientes, o casi todos solemos ser desobedientes. Pero ¿qué pasa con los que son desobedientes? Solo tome en cuenta lo que sucede. Cuando el hijo tira el jugo al piso, la madre lo castiga. Cuando un conductor no respeta el color rojo del semáforo al no detenerse, el policía le pone un ticket por la infracción de tránsito, cuando la jovencita es descubierta copeando en sus exámenes en la clase de matemática, el maestro le llama la atención, puede perder el examen y/o hasta la materia. En fin, cuando no se hace lo que se debe hacer es desobedecer y la desobediencia en todos los tiempos y en todos los lugares es una acción que se disciplina.

Josué, fue un excelente líder y estratega militar. Él siguió el mismo estilo de liderazgo de su antecesor Moisés. Dios lo apoyó y lo respaldó como lo hizo con Moisés, así lo prometió y así lo cumplió. “Así como estuve con Moisés, así estaré contigo”. Dios le dijo a Josué tres cosas en el capítulo uno: conquista la tierra, lleva al pueblo a la tierra y distribuye la tierra entre las doce tribus de Israel. Josué solo debía, creer en Dios, creerle a Dios, esforzarse en hacer exactamente eso que Dios le había mandado hacer y regirse a las instrucciones de la Palabra de Dios. En resumen, lo único que Josué debía hacer era obedecer, eso sí, la obediencia debía ser total, porque obediencia a medias es desobediencia.

Lo que intento decir es que todo lo que se hace a medias, o aquello que le falta algo, en todos lados es incompleto. A Dios le desobedecemos cuando nos creemos competentes o libres para tomar decisiones sin consultarle a él antes. A Dios le desobedecemos cuando nos consideramos incompetentes para enfrentar a x enemigo olvidando las promesas de Dios. La autosuficiencia y la incompetencia son dos actitudes pecaminosas, es falta de fe en Dios, es desobedecer a Dios. Josué hizo el trabajo a medias, y aunque hizo un excelente trabajo, su debilidad fue tomar decisiones sin preguntar a Dios, es la debilidad de autosuficiencia o extremada confianza en sí mismo, puede ser hasta arrogancia.

Defiende lo que crees, un vacío por la incoherencia

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

El día de ayer, marzo 6, 2013, mi hermano Isau Chávez Gómez me envió un libro titulado: Globalitation Challenged: conviction, conflicto, community, el cual describe el reto de la globalización escrito L E O N A R D H A S T I N G S S C H O F F y publicado por la Universidad de Columbia en el 2006. Uno de los temas destacados en este libro es sobre el rol de las convicciones ante la influencia del posmodernismo. Esto me hizo pensar sobre la gran necesidad que hay en este tiempo de que el cristiano no solo conozca lo que cree sino que lo defienda con lealtad, seguridad y espontaneidad.

Digo esto porque el vacío de la incoherencia cristiana está haciendo de las suyas, pues cada vez se está haciendo tan grande el vacío (gap) que puede compararse con los cráteres volcánicos capaces de devorar grandes extensiones de terreno a su alrededor. Tome en cuenta que para defender lo que se cree no es necesario establecer un debate formal con pruebas escriturales. La apologética (defensa) a la que me refiero es la que todo cristiano enfrenta todos los días que no es solo de palabras sino de estilo de vida. Muchas veces somos capaces de defender lo que creemos pero de manera teórica, pues en la práctica estamos defraudando con nuestros hechos antagónicos todo nuestro cúmulo de conocimiento.

¿Defiendes lo que crees con palabras y hechos? Se exige coherencia. Significa defender con palabras y hechos lo que decimos que somos y creemos. Si somos discípulos de Cristo y no solo cristianos comunes, entonces viviremos como verdaderos discípulos de Jesús, y no solo lo diremos con nuestros labios sino que lo demostraremos con los hechos. Si decimos que tenemos una relación estrecha, sincera, fresca y transparente con Dios ya no debemos vivir y actuar como meros religiosos. ¿Ya se dio cuenta que estamos en deuda con Dios, con el evangelio, con el Espíritu y con la misión? Primero porque aun no hemos dejado de ser cristianos del montón. Segundo, porque aunque hagamos muchas cosas para Dios, nuestro corazón no está totalmente limpio, todo es puro sacrificio de labios por lo que Dios está cansado.

Me asusta la incoherencia cristiana entre lo que cree y lo que realmente es. Estoy seguro que esta es la razón por la cual aunque los evangélicos seamos muchos estadisticamente, no estamos logrando el impacto suficiente en la sociedad que vivimos como para que motivemos al cambio. La confusión en el incredulo es tan grande, que no saben a quién creer o para qué creer.

Así que, mí querido hermano y lector, ser un cristiano verdadero es ser un discípulo de Jesús dispuesto no solo a decir con su boca lo que cree sino a demostrar con su vida lo que cree. Defender lo que creemos es estar dispuesto a seguir y servir a Jesús hasta morir por obediencia, estar dispuesto a sufrir por Cristo y hacer todo lo que él ordena hacer con convicción, estar dispuesto a declarar que solo en Jesús hay salvación y defender esa fe con carácter y finalmente, estar dispuesto a obedecer a Jesús y vivir su Palabra como una prioridad es lo coherente. Pregunto, ¿está usted defendiendo lo que cree?

Este es el gran desafío del siglo xxi, y estoy seguro que el tiempo que viene demandara más que el cristiano defienda lo que cree como parte de su identidad como hijo de Dios. Somos responsables de defender lo que la Biblia dice, de defender lo que Dios nos ha enseñado en su Palabra, lo que el Espíritu ha hecho en nuestra vida. Pablo dijo, “porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios”. Pedro escribió que “debemos estar preparados para presentar defensa ante todo el que nos pida razón de nuestra fe”. Esto es lo justo, que con el carácter y convicción defendamos lo que somos y lo que creemos como muestra de nuestro sometimiento a Dios y de nuestra coherencia cristiana.

¿Qué es el respeto como valor?

Dr. Luis Gomez

Uno de los valores que hemos dejado de practicar y enseñar en pleno siglo XXI es el respeto. El respeto se demuestra con palabras, gestos, actitudes, ademanes y hechos. El respeto se expresa hacia personas, objetos, lugares y eventos. El respeto viene a ser como la expresión de reconocimiento y estimación que alguien tiene acerca de una persona, objeto, lugar o evento por el cual se comporta de una manera coherente. Por ejemplo, cuando una persona está en un templo sea este cristiano o no, cuando una persona está en una funeraria este alguien muerto o no, si esta frente al presidente de algún país sea el suyo o no, si esta en el momento en que se entona el himno nacional de un país sea el suyo o no, la actitud y el comportamiento debe ser de respeto, educado, y coherente al lugar, momento, o circunstancia.

El antónimo de respeto se ve cuando un hombre golpea, maltrata, abusa, insulta y menosprecia y le es infiel a su mujer. Cuando una mujer golpea, insulta, traiciona, grita y menosprecia a su esposo. Cuando un padre golpea, maltrata, insulta, levanta la voz, descuida, y no valora a sus hijos. Cuando los hijos gritan, desobedecen, engañan y/o golpean a sus padres. Cuando las autoridades abusan de su autoridad, hacen favoritismos, son injustos, golpean, gritan, insultan o no escuchan. Cuando las personas no obedecer las señales de tránsito, las indicaciones de las autoridades, cuando gritan, insultan y no obedecen. Cuando un empresario roba al empleado, cuando un empleado roba al patrón, o cuando ambos se confabulan para obtener una ganancia deshonesta.

¿Dónde está este valor del respeto, en las palabras, en la persona o en la actitud? La falta de respeto puede se ve en la violencia intrafamiliar, en los abusos laborales, en el maltrato psicológico y en el irrespeto eclesial cuando hay manipulación, engaño, aprovechamiento y/o hasta robo. El respeto es un derecho que toda persona tiene desde su mismo nacimiento hasta el momento que deja de existir pero también es una obligación que se ha de practicar todos los días hacia toda persona, lugar o evento, y principalmente hacia Dios.

Por todo lo anterior, el respeto es una actitud correcta de apreciación, valorización, estimación y de reconocimiento que se desarrolla en la medida que uno es obediente, y reconoce el derecho de los demás de ser respetados por el simple hecho de ser creaturas de Dios. Tal actitud correcta es alimentada y formada por la herencia familiar, la cultura de entorno, la formación bíblica y académica y por nuestra propia valorización de uno mismo y de las personas, se demuestra por las palabras, actitud, gestos, ademanes, y acciones. El respeto esta en las palabras, en la actitud y en las personas, pero sobre todo, el respeto es una virtud más que una actitud. Por lo tanto, el respeto es un valor familiar, cívico, educativo, moral y espiritual

Es posible que la perdida de este valor comience en la ignorancia del verdadero significado o en la negligencia al no enseñarlo. El hebreo traduce “honra” como “peso”. La persona a la que se honra se la considera de peso, de valor. En las Biblia, ese mismo término hebreo suele traducirse también “gloria”, lo cual da a entender además que a la persona que se honra se la tiene en gran estima (Gé. 45:13). El término griego para “honra” tiene la idea de estima, valor, preciosidad (Lc. 14:10). Las personas a las que honramos las consideramos muy preciadas, de gran valor. Así que, los términos honra y respeto están relacionados, y suelen usarse juntos. Cuando uno demuestra, el respeto que siente hacia alguien, lo honra. El respeto se refiere principalmente a cómo vemos a la persona, y la honra, a cómo lo tratamos.

El diccionario Wikipedia ofrece un significado simple, pero completo. El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. De manera que el respeto ha de verse como el reconocimiento de la otra persona como merecedora de un trato justo, coherente, correcto por ser una persona con derechos y responsabilidades, independientemente de su status social, posición laboral, o condición física. Todos debemos saber que si somos expuestos con otra persona, lo menos que debemos hacer es respetarla como ser humano y jamás menospreciarla, irrespetarla o tratarla mal simplemente por algún aspecto.

La demostración del respeto es más exigente en la medida de descubramos ciertos aspectos en las personas, cosas, lugares o eventos. De manera que no importa la edad, raza, nacionalidad, posición, condición, debemos respetar, honrar, valorar, considerar a los demás de una manera educada, justa, honesta y bien pensada. Pero también enseñar estos mismos valores, estas mismas actitudes, esta misma forma de pensar, sentir y actuar a todos los que están a nuestro cuidado, siendo nosotros los modelos de lo que enseñamos y de lo que deseamos ver en la próxima generación.

Enfoques olvidados de la misión, Parte I (continuación) Cuarto Paradigma del estilo de vida de la Iglesia.

Dr. Luis Gomez Gomez

Vocación de la Iglesia.

La palabra Iglesia tiene su origen en cuatro palabras, dos en el Antiguo Testamento y dos en el Nuevo. Por un lado está la palabra “edhad” que se refiere a una asamblea de ancianos y la congregación del pueblo de Israel. Luego está la palabra “qahal” que significa llanamente, llamar. Por el otro lado está la palabra “sunagogue” se refiere a la reunión de una asamblea, aunque en este caso, la palabra infiere también el lugar de reunión. Es una asamblea democráticamente convocada. Por último está la palabra “ekklesia” Ek- de, klesia en su forma nominal del verbo kalo-llamar que significa “llamada o sacada de”. Contempla la idea de un grupo de personas sacadas o llamadas de entre el resto de las personas para tener un nuevo estilo de vida. A raíz de estas cuatro palabras, hay algunos conceptos sobre lo que es la Iglesia. Semántica y popularmente se le llama iglesia al edificio, lo confirmamos al decir que la reunión será en la iglesia, cuando es la iglesia la que se reúne en el edificio. Una segunda apreciación es cuando se refieren a las autoridades jerárquicas, refiriéndose a la iglesia como una organización o estructura o empresa, cuando la iglesia es un organismo formado por diferentes miembros que tienen funciones especificas, y lo confirman al decir, ¿Quién manda en la iglesia?. Cuando en realidad, la Iglesia es la comunidad de creyentes seguidores de Cristo por haberle aceptado como Salvador.

Nuevamente, ¿Quiénes somos la ekklesia? ¿De dónde viene la ekklesia? ¿Para qué tiene Dios a la ekklesia en la tierra? ¿Hacia dónde va la ekklesia? En Hechos 19:32, 39,41 ekklesia significa una asamblea y equivale a synagogue (Mt. 4:23). En Efesios 5:25-27 ekklesia se refiere al conjunto de los creyentes redimidos por Cristo (Universal). En (Mt. 18:17) ekklesia se refiere a una congregación particular de los creyentes, y es el sentido más común.

De allí que, la Iglesia es el conglomerado (conjunto) de creyentes llamados para cumplir la voluntad de Dios (universal) y reunirse en un lugar geográfico definido (local) con el propósito de: adorar a Dios, instruirse en el conocimiento de Cristo por la Palabra (Hch.2:42), dar a conocer el evangelio a toda criatura (Hch.1:8), edificarse unos a otros como Cuerpo (Ef. 4:12-16) y servirse unos a otros en amor (Ga. 5:13,6:9). La iglesia local que logra la consolidación y edificación por la práctica de estos cinco elementos, esta lista para cumplir la misión en las tres dimensiones. En la vocación y estas preguntas no solo se describe la identidad de la Iglesia sino su responsabilidad sobre la tierra.

La manera de lograr la madurez espiritual es por la observancia y la práctica de los cinco elementos:

Adorar a Dios
Instruirse en el conocimiento de Cristo por la Palabra
Dar a conocer el evangelio a toda criatura
Edificarse unos a otros como Cuerpo
Servirse unos a otros en amor

Casanova agrega: “La vocación de la Iglesia exige llevar a cabo una misión hacia su interior. Esta es otra manera de describir el objetivo que persigue la misión”. Es una vocación o llamado divino, el cual hace capaz y responsable. El mismo escritor agrega otros elementos que describen lo sublime y delicado que es el llamado:

El llamamiento no solo se elabora desde la perspectiva de la acción soberana de Dios, sino de la acción responsable del hombre, lo cual es posible en virtud de la redención. En base a nuestra unión con Cristo, se nos exige romper con la antigua forma de vida que teníamos antes de ser rescatados por Cristo (1 Te. 4:7).

Al respecto, el Sr. James Lee Beal apoya la base de que el llamamiento implica adquirir obligación, cuando dice: “Me gusta lo que la Biblia dice acerca de nuestra vocación. Me gusta el que Dios llame y nos dé un sentido de misión”. Casanova llama a esta obligación, la tarea de edificar de tal manera que las personas que se convierten, puedan irse librando del poder del pecado para servir a Dios en cada área de la vida. Lo hermoso de todo es que cuando sabemos que Dios nos ha llamado y sabemos para que nos haya llamado, nos sentimos bajo la presión del que nos llamó y de la misión que nos encomendó.

De esta manera, podemos decir que siendo que somos un pueblo especial por llamamiento, nuestra responsabilidad u obligación es una necesidad ineludible. Toda iglesia local como parte de la Iglesia Universal, debe estar consciente de su llamamiento y de la obligación que exige romper con el estilo de vida esclavizada al pecado (Ef. 4:1-2,17; 1 Pe. 1:14, 2:1), despojado de lo malo, de la religiosidad, y desear o buscar denodadamente todo lo que nos lleva a parecernos a Jesús, a la madurez en Cristo (Ef. 4:13; He. 12:1-2). La primera responsabilidad de la iglesia local es ir tras la meta de la perfección en Cristo, la madurez espiritual (2 Ti. 3:17), que nos capacita para toda buena obra.

En fin, el llamamiento, concluye James Lee:

La vocación viene del latín vocatio que significa ´llamada, cita, mandato, invitación´. Dios nos invita o llama y nosotros respondemos a su iniciativa. Dios nos llama para sí y su obra y nos da a su pueblo con la habilidad de juntar y alimentar. Es llamada de Dios a un individuo o grupo para emprender las obligaciones y ejecutar los deberes de una tarea en particular. Es la llamada divina a colocarnos al servicio de otros, de acuerdo con el plan divino.

En 1973, el teólogo español, Francisco Lacueva escribió
que la Iglesia está en crisis , pues es un grupo minoritario el que está esforzándose por repensar y reformar la Iglesia de acuerdo con el Nuevo Testamento como infalible Palabra de Dios, mientras que el modernismo bíblico y el humanismo existencialista están adulterando el mensaje de Dios. Bill Bright escribió en 1996 que la sociedad está en decadencia moral que solo puede detenerse si tan solo el 2% de la iglesia se vuelve a Dios. Hace unos meses, Billy Graham escribió un comunicado donde dice que la iglesia está en grave problema por el posmodernismo y la mundanalizacion que se ha infiltrado.

Es por eso que la Iglesia debe recordar su identidad, quién es, quién es su jefe, quién la llamo y para qué la llamo y cuál es el manual de instrucciones. En resumen, la iglesia debe responder a la vocación divina, o llamado lo cual implica identidad y responsabilidad. La razón por la que la Iglesia debe recordar y mantener su identidad y responsabilidad original y bíblica es por que han surgido gran cantidad de grupos y movimientos denominados iglesias pero que no lo son porque no se someten a los lineamientos de la vocación, de la identidad y de la responsabilidad descritas en la Biblia.