Una palabra de animo siempre llega a tiempo

Día 263, Lectura de la Biblia en un año, Daniel 11-12

Dr. Gomez Chavez

Una de las prácticas que jamás debe faltar en la vida cristiana y que debe formar parte de la nueva cultura del cristiano, es el hábito del animar y fortalecer a los demás. Debido a que nosotros los humanos estamos formados de una personalidad que se demuestra en los sentimientos, la inteligencia y la voluntad, a veces somos cambiantes en nuestro estado de ánimo, tenemos debilidades y virtudes. Y una de las debilidades que todos los humanos tenemos es que con facilidad decaemos en nuestro estado de ánimo, con facilidad nos desanimamos, nos deprimimos o nos desilusionamos.

Grades hombre de la Biblia se desanimaron un momento después de que habían estado en la cima del ánimo y la fortaleza. Por ejemplo, Moisés, Aarón, Elías, Jeremías, Isaías, Jonás y otros experimentaron momentos de tristeza, desanimo y desilusión. Me imagino que usted ha de conocer a más de una personas que en más de alguna ocasión ha visto su rostro decaído, serio, triste, sin deseo de hablar y hasta apartado de los demás. Es más, me atrevo a decir que usted mismo en mas de aluna vez se ha sentido muy deprimido, triste, solo, abandonado y desilusionado.

No se usted, pero yo mismo he pasado momentos en que me siento triste, confundido, solo, y con una incertidumbre interna o intranquilidad sin poder encontrar la razón o la causa. He aplicado la técnica de regresión o mejor dicho de hacer un recuento de todas las cosas que he pensado, sentido y he hecho en las últimas 12 horas para ver si descubro que es lo que me está provocando la tristeza, la soledad, la intranquilidad, la preocupación. Algunas veces es infructuosa mi búsqueda, en otras si es fructífera, porque me doy cuenta que algo insignificante es lo que esta agobiando todo mi existir, pero en otros casos, son errores que he cometido, fallas que he tenido, resultado no alcanzados, trabajos no realizados, o hasta palabras mal dichas son las que me roban la paz y la alegría.

Esta bonita practica, este valioso habito, esta admirable cualidad la posee Daniel, el profeta exilico, quien ha servido como profeta de Dios durante el reinado babilónico, y ahora en el imperio de Darío y Ciro, o el Medo Persa. Esto es lo que podemos descubrir en Daniel 11:1 “Yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo”. Este texto dice mucho, enseña bastante, y nos reta a todos. ¿Qué cosas puede preocupar a un rey, a un rico, a un niño, a un famoso, a un millonario, a un sabio, a un científico, a un poderoso? Todos, por ser humanos podemos de pronto sentirnos triste, desilusionado, deprimidos, por A o B motivos. El rey Darío está en esta situación, pero es afortunado porque a su lado esta un hombre cuya característica es la de animar, fortalecer, levantar el ánimo, y el semblante de quien lo está.

Me encanta esto, porque en las iglesias necesitamos hombres y mujeres con este carácter, este hábito y esta hermosa cualidad que tiene Daniel, y gracias a Dios que los hay. Es súper delicioso recibir palabras de estimulo, confirmación, entusiasmo y de ánimo de una personas cuando más se necesita. San Pablo dice, “Regocijaos, otra vez digo regocijaos” “Por nada estéis afanosos”. Bernabé tiene como significado, “hijo de consolación” y una de sus virtudes era esta, la de levantar las rodillas y manos del caído, animar y fortalecer al deprimido, ayudar a cambiar la perspectiva de la vida de quien no puede ver la luz aun cuando está en pleno día.
Doy gracias a Dios por Daniel, por Pablo y por Bernabé, porque tienen palabras de ánimo que fortalecen nuestras vidas porque tienen palabras que Dios les ha dado para dar vida al que no la tiene. Esta es la cultura que necesitamos restaurar o instaurar en las iglesias, donde todos seamos como Daniel, Pablo y Bernabé, que siempre estamos ayudando, animando y fortaleciendo a los demás. Un estilo de vida así, una cualidad como esta, un hábito maravilloso como esto en las iglesias es lo que tornara la vida más fácil, hermosa y significativa. Nosotros los cristianos tenemos no solo los recursos para animar a los demás, sino la responsabilidad de vivir animados y fortalecidos en el Señor y capacitados para ayudar a los demás.

Bueno mis amados, los animo y los fortalezco en el nombre del Señor. Si alguno en este momento esta decaído, triste, confundido, y deprimido, le invito a orar a Dios en este momento dígale lo que siente, alabe a Dios por su presencia y su amor, mire a su alrededor y de gracias por su perfecta creación, por último, mírese a usted mismo y descubra lo que usted vale para Dios, lo importante que es para la iglesia, y comience a dar gracias a Dios por todo. De gracias por su familia, por su trabajo, por sus estudios, por sus vecinos, aun por las personas con quien usted no se lleva bien… Lea Filipenses 4:1-19…. Y aprenda el ejemplo de Daniel en el 11:1.

Una palabra de ánimo del amigo, del pariente, del compañero, y del vecino nunca llega tarde, siempre llega a tiempo y cae muy bien. Por favor, pon tu mirada en Cristo, recuerda que fuistes creado a imagen y semejanza de Dios, por tanto, tu vales mucho, animo vive la vida para honrar a Dios, y cuando lo hagas encontraras la verdadera razon por la cual vivir con sentido la vida.

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