Hoy por mí, mañana por ti

Día 332, Lectura de la Biblia en un año, 1 Corintios 15-2 Co.1

Dr. Gomez Chavez

Seguramente ya había escuchado antes este popular refrán, y generalmente los refranes o proverbios son una realidad. Este es un tipo de paralelismo antitético corto, donde la segunda parte es lo opuesto a la primera parte. El libro de Proverbios está compuesto casi todo por este estilo literario que integra tres tipos de paralelismos: el análogo o sinónimo, el antitético o antónimo, y el cumulativo o continuativo. Así que, el refrán o dicho, hoy por ti, mañana por mí, está implícito como realidad y verdad en las palabras que Pablo escribe inspirado por Dios en 2 Corintios 1:3-11. Hay otros temas que vinieron a mi mente para reflexionar en los últimos dos capítulos de 1 Corintios, uno “da a Dios lo mejor” que no solo es la ofrenda y el diezmo sino la vida, luego “aprovecha las oportunidades” en este caso para evangelizar, “al Cesar lo que es del Cesar” cuando Pablo da un detalle de cada uno de los que colaboraron en el ministerio con él. Sin embargo, sonó más en mi mente reflexionar sobre la manera como hoy podemos estar ayudando a una persona sin saber que mañana necesitare que otra persona me ayude a mí.

Esta verdad es una ley de la naturaleza, si se quiere ver así. Lo interesante de todo es que el dicho no se aplica estrictamente al deber o la responsabilidad que uno adquiere, el tener que ayudar a la persona que un día me ayudó. El dicho enseña, que tú debes ayudar a toda persona, el prójimo, sea conocido o no, sea familiar o no, sea amigo o no, solo es alguien que hoy te necesita, porque un día tu necesitaras que un buen samaritano, conocido o no, amigo o no, familiar o no te brinde una ayuda. La ayuda puede ser de todo tipo. Recuerdo que en cierta ocasión se nos pincho una llanta del carro en plena autopista. Estacione el carro en la orilla (sholder) de la autopista, puse las luce intermitentes, sacamos las herramientas, y Reynaldo y mi hijo Raúl comenzamos a poner la llanta de repuesto. Tratamos y tratamos pero ni la llanta dañada podíamos sacar, después de un buen tiempo de intentos, de pronto se detuvo un samaritano y trajo con él una herramienta especial y con facilidad y destreza no solo nos quito la llanta sino que nos ayudo a colocar la de repuesto. !Que alivio! Meses después, mientras llenaba el tanque de gasolina a mi carro, frente a mí una señora bastante pasada de peso se enredo en la manguera de una de las pompas de gas y callo sin poderse levantar por sí sola. Yo sin pensarlo corrí y entre dos la pudimos levantar. Ayer por mí, mañana es por ti.

Ahora venga conmigo a la ayuda que Pablo esta exhortando que demos en este pasaje. Si Dios nos consuela cuando estamos atribulados, tristes, abrumados, en soledad, casi abandonados, en medio de sufrimientos, pruebas, angustias; es para que nosotros también podamos consolar a aquellos que se encuentran en las mismas circunstancias. La palabra consolación viene de consuelo, y consuelo de Consolador, Paracletos, alguien que está al lado de otra persona para animarlo, fortalecerlo, ayudarlo, consolarlo, y levantarlo. La Biblia dice que Jesús nos dejo al Espíritu Santo como nuestro Consolador, quien se encarga de animarnos cuando estamos tristes y decaídos, ayudarnos cuando estamos pasando pruebas, y guiarnos cuando nos encontramos perdidos.

Cuanto se agradece cuando somos objeto de ayuda, cuando somos fortalecidos, cuando somos escuchados, cuando somos comprendidos, cuando somos tomados en cuenta, cuando alguien se toma la delicadeza de detenerse y preguntarnos como estamos, si nos pasa algo malo, si necesita alguna ayuda, o para ofrecernos su tiempo. Eso es lo que Pablo quiere enfatizar, que así como Dios consuela, así como recibimos alguna ayuda de alguien que ni conocemos o de quien conocemos, debemos estar dispuestos a consolar, ayudar, animar y levantar a quien lo necesite, independientemente de quien sea. Recuerde el dicho, hoy por mí, mañana por ti.

Uno de los propósitos por los cuales Dios permite las pruebas es para que aprendamos a depender de él y buscarlo para que nos ayude. Lo otro es que una vez somos consolados, somos responsables y ya estamos capacitados para consolar a quienes lo necesiten. San Pablo habla de aflicciones y tribulaciones porque es lo que está pasando, pero al mismo tiempo es lo que ha experimentado, no solo que Dios lo ha consolado, ayudado, animado, fortalecido, y levantado, sino que él mismo ha aprendido a consolar, ayudar, fortalecer y animar a quienes los necesitan. Otras personas también lo han consolado a él, no solo Dios, sino sus compañeros de ministerio, los nuevos creyentes en cada ciudad, el cariño de sus amigos, y las mismas tribulaciones han contribuido para que Pablo desarrolle más su fe.

Este es el fin, que todos siendo consolados o ayudados por Dios, estemos dispuestos y listos o capacitados para consolar y ayudar a quien lo necesite. Quien le ayudo a usted no necesariamente será ayudado por usted, sino que otra persona le ayudara y usted ayudara a quien no le ha ayudado. Esa es la dinámica y ese es el principio pedagógico, que usted siempre esté dispuesto y apto para ayudar, consolar, animar, fortalecer, escuchar y levantar al caído, al triste y desanimando, al que sufre, al desvalido, al atribulado o confundido. Este es el gran ministerio del amor, ayuda a tu prójimo, y luego tú necesitarás la ayuda de otro prójimo. Este debe ser la cultura no solo de los cristianos, sino de toda la humanidad, el estar siempre pendiente de ayudar al que lo necesita.

Una de las leyes de tránsito de Los Estados Unidos es que debemos siempre brindar ayuda a quien está en el camino por causa de un accidente. Es responsabilidad, es deber y es una obligación que todo conductor detenga su vehículo para preguntar si la persona necesita de alguna ayuda. No todos lo hacen, hoy se requiere prudencia, pero siempre es necesario hacerlo bajo la convicción de la fe. Si ves en tu vecindad, en tu familia, en la iglesia o en el trabajo o en la escuela a una persona que necesite, aunque creas que no lo necesita, aunque esta persona por orgullo no lo acepte, trata de ayudarla. Hay diferentes maneras de ayudarla, tú puede comenzar orando por ella, pero si la ayuda es necesaria de inmediato, acércate y pregúntale, es probable que solo necesite que le escuchen. Recuerda, se prudente, hazlo en el nombre de Dios, y hazlo sin interés o condición, hoy por él mañana por ti.

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Procura lo mejor

Día 331, Lectura de la Biblia en un año, 1 Corintios 11-14

Dr. Luis Gomez Chavez

La sección de 1 Corintios 12-14 es uno de los cuatro pasajes únicos de la Biblia que hablan de dones espirituales. A parte de Romanos 12, Efesios 4 y 1 Pedro 4; 1 Corintios 12-14 es el más extenso, descriptivo, y explicativo; y hay una razón, y es que este largo pasaje fue escrito en respuesta a una problemática que se estaba dando en la Iglesia en Corinto con relación a los dones espirituales (14:33,37). San Pablo, dirigido por el Santo Espíritu ofrece una disertación magistral por medio de la cual ofrecerá la posición de Dios en cuanto a la práctica de los dones espirituales. Tome en cuenta que el contexto desde el 11 hasta el 14 es de culto, dentro de la casa de Dios, donde según lo dice 11:17-19,34 hay divisiones.

Un don espiritual es una habilidad sobrenatural que Dios da a una persona en el momento de que este cree en el Señor como su Salvador personal para que por medio de este don sirva a Dios, edifique a la iglesia y cumpla una función específica dentro del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. El problema que había surgido en la iglesia de Corinto es que por usar ciertos dones espectaculares habían despertado sentimiento de superioridad o falsa espiritualidad en quienes lo tenían sobre los que no lo tenían. Además, durante la celebración del culto dedicado a Dios y con el propósito de edificar a la Iglesia, esto se había vuelto un desorden pues todos querían hablar en lenguas al mismo tiempo, profetizar, considerando estos dones como los mejores, los superiores y los de mayor espiritualidad. Así que, ni honraban a Dios, ni edificaban a la Iglesia, y mucho menos testificaban del evangelio. No se practicaban los dones por amor, con fe, y ni para cumplir el propósito por el cual habían sido dados.

El apóstol Pablo, explica que en la iglesia hay diversidad dones pero el Espíritu quien los da es uno solo. También hay diversidad de ministerios pero el único que está en la cabeza para gobernar es el Señor Jesús. Y hay diversidad de operaciones, actividades, o energías dentro de la Iglesia, pero es Dios el Padre quien las hace posible, las ordena, la supervisa y las controla. Esta es una base determinante que todos debemos reconocer al referirnos a los dones (1 Co. 12:3-6). Pablo establece que los dones los da Dios, nadie los escoge, nadie los pide, es Dios quien basado en su plan para cada uno, ejerciendo su soberanía y su omnisciencia perfecta sabe a quién dará determinado don espiritual para una función específica dentro de la Iglesia (12:8,11,18). Es por eso que nadie puede pedir el don de lenguas, el don de profecía, el don de hacer milagros, el don de interpretar o discernir, el don de administrar, el don de fe, etc., pues es Dios quien los da porque él sabe para que te ha creado y donde le serás útil (12:11).

Otro elemento que Pablo establece es el propósito de los dones: (12:7) para provecho o servicio de los demás, (14:3, 4, 5, 12, 26) para edificación de la iglesia, y (14:19) para enseñar a otros. Hay una orden de importancia según su efectividad o su función dentro de la Iglesia que ha de destacarse, para quitar de la mente de los corintios el mal pensamiento de sentirse superiores o más espirituales que los demás por el hecho de hablar en lenguas. Observe usted que en la lista, el don de lenguas y de profecías no es el de los primeros sino los últimos (12:10) y al compararlo con Ro. 12, Ef. 4, y 1 Pe. 4 es lo mismo. Tomando en cuenta que el problema era solo con los dones, específicamente con el don de lenguas, y de profecías, Pablo les dice que de los dos, lo que más necesita la Iglesia, el que más cumple el propósito de Dios para los dones y que él personalmente prefiere usar es el de profecía (14:5,19, 22-24), además, él dice que el de profecías es superior al de lenguas (14:1).

Es interesante la conclusión que da Pablo. Primero reconoce que el habla en lenguas pero lo hace privadamente, para beneficio personal, pero no en la iglesia donde no se logra el objetivo es de servir o edificar a los demás (14:2, 4, 18). Recuerde, los dones ha sido dados para la edificación de la iglesia (Ef. 4:16) y si un don no es usado para esto, no debe ser usado. Segundo, Pablo no impide que se hable en lenguas, solo que debe hacerse en orden, siguiendo algunas reglas: cada palabra debe tener interpretación (14:13), debe hablar por turno, de dos con un intérprete (14:27), si no hay intérprete, debe callar (14.28). Lo mismo pasa con el de profecía, hable dos o tres, y el resto juzgara si lo que dice es verdad, si está de acuerdo a lo que Dios dice, y si se cumple lo que dice pues de lo contrario es falso (14:29-32).

Tercero, Pablo propone algo que es superior al uso de los dones, que cumple el propósito de la edificación, que ayuda al crecimiento de la Iglesia, que es lo que identifica al verdadero cristiano, que no permite sentirse superior, es una característica de madurez espiritual. Es el sello de que se está sometido a Dios, todos lo pueden practicar al mismo tiempo en la iglesia sin causar confusión, o desorden, al contrario, allí es donde Dios envía bendición y vida eterna, y es el amor.

Observe la manera como Pablo entreteje el tema del amor como el elemento mayor importancia en la vida cristiana y que es superior a los dones espirituales, al don de lenguas y de profecía. En el 12:31 Pablo hace la primera conclusión, procuren los dones mejores (los que sirven para la edificación de la Iglesia) pero según los Corintios eran el de lenguas y el de profecía, y muchas iglesia en este tiempo así lo creen y así les han hecho creer. Sin embargo, es el camino del amor, es la vida que practica el amor, es el camino más excelente. En el capítulo 13, Pablo da la razón porque el amor es el camino más excelente, porque sin amor, el don de lenguas, el don de la fe que hace milagros, el don de la generosidad, no sirven de nada, nada se es, nada sirve. Termina el v.13 que el amor es la virtud mayor que hay sobre los dones, la fe y la esperanza, porque si no hay amor, aunque se tenga todo, aunque se haga todo, no sirve de nada, no tiene valor, y no tiene reconocimiento, Dios no aprueba.

La última conclusión que da Pablo esta en el 14.1, el dice, “Seguid el amor y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. En este versículo, profeticéis, se traduce, como que prediquéis la Palabra el evangelio. En otras palabras, no pierda el tiempo compitiendo por ver quien tiene el mejor don, en comparar quién es más espiritual porque habla en lenguas o profetiza. Dedíquense a amar como Dios le amo, pues lo que más necesita el incrédulo y la iglesia es amor, no lenguas que no las entiende, que causan desorden o confusión o espíritu de superioridad o autosuficiencia o arrogancia y hasta soberbia. Esto es lo que ha provocado el movimiento del neo apostolado y profetas del siglo XXI, una generación en busca de poder, fama, prestigio, posición, pero no espíritu de servicio y de amor. Pablo con mucha sabiduría deja el 14:39…

Mis amados, ¿Qué es mejor hoy tener el mejor don aunque no se lleve con algunos? ¿Qué edifica y ayuda más a la iglesia, que hablemos todos en lenguas aunque no entendamos lo que decimos o cumplir la función o ministerio dentro de la iglesia que nos corresponde en amor (Ef. 4:15-16)? ¿Qué ve con más agrado Dios, al que habla en lenguas sintiéndose superior que los demás o más espiritual, que aquel que está cantando con sinceridad mientras recoge la basura del edificio? Definitivamente, Pablo nos enseña que lo mejor de todo es obedecer a Dios y su Palabra porque el amor se demuestra a través de la obediencia, y si 1 Co. 13:8 dice que las lenguas y las profecías como don espiritual se terminaran, se acabaran, por si solas quedarán sin uso porque ya cumplieron su función en la fundación de la Iglesia y sirvieron como señal para los judíos, debemos obedecer.

La obediencia es la evidencia de que se ama a Dios, la desobediencia es lo opuesto. Lo que Dios desea y espera de nosotros es que le amemos a Dios con todo el corazon y al projimo de la misma manera. Esto es lo mejor que podemos hacer.

Señor, ¿lo hago o no lo hago?

Día 330, Lectura de la Biblia en un año, 1 Corintios 7-10

Dr. Luis A Gomez Chavez

Uno de los temas difíciles de entender, explicar y aceptar u obedecer es el de la libertad o el derecho o las limitaciones que tiene una persona. La nueva tolerancia es una corriente de pensamiento, conducta y decisiones que ha tomado su fuerza en los últimos 20 años que vinculada con la ola de pensamiento de la nueva era, son las responsables que sea aun más difíciles aceptar y obedecer el concepto de la libertad, derecho y limitaciones que Dios ha establecido en la Biblia para el ser humano. Estas nuevas corrientes, con raíces en antiguos pensadores, sostienen que toda decisión humana debe estar de acuerdo con la razón y que toda persona tiene el derecho, la libertad y la capacidad de decidir lo que es verdadero y lo que le conviene, independientemente de lo que piensen o crean las demás personas. En otras palabras, uno mismo es quien decide lo que es correcto, bueno y verdadero aunque el resto del mundo diga lo contrario o la misma Biblia lo catalogue con incorrecto, malo, inmoral y fuera del estándar de la sociedad.

Esta es la realidad de la sociedad en que tú y yo estamos viviendo. Cada persona quiere vivir como quiere, hacer lo que bien le parece, estar donde desee, y vivir como se le antoja porque ninguna persona tiene derecho, ni libertad para decirle lo que debe hacer, y ni mucho menos juzgarlo por lo que hace, siente y piense. Esto se llama anarquismo mental, o egoísmo personal, o rebeldía social, y espiritual. Mucha gente, de esta sociedad posmoderna ha cambiado el orden natural de las cosas, aunque ya lo anticipó Isaías, que a las cosas buenas las llaman malas y a las cosas malas las llaman buenas. La base para determinar lo que es bueno, para estas personas, es la razón (absolutismo), es su conveniencia (egoísmo), es su libertinaje (rebeldía) y es su lógica (entenebrecimiento mental).

Jamás puede la razón ser un buen juez para determinar lo que es bueno, correcto y justo pues esta no solo es imperfecta sino que tiene limitación como humana que es. La razón hace alianza con lo que hay en el corazón, el cual ligado a un sentimiento que no necesariamente es bueno, determinan lo que según ellos es correcto, aun cuando esto esté en contra de lo que Dios ha dicho, lo que la Biblia dice, lo que el estándar de la sociedad practica, y aun cuando las cosas no ayudan sino que solo fraccionan a las personas. Decir que solo yo estoy en lo correcto, y que solo yo basado en mi razonamiento tengo la verdad es hedonismo o soberbia, arrogancia y está tomando el papel de Dios, y eso es rebeldía, autosuficiencia, es antropocentrismo, porque todo está centrado en el ego o en el hombre mismo al dejar a Dios fuera de todo. Es un absolutismo que ningún ser humano puede tener, solo Dios es absoluto y perfecto.

Determinar que lo que uno cree y hace es siempre lo correcto o que tiene el derecho como persona de creer, pensar y hacer lo que sea aunque con su conducta, comportamiento y hechos atropelle el derecho, la libertad, la fe, la verdad, y la dignidad de otras personas es irresponsabilidad humana y racional, es rebeldía sociológica e irrespeto moral; es un anarquismo individual, y es un abuso en contra los demás. Esta es la sociedad en que vivimos, donde por causa de la erosión de los valores morales y espirituales, intelectuales y familiares, cada persona tomando la libertad como la cobertura que le permite creer, pensar, sentir, y decidir independientemente de los demás, determina lo que es bueno, correcto, y verdadero.

Estados Unidos es un país tan grande, que cada uno vive en un individualismo asombroso, confiado en una aparente seguridad y tranquilidad, pero al sumar todo el comportamiento de la sociedad de todo el país, y el acontecer nacional, como dijo Billy Graham, es un Sodoma y Gomorra. Y si Dios no ha enviado fuego del cielo es porque ha hecho una promesa, de que no castigara al hombre como lo hizo en el tiempo de Noé, o en el tiempo de Lot, y su amor es mayor que el pecado, y sabe que en este país tiene a mucha gente que salvar.

Hay un irrespeto y desvalorización de la vida de las personas sin precedencia. Hay un libertinaje donde se ha dado rienda suelta a la lujuria, el despilfarro no solo de dinero sino de la vida, el tiempo, la energía, a costa del descuido de la familia, de la integridad, de la verdad y de la moral. Lo triste es que el siguiente día, esta misma gente, como dice el libro de Proverbios en el capítulo 23, vuelve al mismo modus vivendus. Esta misma gente, dice Proverbios, aunque con moretes y con grandes deudas o en medio de grandes pleitos familiares, laborales o legales, vuelven por la noche a la misma realidad a las mismas andadas. San Pedro, dice que son como el cerdo que después de bañarse vuelve al lodo a revolcarse quedando lo mismo o peor, o como el perro que después de vomitar regresa a comer su mismo vomito.

¿No son estas unas comparaciones que la Biblia hace de la realidad de la sociedad que ha llegado a creer que su razón o su lógica es lo que determina lo que es verdadero o bueno? Pablo dice, todo me es lícito, pero no todo conviene, todo me es lícito, pero no todo edifica (1 Co. 10:23). El ser humano, y específicamente el cristiano tienen una nueva libertad que está controlada por la Biblia, la voluntad de Dios, el Espíritu Santo, y por los estándares morales, éticos de la sociedad. De manera que el pensar, sentir y actuar de una persona no depende de lo que diga la razón, de lo que es lógico o congruente, o de lo que me conviene o lo que según su razonamiento es correcto o bueno, sino depende de lo que la Biblia, Dios, y el Espíritu Santo dicen que es bueno, correcto y que ayuda a crecer en el Señor, y beneficia a los demás.

Todo lo que está en contra de la Biblia, y lo que ordena el Espíritu Santo, es pecado. Lo que ofende al prójimo, lo que no beneficia a los demás, lo que no está motivado por el amor verdadero, lo que no se hace con fe, y lo que no se hace en santidad y ética es pecado y es incorrecto aunque el resto del mundo diga lo contrario. Mis amados, el rumbo que ha tomado la sociedad en que vivimos ha creado en mí una profunda preocupación por lo cual lo escribo creyendo que con esto estoy haciendo algo para rescatar los valores de nuestra sociedad porque tengo la esperanza de una mejor sociedad. ¡Vamos, rescatemos los valores!

A veces, restar es mejor que sumar

Día 329, Lectura de la Biblia en un año, 1 Corintios 4-6

Dr. Gomez Chavez

Por naturaleza, el ser humano prefiere sumar, aumentar, y ganar que restar, rebajar o perder. Creo que no está malo tener una perspectiva de superación, o sea de querer sumar, aumentar y ganar. Solo que no siempre lo que deseamos sumar o aumentar es lo mejor. Así que, en ocasiones, es necesario restar en vez de sumar. Y si en caso piensa sumar, agregar, ganar o aumentar, se debe cuidar que será para agradar a Dios, crecer en el Señor, y edificar a la iglesia.

Restar o quitar algo o alguien del lugar al que ha pertenecido por un tiempo es nada fácil, pero a veces es súper necesario cuando ese algo o alguien no están ayudando a alcanzar el objetivo del grupo o a mantener la identidad que los da ha conocer. Digo esto porque es exactamente lo que sucede en el capítulo 5 de 1 Corintios, donde Pablo guiado por el Espíritu tomo la decisión por disciplinar a un miembro de la iglesia, y la disciplina consistió en quitarlo de la congregación, separarlo de la fraternidad, y eso es restar en vez de sumar.

Generalmente, las iglesias y los pastores todo el tiempo anhelamos sumar, agregar, y ver crecer a número y no es nada malo, creo que debemos anhelarlo. Sin embargo, ponemos muy poco interés y preocupación al crecimiento espiritual o interno de cada miembro. Resultado de esto, cuando una de estas personas o miembros son encontrados haciendo algo en contra de la Biblia, del evangelio y de Dios, con tal de mantener el número de miembros o que suba, a veces pasamos por alto cosas que Dios no aprueba.

San Pablo en este capítulo con carácter y firmeza tomo la decisión de quitar al hombre que estaba afectando, manchando la identidad de la iglesia, y en cierta forma evitando que Dios envíe bendición sobre la Iglesia por el pecado que estaba cometiendo (5:3,5. Algo más grave y triste es que el liderazgo de la iglesia al parecer ya sabía del incesto que se estaba practicando por parte de unos miembros de la iglesia, pero no habían hecho absolutamente nada (5.1-2,6). Pablo aprovecha esto para exhortar a los líderes de la iglesia a limpiarse, y a ser celosos con la vida de santidad, y a no estar ciegos e ilusionado o empecinados con el crecimiento número a cualquier costo.

El crecimiento numérico cuando no es realizado por Dios no rinde y no perdura, porque ha sido realizado por la fuerza, el impulso, el deseo y el anhelo humano. La Biblia dice que el crecimiento lo da Dios (1 Co. 3:6), el crecimiento integral, numérico y espiritual. Así que, nuestra preocupación no debe ser el de sumar y sumar a como dé lugar, sino simplemente obedecer en santidad, vivir como Dios manda que vivamos y del crecimiento Dios se encarga. Cuidar por la vida de santidad, ser celoso por la obediencia y cumplimiento de la Palabra nos obliga a depurar, restar, quitar, y disciplinar cuando esto es necesario. Restar, quitar, o disciplinar muchas veces es la mejor manera para sumar. La mejor suma que hacemos es cuando sumamos tiempo para orar, leer la Biblia, asistir a la Iglesia, ofrendar, evangelizar, ayudar y obedecer a Dios en todo.

El principio se aplica a nivel persona, matrimonial, familiar y eclesial. Si suma, sume lo que agrada a Dios, le ayuda a usted a crecer en el Señor, contribuye a la consolidación del matrimonio, y al buen desempeño de la familia y a la edificación de la Iglesia. Pero muchas veces restar, quitar o disciplinar por el pecado será la mejor manera de sumar. ¿Hay cosas que debemos quitar de nuestra vida, matrimonio, familia e iglesia porque no están contribuyendo en nada, al contrario están deteniendo la bendición, y manchando la identidad cristiana?

El no pensar igual hace la diferencia

Día 328, Lectura de la Biblia en un año, 1 Corintios 1-3

Dr. Gomez Chavez

He enseñado y he escrito en mi libro “Un nuevo estilo de vida” publicado en julio 2012 por Palibrio. Creo que también seguiré enseñando que detrás de un sentimiento siempre hay un pensamiento y que detrás de cada palabra hay no solo un sentimiento sino un pensamiento, y detrás de una acción no solo está un gesto y una motivación sino un pensamiento y un sentimiento. Quiere decir entonces que, si hemos de pensar una misma cosa, debemos de sentir esa misma cosa para que actuemos de la misma manera, y este es el deseo de Pablo en 1 Co. 1:10. Alcanzar la unidad de estas tres cosas: pensar, sentir y actuar es nada fácil, no se logra por nuestros propios esfuerzos, se necesita la intervención de Dios. Por la ausencia de esta unidad es que se dan desacuerdos, discusiones, polémicas, y pleitos que puede llegar hasta las separaciones o divisiones.

El problema mayor que en primer lugar enfrenta Pablo al escribir a los hermanos en Corinto son las divisiones por no pensar igual. No pensar igual promueve sentimientos diferentes que inducen a decir o hacer cosas que de pronto nos separan. Amistades, familias y aun iglesias se han separado y distanciado por simples palabras o acciones que se hicieron como resultado de no pensar y sentir igual. Cuando no hay acuerdo en la manera de pensar, los proyectos no avanzan, el rumbo a seguir es incierto, las cosas a perseguir no son claras, y la meta que se desea alcanzar no es la misma.

Solo un ejemplo de lo que puede pasar cuando no se tiene la misma forma de pensar, es el caso de la torre de babel en Génesis 11. Toda esta población al inicio sabía lo que querían, sabían hacia donde iban, pensaban igual, sentían igual y trabajaban todos para alcanzar la misma meta. Sin embargo, ellos no estaban pensando, y sintiendo como Dios pensaba y sentía por consiguiente, lo que hacia esta gente era totalmente opuesto a lo que Dios deseaba. Igual, detrás de este trabajo que ellos hacían, había un sentimiento bien pensado y planificado. Las tres acciones eran opuestas a Dios. Así que, Dios se encargo de cambiar su forma de pensar, y actuar, a tal grado que sus sentimientos se confundieron. Todos pensaban diferentes y por ende cada uno hacia no lo que el otro le pedía. Resultado de no pensar, sentir y actuar igual es que, no pudieron alcanzar la meta.

El no pensar igual en una familia, en una iglesia y en una organización hace la diferencia. Esta diferencia puede determinar en fracaso o en estancamiento. Pablo dice a los hermanos en Corinto que deben estar unidos, y que hablen todos una misma cosa (1:10ª). No olvide, detrás de cada palabra que decimos hay un sentimiento y un pensamiento. Observe lo que pasa si no se tiene un mismo lenguaje (1:10b) hay divisiones, pero cuando hablamos una misma cosa es porque tenemos un mismo pensamiento (mente) y un mismo sentir (parecer) (1:10c). El desacuerdo, las contiendas, los pleitos, y las divisiones o separaciones en todos los casos o en todos los lugares es porque cada uno está defendiendo o su forma de pensar, o su forma de sentir o su forma de actuar, que no siempre es lo mejor o lo mejor.

¿Cómo demostraban los corintios que estaban divididos en su forma de pensar, sentir y actuar? 1:11 “hay contiendas”, “hay divisiones al formar cuatro diferentes grupos dentro del grupo mayor”. Hacer esto, (actuar), es producto de lo que ellos tenían en el corazón (sentir) eran carnales, se jactaban por sentirse superiores (1:29), y estaban actuando no como personas guiadas por el Espíritu sino guiadas por la carne (2:13-16, 3:1-4). Ya vio los tres elementos que reflejan un estado espiritual, el seguir actuando conforme a la carne les lleva a dividirse, lo cual es producto de un concepto inadecuado sobre el evangelio que tienen en sus mentes. ¿Por qué siguen a un hombre en vez de Cristo? Porque aun no han conocido bien a Cristo y no se han dejado guiar por el Espíritu para crecer en su relación con Cristo.

Un mal concepto en la mente sobre algo o sobre alguien motiva a sentir algo negativo o adversativo sobre ese algo o sobre ese alguien solo por lo que hay en su mente, y por consiguiente, cada vez que ve a ese algo o a ese alguien ya lo ve diferente, ya actúa diferente, ya no lo trata igual, y eso pasa a veces de manera inconsciente, pero de pronto ya se hace conscientemente. Es por ello que él no pensar igual hace la diferencia en las relaciones, en las amistades, en las proyecciones, en las iglesias, en los ministerios, y en las familias. Recuerde, si usted pertenece a uno de estos grupos, debe esforzarse por estar de acuerdo con el resto y no llevar la contraria, pues si lo hace, solo estará afectándolo, y si no está satisfecho con el pensar de los demás, simple, tiene nos opciones: salirse del ese grupo y forme el suyo propio, o simplemente, cede su espacio, sus derechos y con carácter y humildad reconozca que ha estado fallando y que se ha estado oponiendo solo por llevar la contraria.

Yo prefiero que seamos de un mismo pensar, sentir y actuar (1 Co. 1:10). Cuando un matrimonio, una familia y una iglesia alcanzan este estilo de vida, Dios se encarga de bendecir. No es fácil, pero tampoco imposible, contamos con la ayuda de Dios. En la unidad esta la bendicion (Salmo 133).

El evangelio es para todos

Día 327, Lectura de la Biblia en un año, Romanos 15-16

Dr. Gomez Chavez

En la clase 104 de la Escuela de Liderazgo de nuestra Iglesia, “Aprendamos a evangelizar” al referirnos al origen y alcance del evangelio, suelo hacer una pregunta a mis discípulos, ¿Cuál es la acepción de personas que comúnmente hacemos los cristianos en este tiempo? Digo porque la Biblia dice que el alcance del evangelio es territorial, universal, y sin acepción de personas, pues Dios ama a todo el mundo, Jesús ordenado a los discípulos hacer discípulos de todas las naciones, id por todo el mundo, y predicarlo hasta que Cristo venga. De manera que, el evangelio es para todos, para toda persona de todo el mundo, de todo estrato social, de toda condición espiritual, de toda edad y de toda raza. Sin embargo, ¿Cuál es la acepción de personas que generalmente estamos haciendo cuando la Biblia nos dice que no debemos hacer distinción o proselitismo?

Es común ver que a los ricos muy poco nos atrevemos a evangelizar. También a los homosexuales y a las prostitutas o lesbianas. En este sentido, estamos haciendo acepción de personas. A los niños muchas veces creemos que no es necesario presentarles el evangelio, o a los políticos, o a los prisioneros, o a los asesinos, o a los enfermos del sida, o los de enfermedades contagiosas. También, generalmente nos cuesta evangelizar a las personas que no queremos, a los que nos han hecho algún mal, o con quienes no nos llevamos bien. Todo esto es desobediencia a Dios, porque hacemos acepción de personas. Creo que no hemos entendido la comisión que nos dejo Jesús, de predicar el evangelio a toda criatura, y toda criatura es toda criatura sin distinción alguna.

Sin embargo, la acepción de personas que más estamos haciendo es aquella por la cual no presentamos el evangelio cuando Jesús nos ha ordenado hacerlo. El no evangelizar, el no hablar de Cristo, el no dar testimonio del amor de Dios y el no dar a conocer a Dios, cuando nosotros sabemos perfectamente que esa es la tarea que Jesús nos ha dejado. El no hacerlo es hacer acepción de personas, y es están en clara desobediencia. Y esto sí creo que le duele a Dios, porque él ama al mundo entero sin distinción de personas, y creo que como iglesia hemos dejado morir la pasión por el evangelismo. Tome muy en cuenta que el evangelismo se hace por medio del testimonio que damos, por medio de las palabras que pronunciamos, por medio de las acciones que hacemos. Todos los días debemos pensar, sentir y actuar como lo hizo Jesús, como lo hizo Pablo, como lo hicieron los doce apóstoles. Todos los días debemos buscar los lugares donde el evangelio no ha sido predicado, y creo que esos lugares están a la vuelta de la esquina de su casa.

San Pablo estableció este criterio evangelístico como parte de su filosofía ministerial, el evangelizar a toda persona sin distinción alguna, sin hacer acepción d personas, siguiendo la visión y voluntad de Dios, sin importarle el tiempo, ni la circunstancia (Ro. 15:7-9). Se propuso evangelizar en los lugares donde nunca habían escuchado de Cristo, y seguía tres pasos: evangelizaba, discipulaba y establecía líderes hasta dejar organizada la iglesia y luego buscaba otro lugar (15:20-21). La larga lista de personas del capítulo 16 es una clara demostración de todos los discípulos que había formado y que habían llegado a ser parte del equipo ministerial. Si usted observa, son de diferentes estratos sociales, diferentes ciudades, y hay hombres y mujeres. Pablo evangelizo a todos, hombres y mujeres, en lugares poblados y no poblados, fueran personas pudientes o no, jóvenes o ancianos, a todos les presento el mismo mensaje, que solo en Jesus hay salvación. Lo hizo con amor, perseverancia, lo hizo sin acepción de personas, porque él entendió el significado de llevar el evangelio a toda criatura.

Solo ruegue a Dios que le de valor para darlo a conocer a todos. Deje que el Espíritu lo guie y hable por usted. Si no siente carga por los que mueren sin Dios y sin esperanza, ore a Dios que ponga esa carga. Recuerde, el evangelio es para todos, y todos deben saber del amor de Dios. Siempre hay a su lado una persona que necesita de Cristo, no deje pasar la oportunidad de ser un heraldo de Jesús, de ser un embajador del Rey, y un portavoz de Dios. Si nunca lo ha hecho, hoy puede comenzar.

Si todos decimos lo que Dios quiere que digamos, y dejamos que el Espíritu lo diga por nosotros, muchos llegaran a saber que Jesus es el Camino, la Verdad y la Vida.

Lo que más urge es que nos amemos

Día 326, Lectura de la Biblia en un año, Romanos 12-14

Dr. Luis Gomez Chavez

Durante tres meses hemos estado estudiando acerca del amor de Dios, el amor en la familia, el amor hacia el prójimo y finalmente el amor fraternal. El amor fraternal es el amor entre cristianos que nace de la obra de Cristo. , Es el que practicamos todos los días en nuestras relaciones recíprocas como iglesia. Amor ágape es el amor divino y puro, el amor filial es el amor cristiano y puro, y el amor eros es el amor humano puro que siempre debe ser puro para que sea amor, pues si no es limpio es otra cosa, menos amor. Es por ello que urge que nos amemos con sinceridad, honestidad, e integridad. Esto es parte de lo que se puede decir acerca de lo que significa practicar con urgencia el amor fraternal entre los hermanos.

Significado del amor fraterno

Jesús uso la palabra “amor fraternal” y lo demostró con sus obras milagrosas. El apóstol Pablo usó, practicó y enseñó este tipo de amor con frecuencia. Juan combina este amor fraternal con el amor ágape. Según Juan, “fileo” es la voz que alterna con “agapao”, afecto íntimo (Jn. 11:3), placer de hacer cosas que son agradables (Mt. 6:5). Luego según el uso que da el apóstol en (Juan 21:15-17), donde “fileo es querer” y “ágape es amar”. En los libros sinópticos no se usa ni una tan sola vez el término agapao y fileo, pues solo es demostrado por obras milagrosas a favor de los demás.

¿Por qué es tan importante el amor fraternal en la vida cotidiana del cristiano? Porque el amor fraternal es el calor y lo que da sabor a las relaciones entre los hermanos en Cristo Jesús. Hebreos 13:1 dice: Permanezca el amor fraternal. Este amor es más que un sentimiento, emoción, atracción, impulso o relación. Es un amor bíblico que implica actitud y acción. En Ap. 3:17-18 Juan describe a la iglesia Filadelfia, palabra que viene de filos amor, y adelfos hermanos, amor entre hermanos. Literalmente la palabra fila es amiga y filo amigo, amor entre amigos. Los cristianos basados en este amor debemos ser no solo miembros del Cuerpo de Cristo (Iglesias) que nos vemos cada vez que nos congregamos sino amigos entrañables que estamos dispuestos hasta dar nuestra vida por los demás (ágape, amor divino). Así que Filadelfo es una persona que ama a sus hermanos.

Volvamos a Hebreos 13:1 “Permanezca el amor fraternal”, este amor no se puede dar fuera de la familia de la fe y se demuestra en que honra y busca el bien de los demás (1 Pe. 2:17; Ga. 6:10). ¿Por qué se nos exhorta a amarnos de esta manera si lo natural es que exista entre los creyentes este tipo de amor 1 Te. 4:10? Este amor debe estar en el común modo de pensar (Ro. 12.16, 16:5), sentir, vivir o actuar (Fil. 3:16), en la hospitalidad (He. 13:2) y en la ayuda cristiana.

El amor fraternal es más que una exhortación.

Gene Getz dice que este amor está relacionado con el fruto del Espíritu Santo de Gálatas 5:22-23 y dice que el amor es descrito por los ocho elementos más. El gozo es la música del amor, la paz es el acuerdo del amor, la paciencia es el aguante del amor, la benignidad es el servicio del amor, la bondad es el comportamiento del amor, la fidelidad es la medida del amor, la mansedumbre es la humildad del amor, y la templanza es la perseverancia del amor.

La exhortación es individual para cada cristiano. Hay dos implicaciones en He. 13, primera, es posible que exista odio en la congregación, lo cual es opuesto al amor. Todos sabemos que es más fácil odiar que amar. El odio se infiltra aun en los cristianos sin pedir permiso y cuando lo hace, destruye sin compasión y es un gran impedimento para el crecimiento y evita que disfrutemos las bendiciones de Dios. Así que, la primera implicación es que cuando el autor de Hebreos escribe, existía rencía y odio entre los hermanos.

La segunda implicación es que ya estaban practicando esta clase de amor, pero se hace necesario insistir en seguir fortaleciéndolo. El amar a los hermanos es la prueban más contundente de que amamos a Dios. Amar a Dios es obedecer y cumplir su palabra. Esta relación de amor con Dios nos capacita para amarnos los unos a los otros con amor fraternal. San Pablo da tres frases interesantes sobre este amor en Ro. 12.9-21: “El amor fraternal sea sin fingimiento” “seguid lo bueno” y vence con el bien el mal”.

En este pasaje se usa ágape para el amor, y anupocritos (anu-sin, pocritos- hipócritas) “sin fingimiento”. En el v. 10 encontramos la frase central del apartado, “amaos (ágape) los unos a los otros con amor (fileo) fraternal”, el primero es divino, y el segundo es el fraternal o filial, entre los hermanos. Solo que el deseo de Dios es que nos amemos los unos a los otros como Cristo nos amó, que nos amemos como hermanos pero con el amor divino. Estoy seguro que esto hará la diferencia frente al mundo, porque el amor debe ser el distintivo de identidad cristiana, y creo con seguridad que eso es lo que el mundo está necesitando, amor verdadero.

El amor fraternal es más que una exhortación, es una demanda.

¿Por qué es una exhortación fuerte que se convierte en una demanda? La Palabra “permanezca” en He. 13:1 es un verbo imperativo que exige respuesta inmediata. Podría traducirse como “continua” “aguarda”, “perdura”, “permite que dure y que more filadelfia entre vosotros”. Es una orden expresa a que nos amemos unos a otros de inmediato. Enseña que debemos estar unidos continuamente por el sentimiento, el poder interno del amor y la actitud natural del amor. Otro principio que nos recuerda este texto es que no podemos ser ni vivir como cristianos si no nos amamos sinceramente. Todos estamos capacitados para amarnos porque dentro de nosotros ya está el amor de Dios, pero todos somos exhortados a desarrollarlo y demostrarlo.

Debemos amarnos no solo porque la Biblia lo ordena, sino porque es la virtud que valoriza el ser y el hacer del cristiano y esto es lo que da identidad a cada cristiano. En los primeros siglos, el amor fraternal era una cualidad que sobresalía en una persona. Aunque estamos en el siglo XXI, la cualidad que debe sobresalir en la iglesia debe ser el amor fraternal.

Vivir en un ambiente de gozo, amistad, fraternidad, comunidad, compañerismo, comunicación asegura la bendición según el Salmo 133. El comentarista Clarke Adams dice: “Sed todos de un mismo corazón y alma. Simpatizaos los unos a los otros, consolaos, sosteneos y recordad que quien confiesa amar a Dios debe también amar al hermano”. Edward agreda, “La grandeza de aquella época (primer siglo) consistía en que los creyentes de todos los lugares se reconocían unidos en fraternidad y que en esta unidad todas las cosas diferentes habían desaparecido”. Es probable que usted pueda enumerar otros aspectos de la vida cristiana según la Biblia que se relacionan o se ponen en acción o se necesitan cuando nos amamos fraternalmente.

Maneras practicas de expresar este amor fraternal

Una cosa es conocer y hasta memorizar el significado de las dimensiones del amor divino y cristiano, pero otra cosa es practicarlo y compartirlo no solo con amigos, familiares y conocidos sino con desconocidos, no familiares y hasta enemigos. Veamos como se demuestra este amor dentro de la congregación: 1 Co.12:25 “Preocupándonos unos a otros”, Gá. 5:13 “Sirviéndonos unos a otros”, Ef. 4:2 “Soportándonos unos a los otros”, Gá. 6:2 “Ayudándonos unos a otros”, 1 Te. 5:11 “Animándonos unos a los otros”, Ef.5:21 “Sometiéndonos los unos a los otros”, Ef. 4:32 “Perdonándonos unos a otros”, Col. 3:9 “Siendo honestos unos a otros”

1 Co. 16:1-12 Pablo presenta dos maneras más de expresar el amor fraternal con el objetivo de edificar una relación fraternal fuerte el cual se convierte en un testimonio público: ayudándonos cuando hay necesidad (v.1-4) y visitándonos en toda circunstancia (v.5-16). ¿Por qué ayudarnos unos a otros como cristianos que somos? 1) La Biblia lo ordena (Ga. 6:2,9-10). 2) Porque somos miembros del mismo cuerpo, la Iglesia (1 Co. 12:12-13). 3) Porque esta es la evidencia clara de que amamos a Dios (v.1-4). En todos lados, aun dentro de la iglesia hay pobres material y espiritualmente. En el contexto de Romanos 16, la causa de la pobreza es externa e interna. La causa externa son las persecuciones e invasiones de los romanos y la interna es por causa de la oposición de los judíos en contra del evangelio, pero la más profunda es el orgullo y el egoísmo de algunos cristianos que ignoraban a los necesitados.

La vida cristiana es más que simples palabras, es amor demostrado por los hechos y las acciones. Los pudientes deben ayudar a los menos afortunados (Ga. 6:1-10). En ese tiempo en Jerusalén había hermanos padeciendo necesidad, y en graves aprietos. Los compatriotas enemigos del evangelio trataban con crueldad a los cristianos y los desposeían de sus bienes (Ro. 15:26, He. 10:34). Ante esta realidad que aun existe, el deber de todos nosotros es ayudar al necesitado. No se necesita hacer mucho para ayudar a quien lo necesita, solo se requiere un poco de esfuerzo extra impulsado por el amor de Cristo quien dio su propia vida.

¿Por qué el visitarnos los unos a los otros es señal de amor? 1 Co. 16:5-12 habla de esto, pero la visitación ha de ser recíproca, con propósito, de buena manera. Es importante la visitación 1) ofrece una mejor oportunidad para mejor la relación familiar. 2) Ofrece oportunidad para servirnos unos a otros, y 3) hacemos que el evangelio se extienda. Así que, no sé si usted puede estar de acuerdo con migo de que el amarnos con sinceridad, honestidad e integridad aun dentro de la iglesia, es una asunto de tremenda urgencia. No esperes que los demás comiencen a hacerlo, comienza tú a marcar la diferencia amando como Cristo te amó.

Lo que necesita este mundo no son más templos, no son megas iglesias, no son grandes estructuras, no son dinastias pastorales, no son imperios eclesiásticos, es más no buscan templos hermosos, no necesitan más iglesias, nuevos grupos de evangélicos. Lo que buscan este mundo porque es lo que necesitan son cristianos que amen como Cristo amo al mundo entero, cristianos que se amen entre ellos mismos, cristianos que con un estilo de vida apegado a la Biblia, sometido al Espíritu, saturado del amor, y comprometido con la misión de Jesús hagan la diferencia. Solo así podremos hacer un puente seguro y transitable hacia el mundo falto del amor verdadero, el amor de Dios.