Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 15.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 3 Film Festivals

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Cuando las cosas no resultan ciertas

Día 355, Lectura de la Biblia en un año, 2 Pedro 1-3

Dr. Gomez Chavez

Mi abuelita me hizo una pregunta hace mas de 26 anos, Luisito, porque no ha venido Cristo, si a mí me dijo mi abuelita que la venida de Cristo esta cerca, y aun no ha venido. Yo le dije, abuelita, mi bisabuela tenía razón, hoy está más cerca que cuando creímos. Sin embargo, estas palabras fueron dichas hace más de 1900 años, y Cristo aun no ha venido. Esto pareciera que las cosas que la Biblia dice no han resultado ciertas. En la historia del cristianismo, han existido muchos hombres y mujeres que han dicho que Cristo viene en x fecha, y han terminado en ridículo. Es más, el año pasado, el fundador de una emisora en Los Ángeles California hizo toda una promoción de la venida del fin del mundo el 21 de Mayo, y termino siendo un gran mentiroso y estafador. Todo este año 2012, a nivel mundial se ha estado anunciando que el 21 de diciembre sería el fin del mundo. Sin embargo, el 21 de diciembre, cuando cierra el ciclo del calendario Maya, termino siendo un día mas que hizo Jehová.

La Biblia dice que nadie sabe ni la hora ni el día cuando Cristo regrese. El asunto es que el fin del mundo no llegara sin que antes Cristo venga a las nubes y lleve a su Iglesia con él a las nubes, y en la tierra comience el juicio de la gran tribulación que durara 7 años. Pero aun no es el fin, porque debe pasar muchas cosas. También la Biblia dice en repetidas veces, lo dijo Pablo en 2 Ti. 4:3-4, en 2 Te. 2-3, y ahora en 2 Pedro 2 que en los postreros días, en los cuales ya estamos, se levantaran falsos maestros, falsos profetas, falsos pastores, falsos evangelistas, falsos teólogos que engañaran a muchos. Si, estos dirán muchas cosas que parecerán ciertas, pero en realidad es el inicio de la apostasía, la manifestación de la iniquidad, pero aun no es el fin, aun Cristo no ha regresado, porque aun hay muchos que Dios desea salvar.

¿Es tardanza, es mentira, o que pasa con la promesa de la venida de Cristo, que la Biblia dice que está cerca? Muchos dicen que esta es tardanza, y eso ha llevado a muchos a tomar en broma la vida, y la necesidad de creer en Cristo o la necesidad de ser fiel a Cristo. Sin embargo, 2 Pedro 2 y 3 da muchas razones porque Cristo no ha venido aun. Primero por amor a los perdidos, Dios no quiere que ninguno se pierda, y por tanto aun hay muchos que habrán de creer en Jesús. Segundo, porque para Dios mil años es como un día, quiere decir que para Dios solo han pasado 2 días, lo que para nosotros son 2000 años, así que cual es la prisa. Por otro lado, Dios tiene un plan perfecto, y él es soberano, y Cristo regresara cuando el plan lo amerite, cuando él libre mete lo decida. Por último, porque Dios es paciente, pues a pesar de tanta, y exagerada maldad que hay en la humanidad, con todo Dios no ha castigado como lo hizo con los ángeles rebeldes, con Sodoma y Gomorra, sino que nos ha aguantado porque no quiere que ninguno perezca.

Por todo lo anterior, la actitud que hemos de tomar nosotros los cristianos es de alabanza y gratitud hacia nuestro Dios en vez de dudar o quejarnos. La actitud del no cristiano es de aprovechar el gran amor de Dios, porque según la condición del hombre, la muerte inmediata es lo que merece, mas Dios muestra su gran amor, su gran paciencia, y le espera para que se arrepienta. Así que, si sabe de alguna persona que aun no ha creído en Jesus, hágale saber del gran amor y la gran paciencia de Dios. Y Usted que ya es cristiano, alabe, bendiga y agradezca a Dios por su gran amor con el cual lo escogió, lo llamo, lo justifico, lo salvó y le ha prometido glorificarle en su Vendida.

No crea a ningún chirlatan, crea lo que dice la Palabra, pero más que creerla, obedézcala, y compártala. Quien conoce la Palabra de Dios no será engañado, quien ama a Dios y depende de él, no será engañado. A los falsos siempre, tarde o temprano no les salen las cosas, y quedan ridiculizados, con todo no se dan por vencidos, porque su tarea es obedecer al príncipe de la mentira, a Satanás, mas tarde inventaran otra cosa. Pero nosotros mantengamos creciendo en la gracia y el conocimiento de Dios, permanezcamos firmes (3:18).

El costo de la lealtad

Día 354, Lectura de la Biblia en un año, 1 Pedro 1-5

Dr. Gomez Chavez

La palabra que se usa en el AT para lealtad es “hesed” misma que puede traducirse como misericordia, fidelidad y amor. En este caso, tomaremos la traducción de lealtad para ser estudiada en relación a la conducta y el comportamiento del cristiano o de cualquier persona en particular, está estrechamente relacionado con fidelidad y amor. Después de leer los cinco capítulos de 1 Pedro, puedo darme cuenta que este Apóstol está enfocado en hacernos el llamado a tener un comportamiento digno de la vocación y la nueva posición en Cristo. Somos hijos de Dios, y como tal, nuestro comportamiento debe ser santo, justo, correcto, coherente a la posición. Lo único que para ser leales a la vocación y a la posición que tenemos en Cristo requiere estar dispuestos a pagar un costo muy elevado, muy superior al que simplemente quiere vivir solo por vivir.

La lealtad del cristiano, hijo de Dios, en primer lugar debe ser hacia Dios. Los capítulos uno y dos detalla en qué consiste el comportamiento que todo cristiano por ser hijo de Dios debe mantener todos los días, un comportamiento santo, apartado del pecado, consagrado o entregado o comprometido en pensar, sentir y hacer solo las cosas que agradan a Dios. El 1:13-16 ofrece la base para este tipo de comportamiento, y la obediencia es la máxima expresión de la lealtad. Como hijos de Dios que somos, debemos ser leales a todo lo que está escrito en la Palabra de Dios. Esto significa según el 2:1-10 tres acciones: desechar lo malo, desear lo bueno, y acercarse al Único bueno, a Jesús, viviendo en intima relación y comunión con él como dice Juan 15. ¿Cuántas cosas malas debemos dejar como muestra de nuestra lealtad a nuestra profesión y posición en Cristo? ¿Qué cosas debemos desear como hijos de Dios que somos? Creo que primero, el estar bien con Dios, el hacer las cosas que agradan a Dios, conocerlo en su Palabra y obedecer todo lo que él dice en su Palabra. Eso es acercarnos a él todo los días, en oración, en la lectura de la Palabra, en obedecerle, y en hacer todo lo que él nos manda hacer, vivir como Jesus vivió, ser como él.

La lealtad del cristiano, como hijo de Dios, en segundo lugar debe ser demostrado en las relaciones familiares, hacia la familia. El capítulo 3 está dedicado a la familia, y el deseo del apóstol es que desde el esposo y la esposa como los hijos vivamos en profunda lealtad. El esposo como fruto de que es fiel, honesto, sincero y transparente en su relación con Dios y en su comportamiento cristiano, mantiene un comportamiento y relaciones saludables, ejemplares y santas con su esposa. ¿Qué tan bien se tratan como esposos? ¿Cuánta paciencia se tienen? ¿Cuánto respeto hay entre ambos? ¿Continúan admirándose como cuando se unieron en matrimonio? ¿Disfruta su matrimonio como lo fue desde el primer día? Esposa, ¿es feliz y se siente totalmente realizada y valorada por su esposo o hay algo que le gustaría decir o reclamar siendo que su esposo tiene ministerios en la iglesia por lo cual no es honesto? Esposo, ¿su esposa lo hace sentir como el hombre más valioso de esta tierra, lo respeta, le da su lugar, y todo el tiempo lo hace sentir importante ante todos, o sencillamente lo ha descuidado? Cuando el matrimonio es leal a Dios, cumplirá con lealtad su función dentro del hogar, y sus hijos no tendrán que buscar amor, aprecio, comunicación, amistades, etc., en otros lados.

Por último, la lealtad del cristiano, como hijo de Dios, debe mostrarla con su comportamiento y conducta en el ministerio que realiza, lealtad hacia la iglesia. Los capítulos 4 y 5 los dedica el apóstol a los que estamos en ministerios, no importa cuál sea, todo ministerio es un ministerio para Dios y por lo cual merece el mismo nivel de lealtad, santidad hacia Dios, y buena relación familiar. Todos hemos sido bendecidos por lo menos con un don espiritual que Dios nos lo ha dado como recurso para cumplir el ministerio o la función dentro de la Iglesia o el Cuerpo de Cristo. Este debe desenvolverlo con lealtad, fidelidad, eficiencia y sinceridad. Sin embargo, al llegar al capítulo 5, este es dedicado exclusivamente para los encargados de dirigir una iglesia, en este caso, son los ancianos y pastores. Ningún anciano o pastor es apto y está aprobado por Dios para cumplir este ministerio o esta función si su comportamiento y su conducta no es santa, recta, leal, ejemplar, y si su matrimonio y familia no es ejemplo. En la iglesia los que estamos dirigiéndola somos el blanco, todos nos ven, todos pueden fallar menos nosotros, nosotros debemos orar más que ellos, debemos leer la Biblia más que ellos, debemos ser ejemplo en todo, debemos ser irreprensibles o de buen testimonio.

¿Es fácil ser leal a Dios, a la familia y al ministerio? Es por ello que Pedro dice, como Dios es santo, sed santos vosotros en toda vuestra manera de vivir. También nos dice, dejen todo lo pecaminoso que hay en vuestra vida, deseen y hagan todo lo que agrada a Dios y está de acuerdo a la vocación y la nueva posición en Cristo, hijos de Dios y vivan todos los días en intima dependencia de Cristo. Por último, si aceptas el llamado a un ministerio, recuerda, debes ser ejemplo de tu relación con Dios, de tu relación con la familia y de tu relación con la iglesia. Si en una de estas relaciones no estás bien, debes hacer algo para ser apto y estar aprobado por Dios. Es menester, ser leal en las tres relaciones, porque ese es el costo a pagar para agradar a Dios, ser ejemplo a la familia y poder ejercer un ministerio eficaz.

Cuidado con lo que dices

Día 352, Lectura de la Biblia en un año, Santiago 3-5

Dr. Gomez Chavez

En el estudio, “Cambia tu forma de pensar, sentir y actuar” que di a la Iglesia en el 2011 y que es parte de mi libro “Un nuevo estilo de vida” escrito en Julio del 2012, desarrollo una buena parte acerca del cuidado que debemos tener cuando hablamos o decimos algo. El mismo Santiago en el capítulo 3 nos hace la fina advertencia de tener cuidado con la lengua. El asunto es delicado porque las palabras jamás llegan solas, estas siempre están acompañadas de sentimientos y de pensamientos, y entonces, palabras dichas, se convierten en el hecho. El hecho de decir una palabra o escribirla tiene su propio contexto que guarda ideas, sentimientos, pensamientos, pero también tiene una intención o un propósito original del que la dice o escribe y una interpretación final, que puede ser coherente con el del emisor o muy diferente.

Cuando se habla con personas de diferentes culturas, el cuidado que se debe de tener es de saber usar las palabras, y cuando no se tiene cuidado, generalmente no tienen un mal sentimiento o pensamiento, sino que simplemente es una equivocación. Con todo, puede ser mal entendida. Por ende, cuando se está con personas de diferentes culturas, se debe escoger las palabras que tienen un significado universal. Cuando se dicen palabras con doble significado, nuevamente es muy peligroso, porque en algunos casos, los segundos significados son vulgares o inmorales y ofensivos. Lo ideal es no utilizar palabras que pueden ser interpretadas o entendidas en el significado más pésimo aun cuando la intención del emisor o del que habla no es el mismo. Por ejemplo, decirle pato a un centroamericano no es tan pesado como para una persona de Puerto Rico. Decir, le gusta el pisto a un salvadoreño no es nada ofensivo a diferencia de una persona de la parte norte de México.

Vuelvo al punto, cuando se habla, cuando decimos algo, sea en palabras audibles, frente a las personas, o por escrito, es de tener cuidado. Primero, las palabras que se dicen audiblemente, donde las personas las escuchan, muchas de las palabras se las lleva el viento con el tiempo, pero hay palabras que por muy duro que sople el viento, permanecen gravadas en la mente del que las recibió. Según la clase de palabra, el tono como las dijo, la manera en que las dijo y la intención por las cuales las dijo, hay personas que no las olvidan nunca y basado en esto formula un criterio de la otra persona y la clase de relación que tendrá con esta. Segundo, las palabras que no las dice sino que las escribe, estas por un lado están grabadas, pueden durar toda la vida, sirven de evidencia, y no pueden ser olvidadas. Detrás de las palabras, verbales o no verbales con facilidad se percibe un sentimiento lo cual reposa en la mente, y una vez las escribe o las dice, es un hecho, que hay algo en el corazón y esto es peligroso.

La semana pasada, a raíz de la masacre en Newtown, CT, donde 20 niños fueron acribillados cobardemente, más otros 6 adultos y el mismo asesino, yo escribí un artículo que subí al fb. Por la noche, en el discipulado, uno de los que asistían me dijo, “Pastor, usted estaba enojado cuando escribió hoy”. Uno bien puede saber la emoción, el pensamiento y la intención con que se escribe algo. Yo le respondí, no sé como estaba, no sé si enojado, triste, o con ganas de gritar, pero mejor ore, y dije lo que sentía. Nuevamente, tengamos cuidado con lo que sale de nuestra boca, porque esto viene de nuestra mente la cual expresa los pensamiento formulados por lo que hay en el corazón.

Santiago 3:1-12 es un pasaje fuerte, descriptivo, y exhortativo. Desde el v.1-2 el escritor establece una verdad universal basada en una verdad bíblica. Todos ofendemos porque todos somos pecadores. Si en caso hay una persona que no ofende con su lengua, dice Santiago, es perfecto, y eso es mentira, pues todos por hablar mucho corremos el peligro de decir algo que ofenda (v.3). Universalmente, todos ofendemos, la razón es porque ninguno es perfecto. Claro, estas verdades no pueden ser la justificación de todos para ofender a diestra y a siniestra. Ese es el cuidado del cual Santiago nos advierte, es verdad que ninguno esta excepto de ofender, lastimar, y dañar a otra persona con algunas palabra que dice, y esto puede pasar. Una cosa es hacerlo sin mala intención, inconscientemente, sin previa intención. Acá lo delicado es cuando se dicen cosas sabedores del objetivo por lo cual lo dice, que es para denigrar, para desquitarse, para lastimar, para manchar, o para hacerle un mal.

La lengua es un miembro pequeñito, pero se jacta de grandes cosas. La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua es parte del cuerpo, está conectada con el resto del cuerpo, si no tenemos cuidado de su función natural, esta puede contaminar o envolver a toda la persona. El reto es este, y ese es el propósito de Santiago, que aprendamos a refrenarla, dominarla, y controlarla para que digamos las cosas con coherencia a la persona, a lo que hay en el corazón, en la mente y a nuestra identidad de hijos de Dios. Una verdad delicada establece el escritor de este libro en el v.8 “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. Humanamente no podemos controlar lo que sentimos, pensamos y decimos, pues esto depende del espacio que le damos al Espíritu, y el grado de sometimiento que tengamos hacia Dios, el grado de conocimiento y obediencia que tengamos hacia la Biblia, y cuan saturados estemos del amor de Dios.

Cuando amamos a Dios, obedecemos su Palabra, estamos guiados por el Espíritu, y estamos comprometidos en dar testimonio de quien es Dios, no diremos nada que ofenda, dañe, lastime o denigre a otra persona. Es verdad que en alguna vez lo hará, dirá algo que ofenda a alguien pero sin mala intención, sin premeditación, e inconscientemente. Santiago dice es inaceptable que un cristiano, en quien mora el Espíritu, quien tiene la mente de Cristo, que sabe lo que es bueno y lo que es malo, que en un momento use su lengua para bendecir y adorar a Dios y en otro para maldecir al prójimo (v.9), esto no debe ser así (v.10), como cristianos que somos debemos siempre hablar bien (v.12), para edificación, y honra de Dios.

En ambos casos se debe pedir perdón, se debe disculpar, pero más aun cuando se ha hecho con propósitos malignos o de la carne. El no pedir perdón o disculparse por algo que se dijo que ofendió, daño, denigro o mancho la imagen de otra persona, es más delicado aun, es soberbia, y eso no es parte del fruto del Espíritu. Dios premia al que reconoce su falta, y pide perdón. Estas acciones es lo que engalana el testimonio del evangelio, promueve la armonía y la paz. Todos somos responsables de buscar la armonía, promover la paz, de estar bien con todos.

Grandes amistades, relaciones, organizaciones, comunidades se han distanciado por una palabra mal dicha.

La vida cristiana: religión o relación

Día 352, Lectura de la Biblia en un año, Hebreos 13-Santiago 2

Dr. Luis Gomez Chavez

Con bastante frecuencia los no cristianos, y aun a veces algunos cristianos creen que la vida cristiana es una religión. Sin embargo, la Biblia enseña que la vida cristiana es una relación personal de fe y amor con Dios. Solamente el libro de Santiago 1:27 hace referencia a la palabra religión en la Biblia, no para decir que la vida cristiana es una religión, sino que para decir que si hay una religión pura y sin macula delante de Dios es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo. Hacer todo lo anterior, no es posible a menos que haya una relación personal con Jesucristo según el libro de Juan 15. Es por ello que, cuando anunciamos el evangelio e invitamos a una persona a creer en Jesus, no le estamos diciendo que se haga de nuestra religión, sino que inicie una amistad, una relación personal con Jesucristo por medio de la fe.

Cuando el mismo cristiano ve la vida cristiana como una religión, o sin darse cuenta vive como un religioso es porque aun no ha cultivado una estrecha amistad, y relación personal con Jesucristo a pesar de que ya ha creído en él como su Salvador. Cuando se da esta relación personal pasa lo que escribió Juan en el capítulo 3, “Es necesario que Cristo crezca y que yo mengue” y el coro dice, “que te entregue a ti mi vida, que tu sea mi Señor”. O lo que escribió San Pablo en Gálatas 2:20, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más Cristo vive en mi”. Aquí está el cambio, y esto es lo que permite desarrollar una relación de amistad, amor, respeto y de obediencia, cuando no solo se cree y se recibe a Cristo como Salvador, sino que se entrega a él todo el derecho, el espacio y la libertad para que nos guie, controle, forme, y transforme como el Señor de nuestra vida a través del Espíritu Santo.

La religión mata, la religión viene a ser como el opio “veneno” que está engañando a muchos, porque les ha hecho creer que eso es suficiente para estar preparados para el más allá, y que ese estilo de vida es agradable a Dios, que no hay necesidad de cambiar. Un piadoso en la Biblia era una persona religiosa sin tener una relación personal con Dios. Luego hay una gran cantidad de religiones, conjunto de creencias o ideas creadas por el hombre donde hacen creer a las personas que esa es la verdad, sin la necesidad de tener una relación con Dios. Entonces, la religión viene a convertirse en una idolatría religiosa debido a que su creencia, su adoración, y su fe no es en Dios por medio de una relación personal, sino en otra cosa, o en Dios pero de manera indirecta, utilizando una cantidad de intermediarios. Es por ello que, debido a que todos somos religiosos o con facilidad creemos en algo, en el interior buscamos algo en que creer, y una vez lo encontramos, lo que es motivo de nuestra fe, lo cual no es Dios, nos domina, nos manipula, y nos hace sentir con un claro engaño, que esto es lo mejor, que no necesitamos nada mas, que esto es lo básico para el mas allá y que se está en la verdad.

Son millones y millones de personas que están en diferentes religiones pero que no experimentan una relación personal con Dios a pesar de que en sus religiones se menciona a Dios, se habla de Dios, se estudia acerca de Dios, pero no se exige una relación personal con él basados en la fe salvadora que Dios da. Esta es una religión que condena, mata, y Dios rechaza porque equivale a incredulidad. Esta es otra estrategia que Satanás ha inventado e impulsado, al hacer creer al ser humano que puede ser un buen religioso, un moralista, una persona obediente a todas las leyes, generoso y bondadoso con el necesitado, educado, respetuoso, y que no necesita de Dios. Esta es una religiosidad que engaña, mata, y condena, porque lleva a la persona al castigo eterno sin que se dé cuenta. Esto es lo que afirmo Pablo en Romanos 1-3, que ni el pagano, ni el religioso, ni el moralista, y aun el judío por ser judío será librado de la condenación, lo único que los puede librar es el creer en Jesus como su Salvador.

La otra manera que el Diablo está empleando en este tiempo de conmoción tecnológica y posmoderna es la religiosidad piadosa entre los mismos cristianos, y es lo que está afectando al buen desarrollo de la Iglesia, porque empaña su identidad como pueblo de Dios. Es pura religiosidad cristiana el ser solo oidores de la Palabra y no hacedores, el creer en Jesús pero no obedecerle como Señor, el tener una fe que no produce frutos dignos de la identidad como hijos de Dios que somos. Es religiosidad cristiana la de los cristianos que asisten a los cultos el domingo sin hacer ningún cambio en su relación con Dios. Aquellos que tienen muchos años de ser cristianos y siguen siendo los mismo, con actitudes que no agradan a Dios, no hay cambios hacia la humildad. Aquellos que se conforman con que ya sean cristianos, pero viven como que si no lo fueran, pero se autonombran cristianos. Traen la Biblia, pero no la leen, y si la leen no la entienden, y si la entienden no la obedecen.

Definitivamente, Santiago dice que si una persona ha creído genuinamente en Jesus como su Salvador, debe hacerlo a él Señor de su vida. Quien hace esto, será un cristiano firme, saludable y fructífero como el de Juan 15, obediente porque guardara los mandamientos de amar a Dios y al prójimo. La virtud que más describe al cristiano que vive la verdadera religión, la que se basa en una relación personal con Jesus, es la de la obediencia. Si me amáis, guarda mi Palabra. El buen cristiano obedece porque ama a Dios, y obedece toda la Palabra, vive acoplado a la Palabra, sometido al Espíritu, saturado el amor de Dios y comprometido con la misión de Jesús. Estas cuatro cosas nos hacen verdaderos cristianos en la dimensión perfecta de una relación personal, intima, fresca, sincera y transparente con Jesús, y no en un cristianismo que no es capaz de obedecer la Palabra.

La religiosidad no cambia a las personas desde el corazón, la relación personal con Jesus inicia haciendo cambios en el corazón, luego va a la mente y por último a los hechos, hay cambios de sentimientos, pensamientos, actitudes y de hechos, hay una transformacion integral. ¿Es usted un cristiano religioso basado en una relación personal o es un religioso cristiano basado en una religiosidad personal? De los religiosos y de la religiosidad está cansado Dios, de hacer las cosas sin el corazón, sin la mente, sin sinceridad, sin transparencia, sin santidad, sin honestidad, y sin entrega. El religioso hace las cosas no para agradar a Dios sino para satisfacer su culpabilidad o cumplir con una religiosidad, el cristiano en buena relacion con Dios hace todo para adorar, glorificar a Dios. Asiste al templo, lee la Biblia, ora al Senor no por obligacion, no porque debe hacerlo, sino porque necesita hacerlo, porque desea hacerlo, porque ama el hacerlo.

Se fuerte, persevera hasta el fin

Día 351, Lectura de la Biblia en un año, Hebreos 8-12

Dr. Gomez Chavez

San Mateo 24:13 dice: “El que persevera hasta el fin este será salvo”, muchas veces ha sido mal interpretado por no tomar en cuenta el contexto. Lo primero que se hace para interpretarlo correctamente es ubicar su contexto, el cual es en el futuro, en contexto de los siete años de tribulación la cual describe con lujo de detalles Apocalipsis 6-19. Segunda cosa que se hace es identificar las personas a las que se aplica el texto. Las personas que sufrirán los 7 años de sufrimiento y juicio son las que por no creer en Cristo no son arrebatadas como parte de la Iglesia de Cristo minutos antes de la tribulación. Así que, ese texto no puede ser aplicado a la Iglesia hoy, sino solo a los que estén en la tribulación. Tercera cosa que se debe hacer es definir si aquí está hablando de la salvación espiritual o la salvación del periodo de la tribulación. En este caso, el texto no habla de salvación espiritual que Cristo da cuando uno cree en él, porque esta no se gana ni se pierde (Ef. 2:8). En este texto se refiere a la salvación de estar en el tiempo de los siete años, ser librado de ese sufrimiento, el que persevera y se mantiene fiel pasara con vida al milenio (Mt. 24:22).

En Hebreos hay varios pasajes que si no son entendidos en su contexto, la interpretación y el significado que Dios mismo le da, podemos llegar a creer que la salvación depende del esfuerzo que nosotros hacemos y no por la fe en el sacrificio de Cristo en la cruz. Por ejemplo, 2:1-4, 6:1-6, 10: 26-39 son unos pasajes que deben ser cuidadosamente interpretados hasta descubrir el significado que Dios le dio y no el que nosotros podríamos darle. Entonces, estos pasajes no están poniendo en tela de duda la eficacia del sacrificio de Cristo, ni están dando meritos salvíficos a las obras de la persona. Primero, ubicamos el texto en su contexto, luego identificamos las personas originales a las cuales fue escrito Hebreos, y por último, si nos referimos a judíos cristianos en una declarada persecución y dispersión, no pueden estar hablando de la posibilidad de que pierdan la salvación. Agreguemos otro aspecto, la enseñanza obtenida del texto debe tener el apoyo de toda la Biblia. Si la Biblia mantiene coherencia con el pasaje y la enseñanza obtenida, es válida la enseñanza, pero si solo del texto intentamos sacar una doctrina o una conclusión doctrinal, es peligroso y no es lo correcto.

De manera que los pasajes hablan de otra perseverancia que no tiene que ver con la salvación del alma, sino el tener fe para preservar el alma 10:39. Entonces, ¿Qué significa perseverar hasta el fin? Primero, ¿a cuál fin nos referimos?, fin de una semana de trabajo, de un ministerio comenzado, de una carrera universitaria, de un proyecto, etc. Una vez definimos el fin de alguna cosa, entonces, la idea de perseverar es mantenerse en la perspectiva, en la meta, en el camino, en la visión, sin perder de vista el final de lo que se ha proyectado. Si nos referimos a la vida cristiana, Apocalipsis dice, se fiel hasta la muerte y Dios te dará la corona de la vida, tiene que ver con ser fiel, mantenerse fiel todos los días, mantenerse apartado del pecado, en plena obediencia, en constante dependencia de Dios, apegados a la Biblia, sometidos a la guía del Espíritu, saturados del amor de Dios y comprometidos con la misión de Jesús.

Así que, los capítulos 8 al 11 de Hebreos tienen un llamado claro a mantenerse fieles a Dios en medio de la circunstancia terrible que se encuentran. Lo que deben hacer es recordar que la salvación que tienen en Cristo es segura, porque quien les salvó es Jesús, el Sumo Sacerdote, mayor que todo y que todos. Nada ni nadie podrá arrebatarlos de su mano (Jn. 10:27-30), (Ro. 8:31-36), porque Jesús mismo se ofreció por nuestros pecados, una sola ofrenda, la de Cristo, fue suficiente y nos salvo para siempre (10:10-14). Sin embargo, la necesidad de ser fieles, perseverar o mantenerse fieles, leales, apartados del pecado, identificados con Cristo, comprometidos con la misión de Dios, es una necesidad indispensable. Tal estilo de vida no será posible a menos que tengamos fe, y esta fe no es la salvífica, sino la fe como fruto del Espíritu Santo (Ga. 5:22-23) que nos capacita no solo para creer, confiar, sino para esperar con plena seguridad de que lo que creemos es verdad y que lo que dice la Biblia es verdad, y que las promesas de la Biblia son verdad, y por lo tanto viviremos fielmente en esa fe esperando el cumplimiento de las promesas de Dios.

Seamos fieles y fuertes cristianos, fieles a Dios y fuertes ante toda adversidad, recordando que la mayor satisfacción está en saber llegar al final de algo, en este caso, al final de la vida cristiana siendo fieles a Dios y esforzados en la obra del Señor. No importa la adversidad, situación, problema o circunstancia que estés pasando en este momento, se fiel a Dios, a la fe cristiana, a la Biblia, al Espíritu, y a la misión de Cristo y triunfaras y todo pasara. 1 Co. 15:58. Recuerda, tú no estás solo, Dios está contigo, y si tu estas en lo correcto, ten por seguro, que Dios te ayudara, si están en lo incorrecto, Dios está allí también y te corregirá para tu bien.

Mi reposo final ¿Dónde será?

Día 350, Lectura de la Biblia en un año, Hebreos 4-7

Dr. Gomez Chavez

La frase popular de la gente al referirse a una persona que ha fallecido es “Que Dios la tenga en su Gloria” o “Descanse en paz”. Por ejemplo, eso se ha dicho de los tripulantes que murieron al estrellarse el avión en que viajaban con la cantante Jenny Rivera el 9 de Diciembre 2012 de Monterey a Toluca en México. Más aun, se dice de la misma Jenny Rivera, que en palabras de su hermano Pedro que es pastor de una Long Beach en California, ella asistía a la Iglesia todos los jueves, y aunque todos los fines de semana hacia sus conciertos mundanos, los familiares creen que ella descansa en paz en la presencia de Dios. No todos los que me llaman Señor, realmente son hijos de Dios y por ende al morir van a descansar o pasan al reposo eterno, el final.

Me quedo sorprendido al ver la manera cómo piensa la mayoría de las personas. Es muy raro escuchar que alguien consciente y libremente diga que va para el infierno, lugar donde sufrirá por su clase de vida que tuvo en la tierra. Por lo general, aunque hay sido la persona más mala de toda la tierra, cuando muere, los mismos sacerdotes los envían a la santa morada, a la gloria de Dios, y el resto de las personas no se atreven a decir que directamente al infierno o al sufrimiento, sino que va a descansar, a un lugar mejor. Pero no es cierto, la Biblia es muy clara en decir que solo hay dos lugares, no cuatro como lo ha enseñado la Iglesia Católica Romana, que está el limbo, el purgatorio, el infierno y la gloria eterna con Cristo. Solo hay dos caminos, dos destinos, dos lugares finales, el primero, vivir eternamente con Cristo, en un reposo final de eterna felicidad, comunión, paz y justicia y el segundo, vivir eternamente con el diablo en un lugar de tormento, sufrimiento, dolor, lamento, llamado el infierno, donde nunca dejaran de sufrir y pagar por no haber creído en su corazón a Jesús como su salvador, sino que por haberlo rechazado vivieron todos los días de su vida bajo las ordenes del diablo haciendo toda clase de pecados.

Que yo recuerde, desde que oí las primeras palabras hace mas de 50 años, es el mismo mensaje que se predica, que Jesús es el único que puede darnos salvación y llevarnos al reposo final, al descanso eterno con él, a vivir eternamente en la presencia de Dios. Que Jesús es el sumo sacerdote, que en vez de ofrecer la ofrenda a Dios por el pecado del pueblo, él mismo se ofreció como ofrenda por nuestros pecados, y así darnos la oportunidad de creerle en el corazón y recibir como regalo la salvación que es por pura gracia, y tener la entrada segura al reposo eterno de Dios. Son casi 2000 años que la iglesia ha predicado este mismo mensaje, que hay dos lugares que es el destino de la humanidad, el descanso eterno en el reposo final con Cristo, y el sufrimiento eterno en el lago de fuego y azufre preparado para Satanás y sus ángeles. Lo que determina a donde se llegara es la decisión de fe que se tome mientras se está en vida en la tierra, creer en Jesús como su Salvador para llegar al reposo final o rechazarlo para ser lanzado al sufrimiento eterno con Satanás y sus ángeles caídos o rebeldes.

Todo judío sabía que entrar a la tierra de Canaán significaba tener descanso, paz, seguridad, y felicidad después de haber caminado 40 años en el desierto por culpa de su desobediencia e incredulidad. Moisés les anima a confiar en el Dios que les ofrece un mejor reposo, creer en él para no solo entrar al Canaán terrenal, sino al Canaán celestial. El escritor de Hebreos toma esta analogía para referirse a la Iglesia que está en dispersión, y que en ese tiempo, la gran mayoría son judíos, pero entre ellos hay muchos que aun no han creído en Jesús que continúan rechazándolo, viviendo en desacato y por ende no podrán entrar en el reposo final, el descanso eterno, en el descanso que da Dios por medio de la salvación en Jesús. Es por ello que Hebreos 2 dice que Jesús es el autor de la salvación, que Jesús es superior a Moisés quien los condujo a Canaán terrenal, pero Jesús los puede conducir al Canaán celestial. Desde el 3:7 hasta el 7:28, el escritor menciona varias veces el reposo que Dios ofrece en Cristo.

Por ejemplo, el 4:9 dice: Por tanto, queda un reposo para pueblo de Dios. El 4:10 dice porque el que ha entrado en su reposo (el de Dios por la fe en Cristo), también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. El v.11, procuremos pues entrar en aquel reposo (el final, el de Dios, en el que se entra por la fe en Jesús), para que ninguno caiga en semejante desobediencia o incredulidad que los conduzca al sufrimiento eterno con Satanás. Nuevamente, el escritor insiste en decir que Jesus es el único medio para llegar a al reposo final pues es el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec y no del aarónico.

Así que, mis amados, demos gracias a Dios por haber enviado a Jesús como ofrenda para perdonar nuestros pecados. Alabemos a Dios por habernos dado la oportunidad y la capacidad de creer en Jesús y así tener la salvación eterna y la seguridad de estar con él por toda la eternidad en el reposo final. También demos gracias a Dios porque nos da el privilegio y la responsabilidad de ser sus instrumentos de proclama, y poder llevar este mismo mensaje de salvación a todos los que aun no le han creído y persisten en rechazarle. Vamos mis queridos hermanos, invitemos a nuestros amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo que hay un mejor lugar al final de esta vida, un lugar de descanso eterno, un lugar de reposo al lado de nuestro Dios, al cual se puede llegar por medio de Jesucristo, a quien se debe creer en el corazón, confesarlo con la boca, o sea reconocer que es pecador, que el pecado lo condena, pero que solo Cristo puede perdonarlo.

No todo el que dice, que descanse en paz, realmente descansara en paz. Solo los que en vida reconocieron sus pecados, pidieron perdón a Dios y le pidieron que los acepara como sus hijos por la sangre de Cristo, y finalmente creyeron con todo su corazón a Jesus como Su salvador, descansarán en paz al lado de Jesus por toda la eternidad. Por favor, de a conocer esta verdad, no la niegue, no la esconda, dígala. Si usted ya está seguro del lugar de su reposo final, si es al lado de Jesús, felicitaciones, pero si es al lado de Satanás, aun hay tiempo para cambiar. Jesus lo espera y lo invita al descanso eterno con él, prepárese porque el final de su vida en la tierra puede llegarle como le llego a Jenny Rivera y sus tripulantes, o como les llego a los 27 que murieron en Newtown, CT, USA.