A Dios no se le pasa nada

Día 269, Lectura de la Biblia en un año, Amós 1-4

Dr. Gomez Chavez

He conocido padres que olvidan cumplir lo que han prometido a sus hijos. Creo que más de alguna vez me ha pasado a mí como padre en que prometí disciplina a mi hijo si regresaba más tarde de la hora acordada. Cuando los hijos ven que olvidamos lo que hemos prometido, vuelven a hacer lo mismo con la confianza que a nosotros los padres se nos olvida lo que prometemos o nos pueden engañar con facilidad. Por ejemplo, si el hijo sale a jugar con sus amiguitos por solo 30 minutos, pero regresa una hora después, y el padre no dice nada, el hijo asumirá que al padre no le importa desobedecer sus órdenes. Si al hijo le dices que solo vea una hora de TV, o juegue solo 30 minutos en su playstation, pero no le dice nada cuando alarga hasta la hora y media, los hijos ya no toman en serio ni las palabras del padre ni las reglas de comportamiento. Esto, es un error de nosotros los padres que debemos superar.

A Dios no se le pasa nada, él no olvida nada de lo que hacemos. Aun cuando dice la Biblia que ya no se recordará de nuestros pecados, claro que si los recuerda, solo que una vez los perdona, esos pecados nunca más tienen poder condenatorio ni Dios los usará para culparnos. Sin embargo, no pasará por alto todos aquellos pecados que cometemos y que no los hayamos reconocido, confesado y no hemos pedido perdón por ellos. Es más, aun cuando Dios ya los perdonó, no pasa por alto las consecuencias por el pecado que él mismo promete. Para que haya coherencia en las Escrituras que dice, “todo lo que el hombre sembrare, eso cosechará”, esto debe suceder así. Dios perdona el pecado, y no toma ese pecado para juzgarte, culparte o condenarte, pero no se olvida de las consecuencias de ese mismo pecado que ya ha sido perdonado.

Esto es lo que está sucediendo en el libro de Amós 1 al 4. El profeta utiliza un estilo literario que usado por Salomón, al decir que tres pecado y por el cuarto, Dios no revocará su castigo. Es un estilo literario no muy común entre los judíos, pero si conocido, y se usa cuando tiene relación con disciplina o castigo. La fórmula es aplicada siete veces: 1:3, 6, 9, 11,13, 2:1,4, 6. En las siete veces Dios les dice que no puede pasar por alto el pecado cometido, no puede olvidar lo mal que se han comportado, y no dejará sin castigo a estas naciones porque no han reconocido ni confesado su pecado y no han pedido perdón por eso. Por otro lado, aunque Dios les hubiera perdonado sus pecados, Dios no pasará por algo las consecuencias del pecado, no revocará su castigo, o sea la consecuencia.

Esto sirve de llamado de atención, uno para no cometer pecados, y dos, para estar preparados para recibir las consecuencias de algún pecado cometido, que es el fruto legitimo del pecado cometido. Lo importante no es cometer pecados, pero si alguno ha cometido pecado, lo mejor que puede hacer es reconocerlo, confesarlo, pedir perdón por este porque así, Dios elimina el poder condenatorio del pecado, y el poder mortal del mismo. Una vez se obtiene el perdón de Dios, juntamente con esto viene la paz, la libertad, la tranquilidad y la confianza que son de mucha ayuda para enfrentar las consecuencias. Los efectos resultantes de un pecado dependen de la magnitud del pecado. En el caso de estas naciones, el pecado había sido muy fuerte y desagradable contra Dios, por lo tanto, el castigo o la disciplina es fuerte.

La lección inmediata para ti y para mi es a no pecar, y si pecamos, de inmediato pedir perdón a Dios reconociéndolo por su nombre. Entre más escondemos un pecado, mayores estragos harán no solo en nosotros y las consecuencias del mismo serán aterradoras. Es debido a que a Dios no se le pasa ni el más mínimo pecado que cometemos, es que por el más pequeño pecado que cometemos debemos confesarlo delante de Dios y pedirle perdón. Es mejor sufrir la consecuencia del pecado estando en paz con Dios, que sufrir el poder condenatorio y la consecuencia del mismo alejados de Dios.

Vamos, si tienes algo escondido, confiésalo delante de Dios, porque a Dios nada se le escapa, todo lo sabe, todo lo ve, y todo lo puede perdonar. Si lo guardas o lo escondes sabiendo que a Dios no lo puedes engañar, a ti mismo te estás engañando, y por consiguiente, te estás haciendo mal tu mismo, y tarde o temprano dará a luz el pecado, y entonces, todos los sabrán. Deja de hacer lo malo que estás haciendo y comienza una nueva vida en Cristo.

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Conoce el tiempo, vive mejor

Día 268, Lectura de la Biblia en un año, Joel 1-3

Dr. Luis Gomez

Me he dado cuenta que muchísimas personas viven la vida sin tomar en cuenta el tiempo en que estan. Viven sin pensar en la durabilidad de la vida, ni en el cumplimiento de ciertas profecías, y ni mucho menos en que un día tendrán que morir. Esto le pasa a los millonarios que se creen inmortales e invencibles. También les pasa a los científicos, quienes por estar metidos en tanto descubrimiento, se olvidan que ellos mismos no pueden alargar ni un tan solo minuto a sus vidas, y que al final de todos tendrán que dar cuenta. Les pasa a los jóvenes, a los famosos, a los deportistas, a las mujeres, a los hombres, y a todos. Aun a los cristianos nos pasa, de pronto vivimos inadvertidos, sin tomar en cuenta que nuestra vida llegará a su final, ya sea porque muramos, o porque Jesucristo vendrá por su Iglesia.

Una vez, los discípulos preguntaron a Jesús sobre el tiempo y las sazones, y Jesús les dijo que eso no les correspondía saber a ellos, pues esto solo lo sabe el Padre. Me refiero a la venida del gran día, que en Joel el gran día inicia con la tribulación y termina con la guerra de Armagedón en el Valle de Josafat. Nosotros los que pertenecemos a la Iglesia de Cristo, o sea todos los que hemos creído en Cristo como nuestro Salvador, seremos arrebatados antes que comience la Tribulación, algo que Joel no logra hacer diferencia. Es más, los discípulos no lograron hacer una diferencia entre el rapto de la Iglesia y el establecimiento del reino, ellos solo veía la segunda venida de Jesús. Sin embargo, entre estos dos acontecimientos, el arrebatamiento y el establecimiento del reino, hay 7 años de tribulación la cual es descrita con todos los detalles en Apocalipsis 4 al 19.

A esto me refiero, mucha gente vive sin ver los tiempos, la calidad del tiempo a la luz de la proyección escatológica. Joel profetiza sobre la llegada del gran día, el día de Jehová, y se refiere a este tiempo de siete años de sufrimiento para todos aquellos que no quisieron creer en Jesús como su Salvador. Por supuesto, la profecía de Joel ha de verse en parte como profecía de doble cumplimiento, porque se cumple de inmediato en el pueblo de Israel, el cautiverio, y se cumple en la semana setenta de Daniel, los siete años de sufrimiento, juicio, castigo después que la iglesia es llevada al cielo por Cristo. Durante ese tiempo, Dios derrama juicios, tras juicios y más juicios, al abrir los sellos, al tocar las trompetas, y al vaciar las copas. Los fieles a Dios tendrán que sufrir y mantenerse sin dejar que la bestia les ponga la marca.

Sera un tiempo cual nunca la ha habido, pequeños y grandes, ricos y pobres, hombres y mujeres, intelectuales y no estudiosos, religiosos y ateos desearan morir y no morirán porque deben sufrir las consecuencias de su incredulidad. Según las profecías, y aunque no se puede precisar, muchas señales indican que la venida de Jesús esta cerca, muy cerca. Pues la inmoralidad se ha incrementado, la decadencia espiritual ha aumentado, y aun los cristianos no están dispuestos a sufrir con tal de mantener la sana doctrina (2 Ti. 4:1-5). Esto es lo triste, que aun muchos, pero muchos cristianos están viviendo la vida sin preocupación, sin aflicción, sin entrega, sin compromiso, con indiferencia, sin preocuparles que Dios nos ha dejado en la tierra para darlo a conocer al mundo, para anunciar el evangelio, para advertir a la gente del día de juicio, para ayudar a muchos a que no lleguen al sufrimiento temporal y eterno en el infierno.

Todos los que leen este pequeño documento de reflexión, yo les insto a mirar el tiempo, a analizar la clase de vida que tiene la gente sin Cristo, la gran erosión de valores, la inmoralidad excesiva, la tolerancia, el libertinaje, el nivel de pecado, la maldad extrema en todo el mundo y los miles que mueren cada hora sin Dios y sin esperanza. Pero no solo miren y analicen, sino que se propongan hoy en vivir diferente, tomar muy en serio la vida cristiana, aprovechar cada minuto para ser fiel a Dios, hablar del evangelio, porque cada minuto que pasa ya no regresa y del buen uso que hagamos del tiempo daremos cuenta.

Ya no desperdicies el tiempo, las habilidades, los recursos y las oportunidades, engrandece el evangelio, vive de acuerdo al tiempo bíblico, a la guía del Espíritu, al amor grande de Dios y a las exigencias de la misión de Jesús. Vive en santidad, Cristo pronto vendrá. Vive para Cristo al 100% por uno, hasta con todas las fuerzas de reservas. Has tú la diferencia, vive consciente del tiempo de Dios.

Vuelve al Camino

Día 267, Lectura de la Biblia en un año, Oseas 10-14

Dr. Gomez Chavez

La historia del ex sacerdote Francisco Lacueva sobre su conversión está plasmada en su libro “Mi camino a Damasco” el cual no fue bien recibido por otro de los principales sacerdotes del Vaticano quien así mismo escribió otro libro en respuesta “Tu camino a Damasco” donde desmentía todo lo que el Dr. Lacueva revelaba sobre la realidad de la Iglesia Católica. Años más tarde, Francisco Lacueva reeditó nuevamente su libro “Mi camino a Damasco” respondiendo al sacerdote católico representante del Vaticano. En esta nueva edición, revisó todo el contenido y agregó otros elementos más. Así es como el ex sacerdote Francisco Lacueva encontró el verdadero Camino. Jesús dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie viene al Padre si no es por mi”.

Este es el Camino con el que se encontró no solo Francisco Lacueva sino también Saulo cuando iba a Damasco para arrestar a todos los cristianos, los identificados del Camino. Fue en esa travesía donde Saulo encontró su verdadero Camino, a Jesús el Salvador. Proverbios dice: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos pero su final es la muerte” y esto es porque solo hay un Camino que lleva a la vida eterna, Jesús, y se necesita reconocerlo como Salvador, aceptarlo y permitirle que viva en el corazón como Señor. Esto es lo que Dios desea y busca que todos estén en el Camino, en Cristo, y quienes aun no lo están, Dios les invita a encontrar este camino o a volverse a Jesús.

¿Cuántas veces en la historia de Israel, este pueblo se desvió del camino, antes que Oseas exprese la invitación que Dios les vuelve a hacer, a que se reencuentren con el Camino? Muchas veces, y Dios siempre los busco y les mostro su gran amor, y todo por el pacto que hizo con Abraham, Isaac y Jacob. Observe en el 11:1-4 las frases que respaldan lo anterior, “Cuando Israel era muchacho yo lo ame” “Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaba de mí” “Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba”, “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor”. Sin embargo cuando leemos en el 12:2,6, 14:1,2 Dios les invita a que se vuelvan a él, aun cuando están en pleito, rebeldía, e infidelidad contra Dios. El amor de Dios es inmenso, eterno y nunca mengua, todos los días está invitando a que nos volvamos a él.

Lo maravilloso de todo es que a pesar del pecado que Israel, si se vuelven a Dios al estilo de 2 Cro.7:14, humillados, reconociendo su pecado y pidiendo perdón a Dios, él los recibe, los perdona, sana sus dolencias y les prospera en todo. Claro está, que siendo coherente con la teología bíblica sobre la disciplina y la justicia de Dios, aunque Dios perdona sus pecados, como Gomer, pasará unos días que tendrán limitaciones, privilegios les serán reservados para otro tiempo. Con todo, el hecho de tener la paz, la amistad, la reconciliación y la comunión con Dios es más que suficiente.

Lo fundamental y primero es volverse a Dios, no importa el pecado, no importa la condición espiritual en que se encuentre. Todo está en reconocer que se necesita de Dios, reconocer el error, pedir perdón a Dios y esperar ese perdón para luego disfrutar la vida de perdón, que eso es más de lo que uno puede esperar. Pero Dios siempre bendice al que se humilla.

No somos el pueblo de Israel, pero somos humanos como ellos, por consiguiente, cometemos pecados aun siendo hijos de Dios. Esta es la razón por la que Dios constantemente nos invita a volvernos a él, a reconocer nuestro pecado cada día, y en confianza y necesidad pedir perdón a él. No hay cosa más bella que disfrutar la sensación de paz, libertad, confianza y desahogo que se da cuando obtenemos el perdón de Dios a nuestros pecados. Confiesa todos tus pecados, se honesto en tu totalidad, y que vuestro arrepentimiento venga desde el corazón para que no quede nada rezagado sin confesar, y entonces volverás al Camino de la buena comunión y amistad con Dios.

El olvido que no se debe dar

Día 266, Lectura de la Biblia en un año, Oseas 7-9

Dr. Luis Gomez Chavez

Cuenta la historia de un señor que era muy olvidadizo. Este hombre en una ocasión fue acompañado de su esposa a la ciudad cercana a su pueblo natal. Después de hacer todo lo que tenía que hacer, este hombre se regreso a su casa con todas las compras y después de haber caminado más de una hora, se dio cuenta que había olvidado a su esposa y se regreso para buscarla. ¿Cómo cree usted que pudo haber estado la esposa después de tan grande olvido? ¿A caso ella era un animal, objeto o cosa? Sin embargo, la historia no cuenta si la esposa le reclamo de enojada o que, simplemente lo sorprendente e imperdonable de la historia es que este hombre olvido a su esposa en el pueblo grande.

El problema del olvido no es tan común en las personas menores de los 40 años, pero si comienza a darse en las personas de edad mayor de los 40. Olvidarse de una información es algo común, y a veces se olvida las cosas dependiendo del grado de importancia, interés o relación que haya con lo que se olvida. Claro, no se aprueba, pero si es real y común que alguien falte a una cita, reunión, o una fecha por olvido, que una persona olvide un dato importante, una fecha o una información determinante para la vida. Pero que una persona olvide el día del cumpleaños de la esposa o esposo, del hijo o la hija, del papá o la mamá, no es muy agradable, pero se da de vez en cuando. Más aun, es imperdonable que un esposo deje olvidada la esposa en algún lugar y regrese a su casa como que si nada ha pasado.

Todo, puede ser perdonado, todo hasta puede ser justificado porque a todos de pronto nos puede fallar la memoria permanente. Sin embargo, lo que es imperdonable e inaceptable es que nos olvidemos de Dios después de todo lo que ha hecho a nuestro favor. Dios ha sido bueno, Dios es realmente bueno, Dios ha sido fiel y Dios sigue siendo muy fiel con cada uno. Todos los días se preocupa por buenos y malos al dejar salir el sol, al enviar lluvia, el dejar encendido el aparato que nos da el aire, al evitar que x animal nos contamine, al cuidarnos mientras dormimos. ¿Qué hay en este mundo, que tiene el ser humano, quien puede acreditarse como autor de algo que hay en la tierra? Nadie, ninguno y nada, porque todo este mundo existe, lo hay en él, todo es de Dios y para Dios (Salmo 24:1).

¿Quién puede olvidarse de Dios? Eso es exactamente lo que el pueblo de Israel había hecho, incluyendo los de Judá, se habían olvidado de Dios, su Creador, su Libertador, su Protector, y su Sustentador. Oseas 8:14 dice: “Olvido, pues, Israel a su Hacedor”. Es un reclamo, y es una llamada de atención, porque no es un simple olvido, porque cuando nos olvidamos de Dios es porque estamos cometiendo otro pecado, lo estamos sustituyendo por otra cosa que no es Dios, y esto se llama idolatría, fornicación e infidelidad espiritual. Esto es exactamente lo que Dios quiere que Israel reconozca por medio del ejemplo del matrimonio de Oseas, que han sido infieles, han fornicado, han adulterado espiritualmente contra Dios al ir tras otros dioses, al poner su confianza en otras cosas, al darle mayor importancia a otras personas, cosas, objetos, o actividades. El 9:1 confirma su pecado de fornicación espiritual, olvido y practica de la idolatría (8:1b).

Mis amados, si Dios nos juzgara como juzgo al pueblo de Israel por medio del profeta Oseas, yo creo que la dimensión de infidelidad espiritual en nuestras iglesias seria exorbitante. Porque muchos no solo nos hemos olvidado de Dios, le hemos dado la espalda a Dios, sino que lo hemos sustituido por otras cosas. Ya Dios no es lo mas importante en nuestra vida, sino que otras cosas tales como el trabajo, deporte, juegos, aparatos de tecnología, hijos, familia, amigos, dinero, carros, internet, viajes, negocios, o simplemente nosotros mismo. Esto es muy triste, porque a veces nos cansamos tanto en el trabajo que cuando venimos a darle ofrenda a Dios, lo hacemos cansados, a la fuerza, sin mucho entusiasmo y entrega.

Este es el olvido que no se debe dar. Jamás nos olvidemos de Dios, y nunca sustituyamos a Dios por otra cosa. Dios merece el primer lugar, Dios merece mi mejor adoración, mi mejor tiempo, mi mejor ofrenda. Ponga en acción su fe, y dedíquele más y mejor tiempo a Dios, y compruebe la fidelidad de Dios. No deje que el trabajo, la tecnología, el modernismo, los lujos, lo que hay en este mundo lo deslumbre, mantenga siempre su confianza en Dios, mantenga su lealtad a Dios, no se aparte de [el, sea fiel a Dios siempre es fiel, nunca falla.

Cuidado con el olvido de Dios porque esto conlleva no solo a la apostasía, sino a la idolatría espiritual. Caer en esto, es exponerse a la disciplina y castigo de Dios.

Cuando aun somos indómitos

Día 265, Lectura de la Biblia en un año, Oseas 4-6

Dr. Gomez Chavez

Esta palabra la he escuchado muy poco y es probable que usted también. En mi pueblo natal se usaba otra palabra para referirse exclusivamente a los animales. Cuando un animal no había sido “amansado” aun era indómito, porque no había sido dominado, controlado o amansado. Suena normal cuando uno se está refiriendo a un caballo, a una mula, a un burrito, a un macho, pero cuando lo usamos para las personas, suena pesado. Sin embargo, Dios usando al salmista dice en una ocasión “No sea como el caballo y el mulo sin entendimiento” (Salmo 32:9). Se está refiriendo en este caso a las personas que actúan sin entendimiento, necios en su forma de actuar porque saben las cosas pero no las obedecen, no se dejan controla, guiar, e instruir por la Palabra.

Hace unos 15 años escuche una predicación de un reconocido siervo de Dios que fue el primer misionero salvadoreño enviado por la MCA a España, mi querido y respetado Daniel Figueroa. Fue él quien usa esta frase de manera directa, que muchos cristianos parecían “novillos indomable o indómitos” ilustrándolo con su propio cuerpo al tirar sus pies hacia atrás como cuando los novillos por su enojo raspan el piso con sus patas tirándolas atrás. Don Daniel querida decir, que hay cristianos que parecen novillos incontrolables, berrinchudos, enojados, “bravos” que no se dejan controlar, guiar, ni amansar.

Un experto en amansar solo se toma unos cuantos meses para amansar a un novillo, a un caballo, macho, mulo, asno. Requiere mucho trabajo, coraje y disposición a ser arrastrado y golpeado unas cuantas veces en el proceso. Pero una vez lo logra, el animal hace lo que el domador le dice. Ahora piense en lo que está tratando de decir Oseas cuando escribe contra el pueblo de Israel y dice: “porque como novilla indómita se aparto Israel” 4:16. ¿No cree que es una frase corta pero muy descriptible? Si, acá está diciendo que el pueblo de Israel, es como uno de esto animales, creo que los animales podrían ser perdonados pues no poseen las virtudes y las capacidades de los humanos. Con todo, con estos animales es comparado el pueblo de Israel, ¿trágico no? pero es real.

Israel sabedor, conocedor de la obra de Dios, con todo decide hacer lo opuesto, desobedecer. Esto parece capricho, rebeldía, testarudez de parte de Israel ante lo que Dios le manda hacer y vivir. Cuando uno persona sabe hacer lo bueno, sabe que es lo bueno, conoce el camino hacia lo bueno, y tiene todos los recursos para hacerlo pero simplemente decide no hacerlo, eso se llama tener una actitud indómita, no amansada, rebelde, berrinchuda, y desobediente, perores que el comportamiento de un animal. Lo triste, doloroso y decepcionante es que esto no solo se ve en el pueblo de Israel, en las personas sin Cristo, sino que esta clase de actitud, conducta y comportamiento lo observamos en los cristianos dentro de las iglesias. Aun más triste, lamentable y decepcionante es que no solo se ve en cristianos recién convertidos, esto de ser rebeldes, indómitos, caprichosos, berrinchudos, sin disposición a obedecer, esto se ve en cristiano viejos de estar en las iglesias, en lideres viejos de estar en las iglesias pero que aun no han permitido que el Espíritu Santo, la Biblia los amanse, los domine, con guie, los controle.

Es por eso que Oseas dice en el capitulo 6:1 “Venid y volvamos a Jehová; porque el arrebató y nos curará; hirió y nos vendará”. Esto es el deseo de Dios, no se da por vencido, aun cuando no somos obedientes, él nos busca, nos llama y nos espera para que volvamos a él, y con amor eterno, con sus brazos llenos de amor, nos recibe. Lo mejor es obedecer y no ser rebeldes al deseo de Dios. Porque cuando somos indómitos, nos exponemos a que Dios, siendo que ya somos sus hijos, él nos puede traer a la fuerza a su redil.

Esto es un llamado de atención y de urgencia para nosotros, para buscar a los perdidos para que nos sean condenados y a los hijos de Dios que no se dejan dominar, para que cedan y se vuelvan a Dios como mansas palomas y se dejen controlar por el Espíritu pues de lo contrario, Dios los puede traer a la fuerza a su casa. NO esperes que Dios actúe a su manera, porque horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Ya no sean como un novillo indómito, se como un siervo obediente, humilde y manso.

Ante Dios, simplemente obedece

Día 264, Lectura de la Biblia en un año, Oseas 1-3

Dr. Gomez Chavez

En la Biblia encontramos que la palabra obediencia es ordenada y puesta en práctica trayendo resultados inmediatos, aunque se hace consciente de que el costo es demasiado alto. Abraham por obedecer a Dios estuvo a punto de sacrificar al hijo de la promesa. Dios probó su fe al pedirle que obedeciera incondicionalmente sacrificando a su hijo. Jesús, obedeció incondicionalmente al entregarse en la cruz para darnos vida a todos nosotros quienes merecíamos morir. Obedecer sin cuestionamiento, sino hacerlo incondicionalmente es algo que no todos están dispuestos a hacerlo y menos los que ponen el razonamiento como la base para hacer algo o no.

Oseas obedeció incondicionalmente e independientemente de lo que la razón pudiese decir. Dios ordena al profeta Oseas casarse con Gomer, que según la Biblia, era una “mujer fornicaria” (1:2) y (3:1) “adúltera”. Hay algunas interpretaciones sobre el tiempo de la mala reputación de esta mujer. La pregunta es si Gomer ya era fornicaria cuando Dios ordena a Oseas casarse con ella, o si Gomer le fue infiel estando casada con él. En cualquiera de los dos casos, es bueno reconocer las virtudes de Oseas; obediencia a Dios y corazón perdonador hacia su mujer. Jerónimo Pott hace las siguientes declaraciones que ayudan a entender este problema: Es muy posible que Gomer haya sido mujer pura ante del casamiento, pero que Oseas relata la historia muchos años después y por eso podría decir “mujer fornicaria” o es posible que su pecado haya sido encubierto, secreto y que el Señor le guiara a Oseas a casarse con esa mujer.

La infidelidad en este matrimonio la Biblia lo confirma. La mala reputación de ella repercute en el ministerio de su esposo. Hay tres pasos plasmados en Oseas. Primero, lo difícil de todo esto es que Dios consciente de lo que es esta mujer, ordena a Oseas casarse con ella y posteriormente, a pesar de la infidelidad repetida, Dios le ordena redimirla o comprarla, lo cual significa perdonarla. “Gomer se hace infiel a los votos de matrimonio y se mete en una vida desordenada, abandonando a su esposo y cayendo en una vida de esclavitud sensual. Parece que su amante la trató duramente, y al fin la vendió como esclava”, es donde Oseas la compra y la trae de regreso a su casa. La enseñanza a priori es que Dios quiere restablecer el matrimonio y la enseñanza teológica es que Dios desea mostrar al mundo entero su gran amor para Israel y Judá; quienes a pesar de ser infieles en su relación con Dios, va en busca de su pueblo para comprarlo, redimirlo y restaurarlo trayéndolo a la relación de antes.

El segundo según Oseas, después de perdonar a la esposa su infidelidad es que “no puede ser restaurada a su antigua posición, sino que Oseas le da refugio en su casa, donde quedó desolada ´muchos días´, es decir, estará en casa de su marido, pero sin vivir la vida normal del matrimonio ´muchos días´”. Las medidas disciplinarias para restablecer las relaciones dañadas y afectadas profundamente por la infidelidad requiere tiempo (3:3-4). En último lugar, hay una promesa y un estimulo que Dios da que en un día futuro se dará una restauración completa en las relaciones y tendrán una nueva forma de ver las cosas y vivir la vida donde los privilegios, derechos y responsabilidades serán devueltas (3:5).

Obedecer significa hacer todo lo que Dios nos manda hacer sin cuestionar y aunque la razón no entienda o no esté de acuerdo a lo que se debe hacer. En este caso, Oseas no solo se caso, sino que perdono la infidelidad y la trajo a su casa. Sin embargo, hay un aspecto que debemos remarcar, el pecado aunque sea perdonado, siempre tiene consecuencias las que no pueden ser evitadas, la mujer por un buen tiempo aunque vivió con su marido, estuvo limitada de muchos privilegios que antes tenía. De manera que, si uno peca, Dios nos perdona, pero las consecuencias de nuestro pecado las sufriremos. Todo lo que el hombre siembra eso cosecha.

Así que, es mejor obedecer a Dios incondicionalmente y sin cuestionamiento, lo entiendas o no, solo obedece a Dios y te ira mejor aunque te cueste.

Una palabra de animo siempre llega a tiempo

Día 263, Lectura de la Biblia en un año, Daniel 11-12

Dr. Gomez Chavez

Una de las prácticas que jamás debe faltar en la vida cristiana y que debe formar parte de la nueva cultura del cristiano, es el hábito del animar y fortalecer a los demás. Debido a que nosotros los humanos estamos formados de una personalidad que se demuestra en los sentimientos, la inteligencia y la voluntad, a veces somos cambiantes en nuestro estado de ánimo, tenemos debilidades y virtudes. Y una de las debilidades que todos los humanos tenemos es que con facilidad decaemos en nuestro estado de ánimo, con facilidad nos desanimamos, nos deprimimos o nos desilusionamos.

Grades hombre de la Biblia se desanimaron un momento después de que habían estado en la cima del ánimo y la fortaleza. Por ejemplo, Moisés, Aarón, Elías, Jeremías, Isaías, Jonás y otros experimentaron momentos de tristeza, desanimo y desilusión. Me imagino que usted ha de conocer a más de una personas que en más de alguna ocasión ha visto su rostro decaído, serio, triste, sin deseo de hablar y hasta apartado de los demás. Es más, me atrevo a decir que usted mismo en mas de aluna vez se ha sentido muy deprimido, triste, solo, abandonado y desilusionado.

No se usted, pero yo mismo he pasado momentos en que me siento triste, confundido, solo, y con una incertidumbre interna o intranquilidad sin poder encontrar la razón o la causa. He aplicado la técnica de regresión o mejor dicho de hacer un recuento de todas las cosas que he pensado, sentido y he hecho en las últimas 12 horas para ver si descubro que es lo que me está provocando la tristeza, la soledad, la intranquilidad, la preocupación. Algunas veces es infructuosa mi búsqueda, en otras si es fructífera, porque me doy cuenta que algo insignificante es lo que esta agobiando todo mi existir, pero en otros casos, son errores que he cometido, fallas que he tenido, resultado no alcanzados, trabajos no realizados, o hasta palabras mal dichas son las que me roban la paz y la alegría.

Esta bonita practica, este valioso habito, esta admirable cualidad la posee Daniel, el profeta exilico, quien ha servido como profeta de Dios durante el reinado babilónico, y ahora en el imperio de Darío y Ciro, o el Medo Persa. Esto es lo que podemos descubrir en Daniel 11:1 “Yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo”. Este texto dice mucho, enseña bastante, y nos reta a todos. ¿Qué cosas puede preocupar a un rey, a un rico, a un niño, a un famoso, a un millonario, a un sabio, a un científico, a un poderoso? Todos, por ser humanos podemos de pronto sentirnos triste, desilusionado, deprimidos, por A o B motivos. El rey Darío está en esta situación, pero es afortunado porque a su lado esta un hombre cuya característica es la de animar, fortalecer, levantar el ánimo, y el semblante de quien lo está.

Me encanta esto, porque en las iglesias necesitamos hombres y mujeres con este carácter, este hábito y esta hermosa cualidad que tiene Daniel, y gracias a Dios que los hay. Es súper delicioso recibir palabras de estimulo, confirmación, entusiasmo y de ánimo de una personas cuando más se necesita. San Pablo dice, “Regocijaos, otra vez digo regocijaos” “Por nada estéis afanosos”. Bernabé tiene como significado, “hijo de consolación” y una de sus virtudes era esta, la de levantar las rodillas y manos del caído, animar y fortalecer al deprimido, ayudar a cambiar la perspectiva de la vida de quien no puede ver la luz aun cuando está en pleno día.
Doy gracias a Dios por Daniel, por Pablo y por Bernabé, porque tienen palabras de ánimo que fortalecen nuestras vidas porque tienen palabras que Dios les ha dado para dar vida al que no la tiene. Esta es la cultura que necesitamos restaurar o instaurar en las iglesias, donde todos seamos como Daniel, Pablo y Bernabé, que siempre estamos ayudando, animando y fortaleciendo a los demás. Un estilo de vida así, una cualidad como esta, un hábito maravilloso como esto en las iglesias es lo que tornara la vida más fácil, hermosa y significativa. Nosotros los cristianos tenemos no solo los recursos para animar a los demás, sino la responsabilidad de vivir animados y fortalecidos en el Señor y capacitados para ayudar a los demás.

Bueno mis amados, los animo y los fortalezco en el nombre del Señor. Si alguno en este momento esta decaído, triste, confundido, y deprimido, le invito a orar a Dios en este momento dígale lo que siente, alabe a Dios por su presencia y su amor, mire a su alrededor y de gracias por su perfecta creación, por último, mírese a usted mismo y descubra lo que usted vale para Dios, lo importante que es para la iglesia, y comience a dar gracias a Dios por todo. De gracias por su familia, por su trabajo, por sus estudios, por sus vecinos, aun por las personas con quien usted no se lleva bien… Lea Filipenses 4:1-19…. Y aprenda el ejemplo de Daniel en el 11:1.

Una palabra de ánimo del amigo, del pariente, del compañero, y del vecino nunca llega tarde, siempre llega a tiempo y cae muy bien. Por favor, pon tu mirada en Cristo, recuerda que fuistes creado a imagen y semejanza de Dios, por tanto, tu vales mucho, animo vive la vida para honrar a Dios, y cuando lo hagas encontraras la verdadera razon por la cual vivir con sentido la vida.