El poder de la Palabra

Día 262, Lectura de la Biblia en un año, Daniel 8-10

Dr. Gomez Chavez

La parte de Daniel, capítulos 8 a 10 desarrolla dos historias paralelas: una que es la que está viviendo el profeta junto a su pueblo que está en calidad de prisioneros, y la otra que es la que sucederá en el futuro y es la que desarrolla todo el programa escatológico de Dios para la humanidad que termina con el reino milenial o mesiánico. El capitulo 8 habla de un carnero y un macho cabrío que se refiere a los imperios subsiguientes: el medo persa, el greco el cual se debilitara al descentralizar su poder al dividir el reino en cuatro reinos, luego vendrá el imperio romano que se extenderá hasta la venida de Jesús como rey eterno.

Daniel experimenta el poder de la palabra profética que lo debilita hasta enfermarse. El capitulo 9 revela de manera magistral la semana setenta de Daniel, pero antes Daniel hace una oración de confesión nacional y personal delante de Dios. Nuevamente, hay poder en la palabra, tanto la nuestra como la de Dios. Este gran profeta, a quien Dios ama, el mismo reconoce en repetidas veces que ha pecado, y que todo el pueblo ha pecado, y por consiguiente necesita tener el perdón de Dios. Aquí está el poder de la palabra, que si confesamos con nuestra boca y reconocemos nuestro pecado, Dios nos perdona, somos sanados, y aunque las consecuencias llegaran, se cuenta con el amor, la compasión y la misericordia de Dios.

No permitamos que el pecado nos alcance, que la desgracia y el dolor que este causa llegue a nuestras vidas. No dejemos que el poder contaminador, dominador, y destructivo del pecado en alianza con el mundo, la carne y el diablo nos convenzan, porque las consecuencias son difíciles y a veces imposibles de borrar. Es tan maléfica la intención del pecado y sus aliados que no les importa lo que hayamos hecho bien toda una vida, pues en un segundo, en un minuto, en cinco minutos, con una palabra o con una acción lo pueden echar a perder. Con carácter, decisión, determinación y mucho valor, reconozcamos cuando, como, cuanto y porque hemos pecado, aunque lo más importante es el arrepentimiento. Dios siempre está esperando que reconozcamos nuestras faltas delante de él, le pidamos perdón con toda sinceridad, porque su amor es grande e inefable.

Sin embargo, el poder de la Palabra de Dios es mayor que el poder de la palabra de confesión. La Biblia dice que Daniel, al recibir, ver y conocer el plan de Dios sobre las cosas que sucederían sobre la tierra, se desmayo, se enfermo, se debilito profundamente. La descripción de lo que sucederá desde el edicto de Ciro por el año 400 a.C. hasta la entrada triunfal de Jesús, en la semana de la pasión cuando es crucificado, pasa 69 semanas. Cada semana representa a 7 años, de manera que hasta el día de la muerte de Jesús hay un conteo de 69 semanas. El conteo sea detenido, es lo que algunos llaman el paréntesis donde Dios levanta su nuevo pueblo, la Iglesia. De manera que, el imperio en vigencia ahora mismo, bajo la perspectiva escatológica es el imperio romano, y estará así, hasta que Cristo venga para levantar su Iglesia, y en ese mismo momento reinicia el conteo de la semana 70 de Daniel, que corresponde a los siete años de tribulación sobre la tierra. En dicha semana, se levantara el Anticristo, el trato de Dios con Israel se volverá a restablecer, y la Iglesia estará en las nubes por 7 años celebrando el tribunal de Cristo y las bodas del Cordero, luego Jesús vendrá a la tierra para establecer su reino mesiánico, el quinto imperio según lo anticipa Daniel.

Esta palabra de Dios, poderosa, hizo que Daniel se enfermara. Cuando la Palabra llega a nuestra vida, esta es tan poderosa que nos debilita, nos exhorta, nos enseña. Y nos reta a cambiar. También, hay poder en nuestra palabra cuando con nuestra boca confesamos nuestros pecados, y nuestras ofensas. Dios tiene poder en su Palabra, todo lo que ates en la tierra o desates en la tierra, será atado o desatado en el cielo. Nos toca, creer y estar seguros y tranquilos porque Dios ha hablado en su Palabra y nos ha hecho miles de promesas, pero con una vasta, “Yo estaré contigo todos los días”. Aprópiese de esta palabra que no falla, que es verdad, y que mucho la necesitamos….

Que vuestro si sea si y vuestro no sea no, ese es el poder de la Palabra, pero mayor poder es la Palabra de Dios.

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Con fe se es capaz de todo

Día 261, Lectura de la Biblia en un año, Daniel 6-7

Dr. Gomez Chavez

En el libro de Daniel hemos visto a siervos de Dios que han tomado decisiones con carácter y que con determinación han representado a Dios con lealtad y fidelidad. Un elemento que produce la convicción para tomar decisiones con carácter y firmeza para mantenerse fieles y leales a Dios en medio de cualquier circunstancia, es la fe. Esta palabra corta y muy conocida por todos, es la responsable de que muchos hombres y mujeres alcancen sus triunfos, sus victorias, lleguen muy alto, y se mantengan firmes, fieles, seguros y estables en algunas posiciones. Y aunque muchos no han descubierto el verdadero significado de tener fe, creo que Daniel si lo ha entendido porque lo ha demostrado.

Daniel es uno de los pocos siervos profetas de Dios que han logrado una posición tan alta, tan estable, y en tan diferentes imperios que no son los suyos. Esta en tierra extranjera, llevado no por invitación diplomática sino en calidad de prisionero, aunque sobre todo esto, por voluntad de Dios, ya que él tiene un plan superior a lo que nuestros ojos pueden leer y ver en esta llana narración histórica de los imperios gentiles. Con todo, llega a ser un personaje importantísimo durante el imperio Babilónico, mientras es rey Nabucodonosor, y delante de este rey y estando como segundo en el reinado dio a conocer a Dios sin temor a represalia, porque dentro de su corazón mantenía una sincera, clara y profunda convicción en Dios.

Con carácter, seguridad, honestidad y más que ello, con obediencia y lealtad a Dios interpreta el sueño al rey Belsasar (5:22-31) donde le anuncia su propia caída. Tal como lo dijo Daniel, esa misma noche murió el rey y los medos y persas tomaron el dominio del imperio por voluntad de Dios. El plan de Dios se va cumpliendo, porque este segundo imperio gentil representa a la parte segunda descrita en la estatua que mando a hacer Nabucodonosor, si la cabeza era Babilonia, los pechos de bronce con los brazos es Media y Persia con Ciro y Darío como reyes. Al leer este pasaje comparado con el capitulo 7, si Babilonia representa al León, los medos y persas representan al Oso, segundo imperio en el programa de Dios para los gentiles.

En fin, Daniel sigue demostrando que es un hombre de carácter, de oración y mucha fe, tal es esta que no le importa morir con tal de representar a Dios con gallardía, valor y lealtad. En el capitulo seis, nuevamente Daniel tiene la oportunidad de dar a conocer a Dios y su poder al ser enviado al foso de los leones por ser fiel a su fe, a su Dios, y resistirse al edicto del rey que obligaba a todos los habitantes rendir adoración a sus dioses. Ahora Daniel ha sido colocado por Dios en la posición alta de ser el tercero en el reino y el primero sobre todos los sátrapas, y desde ese lugar, él sigue dando testimonio de su Dios, de su fe, de su lealtad a Dios sin temor a represalias. La fe es lo que motiva a la oración y esta es un recurso para resolver muchos problemas, porque la oración con fe tiene poder, pues a través de esta Dios demuestra su grandeza.

Delante de dos imperios, tres diferentes reyes, en tierra extranjera y en medio de varios desafíos; Daniel tenía solo dos alternativas; obedecer al rey para vivir pero negar a Dios quien es el autor de la vida, o desobedecer al rey quien estaba decidido a hacer morir a todo el que no adorara a sus dioses, pero con la fe de que Dios lo libraría de morir o por la gran certeza de que es más importante ser leal a Dios que vivir siendo desleal a la fe y al su Dios. Con tranquilidad, seguridad, confianza, serenidad y sobre todo con fe, paso la noche junto con los leones devoradores y Dios demostró su poder y dominio sobre los animales al ordenarles que no se devoraran a Daniel. Resultado de esa fe, esa confianza, pero sobre todo, del poder de Dios, el rey decreto que todos debían reconocer al Dios de Daniel como el único Dios que deberían adorar.

Cuantas veces tu y yo hemos enfrentados circunstancias en las cuales solo tenemos dos alternativas; obedecer a Dios aun cuando nos toque sufrir, dejar, rechazar aquello que nos parece apetecible, bueno, agradable; o desobedecer a Dios con tal de tener, gozar, disfrutar, estar, hacer, y vivir en una relación o en un estatus de vida especial pero que va en contra de nuestra fe, identidad cristiana, y de nuestra relación con Dios. Solo aquellos que temen a Dios, creen en Dios, le creen a Dios, y han hecho un pacto de lealtad con Dios, tienen el carácter, la determinación y la convicción no solo de renunciar a todo lo que el mundo les ofrece sino que prefieren morir antes de negar a Dios, su fe en Dios, y su amor hacia Dios. Son aquellos que no pierden de vista su identidad, hijos de Dios, por lo cual, aprovechan todo momento, toda circunstancia y toda posición para dar a conocer a Dios, representar con dignidad, valor y fidelidad a Dios, aunque les toque sufrir, perder posición, y/o hasta ofrecer su vida.

¿Es tu fe tan fuerte y profunda como para decidir con carácter y determinación, obedecer y ser fiel a Dios aun cuando esté de por medio tu vida, o que te toque morir?

Solo representa a tu Dios

Día 260, Lectura de la Biblia en un año, Daniel 2-4

Dr. Gomez Chavez

Daniel 2, 3, 4 son tres capítulos que contienen lecciones de gran ayuda para el cristiano hoy. Me encantaría detenerme para explicar las implicaciones escatológicas de lo que Daniel ha escrito en estos capítulos. Sin embargo, hare una breve mención, luego mencionare las enseñanzas que Dios quiere dejarnos a cada uno en este día.

Dios escogió a Daniel como el profeta exilico o que realiza su ministerio estando dentro del cautiverio babilónico. Dios lo escoge para ser uno de sus representantes en ese reino extranjero, cuya responsabilidad es dar a conocer a Dios, como el único y verdadero Dios. Tal como se nos ha encomendado a nosotros hoy, representar a Dios en la tierra y darlo a conocer. Solo que la estrategia que utiliza Dios para darse a conocer es magistral, es por medio de la interpretación de sueños. Así que, primero, Dios hace que el rey tenga estos sueños, y que ningún sabio de la tierra pudiese interpretarlo, y jamás lo harían, porque en este sueño esta delineado el futuro de la humanidad, el programa completo del plan de Dios. Solo a quien Dios escogiere podría saber lo que Dios ha dicho al rey por medio de un sueño.

Daniel, con humildad, pero con gran seguridad, después de haber orado a Dios junto con sus tres amigos, se presento ante el rey y le interpreto el sueño y las visiones. En síntesis le dijo que su reino muy pronto terminaría, porque vendría el imperio de los Medos y Persas se lo quitaría, luego el imperio de Grecia quitaría el poder a los medos y persas, y finalmente los romanos destronaría a los grecos. Aun queda el quinto imperio que es el del Mesías que vendría a finiquitar el poder a los romanos y luego establecer su reino sobre la tierra el cual durara por mil años. Nabucodonosor no creo que hay entendido todo este programa escatológico, pero si entendió claramente que su reino pronto terminaría. Cada bestia representa a un imperio lo cual estará en correlación perfecta con las cuatro bestias que más adelante mencionara Daniel. En fin, en el capítulo 2, Dios da a conocer el programa futuro de toda la humanidad, y como el tiempo de los gentiles tomara lugar, el cual no terminara sino hasta que Cristo venga por su Iglesia, castigue al imperio romano en tiempo de la gran tribulación y luego establezca literalmente sobre la tierra su reino mesiánico.

Esto es lo que aprendemos, primero, que nuestra responsabilidad primordial es dar a conocer a Dios delante de toda persona, siempre que tengamos oportunidad. Dios escogió a Daniel y sus tres amigos para dar a conocer su fe, su convicción, su carácter y su lealtad desde el momento que decidieron morir antes que negar su fe y a su Dios. Esto lo volvieron a corroborar en el capítulo 3 donde desafiaron nuevamente el poder de Nabucodonosor al desacatar la orden de adorar la estatua que había construido a su dios. Hacer esto es sentenciarse a la misma muerte. No hay pasaje mas bellísimo sobre la lealtad, amor, y convicción que tienen del poder de Dios, pero también de la soberanía, al dejar libertad a que Dios decida si librarlos o no, sin dejar de ser el Dios de ellos.

Es que su primera responsabilidad es dar a conocer el poder, la grandeza, y la majestad de Dios. Y si que lo lograron, tanto después de la interpretación que hizo Daniel, el rey reconoció a Dios y lo engrandeció frente a todos y ordeno que lo adoraran y lo obedecieran. También lo hizo después de ver con sus propios ojos lo que Dios hizo con los tres sabios, los tres muchachos judíos que por no negar su fe, su amor, su temor hacia Dios, fueron lanzados al horno de fuego calentados 7 veces más de lo normal, y que no se quemaron sino que caminaban acompañados de un cuarto personaje más (3:26, 28, 29). Con todo, parece que este rey pronto se olvidaba de sus declaraciones, reconocimientos y decretos, pues en el capítulo 4 nuevamente suena y Daniel le interpreta su propia caída al ser sometido a la más vergonzosa humillación porque solo así reconocería que no hay Dios más grande, poderoso e invencible como el Dios de Daniel (4:33,34-37).

La verdad es que Dios trato mucho tiempo con este rey para que finalmente lo reconociera de todo corazón. Hay eruditos y expertos que sugieren que cuando lleguemos al cielo con Cristo, allí encontraremos a Nabucodonosor al ver los varios reconocimientos, pero en este último es más completo, con todo, la profecía sobre el programa escatológico de la humanidad, continúa porque en el capítulo 5 vemos la caída de Babilonia. La otra gran verdad es que Daniel y sus tres amigos en cada intervención dieron a conocer a Dios y lo representaron con excelencia ante el mundo entero. Nuestra tarea es esa, representar dignamente a Dios en todo lugar, delante de toda persona, en cualquiera que sea la circunstancia, debemos mantenernos fieles y leales a Dios, a la fe, a las convicciones, y al amor que sentimos hacia él.

Mis apreciados lectores de la Biblia, al inicio del año aceptamos este reto de leer la Biblia en un año, y estudiarlo por medio de las reflexiones diarias, al hacerlo, estamos conociendo más de cerca a Dios, lo cual nos ayuda a representarlo con más seguridad donde sea que se nos demande o se requiera. Leer la Biblia así se disfruta más, se conoce más, pero se adquiere mayor responsabilidad, tratar de vivir de acuerdo a lo que Dios nos enseña. Por ejemplo, hoy aprendemos que debemos estar dispuesto a todo, hasta morir antes que negar que creemos en Dios, que amamos a Dios, que al único que adoramos es al Dios de Israel, y que preferimos la muerte antes que negarlo. Jamás te quedes con el crédito que solo le pertenece a Dios porque al fin de cuenta si lo haces no tardarás en pasarte la factura.

¿Cómo se niega a Dios? Piense en la gran cantidad de maneras de negar a Dios que hay. Negar que es cristiano, negar su fe, su amor a Dios, negar que asiste a la iglesia, negar que ora, etc. Recuerde, su mayor responsabilidad es representar a Dios con dignidad y excelencia y darlo a conocer como el Único que tiene poder no solo para salvar sino para hacer todo, porque para él no hay nada imposible. Diga como San Pablo, Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios… Ro. 1:16-17.

Decisión con carácter

Día 259, Lectura de la Biblia en un año, Ezequiel 46- Daniel 1

Dr. Luis Gomez Chavez

Al terminar la lectura de Ezequiel y comenzar el libro de Daniel debemos recordar el trasfondo histórico que los une. Israel, entiéndase las doce tribus, continúa bajo el poder babilónico, quienes los han hecho cautivos por voluntad de Dios. Aun sigue como rey, Nabucodonosor, el que sitio a Judá en tres ocasiones hasta que en la última vez, 586 a.C. logro llevar a todas las personas de mayor beneficio para su país. Quienes se quedaron en Jerusalén fueron los pobres, y menos habilidosos, los cuales decidieron emigran a Egipto donde sufrieron también el sabor amargo de vivir en tierra ajena. En uno de estos grupos que llevo Nabucodonor a su tierra, llevo al profeta Daniel y tres amigos, de los cuales se habla en el capitulo uno de Daniel.

Según los datos vertidos en el v.1 y 2, Daniel y sus amigos es probable que fueron llevados en el segundo grupo de los expatriados, año 597 a.C. pues el mismo rey de Babilonia se encargo de poner a Joacim como rey de Judá. Al ver el v.2, nos damos cuenta que en el tercer intento, los extranjeros llevaron todos los utensilios del templo, ya que aun en esta parte están en manos del rey Joacim. Los que ya había llevado el rey de Babilonia era gente habilidosa, profesional, talentosa, inteligentes y de la familia real. Dios es quien había dotado de buena apariencia, instruidos en sabiduría, conocedores de ciencia, inteligentes, aptos para estar en el palacio y que enseñasen el idioma caldeo a los mismos judíos recién llegados. Es por ello que el rey los escogió, los mando llamar, y designo un estilo de vida, dieta, forma de vida para prepararlos para cumplir esta labor.

Para tomar decisiones profundas y trascendentales se requiere carácter y determinación. El carácter y la determinación se fundan en una relación, en un conocimiento y en una convicción de vida que refleja su identidad, su fe, y su relación con Dios. Son escogidos para vivir con las mimas comodidades del rey, alimentación, estilo de vida, forma de vestir, etc. Es una alta posición que cualquier ser humano anhelaría tener más aun cuando han sido llevados en calidad de prisioneros. Recibir esta atención en esa condición deplorable, es como un premio millonario o ganarse la lotería o la fortuna o recibir una herencia millonaria cuando jamás escucho tener algo. ¿Qué podría perder estos hombres si aceptan esta oferta? ¿Qué podrían ganar estos hombres si aceptan esta oferta?

La vida cristiana para que se viva y se desarrolle tal como Dios lo desea, requiere de carácter para tomar decisiones que trascienden no solo el presente sino que extienden hasta el futuro de nuestras vidas. Decisiones que determinan todo nuestro estilo de vida, toda nuestra forma de ser, decisiones que nacen del corazón, un corazón que teme a Dios, que anhela hacer lo que agrada a Dios, que quiere apegarse a la Palabra, que quiere vivir en coherencia al amor de Dios y a la misión de Jesús. Decisiones con el poder de abandonar a todo aquello que a la carne le fascina, y que esta dispuestos a dejar todos aquellos hábitos, costumbres, mañas, amistades, practicas, que aunque son buenas pero parecen ser malas, cosas que aunque a ti te parecen buenas pero dañan o afectan a los demás, pero que se está dispuesto a sacrificar con tal de agradar a Dios, obedecer a Dios, representar a Dios, mantener las convicciones de su identidad, de su corazón, y de su fe. Decisiones que se toman en función de una evaluación de lo que es más importante, de lo que tiene más valor eterno, de lo que está de acuerdo al deseo de Dios y no el de uno mismo. Decisiones que rompen con los paradigmas, cultura, costumbre, acomodamiento de la nueva sociedad, la sociedad posmoderna, tolerante, liberal, donde todo lo que definen no por la fe sino por la razón y la lógica en vez de dejar que Dios y su Palabra sean los jueces.

Eso es lo que hace Daniel y sus tres amigos, tomar una decisión con carácter basados en sus convicciones, siendo leales a su fe y a su identidad y poniendo en alto su temor hacia Dios, mejor dicho dando gloria al único que merece lealtad, obediencia, a nuestro Dios. La propuesta es buena ante los ojos, y la carne, pero es mala ante la fe y los propósitos de Dios. Decidieron obedecer a Dios, hacer lo opuesto de lo que están proponiéndoles, basado en sus convicciones, en su identidad y en su fe. Más que ser leales a la ley de alimentación judía, acá está de por medio, la capacidad de ser fiel en medio de una tentación, en medio de un desafío, en medio de una situación de vida y de muerte. La desobediencia y el desacata a la orden del rey significaba literalmente la muerte. Sin embargo, en la obediencia o la desobediencia está en juego la credibilidad de quien es Dios, y de la lealtad de quienes creen en él, que han dese fieles a Dios en cualquiera que sean sometidos.

Piense por un momento sobre las decisiones que debes tomar en esta hora. Decisiones que implican renuncia, romper con el pasado, con prácticas que desagradan a Dios, relaciones indecentes, amistades pecaminosas o peligrosas, costumbres o practicas buenas que parecen malas, y que hacen pecar a otras. Terminar con algunas formas de ser, pues algunas veces somos buenos cristianos solo cuando estamos en los templos, pero fuera de estos nos transformamos, y nos parecemos más a los no cristianos que a los cristianos. Y basta de seguir engañando o engañándonos. Es más, si tienes que dejar algún ministerio porque no te sientes moralmente capacitado o con la autoridad moral para hacerlo, hazlo y deja que el Espíritu te siga formando. Lo mejor es que hoy mismo, en oración tomes decisiones en bien del evangelio, de la fe, de la familia, del matrimonio y del corazón de Dios. Si te toca llorar por lo que debes dejar de pensar, sentir y hacer, pero por no estar de acuerdo a la voluntad de Dios, hazlo, pero hazlo ya.

Daniel y sus amigos propusieron en sus corazones no contaminarse…. Sabedores que esto les podría llevar a la muerte de inmediato. Cuando se teme a Dios se está dispuesto hasta morir por él antes que fallarle y serle desleal. Vamos, ese es carácter, eso lo hacen los valientes, dejan todo, absolutamente todo lo que no agrada a Dios con tal de ver sonreír a Dios por la satisfacción de que le somos leales y pronto se encarga de vindicarnos… Algunas veces tendremos que dejar un ministerio, un cargo, un trabajo, una empresa, una iglesia, un familiar cuando Dios nos está llevando a tener un mejor estilo de vida, en otro lugar, con otras personas, con otras experiencias, debido a que no estamos haciendo bien las cosas donde estamos, y tu y yo debemos ser sensibles a la voluntad de Dios, y aunque toque llorar, se debe obedecer.

¿Necesitas renunciar a algo, hacer algun cambio, dejar de hacer algo, comenzar algo diferente para que Dios sea honrado?

El ministerio tiene sus reglas

Día 258, Lectura de la Biblia en un año, Ezequiel 43-45

Dr. Gomez Chavez

Muchos han creído que el ser un pastor, misionero, maestro, escritor o teólogo es algo que con facilidad se puede llegar a ser. Tal es así que algunos han dejado su carrera profesional porque han visto en este puesto una oportunidad para pasarla mejor. Otros ven en esto la oportunidad para casarse, o para viajar, o para aventurar pero no para venir a ser siervo de todos. En reflexiones anteriores he dicho que Dios está muy enojado con los falsos pastores, profetas y apóstoles, porque en los últimos 20 años, medio mundo que ha autonombrado apóstol, profeta y pastores y pastoras. Es tanto la ambición por estos títulos que llegara el momento que ser un apóstol no será ya suficiente e inventaran otros títulos, pero no de siervos.

El ministerio tiene sus reglas y para que una persona llegue a ser maestro, evangelista, pastor, misionero, profeta o apóstol, primero debe recibir un llamamiento individual de parte de Dios. Y su llamado debe ser justificado por una función específica que se necesita cubrir en la tierra. Lo que se necesita en la iglesia hoy, para que Dios sea dado a conocer al mundo entero, el reino sea predicado, y la Iglesia se a edificada, no son apóstoles que casi se endiosan, quienes casi dicen que saben y pueden hacer más que Dios porque se creen intocables por estar inflados de orgullo, soberbia y vanagloria. Dios busca personas que quieran vivir, enseñar y servir como siervos. Dios busca verdaderos siervos que se comprometan a entrenar, perfeccionar, capacitar a la iglesia para que esta cumpla la obra de Dios.

No solo se debe ser llamado por Dios sino vivir regido a la Palabra para obedecer las instrucciones que Dios ha dejado para aquel que acepta el llamado para ser un ministro. Un ministro, palabra latina para ministrer, que viene de minus, lo cual se traduce como menos, menos que nada, y se refiere a la persona que en su posición de servidor, no tiene valor en sí mismo, porque vive solo para servir. La misma idea está en la palabra ministro en el NT, palabra que viene de diaconía, quienes existían para servir las mesas, una idea para referirse a las personas que habían sido destinadas a vivir solo para servir como verdaderos dulos o esclavos. Así que, un ministro, existe solo para servir y no para servirse o aprovecharse de los demás, ni tampoco para manipular o adueñarse de los demás.

Obedecer o regirse a las reglas, parámetros y lineamientos de vida y de ministerio plasmados en la Biblia es obedecer a Dios y el llamado. Ezequiel 44 hace una larga lista de las cosas que todo ministro, sacerdote de Dios debía cumplir. Al leerlas con detenimiento uno puede darse cuenta que no cualquier personas puede cumplir este ministerio, solamente las personas que Dios escoge y llama. Solo las personas que después de haber sido llamados, y de haber considerado las implicaciones del llamado, toman la decisión de vivir solo para servir. Específicamente los vv. 15-35 se enumera las cosas que el sacerdote, el ministro debía tomar muy en cuenta, porque solo estos podrían acercarse a Dios y ministrar a Dios.

Contextualicemos este pasaje. El termino ministro según 1 Co. 4:1-2, Hechos 1:8, se aplica a todos los cristianos. En termino general, todos somos ministros del Señor Jesucristo, y de todos se requiere fidelidad. Todos somos embajadores de Cristo, representantes del reino de Dios, llamados a representar a Jesús, y el evangelio. Sin embargo, dentro de las iglesias, toda persona que ha recibido un privilegio o un ministerio a desarrollar, es menester, es necesario que se cumpla con fidelidad. Pero más aun, que el ministro o el encargado del ministerio sea fiel, tenga buen testimonio, cumpla los requisitos de líder siervo. Más urgente es, que los maestros, los diáconos, las diaconisas, los ancianos y las esposas de los ancianos, los pastores y las esposas de los pastores nos solo cumplamos con fidelidad el ministerio que Dios nos ha encomendado sino que tengamos una vida de buen testimonio, de santidad, de fidelidad. Dios está más interesado no en lo que hacemos sino en lo que somos, el mundo será más impactado no por lo que hacemos sino por lo que somos.

Todo el que lea esta reflexión, debe saber que es un ministro de Dios en términos generales, y si tiene un cargo en la iglesia es un ministro mayormente responsable no dolo de cumplir fielmente, con excelencia el ministerio sino de vivir una vida de fidelidad a Dios, la Palabra, el ministerio, y el evangelio, buen testimonio en el hogar, en el trabajo y en la iglesia, sana forma de hablar, pensar y actuar en todo lugar. El ministerio requiere ministros fieles a Dios y a la misión. Quien no está dispuesto a mantener un testimonio fiel, santo y ejemplar, es mejor que renuncie a ese cargo para que Dios solo lo juzgue por ser un ministro en general, pero si ha aceptado un cargo, ministerio, Dios le pedirá cuenta y debe hacerlo con excelencia.

Aprovechemos el privilegio

Día 257, Lectura de la Biblia en un año, Ezequiel 40-42

Dr. Gomez Chavez

Esto es una gran verdad y una triste realidad. Los seres humanos estamos dotados de grandes virtudes, recursos, y habilidades (gran verdad), pero que el decir verdad hacemos uso de estos solo el 10% (triste realidad). Los psicólogos y científicos dicen que Dios nos ha dotado con más de 10 millones de células con capacidad de crear, inventar, hacer, proponer, renovar y cambiar las cosas, pero que de esto solo estamos usando el 10%. Resultado de ello es que muchas veces la vida del ser humano se vuelve demasiada monótona, aburrida, sin variación, mecánica, porque nunca nos exponemos a ser diferentes, a crear cosas nuevas, a renovar nuestra forma de vida.

Esta es la gran verdad, no estamos aprovechando los recursos que Dios ha dado para que seamos cada día mejores, y cada día cumplamos mejor el propósito de nuestra existencia. Bueno, nosotros los cristianos estamos rodeados y apoyados por una serie de recursos que Dios los ha dejado específicamente para lograr el propósito de nuestra existencia, dar honra a Dios, dar a conocer a Dios, contribuir para que el reino de Cristo sea conocido y establecido sobre la tierra. Para ello nos ha dejado: el Espíritu Santo, la Biblia, la oración, la Iglesia, dones espirituales, las mismas pruebas o retos, pero con mucha frecuencia nos olvidamos de estos recursos y preferimos resolver nuestros asuntos por nuestro propio esfuerzo. Que lastima.

Hay algo más bello que Dios nos ha dejado y que no lo estamos aprovechando. Es un privilegio reservado solo para nosotros los cristianos que pertenecemos a la Iglesia. Es un privilegio que los judíos, por muy santos y maduros espiritualmente que fueran no lo pudieron tener ni disfrutar. Me refiero el hecho de tener entrada o acceso libre hasta la presencia de Dios, al lugar santísimo. Tenemos un VIP todos los cristianos por los meritos de nuestro Señor Jesucristo, quien en el momento de morir, el velo que dividía el templo en lugar santo y lugar santísimo fue roto y como resultado, hoy todos los que creemos en Jesús podemos entrar hasta la misma presencia de Dios sin temor de morir, ya que Jesús murió por nosotros.

Hoy no necesitamos de un sacerdote humano para que nos represente delante de Dios, uno mismo, en personas, donde se encuentre, a la hora que sea, está en la presencia misma de Dios, ya no hay nada que se lo impida, porque en todo momento, Jesús nos representa, le es el mediador entre Dios y nosotros. Esto es lo que Ezequiel 42 está presentando en misterio el mismo profeta, describiendo el templo, y no solamente describe el que será edificado en tiempos de Herodes, sino que es un templo escatológico. Sin embargo, me interesa resaltar el privilegio que nosotros tenemos hoy, de entrar nosotros mismos al lugar santísimo, presentar nuestras ofrendas por nosotros mismos, ofrendar a toda hora, porque nosotros mismos somos la ofenda, y Dios nos recibe a toda hora, lo único es que él desea que nosotros como ofrenda estemos limpios y sin mancha.

Gracias Señor por haber eliminado ese velo que nos separaba de ti, y que solo concedía el privilegio al sumo sacerdote para entrar a tu presencia, y disfrutar de tu gloria. Sin embargo hoy, todos los cristianos tenemos este tan grande privilegio, de acercarnos personalmente a Dios, todos los días, a cualquier hora, en donde sea que nos encontremos y el nos oirá, y nos responderá según sea su voluntad. Aprovechemos este privilegio, este recuso que hace crecer espiritualmente, que da fuerza, animo, fortaleza, y poder para vivir la vida cristiana como tu mandas.

Ya se lo recordé, usted también tiene este privilegio, no lo desaproveche y le aseguro que si recurre a él cuantas veces lo desee, mejor cristiano será. Dispone de este privilegio, no tiene que pagar nada, es gratis y además, el aprovecharlo le hará mejor persona delante de Dios y delante de los demás.

Gracias Dios por esa promesa

Día 256, Lectura de la Biblia en un año, Ezequiel 36-39

Dr. Gomez Chavez

Si hay un tema que la mayoría de las personas rehúsa hablar es el de la muerte. Si hay un tema que los cristianos no deberíamos ignorar es el de la muerte. Es porque la Biblia dice que todos moriremos algún día, es más hasta establece la edad, entre los 70 y 90 años. Además dice el salmo 116 que la muerte de los santos es olor grato a Dios. La segunda ley de la termodinámica afirma que nuestro cuerpo de manera natural después de lograr su desarrollo tiende a envejecerse hasta llegar al punto en que no responde más y ya no es capaz de sobrevivir. Por consiguiente, todo ser humano ha de estar preparado para enfrentar ese día temido, o ese día bienaventurado.

No he sabido de otra persona más que enfrente el tema de la muerte tan tranquilo como el apóstol Pablo. El dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. “Yo ya estoy preparado para ser sacrificado”. Para Pablo morir era dar un paso hacia la nueva vida, la vida eterna, la vida con Cristo, la vida donde se experimentara la plana felicidad. Imagínese, si en algún momento usted fue feliz en la tierra, y la fascino vivir en la tierra, ahora piense un poco en lo maravilloso que será la vida con Cristo, es incomparable. Solo que para estar con Cristo, se debe creer en él, y se debe morir físicamente, o estar vivo cuando Jesucristo regresa para llevarse a la Iglesia. San Pablo sabía esto, lo había enseñado con detalles en sus epístolas, y estaba seguro que la muerte en Cristo era un privilegio, por lo cual no debemos temerle.

Entre la vida, la muerte física y estar con Cristo en la eternidad hay un tema súper importante que también ignoramos los cristianos con mucha frecuencia, es el de la resurrección. Recordar esta promesa de Cristo y que san Pablo recalco muchas veces, es una nota de entusiasmo y de vigor espiritual. Jesús fue la primicia de esta promesa, y él prometió resucitar a todos los que creamos en él. La promesa de la resurrección es una bendición, significa que aunque muramos físicamente, un día, este mismo cuerpo será levantado con poder por nuestro Dios y nos reuniremos con Cristo para vivir eternamente con él.

De este tema está hablando Ezequiel en el capítulo 37, solo que es una promesa para el remanente fiel de los judíos. Donde se describe un increíble milagro que no es ficción, es verdad, Dios tiene poder para hacerlo y lo hará literalmente. Sin embargo, es importante saber que ya en el AT, los judíos estaban conscientes de esta bella promesa de la resurrección, la cual fue transmitida, enseñada, y ampliada en el NT. En esta nueva parte de la Biblia, la promesa de la resurrección después de la muerte física es prometida a todos los cristianos, y es una resurrección para vida eterna. Sin embargo, la Biblia habla de una segunda resurrección que es para todos los seres humanos de toda la historia, donde todos resucitaran para ser juzgados en el Gran Trono Blanco, y será una resurrección para condenación eterna, porque desde allí serán lanzados al fuego eterno donde ya estará Satanás y sus ángeles rebeldes.

La pregunta es, ¿Está preparado para morir? Y si muere, ¿A dónde irá después de la muerte? Solo hay dos lugares, con Cristo para vivir eternamente en gozo y felicidad o con el diablo al infierno donde será una eternidad de sufrimiento. Esta decisión se toma hoy que se tiene vida, al morir ya es demasiado tarde. Si usted ya tiene a Cristo en su corazón, alabe y agradezca a él por esa promesa, pero si no, tome hoy una decisión de fe. Pero si ya es cristiano, hable de esta promesa a quienes no han creído en Jesús.