Religión o Relación

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Casi un cuarto de millón de religiosos se congregó en la Plaza de San Pedro para despedir al Papa Benedicto XVI el 28 de Febrero del 2013. Entre ellas habían personas muy piadosas y devotos no de Dios, ni de Cristo pero si de la virgen María y del Papa Benedicto XVI. Cualquiera diría que toda esta gente representa el cambio de la sociedad y que por haber tenido la experiencia de estar cerca del representante de la Iglesia Católica, que ni es la verdadera, ni santa, ni la de Pedro, y ni mucho menos la de Cristo, al regresar a sus casas, a sus ciudades, a sus trabajos; serán los responsables del cambio. Sin embargo, no es cierto, a su regreso seguirán siendo las mismas personas, solo seguirán siendo religiosos, porque tal experiencia no pude cambiar sus vidas, sus corazones, solo Jesucristo.

¿Qué significa ser religioso? El diccionario dice que se aplica a la persona que practica y sigue los preceptos de una religión. ¿Qué es una religión? Según la etimología, la palabra «religión» se deriva del verbo latino religare. Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos “religados”, de donde el mismo término “religión” tiene su origen. En su ensayo Del imperio romano, José Ortega y Gasset escribe «Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. En fin, todo ser humano es religioso, pero no por ser religioso tiene relación santa, fresca y transparente con Dios. Todo aquel que cree en algo, se hace religioso, pero la verdadera religión es la que cambia vidas, porque está basada en una relación personal con Dios.

Es por ello que muchos cristianos han convertido la vida cristiana en una práctica religiosa y no en una relación personal. La Biblia dice que el cristiano verdadero no puede vivir ni agradar a Dios si no mantiene una vida de constante dependencia, relación y contacto con Jesucristo (Jn. 15). La vida cristiana, por tanto, es una fresca, sincera, transparente y diaria relación, comunión, amistad, compañerismo y comunicación con Dios. El vinculo que nos une con Dios es Jesucristo, su sangre, su amor, el Espíritu, su Palabra, esa relación de Padre a Hijo. La vida cristiana es una relación de amor, sinceridad, confianza, lealtad, y de cambios que comienzan en el hombre interior (sentimiento, pensamientos, corazón y alma, mente) y que se expresan en el hombre exterior (acciones y hechos).

Cuando nuestra relación personal es honesta, fresca, transparente y sincera con nuestro Único y verdadero Dios por medio de Jesucristo el único que da salvación es que disfrutamos de la experiencia de adorar, servir, exaltar, y ser hijos de Dios. Las personas piadosas solo son religiosas como Cornelio, pero aun no tenían una relación personal con Jesucristo. Los religiosos pueden influenciar, modelar, e impactar a los que les ven, pero no cambiar sus vidas para la eternidad, el cambio que causan es superficial y temporal. La relación con Dios es lo que produce cambios en las personas, y las personas que cambian por tener una íntima relación con Dios son aquellos que reconocen que hay un solo Creador, Salvador y Señor y que solo a él deben adorar y a nadie más, porque solo él y en él hay salvación, aparte de todo mérito humano. Dios está cansado de los religiosos, que traen sacrificios y ofrendas, mas sus en sus corazones no hay temor, respeto, reverencia y honestidad.

Muchos de los que asisten a las iglesias en este tiempo son solo religiosos ya que nunca crecen en su relación con Dios. La vida cristiana se desarrolla por medio de una relación fresca y transparente con Dios. Es una relación responsable.

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La vida cristiana no es una religión sino una relación personal con Dios

Dr. Luis Gomez Chavez

¿Qué se necesita para tener compañerismo, amistad, y buena relación con los demás? Tener algo en común.- relación de parentesco, laboral, o escolar. Tener un motivo común.- Pertenecer a un equipo, un proyecto, la familia, el amor, la iglesia, etc., y Tener elementos en común.- Estudios, gustos, trabajos, y conocerse desde mucho tiempo antes. Todos la pueden tener este tipo de relación, solo que no es completa o perfecta porque tiene sus limitantes.

Este es uno de los pasajes más doctrinales unido a Juan 1. Juan escribe 4 libros para afirmar la fe de los cristianos y para hacer una apologética cristológica. En tiempos de Juan se había algunos movimientos que negaban la deidad de Jesucristo, los gnósticos, estoicos y epicúreos procedentes de filosofías griegas e ideas paganas y trascendentales. Pero una de las cosas más importante que Juan deseaba enseñar en sus cartas universales de Juan es la comunión del hombre con Dios, que no es una religión sino una relación personal.
Definición de Comunión

Buscando el significado de la palabra comunión, encontré que en el idioma Ingles se usa la palabra fellowship mientras que en griego es koinonia. Ambas palabras son usadas para identificar salones donde se reúnen grupos de personas para tener tiempos de compañerismo, socialización, amistad, fraternidad, y comunión.

Quiere decir entonces que la comunión se refiere a la relación que existe entre dos o más personas; una relación de acuerdo, de amistad, compañerismo, sociedad, unidad, y armonía por medio de la cual pueden estar juntos, reunidos en un determinado lugar y allí compartir tiempo, comida, amistad, necesidades, alegrías, tristezas, problemas, oración, experiencias, etc.

Significa que la comunión no lo hace ni el lugar aunque sea denominado fellowship salón o koinonia salón, ni los eventos y ni las cosas que nos rodean aunque estas ayudan sino las personas que se reúnen en dichos lugares.

¿Qué se necesita para tener compañerismo, amistad, y buena relación con Dios?

Solo es posible por la encarnación de Jesucristo (1 Jn. 1:1-4)

Sin embargo, hay una amistad, una relación que supera a la amistad que todo ser humano puede tener. La comunión con Dios es una experiencia de amor, paz, tranquilidad, seguridad, libertad, satisfacción, contentamiento, y gozo porque es una relación personal que solo es posible por medio de Jesucristo, y a través de una vida de obediencia.

• Quien siendo Dios se manifestó al hombre pecador (v.1-2) (Fil. 2:5-9, Jn.1:1,14)

La frase: “Lo que era desde el principio” hace referencia a Jn. 1:1 donde se declara que Jesús es el Verbo de Dios que estaba con Dios y que era Dios. Luego agrega “Lo que fue visto”, acto de encarnación de Dios, al tomar forma de hombre (1 Ti. 3:16). Según enseña el AT que quien veía a Dios moría inmediatamente. Más Juan dice “Lo que hemos visto” y está haciendo referencia a Dios hecho carne en Jesús. A Jesús lo vio Juan y sus discípulos, es más, durante 3 años y medio lo acompañaron y lo vieron face to face.

Ellos oyeron y vieron a Dios ya no en visiones sino con sus propios ojos y no murieron. Esto destaca una vez más el progreso de la revelación de Dios. En solo estos dos versículos encontramos varias teologías, la encarnación, la deidad de Jesús, la unión hipostática de Jesús, la doctrina de la kenosis. En fin, enseña que Dios tomó forma humana en Jesús para lograr el propósito de restaurar la comunión perdida en el Edén cuando Adán y Eva pecaron contra Dios.

• Quien siendo Dios se encarno para dar vida eterna (v.3-4)

“Lo cual” “Lo que” se refiere a Jesús quien da vida eterna, y eso es lo que nosotros proclamamos, que solo en Jesús hay vida eterna. Este mensaje fue dado por Juan en el año 90 d.C. y eso “os” anunciamos a vosotros en el año 2013. La idea de “anunciar” es proclamar al estilo de un heraldo del Rey. Lo que se manifestó, se despojó (Fil. 2:5-7) de su realeza es lo que se convierte en el centro y núcleo de la proclama.

La proclama apostólica se ve en dos verbos, “Os testificamos y os anunciamos” la primera se basa en la autoridad propia de haber sido parte de los doce y la segunda en la autoridad investida o delegada por Jesús al enviarlos a predicar el evangelio al mundo (Mt. 28, Hch.1). Es una proclama acerca de Jesús quien murió en la Cruz para dar nos vida eterna.

• Quien se encarnó para facilitar la comunión con Dios (v.3-4)

 Quien acepta a Jesús en su corazón, la Biblia dice que tiene vida eterna (Jn. 3:16), comunión con el Padre (Ro. 5:1), comunión con el Hijo y comunión con los miembros de la congregación. El propósito de la proclamación no es la salvación del hombre sino la restauración de la comunión. El asunto es que después de que nuestros padres pecaron, perdieron la comunión y la única forma, el único medio para restaurar dicha relación santa es Cristo. Cuando estamos en comunión con Dios, experimentamos un gozo que nada nos lo puede quitar. El gozo es completo cuando estamos en buena relación con Dios, pero cuando estamos en pecado, hay culpa, tristeza, remordimiento y separación.

¿Ya recibió a Jesús como su Salvador personal? ¿Prefiere estar en enemistad con Dios?

El papa Benedicto XVI dio su último discurso ante la Curia del Vaticano, donde lamentó el “mal, el sufrimiento y la corrupción” que han desfigurado la creación de Dios. Más de 200,000 personas se reunieron en la Plaza del Vaticano, llamada Plaza de San Pedro, tuvieron compañerismo pero no una relación personal con Dios, sin Jesús no es posible.

Solo es visible por un comportamiento recto ( 1 Juan 1:5-10)

No basta con decir que somos cristianos y que asistimos todos los domingos a los cultos y que somos amigos de Dios, es necesario demostrarlo en nuestra vida a través de un comportamiento recto. Mantener la comunión con Dios es un trabajo, empeño y un esfuerzo que ha de cuidarse todos los días sin tomar ni un día de descanso o feriado. En la vida espiritual no hay paradas ni días feriados.

• Al reconocer que el pecado rompe la comunión con Dios (v.5-6) Saber

¿Qué es andar en luz? Efesios 4:1-2, 17, 5:1, 8,15 hablan del comportamiento que debemos los hijos de Dios. ¿Cómo demostrar al mundo que estamos en comunión con Dios? Todos deben escuchar y conocer este mensaje que anunciamos, “Dios es luz”, no es luz entre otras luces, él es luz por naturaleza y se refiere a que Dios es santo, pues donde hay luz no hay tiniebla y tiniebla es una figura que se refiere al pecado.

La luz puede ser limitada por la sobra, vientos, o al esconderla. Dios no puede ser
limitado pero si nosotros, el pecado la limita, distorsiona y empobrece. La comunión con Dios es visible cuando nuestro comportamiento es santo, recto y digno a la vocación o identidad como hijos de Dios.

¿Qué cosas distorsiona o rompe la comunión con Dios? El pecado (v.6). Aquí es
donde los gnósticos y epicúreos enseñaban que se podía mantener la comunión con Dios aun cuando se esté en pecado, pues creían que el cuerpo no es importante sino solo el alma. ¿Qué es lo único que puede quitar el pecado y restaurar la comunión? La sangre de Cristo. Tal enseñanza religiosa no produce cambios en la vida de las personas solo Jesucristo lo puede hacer.

Cuando tenemos un andar santo, la comunión no solo es con Dios sino con los demás (v.7). Recibimos limpieza por la sangre de Cristo porque confesamos nuestros pecados. Esta es la más clara demostración de que estamos bien con Dios cuando mantenemos buenas relaciones con los demás. Así que el andar en luz, sinceridad, rectitud, y santidad es lo que nos mantiene en comunión con Dios.

La misión de la Iglesia como parte de la filosofía de ministerio es desarrollar madurez, equipar a los santos, crecer integralmente y mantener la armonía. También la última parte de la visión de la iglesia es ser una iglesia con conocimiento bíblico e identidad cristiana medida por las relaciones fraternales.

• Al reconocer que todos somos pecadores (v.8) Sentir

Si decimos que no tenemos pecados, hacemos mentiroso a Dios. Hay gente osada que se atreve a hacer semejante afirmación. Eso nos hace mentirosos, pecadores y la mentira es suficiente para manchar la relación con Dios.

• Al admitir y confesar el pecado delante de Dios (v.9-10) Actuar

Esta es la actitud correcta del cristiano, reconocer que aunque es hijo de Dios, está expuesto al pecado y sabe que si ha pecado, primero debe admitirlo delante de Dios con la intención de recibir el perdón de Dios. Desde que nacemos traemos la naturaleza pecaminosa (Ro. 3:23), tendencia natural en hacer lo que desagrada a Dios, pero fiel es Dios que promete perdonarnos si tan solo lo confesamos (Je. 31:34).

“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado” (v.7b-9). La verdadera amistad, relación, compañerismo, comunión se da entre nosotros si estamos en buena comunión con Dios, si vivimos vidas santas. Asique ¿qué debemos hacer para estar bien con Dios y los demás y gozar de la paz, tranquilidad, satisfacción, gozo, alegría, libertad, y confianza?

– Evaluar la calidad de vida espiritual que llevamos
– Reconocer si hay algo que impida que la comunión o relación fluya libremente
– Pedir perdón a Dios por los pecados, y pedir perdón a quien ha ofendido.
– Por fe, recibir el perdón, y con libertad expresarse en paz, gozo, comunión con todos.

Los más de 200,000 en la Plaza de San Pedro solo son religiosos porque no hay cambios en su comportamiento, son devotos, pero si no creen en Jesus, terminaran en el mismo lugar donde ira cualquier persona que no es católico, la condenación eterna. Y cuando uno de estos 200,000 crea en Jesús dejara de ser parte de esta religión porque comenzara una relación personal con Jesús, el único que cambia las vidas además de darles vida eterna.

Solo se conserva por la obra presente de Jesús (2:1-6)

• Quien es nuestro abogado en el cielo (2:1)

Juan ha explicado que aunque somos hijos de Dios, todos estamos expuestos a pecar y la consecuencia del pecado es la pérdida de la comunión, la paz y el gozo del Señor. Juan dice: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis, pero si alguno cometiere pecado, abogado o defensor tenemos para con el Padre en el cielo, a Jesucristo el justo”. ¿No es lindo este texto, pero puede ser interpretado inadecuada o maliciosamente. Hay dos realidades: 1) Todos podemos pecar,2) Todos los pecados nos los pueden ser perdonados por medio de Cristo. “Alguien dijo que un pecado secreto en la tierra es un escándalo en los cielos” (Sal. 90:8). O como dijo Charles Zwindoll, “El pecado más oculto en la tierra es el más conocido en los cielos”. ¿Quién puede esconder tanto tiempo un pecado como para que Dios no lo vea?

• Quien es nuestra propiciación (2:2)

Cristo es nuestra ofrenda, que según Hebreos se ofreció una sola vez para siempre y su ofrenda es suficiente para perdonar los pecados de todo el mundo. “Para que no estéis pecando”, Cristo se ofreció como ofrenda en nuestro lugar para hacer posible nuestra comunión, nuestro gozo, nuestra paz y nuestra vida eterna. Su ofrenda es lo único que satisface las demandas que Dios exige para perdonar al hombre de la muerte eterna (Ro. 3:25).

La comunión entre nosotros con Dios y los cristianos no es por religión sino por una relación de honestidad, entrega, sinceridad, y amistad basados en el elemento común (vinculo) que nos une, el amor de Cristo, y el hecho de pertenecer al mismo Cuerpo de Cristo (1 Co. 12:13, Ef. 4:2). La religión no salva ni cambia, solo Jesucristo que desea tener una relación estrecha, de amor, amistad, santidad, perdón, con cada uno de los hombres y las mujeres.

Sería insólito que alguien después de estas reflexiones continúe con los mismos pecados. No importa el tamaño del pecado, y el color, este siempre destruye la amistad, relación y comunión con Dios. Sin embargo, Cristo es quien murió por nuestros pecados, para que cada uno de nosotros podamos restaurar la relación con el Padre y hoy aboga por nosotros.

Estar en comunión con Dios es experimentar la gloria de Dios, la gracia de Dios, la misericordia de Dios, y la paz de Dios en la tierra por medio de creer en Jesús y vivir sometido a su Palabra. Pongámonos a cuentas con Dios confesando aquello que nos separa de Dios, Prov. 28:13. Rompa con la cadena que le esta amargando o destruyendo en su interior, y Dios se encargara de pasar su mano suave que curará las heridas.

Dios, la familia y las redes sociales

Dr. Luis Gomez Chavez

La comunicación en todos los ámbitos de la vida es necesaria, importante, beneficiosa e indispensable. Desde que nacemos, tanto los padres como los hijos anhelan desesperadamente hablar y oír hablar. Los grandes triunfos y los grandes fracasos tienen un gran porcentaje de base en la falta o mala comunicación. ¿Cuál fue el problema de los pueblos de la antigüedad en Génesis donde se da la confusión de lenguas? La no comprensión del mensaje que se comunicaba. Los grandes estadistas y expertos en el tema de la familia dicen que un 50% de los fracasos familiares es por falta de comunicación. Y lo tremendo es que de este problema no se escapa la iglesia, pues todas las familias cristianas están expuestas al mismo síndrome. Es más, el problema es de vida o muerte ya que el hombre no entiende el mensaje que Dios le está comunicando todos los días. ¿Por qué no hay buena comunicación entre el hombre y Dios?

1. El hombre no quiere oír, entender, ni creer el mensaje que Dios le da. He. 1:1-2.

1.1. Dios ha hablado “muchas veces” y “de muchas maneras por los profetas”.

En la antigüedad Dios utilizo una gran cantidad de medios para comunicarse con el hombre, para comunicar su mensaje, para que el hombre oyera, entendiera y recibiera el mensaje. Lo hizo de manera personal, por medio de sueños, patriarcas, milagros, ángeles, profetas, jueces, sacerdotes y reyes. Lo hizo de manera natural y general por toda la creación (Salmo 19). El mensaje siempre fue el mismo, Dios quería tener comunicación clara, fresca y transparente con su creación, con la humanidad, basado en una relación santa. Dios sabedor de la condición espiritual del hombre, separados de Dios, en enemistad, el quiere restaurar esa comunicación, amistad, por eso ha hablado de diferentes maneras. El deseo de Dios es que el hombre oiga, entienda y acepte ese mensaje por fe, y aprenda a vivir en obediencia y santidad.

1.2. Dios habla hoy “por medio de Jesucristo” “por medio de la Biblia”.

El escritor de Hebreos dice, que hoy, Dios habla por medio de Jesucristo y su Palabra. El más grande comunicador del mensaje de Dios es Jesucristo. Es Jesús quien vino a explicar con lujo de detalles, con mucha profundidad y con toda la creatividad, que Dios quiere tener amistad, comunicación y comunión con el hombre. El mensaje es muy claro, sencillo pero determinante.

a. Dios quiere darse a conocer al hombre. *2 Pe. 2:9
b. Jesucristo vino para dar a conocer a Dios al hombre.

Jesús dice en Jn.17, “Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me distes que hiciera” (v.4). ¿Qué hizo Jesús para glorificar al Padre? Los v.6, 8 dan la respuesta. Jesús vino al mundo a revelar, dar a conocer a Dios y cuando los hombres recibieron la revelación dada por Cristo y correspondieron a esta revelación (la creyeron y la recibieron), honraron, adoraron y obedecieron a aquel que fue revelado, glorificaron a Dios. Estos que recibieron la revelación, fueron llamados a manifestar la gloria de Dios al mundo, tal como Jesucristo glorificó al Padre. Así que, Dios es glorificado cuando cada creyente da a conocer a Dios al mundo.

¿Cuál es otra manera de dar a conocer a Dios? Cristo viviendo nosotros (Ga. 2:20). Él vino a glorificar al Padre con su persona, pero una vez terminada la obra que Dios le encargo, hoy quiere seguir glorificando viviendo en cada cristiano. Una vez, cada cristiano hace lo que Jesús hacia mientras vivió en la tierra, Jesús mismo se está reproduciendo en nosotros.

Así que, glorificamos al Padre dándolo a conocer a quienes no lo conocen. Pero también glorificamos a Dios cuando damos a conocer la semejanza de Jesús. Nuestros ojos y cuerpos pecaminosos no pueden mirar al Cristo que es revelado por medio de Su Palabra. Cuando somos transformados, cambiados Cristo glorifica a Dios a través de nosotros.

c. La Biblia da testimonio que Jesucristo es el camino para conocer a Dios.Juan 14:6-14,20-23,26, 10:27-10,

Ilustración: John Piper respondió y explico la diferencia entre el Dios de nosotros los cristianos con el dios Ala de los musulmanes. Ellos dicen que es el mismo. Piper dice que si fuera el mismo, ellos debían creer en Jesús como Salvador y Dios porque Jesús dice, “Mi Padre y YO unos somos” “Creed que yo estoy en el Padre y el Padre está en mi”. Revista Latino.

2. La familia fue creada para comunicar este mensaje de Dios.

2.1. Significado de la comunicación

La comunicación es el arte de transmitir un mensaje de tal manera que pueda ser bien entendido por los demás. Se produce cuando ha transmitido un mensaje una persona a otra y ambos comprenden el significado del mensaje de manera similar. La comunicación es al mismo tiempo un arte y una ciencia. Ciencia como una materia que se debe estudiar por su profundidad y técnicas. Y arte porque requiere la misma atención práctica persistente y cuidado de las técnicas como lo hace un pintor al pintar.

La comunicación, por tanto, se realiza entre dos personas o más a través de palabras, hechos, gestos, ademanes, y la actitud. Sin embargo, la eficacia de la comunicación tanto en la familia como en todo lugar depende de: la claridad del mensaje, la forma como se transmite y el propósito por el cual se da. Así que, la comunicación es un arte de doble vía: el que habla y el que escucha. Los participantes en la comunicación son denominados como: emisor (quien habla), receptor (quien escucha) y el mensaje (lo que se dice). Pero también hay un cuarto elemento, las interferencias.

2.2. La familia es el medio de Dios para seguir comunicando su mensaje.

a. A Abrahán Dios le dijo que por medio de su familia y descendencia serian benditas todas las familias de la tierra al recibir a Cristo como su Salvador personal (Ge. 12:1-3).

b. La familia es la primera institución creada por Dios, la más pequeña estructura de la cual depende la estabilidad de la sociedad, y de todo un país.

Dios dijo a Adán y Eva: “Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra” (Gé. 1:28) y a Noé después del diluvio: “Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” (Gé. 9:1) con referencia a la procreación. El segundo propósito creativo del matrimonio es la procreación (Gé. 3:20; 12:1-3). Por lo tanto, la segunda institución establecida por Dios, que surge del matrimonio para lograr el plan divino es la familia. Es por ello que, la familia es la unidad básica de la sociedad, que no es una institución estática, sino una institución dinámica, donde los miembros están cambiando y creciendo continuamente.

La familia como segunda institución creada por Dios debe cumplir algunos requisitos. Primero, debe seguir las directrices y principios de su Creador. “Dios nos ha hecho y es él quien creó la familia. Él sabe cómo hacerla funcionar mejor. Por lo tanto, debemos someternos a las instrucciones de la ´fábrica eterna´”.

Segundo, debe mantener estrecha relación con Dios. “El fuego sagrado del amor familiar, encendido en el altar del amor divino, será llevado a lo largo y a lo ancho del mundo a la vida de los hombres, y encenderá en todo lugar la luz y el calor del hogar”. Mace agrega que el núcleo de una familia normal es la relación matrimonial de los padres.

La calidad de esa relación afecta más decisivamente que ningún otro factor, “ya que no se puede edificar un buen hogar sobre una mala base ni se puede modelar una familia armoniosa con un matrimonio deshecho por los conflictos.” Las palabras del salmista David respaldan este argumento cuando inspirado por el dueño de la familia escribió: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia” (Sal 127:1). El Salmo 128 profundiza la idea: Bienaventurado el varón que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como la vida que lleva fruto a los lados de tu casa. Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová.

Un último requisito, mantenerse bien organizada. Esto implica: establecer, comunicar y delegar un claro orden de prioridades por medio de responsabilidades, derechos, obligaciones y privilegios de cada miembro. Cada miembro está al tanto de las reglas internas y externas y de las funciones para lograr las metas comunes del hogar. “La familia así como una ciudad o un país, ha de estar organizada con eficiencia si es que su vida ha de marchar dulce y suavemente”.

El descuidar la relación con Dios, la relación familiar, y las funciones de cada miembro tocante a la voluntad de Dios, responsabilidades y demandas de esta vida tiene a muchas familias en el más funesto fracaso. De manera que, algunos expertos sobre la familia le pronostican un deterioro fatal de la sociedad a causa del fracaso familiar y que ya no puede aguantar las presiones de este tiempo.

El reto, por ende es, toda familia debe ser restaurada para Dios. No importa la situación o la relación en que esté, debe ser vuelta a su posición original, vivir para la gloria de Dios. El deseo de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis es levantar familias santas que con ética correcta fortalezcan la proclama del señorío de Dios, que es el plan divino para la humanidad. Este es el gran reto de la iglesia: reunir, formar y forjar familias saludables para que puedan glorificar y exaltar a Dios. Este es el mensaje que debe comunicar la familia….

Aplicación: ¿Es esto lo que estamos haciendo como familias? Hoy más que nunca, debemos hacerlo, cada familia debe hacerlo, no espere que la iglesia lo haga por usted, pues el tiempo en que vivimos es tan difícil, innovador y postmoderno, que cada padre debe cumplir su función, y cada hijo debe seguir las reglas del hogar y de su edad e identidad cristiana.

3. Las redes sociales deben ser aprovechadas con este objetivo.

2 Timoteo 4:3-5… Leerlo “Redes sociales es lo moderno, lo nuevo, la moda”.

3.1. El valor de las redes sociales:

Cuando hablo de redes sociales me estoy refiriendo a uno de los medios de comunicación más modernos y más usados en la actualidad. Entre todos los medios sociales quiero mencionar los que sobresalen: el twiter, fasebook, gmail, yahoo, myspace, etc. La pregunta que da inicio a la discusión, ¿es bueno que los niños, adolescentes y jóvenes usen con libertad estas redes sociales? ¿Son más los beneficios que los efectos negativos por usar estas redes sociales? ¿Deberían los padres controlar a sus hijos usuarios, deberían las escuelas regular el uso de estos, deberían las leyes regular el uso de estos, deberían las iglesias prohibir o regular el uso de estos? ¿Ayudan al desarrollo integral de las personas el concederles libertad para que naveguen en el internet y relacionarse con amigos y desconocidos, y que sean expuestos a toda clase de información?

Existe una gran cantidad de redes sociales como resultado de la tecnología, el modernismo y el avance de la ciencia. No hay duda que los inventores en su inicio no contemplaron las dimensiones y alcance, ni midieron los efectos de estos. Es más, creo que los creadores de estas redes sociales no vieron las implicaciones de tenerla, solo se gobernaron por su idea original que podría ser dinero o fama. Con todo, hemos de reconocer que las redes sociales, tienen su valor positivo, pero tienen sus efectos negativos. No son los aspectos positivos lo que me ha movido a hacer un análisis de las redes sociales sino los efectos negativos.

a. Valor positivo de las redes sociales

“Las redes sociales podrían jugar un papel importante” cuando suceda el advenimiento, estimó Franklin Graham, que añadió: “Miren lo que pasa en Libia o en Egipto. Todos sacan sus teléfonos móviles, graban y envían sus imágenes a YouTube. Así todo el mundo puede ser testigo” de estos hechos. Juan Carlos Jiménez, en el 2008 sintetizo los beneficios del uso de las redes sociales en seis: actualidad, interconexión, comunicación, entretenimiento, protagonismo y control.

1) Nos actualiza. “Juan vive en otro lugar” “mi mama viajo” “Ya no son novios”
2) Nos orienta, si se tiene buenos orientadores. “Busca solución en Dios” “Visita nuestra iglesia”
3) Nos forma, “lee este tema” “mira este video” “reflexiona en este paisaje” ‘muchas versiones”
4) Nos conecta, con personas que nos importan de todas partes… sin costo alguno.
5) Nos subsidia, económicamente, enviando una tarjeta, peluche, un abrazo, fotos, sin costo.
6) Nos advierte del peligro… “No te vengas hoy” sustituye al telegrama, teléfono, no necesito aparatos portátiles, solo la memoria. Controla ciertas cosas, filtra a los ciber amigos…
7) Nos divierte, chistes, juegos, competencia, debates, discusiones, enlaces, fotos, videos, historias, experiencias, etc.

b. Valor negativo de las redes sociales

1) Se gasta demasiado tiempo, “el tiempo es oro y hasta los muertos lo lamentaran” La Biblia dice, “Aprovechando bien el tiempo porque los días son malos” (Ef. 5:16). Lo que ocurre en estos sitios web, que hace que la gente quede como hipnotizada y navegue mucho tiempo a través de sus páginas, no es algo nuevo. Ocurre desde que se inventó el correo electrónico como sistema (en 1971) y tomo más auge cuando surgió la “World Wide Web”, en 1992.

2) Encontramos malos consejeros o consejos. Nos quedamos embelesados y “pegados” en las “redes sociales” porque en ellas satisfacemos, de una u otra forma, y en una u otra medida, las siguientes necesidades básicas: Actualidad, Interconexión, Comunicación, Entretenimiento, Protagonismo y Control. A veces, curiosidad, ansiedad, problema de autoestima, insatisfacciones, sensaciones, emociones, etc.

3) Pérdida de privacidad personal al ser expuesto públicamente nuestra información.
4) Peligro de la piratería: venta clandestina de información, compra y venta de producto en mal estado, robado, o falsificado.
5) Hipnotización maligna que puede terminar en secuestros, robos, fraudes, engaños, y hasta muerte.
6) Amistades o relaciones fraudulentas, peligrosas, pecaminosas, pornografía, incitación a la violencia, malas conductas, etc.
7) Sustitución de valores y absolutos morales, éticos, espirituales y civiles. Noviazgos, matrimonios, amistades virtuales, maneras de pensar, actuar y vivir.

3.2. Sugerencias y consejos ante la demanda de Dios y las redes sociales.

a. No olvidar que somos representantes de Dios en la tierra y que nuestra responsabilidad es dar a conocer a Dios ante los demás. De manera que si hace uso de las redes sociales, hágalo para cumplir la tarea de Dios, darlo a conocer.

b. Cada vez que se conecte por el internet, facebook, twiter, yahoo, pyspace, Hi5, etc, recuerde que usted debe dominar estas redes y no las redes a usted. Significa que debe saber usar el tiempo, no olvidar el propósito, y tomar en cuenta que debe traerle beneficios positivos. Aproveche estos medios para honrar a Dios, edificarse espiritualmente y proclamar el evangelio.

c. Como hijo de Dios que es, no debe involucrarse en cosas que no agradan a Dios ni con personas que no comulgan la misma fe ni los mismos valores éticos. Por consiguiente, debe usar el internet y las redes sociales solo para asuntos de interacción, fortalecer la amistad con quienes ya es amigo, proclamar la fe en Cristo. No comparta sus datos personales, no de información privada, manténgase alerta para detectar todo asunto sospechoso, malicioso, y sepa decir no, o turn off, cuando algo presiente que es malo.

d. Papas, mantengan la mirada, el cuidado con sus hijos, máxime cuando estos menores de 18 años. Exprese su autoridad, actúe con sabiduría, con rigidez, y detenga toda acción maliciosa. Ponga reglas, supervise regularmente, llame la atención con autoridad, sabiduría y amor. Es mejor que se enojen porque no pueden navegar el barco con un timón que los controle que naveguen ellos solos en un barco sin dirección con el peligro de ir al naufragio. Enseñe a los hijos valores: respeto, temor a Dios, importancia de la rectitud, vida de santidad, y de hacer las cosas buenas (Fil. 4:8-9).

e. Aprovechemos la tecnología para cumplir la misión de Dios. Este es un buen recurso moderno para hacer evangelismo, dar consejería, hacer discipulado, crecer en la relación con Dios, fortalecer la amistad y la comunicación con los hermanos y familiares. El evangelio puede ser difundido, defendido y distribuido en todo el mundo por medio de las redes sociales sin costo alguno.

Ilustración: Obrerofiel,com ahora está llegando a más personas al mismo tiempo y las está educando más que los años anteriores y con menor personal.

Conclusión

Dios quiere darse a conocer a todas las personas del mundo. Lo hizo por medio de la creación, la Biblia, Jesucristo, la iglesia, y ahora por medio de la ciber comunicación. Jesucristo se propuso dar a conocer a Dios y el mensaje de amor, uso todos los recursos disponible de ese tiempo para comunicar el mensaje tan claro que todos lo entendieran, hoy lo hace por medio de la televisión, el internet y los celulares.

La familia es uno de los medios de comunicación de Dios que jamás pasan de moda, lo poco o lo mucho que se haga por transmitir el mensaje de Dios a su familia, siempre será más que no hacer nada. El gran desafío hoy es que tanto los padres como los hijos deben saber usar los medios tecnológicos para no ser sorprendidos por este mundo astuto. Deben comunicar el mensaje y vigilar que sus hijos lo hagan también.

Los hijos, sean mayores o menores, todos los que ya somos hijos de Dios, y representemos el evangelio de Jesús. Hablemos de él en cada vez que naveguemos por el internet, siempre que nos conectemos con algún conocido, y si no lo es, háblele del amor de Dios. Dios está salvando a muchos por medio del internet y las redes sociales. Estas no son malas, los malos son los que con mala intención las manipulan, las redes son solo redes sociales. Quien determina el uso que se les da somos los seres humanos, el cual puede ser bueno o malo. Cuando se está controlado por el Espíritu Santo, haremos el mejor uso, al grado que Dios será glorificado, la iglesia edificada y el evangelio proclamado.

Deja de ser cristiano, conviértete en un Discípulo

Dr. Luis Gomez Chavez

Jesús dijo, “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígueme”. Las iglesias están repletas de cristianos, y gracias a Dios por ello, pero tristemente solo son cristianos y lo que Dios quiere es que cada uno de los cristianos se convierta en discípulo de Jesús. Solo el que es discípulo de Jesús está dispuesto a compartir lo que cree, sigue las reglas de la vida cristiana y trabaja hasta dar su vida.

El propósito de este sermón según 2 Timoteo 2:1-6, es hacer una comparación entre un cristiano y un discípulo para concluir que un discípulo se mantiene creciendo en cuatro aspectos mientras que el cristiano común no manifiesta crecimiento. Meta: Si la esencia de la misión de Jesús es hacer discípulos, y la esencia del discipulado es parecerse a Cristo (Lc.6:40; Ro. 8:29), entonces, el llamado en esta mañana es a dejar de ser cristianos para convertirse en discípulos de Jesús.

El cristiano recibe la enseñanza pero el discípulo la obedece y la comparte (v.1-2).

*Los que ya creímos en Jesús somos cristianos por la gracia de Dios y recibimos toda la enseñanza que viene de la Biblia. El crecimiento espiritual no se da con solo oír y recibir la enseñanza, y es lo que el cristiano común hace por lo que no crece (He. 5:11-14). Esto puede ser comparado con las dos clases de terrenos donde cayó la semilla que el sembrador rego (Mt. 13:3-7). Estos solo oyeron la Palabra, la recibieron, les gusto en el momento, pero nada más. Cuando los cristianos solo oyen la Palabra, les gusta en el momento, la reciben en la mente, corren peligro de ser estériles espiritualmente hablando. Con los cristianos de esta clase, Satanás está tranquilo, no los molesta pero Dios no es glorificado (Jn. 15:8).

* El discípulo se esfuerza, (v.1) pues no solo oye y recibe la enseñanza sino que la obedece, la atesora y la guarda en el corazón y la comparte con los que la necesitan (v.2). Esta es la primera cualidad del discípulo al ser comparado con el cristiano común. El discípulo todo el tiempo esta obedeciendo (Pres. continuo) la orden de Jesús, y compartiendo con otros lo que ha recibido. Se esfuerza en seguir el modelo bíblico del discipulado y multiplicación que Dios dejo. Esta es una gran verdad. Muchos oyen la palabra, les gusta por un corto tiempo, pero rápidamente la olvidan, se apartan de esta por lo que no crecen, no hay cambios en sus vidas, al contrario, siguen siendo si no los mismos cristianos, más acomodados (He.5:11).

El cristiano conoce las reglas de la vida cristiana pero el discípulo las sigue (v.3-5).

La vida de un soldado y un atleta está conformada por una serie de reglas, normas, instrucciones que deben ser no solo conocidas, memorizadas sino obedecidas al pie de la letra. Preguntar: Me gustaría saber algunas de las normas de un soldado y de un atleta profesional.

Conocer las reglas de vida cristiana según la Biblia no es suficiente. Un buen porcentaje de los cristianos conocen cual es la manera de comportarse porque lo han escuchado, lo han leído y lo han aprendido de la Biblia. Saben las cosas que la Biblia prohíbe hacer, las cosas que por ser dudosas no se deben hacer, los mandamientos a obedecer, las cosas que se deben hacer. Todo cristiano sabe cómo vestirse, como hablar, como conducirse, que clase de amistades tener, los lugares que puede frecuentar. Todos sabemos que debemos orar, leer la Biblia, evangelizar, diezmar, ofrendar, asistir fielmente a la casa de Dios, tener buenas relaciones, ayudar al necesitado, amarnos los unos a los otros. La vida cristiana tiene sus propias reglas, sus legítimas normas de conducta, credos, valores, etc. Solo piense en lo difícil que era para los atletas de las olimpiadas a quienes se les exigía que juraran que habían entrenado diligentemente por lo menos 10 meses antes.

Lo más importante es seguir u obedecer las reglas al pie de la letra. Sin embargo, solo el que deja de ser un cristiano común acepta el reto de observar, seguir, y obedecer las reglas que Dios, la Biblia, Jesús y la misión establece para la vida cristiana. Al leer los vv. 3-5 descubra lo que un discípulo de Jesús comparado con un soldado y un atleta hace todos los días para no solo congraciarse con su jefe sino para seguir avanzando, creciendo, aprendiendo hasta alcanzar el objetivo de su carrera. ¿Qué hace? El problema no es el conocimiento sino la desobediencia. Quien no observaba con cuidado las reglas es descalificado de la competencia.

Hoy hay cristianos raquíticos, débiles, y anémicos espiritualmente porque no han seguido las disciplinas de un soldado cristiano, de un atleta de Jesucristo. Un cristiano que deja su comodísimo y comienza una dieta espiritual balanceada con vitamina Oración, Biblia, Evangelismo, Servicio, Obediencia, lo más seguro es aprobado y premiado con la victoria.

Hay personas que son viejos de ser cristianos pero siguen siendo infantiles, niños, más bien diría yo enanos, aun no han crecido espiritualmente (He. 6:1-2, 1 Co. 3:1-3). Aun hay divisiones, pleitos, calumnias, rebeldías, indiferencia, hipocresía, poco compromiso. El discípulo de Cristo por su disciplina, obediencia, perseverancia, dominio propio, entrega y compromiso es el que sigue las reglas de la vida sobre la tierra.

El cristiano trabaja para vivir pero el discípulo sirve hasta morir (v.6).

La figura ilustra la perspectiva del cristiano común (v.6a). Ningún agricultor siembra la semilla en un terreno no preparado. Esto nos enseña dos cosas: un trabajo previo, y trabajo presente combinado con fe. Por otro lado, ningún agricultor preparara el terreno, sembrara la semilla con la idea de no cosechar. Es por ello que el agricultor realiza un trabajo previo a la siembra y mientras el cultivo crece sigue trabajando con la esperanza, la fe, y la ilusión de tener fruto. Sin embargo, el fruto llega en el tiempo que debe llegar, y no hay manera de acelerar su llegada. Lo único que el agricultor trabaja solo para vivir y una vez se termina el fruto ya no tendrá que comer y morirá. No hay visión, prevención, preparación, solo hay conformismo, comodísimo, y poco esfuerzo.

El cristiano común, hace solo lo que le piden, no toma iniciativa, ni arriesga, trabaja lo necesario, poco se esfuerza, no está dispuesto a sufrir Cristo, y siembra para el presente y si trabaja más quiere algo a cambio. Su perspectiva conformista, materialista y terrenal. Hay personas que compran para cada día, no pueden hacer despensa para una semana y mucho menos para un mes. Esto es igual, el cristiano solo hace lo que tiene que hacer hoy, no hace nada para mañana, está tranquilo con lo alcanzado, y no sueña con más.

Esta figura describe la perspectiva del discípulo de Jesús (v.6b). El discípulo no es conformista, es esforzado, visionario, acomedido, diligente, no solo cumple la tarea del presente sino que hace tesoros en el cielo. La perspectiva natural del cristiano común es material o terrenal, la perspectiva del discípulo es espiritual o celestial, siembra hoy para cosechar mañana. Tal perspectiva requiere perseverancia, esfuerzo, fe, visión, disciplina, trabajo duro y determinación.

Un soldado diligente gana la aprobación de su superior, un atleta diligente consigue la victoria, y un trabajador diligente participa de sus frutos. El punto culminante de éxito en las tres ilustraciones es la disciplina. El discípulo de Jesús es disciplinado, obediente y diligente.

Eran miles los que seguían a Jesús, pero no todos eran cristianos porque no habían creído en él. Eran muchos los cristianos que oían las enseñanzas de Jesús pero solo los discípulos estaban dispuestos a obedecerlo hasta la muerte. Hoy no todos los cristianos que asisten a los templos están dispuestos a compartir lo que creen, a obedecer las reglas de la vida cristiana y a trabajar para hacer tesoros en el cielo. Dios busca no solo que creamos a Jesús como Salvador sino que lo sigamos como Señor.

Enfoques olvidados de la misión, Parte I

Dr. Luis Gomez Gomez
Cuarto Paradigma del estilo de vida de la Iglesia

Esta es la parte central de este cuarto paradigma del estilo de vida de una iglesia saludable, activa y efectiva, aunque no la más importante. Debido a que el resultado de la relectura de la misión nos ha develado el enorme vacío que forma la deuda de la Iglesia con relación a la misión que Jesús nos delego, es que debemos descubrir, atender, y superar dicho vacío.

Corresponde dialogar acerca de algunos enfoques de la misión que como Iglesia hemos descuidado, desatendido o literalmente olvidado. Estos enfoques son vacios ministeriales que no han tenido el balance entre lo urgente y lo importante. Recuerde que muchas veces la Iglesia se ha detenido en lo que tiene una perspectiva temporal y no en lo permanente. Lo urgente es lo cosmético, lo rápido, fácil, inmediato, lo que requiere poco esfuerzo, mientras que lo importante son las cosas que tienen un alto costo, mayor esfuerzo, sacrificio, requiere tiempo, visión, compromiso y entrega.

Fernando Díaz dice: “La Iglesia cumple su misión cuando es iglesia, de acuerdo a su identidad y con el modelo de Cristo”. Cumplir la misión bajo el pleno entendimiento de su propia identidad y definida a tener un estilo de vida modelada por Jesús, apegada a la Palabra, dirigida por el Espíritu, y saturada del amor de Dios, es lo que marca el equilibrio entre lo urgente y lo importante. Cuando se logra este equilibrio, donde la Iglesia cumple la misión tomando en cuenta estos cuatro paradigmas es que los enfoques olvidados dejan de ser el vacio que forma la deuda de la iglesia porque estará cumpliendo la tarea que Jesús le ha delegado.

Así que, el resto de este cuarto paradigma está dedicado al análisis de los enfoques que la Iglesia no ha atendido con seriedad por falta de un equilibro en la perspectiva ministerial. La iglesia debe cumplir la misión “hacia dentro”, con énfasis en la madurez espiritual de la iglesia local. Segundo, la iglesia debe cumplir la misión de circunferencia “a los lados” con énfasis en las relaciones interpersonales “unos con otros” entre los miembros de la iglesia. Por último, la misión de la iglesia es “hacia fuera” con énfasis en una proclama del evangelio dinámica y efectiva.

Comprobemos si este argumento de los enfoques olvidados de la misión está en concordancia con la misión que Jesús delegó a sus discípulos y a la Iglesia. ¿Qué dos partes importante encuentra usted en la Gran Comisión de Mateo 28:18-20? ¿Qué tres partes importantes encuentra usted en la visión de una iglesia apegada a Mateo 28:18-20? ¿Qué dos elementos forman la filosofía ministerial del apóstol Pablo? Primero, las dos partes de la Gran Comisión son evangelismo y discipulado. Una iglesia con una visión apegada a la misión de Jesús es la que busca ser activa y efectiva en evangelismo, fiel y responsable en discipulado, con conocimiento bíblico e identidad cristiana que resulta en un crecimiento integral. Finalmente, Pablo siempre se propuso evangelizar y discipular a los que creían en Cristo (Hch.14-20).

El anuncio del evangelio hacia dentro de la Iglesia.

Una vez más, Dios no está preocupado en que usted de fruto a como dé lugar sino en que sea fiel al mantener una relación estrecha de dependencia de Cristo y de esa manera natural dar fruto. No olvide la enseñanza central de Juan 15, que lo primero que debemos buscar no es dar fruto sino en tener una relación íntima con Dios en santidad, limpieza, obediencia, y amor. En otras palabras, Dios es agradado no por lo que haces sino por lo que eres, si eres un fiel cristiano, lo más seguro es que darás buen fruto. El principio se aplica a la iglesia, si esta es fiel a Dios en todo, lo más seguro es que tendrá fruto.

Ahora bien, piense en la siguiente pregunta, ¿si una iglesia con todo lo que hace no da fruto, entonces, cual será el problema? Con solo leer Efesios 4:13-16 es suficiente para afirmar que parte esencial de la misión de la Iglesia es buscar con tenacidad la madurez espiritual de cada hijo de Dios. Esta es la perspectiva discipularia, interna y eterna a la que Jesús y Pablo dieron muchísima atención. Así que, la razón por la que una Iglesia no experimenta fruto es porque no ha avanzado en su crecimiento espiritual, en su madurez espiritual y en su relación con Dios. Tal cosa no se da solo por lo que escucha del pastor, lo que hace en la iglesia, y lee en la Biblia. Lo más importante para que se una persona y una iglesia de fruto como resultado de su madurez espiritual o relación adulta con Cristo es por la decisión y compromiso que cada cristiano toma en cambiar todos los días para semejarse a Cristo.

Ha existido descuido en los niveles eclesiásticos, y personales al no dar importancia al crecimiento espiritual como una prioridad a seguir hasta crear fuertes y profundas convicciones espirituales. Algunas veces, la Iglesia está ocupada en actividades sociales, misioneras y/o evangelisticas, pero no está atendiendo el fruto que ya está dentro de la congregación, su crecimiento espiritual. El equilibro de los cuatro paradigmas del estilo de vida de la Iglesia es lo que permitirá atender las tres dimensiones de la misión de la iglesia de una manera responsable y puntual.

Ya lo he dicho en otras ocasiones. Antes de sacar la iglesia a las calles para dar a conocer a Dios como el único que perdona pecados, salva al hombre de la muerte y provee una vida de paz, justicia, santidad, salud y bienestar por medio de Cristo; debe prepararse primero. La Iglesia y cada miembro para hablar de Dios con autoridad e impacto deben tener buen testimonio, y profundas convicciones, pero sobre todo, intima relación con Cristo.

Una vez la Iglesia esté preparada espiritualmente, esta es capaz de cumplir la misión de Jesus dentro y fuera de sus fronteras. Casanova dice: “Ya vimos que nuestra confesión afirma que para lograr este objetivo, la iglesia debe tener un doble accionar, una hacia fuera (reunir) y otra hacia dentro (perfeccionar). Y hablar de la dimensión de la misión hacia dentro es pensar en personas, vidas, relación con Dios, de discipulado, formación espiritual, enseñanza de la Biblia, vida interna de la Iglesia. Esta perspectiva se desarrolla cuando entendemos el significado de la vocación y madurez espiritual de la Iglesia.

Cristiano o Discípulo

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

En tiempos de Jesús miles y miles lo seguían, pero no todos eran cristianos porque no habían creído en él. En tiempos de Jesús muchos cristianos lo oían cuando enseñaba pero solo los discípulos lo obedecían hasta morir. Hoy no todos los cristianos que asisten a los templos están dispuestos a compartir lo que creen, a obedecer las reglas de la vida cristiana según la Biblia y a trabajar para hacer tesoros en el cielo aunque esto signifique morir.

El enigma no está entre que es mejor entre ser un cristiano o ser un discípulo sino que es lo que Dios busca de nosotros para que se cumpla su voluntad. Un cristiano que vive apegado a las reglas que la Biblia establece para la vida cristiana deja de ser un cristiano común porque se convierte en un seguidor de Jesús ya que cada día anhela y se esfuerza por ser como Jesús. Solo imagínese por un momento lo que pasaría en el mundo entero si todos los que nos denominamos cristianos nos apegásemos a la Santa Biblia, nos dejásemos guiar por el Espíritu Santo, y estuviésemos saturados del amor de Dios y comprometidos con la misión de Jesús.

Definitivamente, necesitamos dejar de ser cristianos comunes para convertirnos en discípulos de Jesús. Solo así, tocaremos el corazón de las personas, influenciaremos positivamente las estructuras de la sociedad, modelaremos con libertad y autoridad frente a la generación que nos ve para ser transformada por el poder del Espíritu que mora en nosotros. La Palabra tendría poder al compartirla, el amor sería nuestro amigo inseparable que respaldaría nuestros sentimientos, pensamientos y acciones y habría coherencia.

Jesús dijo, “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígueme”. Las iglesias están repletas de cristianos, y gracias a Dios por ello, pero tristemente solo son cristianos y lo que Dios quiere es que cada uno de los cristianos nos convirtamos en discípulos de Jesús. Solo el que es discípulo de Jesús estará dispuesto a compartir lo que cree, a seguir las reglas de la vida cristiana según la Biblia y a trabajar hasta ya no tener fuerza ni aliento con tal que la voluntad de Dios se cumpla.

Si no somos discípulos de Jesús es porque aun no hemos entendido lo que Jesús encomendó a sus discípulos “Id y haced discípulos”, lo que Pablo encomendó a Timoteo, “Lo que has oído de mi, esto encarga a hombres fieles e idóneos para enseñar también a otros”. Lo que el Espíritu quiere hacer con nosotros es completar la misión de Jesús, hacer discípulos no simplemente cristianos. Esta es nuestra tarea, dejar de ser cristianos comunes para convertirnos en discípulos de Jesús y hacer a otros, discípulos de Jesús. El discípulo es disciplinado, diligente, trabajador, servicial, perseverante, determinado, firme y fiel.

Si usted como cristiano tiene estas cualidades, usted ha dejado de ser un cristiano común y se ha convertido en un discípulos de Jesús porque se esfuerza cada día en compartir lo que cree, en obedecer las reglas de la vida cristiana y vivir solo para servir aunque le cueste la vida.

Las bases del respeto

Dr. Luis Gomez

La Biblia, nuestra herencia, la cultura, y nuestra propia valorización de las personas es la base de una sociedad con valores. Esto tiene que ver con la educación que hemos recibido y con el apropiamiento de dicha instrucción. Un valor se enseña, se modela, se ofrece, pero finalmente es la persona la que decide si recibe, toma, encarna, practica y obedece dicho valor. Prov. 22:6 dice: “Instruye al niño en su camino y cuando este fuere grande no se aparte de él”. La responsabilidad de los padres, las escuelas, y las iglesias es instruir, orientar, enseñar y modelar los valores, pero son los hijos los que deciden apropiarlos, vivirlos, enseñarlos y modelarlos a la siguiente generación. También dice Ef. 6:1-4 “Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, honra a tu padre y a tu madre porque es el primer mandamiento con promesas, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”. Pero el v.4 dice: “Y vosotros padres no provoquéis a ira a vuestros hijos sino criadlos en disciplina y amonestación”

En fin, los valores son cultivados por medio de la instrucción de la Santa Palabra. Esto lo confirma 2 Ti. 1:5,3:15 “Que desde la niñez has sabido las sagradas escrituras” que la abuela Loida y su madre Nohemí enseñaron a su hijo y nieto Timoteo. Estas te harán sabio para la salvación y para la perfección. Quiere decir que los padres heredan los valores por medio de la Palabra, su vida, sus costumbres, sus hábitos, sus reglas, su cultura, y su herencia. Prov. 1:7, y Ecle. 12:13 aseguran que el mayor valor que todos debemos aprender, vivir y enseñar es el temor de Jehová porque es el todo del ser humano. Es muy importante reconocer que nuestros padres nos transmiten su propia herencia, cultura, e idiosincrasia, que algunas veces no es tan buena, pero tras veces sí. Muchos jóvenes son exactamente lo que vieron, oyeron y aprendieron estando en casa con sus padres. Si la herencia o el legado familiar estuvieron constituidos por valores tal como el respeto, la educación, la generosidad, la ética, dignidad, integridad, sinceridad, amistad, amabilidad, y justicia, eso mismo estaríamos viendo en sus hijos.

Nuestra valorización de la vida, de las personas, de la sociedad, del bien, de la educación, del respeto, determina la clase de personas que somos. Estos principios de valorar a los demás como seres humanos se enseñan y se modela en el hogar por excelencia. Dice Dt. 6:1-9 que se debe amar a Dios con todo el corazón, y ese amar descrito en la Biblia debe ser contado, leído y repetido a los hijos, nietos y bisnietos. Han de ser repetidos e insistidos, y modelados hasta convertirse en un valor. La repetición de algo produce un aprendizaje más duradero. De igual forma, si en la casa, si en la escuela, si en la iglesia nos proponemos a enseñar y modelar todo lo bueno, todo lo justo, todo lo que es digno de buen nombre, lo más seguro es que terminaremos viendo a una generación que piensa, siente y se comporta según las virtudes o valores aprendidos de los padres, de los cristianos, de los compañeros de estudio y de la sociedad (Fil. 4:8-9).

En fin, lo que forma la base de los valores es la Biblia, la herencia familiar, la cultura de la sociedad y nuestra valorización. Debemos tener mucho cuidado y dar a la Biblia la supremacía en la formación de los valores, y tomar los valores del legado familiar y la cultura ideológica que se ajusten el criterio bíblico y que no estén en contra de la propia identidad natural de las cosas. En otras palabras, lo que forma nuestros valores debe estar en un orden de prioridad en cuanto a la influencia. La cultura tiene menos influencia que la herencia familiar, pero ambos están subordinados a lo que la Biblia enseña, modela y exige. Todo esto es lo que nos ayuda a formar un sistema de valorización de las personas, cosas, lugares y eventos.