Reconocer el error es asunto de valor

Día 119, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 21-23

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

Es probable que algunos digan que esto no es así y que es fácil reconocer cuando se ha fallado. Puede ser que para algunos sea fácil hacerlo, pero a la gran mayoría les es difícil. Por naturaleza tendemos a justificarnos con tal de no reconocer que somos culpables. Por ejemplo, en Génesis 3, cuando Dios pregunta a Adán porque estaban desnudos, Adán en vez de reconocer su error, culpó a su mujer. Eva cuando Dios le pregunto por lo que había hecho, culpó a la serpiente, y a la serpiente ya no le pregunto nada Dios sino que la castigo, como también castigo a Eva y a Adán por su desobediencia.

¿Por qué hay muchos criminales que a pesar de que las evidencias los declaran culpable, ellos insisten en declararse inocentes? Porque reconocer el error que se ha cometido requiere valor. Son los valientes los que reconocen que su pecado, o su error o su falla con determinación y carácter aun cuando saben que las consecuencias serán terribles. ¿Recuerda lo hizo Jonás, y Ananías y Safira y Pedro? En vez de reconocer la realidad, el error, la desobediencia y la falta de fe, prefirieron ser castigados, uno en el pez, otros con la muerte y el último con el remordimiento? Caín dijo “Acaso soy yo guarda de mi hermano”, en vez de reconocer su error, haber matado por envidia a su hermano Abel.

El evadir nuestra responsabilidad o nuestra culpabilidad es un asunto de naturaleza. Alguien ha dicho que no hay mejor inventor de pretextos que el hombre. Un pretexto es no reconocer la realidad o la verdad. El pretexto lo utilizamos para justificar nuestra falta o para esconder la verdad o simplemente para no reconocer la verdad. Acan, con tal de no reconocer su pecado, prefirió que culparan a otros, que todo Israel fuera derrotado, y muchos murieran con tal de no reconocer que él era el culpable. Fue hasta que Dios por medio de Josué lo confronto y dio a conocer a todo Israel que por su culpa estaban siendo derrotados, por el pecado de Acan.

Creo que este es el error más grande que podemos cometer, y que se hace por orgullo, egoísmo, porque solo se piensa en uno y no en los demás, al esconder o callar un pecado. Cuando una persona comete pecado, o sabe de alguien que comete pecado, el hecho de callarlo, evadirlo, o justificarlo es no tener valor de reconocerlo, y ambos son culpables. Por ejemplo, Dios castigo al sacerdote Eli, porque sabía del pecado que estaban sus hijos, y él, dice la Biblia, ni siquiera los estorbaba, los toleraba, los consentía, los cubría, los justificaba y era culpable juntamente con ellos (1 Samuel 2:12-22, 3:13). El encubrir y no reconocer el error no solo perjudica al encubridor o el hechor, sino a muchas otras personas que no son culpables, a todos los que le rodean, familiares, amigos o congregación. Pero el culpable por ser egoísta, en esto no piensa, en el dolor, sufrimiento y los perjuicios que traerá a su gente.

Esto es algo bueno que David, por lo menos en los capítulos 20-22 de 1 Crónicas hace, reconocer de inmediato que ha cometido pecado al hacer lo que no debía hacer, o al hacerlo pero con una actitud con la cual no debía hacerlo. La manera como censo a Israel es lo que provoco el enojo de Dios, pero David, de inmediato se da cuenta que ha pecado contra Dios pues puso atención a la voz de Satanás (21:1) pero con valor reconoce su pecado (21:8) y acepta con carácter el castigo (21:12) tres días de espada de Jehová, pues sabe que Dios es mas misericordioso que el hombre (21:13). El valor de David para reconocer que solo él es el culpable se ve en él (21:17) cuando le dice a Dios, que el pueblo no tiene porque sufrir las consecuencias de un pecado que solo David es el culpable.

Yo creo, y estoy seguro de esto, que si los seres humanos fuéramos más conscientes, honestos, sinceros y valientes, menos problemas tendríamos como personas. No podemos justificarnos que somos así por naturaleza, porque entonces nuevamente, no estamos reconociendo que somos culpables por lo que hacemos. Los grandes justificamos las travesuras de los pequeños diciendo, así son los niños. Los grandes justifican sus grandes errores por el hecho de que son hombres o “machos” por naturaleza. Cuando el mejor jugador pierde el penal dice, ya estaba cansado. Cuando el portero detuvo el penal decimos, es el mejor. Cuando el entrenador renuncia decimos, lo hizo mal. Cuando el borracho fue atropellado por el tren decimos, el culpable fue el borracho cuando el maquinista lo vio desde muy lejos.

En fin, mis apreciados compañeros de maratón bíblica. Hagamos un experimento. ¿Ha sido fiel en la lectura de la Biblia en estos 118 días que llevamos en el año 2012? ¿Por qué no ha sido fiel todos los días? Ah, no ha tenido todo el tiempo, o llego un familiar, el trabajo aumento, me enferme dos días, se me olvido, no tuve deseos, etc. Todos son justificaciones. Cuando cometemos un error o un pecado o fallamos en algo, debemos tener el carácter de reconocer con valor nuestra culpabilidad. Aunque eso no soluciona el fracaso o el error, por lo menos, se reconoce. Sin embargo, David aunque reconoció el pecado, el recibió el castigo. Quiere decir que aunque usted lo reconozca, debe estar preparado a cosechar lo que sembró. Y si no lo reconocer, la consecuencia es mayor, y encontrara menos clemencia.

Así que, como buenos cristianos, cada vez que comete un pecado, error o falla, no culpe a otro, no se auto justifique, no busque pretextos, no evada su culpabilidad, sino reconózcalo, y el Dios de paz os tratara con mayor misericordia. Reconocer que uno es el culpable de todo lo malo que pasa, requiere valor, y más cuando sabe que será castigado o disciplinado o despedido. Por otro lado, al reconocer el error, aunque reciba algun castigo, internamente hay alivio, cierta paz, y libertad.

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Hacer misericordia es mejor que recibir misericordia

Día 118, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 19-20

Dr. Luis Gomez Chavez

Hace unos días, un pastor de El Salvador, José Flores escribió una reflexión sobre la misericordia que no tiene límites…. Me gusto, y lo felicito. Esto es muy interesante reconocer esta virtud muy bella en David. El rey David con todo y sus defectos por los cuales ofendió a Dios, con todo no olvido esta bellísima virtud de hacer misericordia. En el caso de este pastor, se refirió a la ocasión donde David hizo misericordia con el único hijo que quedo de Saúl, Mefi-boset, quien era minusválido (2 Samuel 9).

El mundo en que vivimos, la sociedad en que nos movemos, una de las virtudes que está extinguiendo por el estilo individualista que hemos fomentado, es el hacer misericordia a los demás. Nuestra búsqueda incesante es que los demás tengan misericordia de mi, que los demás pongan atención en mi, que los demás me puedan ayudar a mí, que los demás me aplaudan a mí. Pedir que los demás tengan misericordia de mí cuando yo no soy capaz de hacer misericordia a los demás, es otra forma de ser egoísta. Nos enojamos cuando no nos saludan cuando usted no hace mucho por ir a saludar. Nos enojamos cuando no me dan lo mejor del tiempo cuando yo no he hecho eso con los demás.

Es verdad, y tiene razón el pastor Flores al decir que una de las manifestaciones de la misericordia es la del perdón. Sin embargo, hay otro matiz de la palabra misericordia, que es compartir con el necesitado. La palabra que se usa en el AT para misericordia es “hesed” y es una palabra que puede traducirse como amor, fidelidad, lealtad, y misericordia. Basado en este ultimo significado es que nuestra iglesia denomino “Hesed” al ministerio de dar comida a los hombres que están frente a las tiendas “Seven/Eleven” esperando que alguien los contrate para hacer algún trabajo. Muchos de estas personas pasan días sin poder trabajar casi nada, y recibir una cena calentita y gratis, una palabras de ánimo y de amor es algo sabroso, es hacer misericordia, sin embargo para nosotros, había mayor satisfacción al ver a estas personas disfrutando la cena.

Este año, el ministerio fue fortalecido, y el enfoque de es ayudar a las familias de la iglesia en algún trabajo que estas necesitan. Yo estoy encantado y agradecido por estos maravillosos hombres que Dios ha dado a la iglesia, están demostrando tanto amor, generosidad, misericordia para la obra de Dios, que yo me quedo perplejo. Alabo y bendigo a Dios estos hombres y mujeres del ministerio Hesed.

Hacer generosidad o ayudar al necesitado no necesariamente tiene que ver con asuntos materiales. Hacer misericordia es perdonar una deuda, una ofensa, un olvido, una palabra ofensiva, una falta de responsabilidad, un fracaso, una falla, y pasar por algo el defecto de otra persona. Hacer misericordia es orar por los demás, es pensar en los hermanos con amor y buscar la manera de hacerlo sentir bien. Es hacer una llamada telefónica y decirle que le amamos en Cristo. Es ofrecerle transporte cuando lo necesita, es ayudarle a llevar la carga, es estrecharle la mano, darle un abrazo con sinceridad. Misericordia es un estilo de vida de amor, lealtad, sinceridad, fidelidad, servicio, compartir, intercesión, y de preocupación unos por los otros.

David, no solo ayudo a Mefiboset, sino que en dos o más ocasiones perdonó la vida de Saúl, y ahora lo hace con el único hijo que quedo, le permite vivir en el palacio, sentarse a la mesa con el rey, y recuperar todo lo que su padre tenía. No solo es perdonar, sino restituir y retribuir. Ahora en 1 Crónica 19:2, nuevamente David demuestra esta virtud hacia Hanun hijo de Nahas porque este hizo misericordia con él cuando era perseguido. Es que hacer misericordia es más importante que ofrecer sacrificios a Dios. Dios dijo estaba hastiado, cansado y aburrido de tantas ofrendas, y sacrificios rutinarios, mecánicos, memorizados, o por obligación. Dios prefiere misericordia, amor de corazón y no sacrificios de labios. Este pueblo de labios me adora, porque su corazón está lejos de mí. Cuando no hay misericordia, amor y entrega, todo lo que se hace es una ofrenda que no agrada a Dios.

Es por ello que David, se dedicó a practicar el amor, la misericordia, la bondad y la lealtad más que hacer muchas otras cosas. Me encanta ver que en nuestra iglesia hay muchos hermanos misericordiosos, que todo el tiempo están buscando a quien ayudar, a quien mostrar misericordia, generosidad, y amor. Estas personas, Dios las bendice de una manera tal que yo siempre los veo bendecidos. En una ocasión le dije a un hermano, ¿Cómo hace para que le alcance para tanto y siempre esta compartiendo y veo que su trabajo no es de los mejores? Al mismo tiempo, con dolor en mi corazón, después de tanta enseñanza, y esperando que ya lo hayan entendido muy bien, veo personas que con frecuencia pasan dificultades. Durante los 25 años de ministerio he conocido personas misericordiosas que siempre tienen para dar, y nuca les falta. Aprender a dar sin esperar es ser misericordiosos y hacer misericordia.

En fin, lo que he querido decir, porque no puedo dejar de escribir, es que David nos deja un ejemplo de amor, y de misericordia que debemos aprender. Busque hacer misericordia con los demás hoy, si hay necesidad de perdonar una ofensa, una deuda, algo que ha pasado, vamos, perdónelo. Pero también, trate de no solo sentir lástima por el necesitado, haga todo el esfuerzo por ayudarlo, no importa la cantidad, haga algo, y los demás se lo agradecerán. No necesita tener dinero para ayudar, haga una llamada telefónica a una persona que hoy no vio en la iglesia, y dígale que la extraña y que orara por ella. Envíele un mensaje de texto, o si vive algo cerca, visítelo, eso es hacer misericordia, es amor puesto en acción.

Hay mayor felicidad en hacer misericordia que en recibir misericordia…

Da gracias a Dios por todo

Día 117, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 16-18

Dr. Luis Gomez Chavez

Decir la frase “dar gracias a Dios por todo” parece fría, fácil, pero es difícil, pero hacerlo alivia el alma, el corazón y la mente. Por ejemplo, esta mañana mis sobrinas fueron informadas que su primo hermano murió en California, para ellas es difícil dar gracias a Dios por la muerte de su primo. Sin embargo, al hacerlo, están recociendo en la voluntad de Dios, están reconociendo su incapacidad personal, y al final, se reconoce que entre el dolor permanente que Néstor sentía sabiendo que seria para toda la vida sobre la tierra y el dolor de la partida, lo mejor para él es lo último.

Sin embargo, hay algo más fuerte y delicado en todo esto, estoy hablando de dar gracias a Dios por todo refiriéndome a los cristianos, a los que creemos que Dios está en control de todo. Reconozco que los que no tienen a Cristo en sus corazones, no tienen ni la fe y ni la esperanza de que después de la muerte es cuando inicia la vida eterna con Cristo. Así que, para un cristiano, ante el dolor/sufrimiento permanente de un ser querido donde no podemos hacer mayor cosa y la decisión divina de llevarse con él a su gloria, aunque nos cause un fuerte dolor por el duelo que causa la separación de ese ser querido, aceptamos esa voluntad perfecta de Dios.

Con todo, la Biblia y principalmente el Nuevo Testamento nos exhorta a dar gracias a Dios en todo y por todo. Implica en todo momento de nuestra vida, en toda circunstancia o estado de ánimo. Hacer esto, no solo es una muestra de madurez, sino de confianza de que todo lo que nos sucede, aunque sea doloroso, es lo mejor, y nos ayuda a bien (Ro. 8:28). Dios, nuestro Dios, quien es soberano y perfecto, sabe lo que hace, porque lo hace y para que lo haga. Nada de lo que él hace puede ser expuesto a nuestra queja, reclamo o desacuerdo. Cuando confiamos totalmente en Dios y hemos llegado a conocer quién es Dios, damos gracias a Dios por todo lo que nos sucede. Esto no es fácil, pero es lo mejor.

El rey David, después de reconocer que se equivoco al querer manejar, manipular o decidir sobre dónde poner, donde dejar, y para que usar la presencia de Dios, deja que sean los levitas los encargados por Dios de hacer lo que Dios les mando hacer en cuando al Arca del pacto (1 Crónicas 16:1-6). Es por ello, que después de la llamada de atención que Dios le hizo, al reconocer que Dios tiene razón, que él es quien manda, y él es quien controla nuestras vidas, se dedica a dar gracias a Dios por su soberanía, por su poder, por su grandeza, porque él está en control de todo (16:7-36). Luego, los levitas, sabedores de lo que les corresponde hacer, sirven a Dios con fidelidad (16:37-43).

Lea despacio las palabras de gratitud que expresa el rey David a Dios después que fue corregido del error que estaba cometiendo (16:7-43). Invita a que todos alabemos a Dios, demos a conocer en el mundo sus obras, sus maravillas. También quiere que nos gocemos de todo corazón en lo que él hace, porque él es nuestro Dios. Cantad a Jehová toda la tierra, cantad en medio del dolor, la tristeza, de su gloria, porque grande es Dios. Tributad a Jehová oh familias, dad a Jehovah gloria, honra, adoración, porque él es el Rey, él es bueno, misericordioso, y salvador. Bendecid, agradeced a Jehová todos los días, y por todas las cosas.

El lenguaje de agradecimiento, el ser agradecidos con Dios es un lenguaje que alivia, alegra, rejuveneces, satisface y da paz. De gracias a Dios en todo y por todo, pues Dios no se equivoca en lo que hace, aun cuando no lo entendamos o no esté de acuerdo con lo que nosotros deseamos.

Gracias Dios por tu presencia

Día 116, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 13-15

Dr. Luis Gomez Chavez

He escuchado a cristianos decir frases como “quédate Señor con nosotros” “No nos dejes Señor” “Pasa por aquí Señor”. La implicación teológica es que Dios está en el cristiano solo en algunos momentos. Es igual a la enseñanza injusta y mal interpretada de quienes dicen que la salvación se pierde, o se gana o como escribiera en una ocasión Jimmy Swaggart “No creo que todos los que han aceptado a Cristo en su corazón se irán en el rapto de la Iglesia, solo los que sean fieles”.

Dios ha dicho en su Palabra que él es Dios y todo lo que hace es perfecto. Así que la salvación es un regalo que él da a todo el que cree y cree porque el Espíritu lo mueve a creer, y el Espíritu lo mueve a creer porque desde antes de la fundación del mundo, Dios en su infinita misericordia, basado a su soberanía y omnipresciencia, lo predestino para que fuese su hijo. Una persona que ha creído en Cristo y Dios lo ha escogido como su hijo, no puede dejar de ser Su hijo porque entonces la equivocación de Dios comenzaría desde la eternidad, y la obra de Cristo planeada desde la eternidad sería inútil o insuficiente para salvar al pecador. Por ende, si eso fuera así, que la salvación se pierde, y que Dios se equivocó y que la obra de Cristo en la cruz es insuficiente para salvar totalmente al hombre pecador que cree en él, Satanás tendría más poder que Jesús, cosa que va en contra de todo lo escrito en la Biblia.

La garantía de la salvación eterna es lo que nos asegura que la presencia de Dios en cada cristiano es continua, pereine, y real, se sienta o no, es un asunto de fe, nosotros lo creemos, a veces lo sentimos y a veces no. La presencia de Dios en el cristiano desde que cree es real, porque la Biblia dice que el Espíritu Santo, el otro Consolador, procede del Padre, “mora” (1 Co. 6:19-20) en el corazón de cada creyente que es el “templo del Espíritu” (2 Co. 6:14-16) todos los días de su vida “para siempre” (Jn.14:16, 17,20). Quiere decir que la presencia de Dios en cada cristiano es una verdad prometida y dicha por Dios; garantizada por Dios mismo que no miente, no se equivoca, y que no falla. Si Dios dice que tú y yo somos sus hijos por la fe en Cristo, eso nadie lo puede cambiar, nadie lo puede negar, eso es una verdad y un hecho eterno porque él nos da vida “eterna” (Jn.3:16).

Esto no era muy claro en el tiempo de David, pues la teología progresiva aun no había sido revelada en su totalidad. Nosotros pensamos y hablamos como lo hemos escrito arriba porque ya tenemos todo lo que necesitamos saber para asegurar la verdad. En tiempos de David, la enseñanza aprendida en primer lugar es que la presencia de Dios estaba solo en el tabernáculo donde estaba el Arca del Pacto. Todo temeroso de Dios podía consultar a Dios por medio del Sacerdote y para disfrutar de la presencia de Dios debía venir al lugar donde estaba el Arca del Pacto. Segundo, quienes venían al lugar donde estaba la presencia de Dios, no podían ver a Dios, jamás lo vieron, pero si lo creyeron, y lo que sentían era la luz de su presencia, el ambiente santo de su presencia, la solemnidad que requería su presencia, el ritualismo exigido, pero no veían a Dios presente, pero si estaban convencidos de que allí estaba. Ellos necesitaban creer que en ese lugar estaba Dios, ellos podían ver una nube o una luz que representaba a Dios. Algunas veces, lo escucharon hablar, eso los emocionaba y lloraban porque sentían su presencia. Sin embargo, en todo lugar donde se movía todo judío, Dios estaba presente, sin que ellos se dieran cuenta, pero allí estaba.

El concepto de la presencia de Dios para adorarlo colectivamente en el tabernáculo, en un lugar de reunión (qahal), es lo que va dando forma a la doctrina de lo que más tarde se llamara “sinagogue”congregación judía convocada para reunirse en un lugar especifico. Es más, la revelación completa en el Nuevo Testamento termina en la palabra ekklesia, palabra (Mt. 16:16-19), utilizada por el mismo Jesús para referirse al nuevo pueblo que él ha comprado con su sangre, “Iglesia” y que está integrado por todos aquellos que crean en él, a quienes hace su nueva morada individual por toda la eternidad.

En el caso de David, él quiso mover el arca del pacto según su deseo, según su criterio, pero Dios se enojo, porque la presencia de Dios no puede ser manipulada, pedida, ni modificada según el deseo, interés, o plan humano. 1 Crónicas 13:5-9 David movió el arca, “la presencia de Dios”, según su criterio, deseo, voluntad y el pueblo sin discernir, llevado solo por las emociones, cantaban, se regocijaban, creyendo que disfrutaban del favor de Dios. Sin embargo, según el v.10, Dios esta súper enojado “su furor se encendió” y hubo hasta muerte, porque nadie puede mover, tocar, y manipular su presencia y su palabra. David entendió el mensaje, sintió pesar y temor (v.12) ¿Cómo he de traer a mi casa el altar de Dios, o su presencia? Así que, la dejo en el lugar destinado en este momento, la casa de Obed-edom. Y Dios bendijo la casa de este hombre porque allí estaba la presencia de Dios (v.14).

David aprendió, que para cada cosa, lo mejor era consultar a Dios (14:10, 14, 16,17). Finalmente se designo un lugar fijo para el arca en Jerusalén (15:1-3). Nuevamente, Dios continúa revelando progresivamente sobre la teología del templo, de la adoración, y de la doctrina de la presencia de Dios. La enseñanza de hoy es que la presencia de Dios no se determina por las emociones, por los ruidos, por milagros, por la cantidad de personas, sino por la fe que se tiene en Dios. Dios se manifiesta desde adentro hacia fuera, desde el corazón de sus hijos donde vive hacia fuera donde está el mundo que le necesita. En el momento que creemos en él, la Biblia dice que el Espíritu viene a morar o vivir en nuestro corazón para siempre y éste no se va ni un tan solo momento, porque es el poder, garantía, sello, y seguridad de nuestra vida nueva en Cristo.

Así que, la presencia de Dios no puede ser manipulada ni contralada por interés, pensamiento, motivación o ideología humana, más bien esta nos controla y nos dirige a hacer lo que agrada a Dios, lo que está de acuerdo a la Palabra divina, lo que contribuye a la edificación de la vida espiritual de cada hijo de Dios y de la Iglesia en general y lo que ayuda a cumplir su plan redentor para la humanidad y el establecimiento de su reino sobre la tierra. Lo bello de todo es que ahora, la presencia de Dios la llevo a todo lugar, porque Dios vive en mi corazón. Mi responsabilidad es mayor, vivir de acuerdo a su deseo, y de eso se determina las bendiciones en mi vida.

El mejor equipo del mundo

Dr. Luis A. Gomez Chavez

En cierta ocasión me contaron esta anécdota que me pareció humorística. Había dos jugadores de futbol o balón pie platicando sobre los próximos juegos deportivos que tenían programados. Ambos eran fanáticos del futbol, morían por estar en las canchas jugando. También eran muy buenos jugadores. Lo triste es que el sábado antes del próximo juego, uno de ellos murió. Su amigo y compañero de futbol sufrió mucho por la muerte de su gran amigo. De pronto, en uno de esos días, se le apareció su amigo, y le pregunto si en el cielo se jugaba futbol. El amigo ya fallecido le dijo, claro que si, allá también se arman buenos torneos de futbol. Así, le dijo el amigo, muy emocionado, mas cuando le dijo lo siguiente el amigo ya fallecido, cambio de color. Sabes que, le dijo su amigo que se le apareció, el próximo partido te toca jugar.

El futbol es el deporte que más mueve masas de todas las edades, de todo sexo y de todo el mundo, y aun más, de toda clase de creencia religiosa. Estoy súper seguro, que si nosotros los hijos de Dios evangelizáramos con la misma pasión con que miramos los partidos de futbol y defendiéramos la fe o confrontamos el error, como se hace cuando los grandes están en la cancha, wow, nuestros templos estarían repletos de nuevos creyentes. Sin embargo, esto no es así, tristemente hablamos mas de deporte y de otras cosas que del evangelio. Nos mueve más el deporte y otras cosas que la carga por los perdidos. Estamos más comprometidos con el deporte o con el equipo de mis amores que de compartir el gran amor a aquellos que no lo tienen aún.

No podemos negar que el futbol es maravillosamente emocionante. Los jugadores, los entrenadores, los goles, los estadios, las emociones que nos sacan es lo que lo hace único en su serie. Sin embargo, insisto, ¿no sería interesante que nosotros los evangélicos le pusiéramos toda esa emoción, encanto y entrega al más grande encuentro de poder que tenemos, entre Jesús y el diablo, entre la luz y las tinieblas, entre el cielo y el infierno? ¿Qué le parece si cada día habláramos mas del evangelio que de los equipos de futbol más grandes del mundo?

Me pareció muy interesante las frases del Dr. Gerardo Alfaro cuando hizo una comparación de la paradoja que se da al decir que Cristiano era uno de los mas altivos y Messi uno de los más humildes que venía de Argentina. Y concluyo que hasta en el futbol se puede hacer teología. Algunas veces caemos en estas contradicciones, de broma en broma, a veces nos comportamos como que si no lo fuéramos, siendo cristianos, hacemos del deporte una guerra de poder, donde muchos se lastiman, o se distancian, o se desilusionan tanto, según el grado de fanatismo.

Vamos mis queridos hermanos futbolistas, pónganle toda la pasión y a evangelicemos hoy por lo menos a dos futuros miembros del mejor equipo del mundo, el que sigue a Jesús, porque con él siempre se gana. Yo disfruto del deporte, me encanta el deporte, solo que ya mis fuerzas y edad no me permite jugar, pero encontré un mejor entrenador, el mejor maestro del mundo, el que no solo me da fuerza, sino que ha transformado toda mi vida. Es mejor que cualquier entrenador del mundo, es más, es el mejor jugador de toda la historia, y ha ganado todos los juegos, pero el mejor gol que metió, lo recuerdo muy bien, porque me lo han contado, es más, yo lo leí con mis propios ojos. El nombre de ese mejor jugador, mejor entrenador, mejor ganador, es Jesús. Su mejor gol y en el más grande competencia que tuvo contra el poder del mal, contra Satanás, fue en la cruz.

Cuando le toco tirar el ultimo penal, porque casi ya no podía, le dijo a su jefe que si podía tirar el penal, pero finalmente decidió tirarlo él. Con este o ganaba o perdía, pero al final decidió por poner toda su fuerza, su amor, su vida, y su sangre y se dejo crucificar, y ya casi para terminar el encuentro de poder en contra del diablo, Jesús dijo colgado en una cruz, “Consumado es”. En otras palabras dijo, Goooooool, gane, gane, cumplí el deseo de mi Padre quien me envió a morir en la cruz del calvario para que todo aquel que crea en mi tenga vida eterna y sea parte del mejor equipo del mundo, el de la familia de Dios, el de la Iglesia lavanda y salvada por la sangre de Cristo.

¿Quieres ser parte de este equipo? Solo dile a Jesús, creo en ti, y acéptame como parte de tu equipo. Si lo crees, el te incorporara a ese invencible equipo, el de los hijos de Dios. Ahora te toca buscar a otros candidatos de todo el mundo para que vengan a formar parte de este equipo de Jesús, el que jamás pierde, siempre gana, y tu eres importante en ese equipo.

Yo ya te hable de Jesus, hoy te toca a ti….

Entendiendo la voluntad de Dios

Día 115, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 9-12

Dr. Luis A. Gomez Chavez

En cuanto a cómo, y cuándo conocer la voluntad de Dios, muchas veces se ha convertido en un enigma, por la cual se ha formulado centenares de preguntas. La verdad es que el no saber cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida en ciertas circunstancias, ni cuál es el deseo de Dios en el momento que tomamos una decisión, es preocupante, estresante y s veces hasta frustrante. Pero es más difícil descubrir la voluntad de Dios cuando se tiene hasta tres opciones de entre las cuales escoger cuando las tres opciones tienen que ver con hacer lo mismo.

En una ocasión un pastor estuvo en esta disyuntiva ministerial. Mientras pastoreaba a una iglesia donde era muy apreciado, y por nada querían que se fuera, pero al mismo tiempo recibió tres oportunidades de ministerio, o sea de hacer lo mismo, servirle al Señor. Decidió orar un tiempo prudente con su esposa e hijos para conocer cuál era la voluntad de Dios si en los cuatro lugares el pastor y su familia irían a hacer lo mismo, el ministerio pastoral, con la única diferencia que debían dejar una, y rechazar dos y escoger la que queda, llegar a ese lugar, conocer nuevas personas, comenzar de nuevo todo un ministerio. Hay momentos que esto es frustrante, desgastante, estresante y hasta confuso.

Hay ciertos parámetros que han de considerarse para entender cuál es la voluntad de Dios. Personalmente hago cuatro preguntas, si mal no recuerdo, ya las he mencionado en otra reflexión anterior, pero las volveré a recordar. ¿Le agrada a Dios y da honra la decisión que tomare? ¿Me ayuda a mi crecimiento espiritual la decisión que tomare? ¿Beneficia a mi familia la decisión que escogeré? ¿Contribuye al alcance de la obra de Dios la opción que elegiré? Si todas tienen respuestas de si, vas por un buen camino, pero si hay un no, merece reflexionar y evaluar esa posibilidad antes de escogerla. El otro parámetro, toda decisión para saber si es la voluntad de Dios debe estar en total coherencia y armonía con lo que Dios espera de cada uno en la Biblia. En otras palabras, la decisión no debe estar en dirección opuesta de la Biblia. Finalmente, esto es muy subjetivo, pero muy seguro, Dios da paz, seguridad, contentamiento, y tranquilidad en el interior o el corazón cuando uno ha escogido la decisión que está de acuerdo a la voluntad de Dios. Para llegar a esto, debe escuchar la opinión, el consejo y el criterio de personas de confianza, personas con experiencia, y que saben que le ayudaran (Prov. 14:11).

Esto es lo que todo el pueblo de Israel llegó a sentir, que la voluntad de Dios era que David fuera coronado como el Rey de todo Israel (1 Crónicas 9-12). Esto es grandioso, pero no es suficiente mara entender que esa es la voluntad de Dios, que todo el pueblo este unido, con entusiasmo, y dispuesto de todo corazón a apoyarlo como el nuevo rey, David debía saber y sentir en el corazón la seguridad y la convicción de que Dios lo había escogido como el nuevo rey de Israel. David ya tenía las bases escriturales, y la investidura divina desde que el profeta Samuel lo ungió como rey. Es más, David, no se aprovecho de ese ungimiento, mas bien, mientras Saúl vivía, él lo reconoció como el verdadero rey, ungido también por Dios. Tuvo la oportunidad de hacer uso de su titulo mientras era perseguido pues mucha gente lo apoyaba. Una vez Sal murió, al no quedar ningún descendiente de Saúl, con derecho al trono, solo queda él, pero necesita sentir la seguridad para ser declarado rey.

Les dije que es necesario asegurarse que la decisión a tomar debe estar en coherencia y armonía con lo que dice la Biblia. David pertenecía a la tribu de Judá, Jacob le había dicho que de Judá se le conocería por su fuerza, el León de Judá, nombre anticipado para el Mesías rey. Porque Saúl no era rey conforme al deseo de Dios, porque era de una tribu que no daba continuidad al plan mesiánico. Es Judá, y David es parte de esta tribu, Salomón será parte de esta tribu, entonces, Jesús vendrá de la tribu de Judá por parte de José quien era de la tribu de Judá, esto al derecho legal para ser rey (Mt.1:16). Un elemento más, María la madre de Jesús, algunos dicen que es de la tribu de Levi porque es prima hermana de Elizabeth la esposa del sacerdote Zacarías. Las dos genealogías, de Mateo 1 y Lucas 3 comprueban que Jesús tiene derecho físico y legal al trono, las dos genealogías se desprenden de dos hijos de David, Natan y Salomón, ambos de la tribu de Judá.

Así que, David está seguro que por orden eterno, por plan de Dios, por derecho real, y por respaldo popular y porque esto da continuidad al plan de Dios, él llegar a ser rey de Israel es la voluntad de Dios. Observe el apoyo que recibió de Dios y de todas las tribus de Israel, 10:13-14, 11:1-3, 12:33, 35,38. El pueblo entendió que esta era la voluntad de Dios y actuaron movidos por Dios para hacer rey oficial al Ungido de Dios, a David el padre de José quien se caso con María la madre de Jesús.

No hay mejor sensación que un ser humano pueda sentir, la sensación de seguridad, satisfacción, tranquilidad, libertad, confianza y contentamiento de que se está haciendo lo que Dios quiere que hagamos, de que se esté en el lugar donde Dios ha planeado que estemos y de que todo lo que planeamos hacer contribuye para el logro del plan de Dios. Esto es lo más delicioso que podemos anhelar siempre sentir, hacer y tener. No es pecado sentirse intranquilo, inseguro e insatisfecho por el lugar donde estas, por lo que te está tocando hacer. Generalmente, si es el lugar que Dios quiere y es el trabajo que te ha mandado hacer, trata de confiar en Dios, él no se equivoca, y trata de descansar en su voluntad porque esta es agradable y perfecta.

Recuerda, cada vez que te toque tomar una decisión, pregúntale a Dios si la decisión que harás es le honrara y le glorificara. Luego pregúntate honestamente si esa decisión está de acuerdo a lo que la Biblia te manda hacer y si esta te ayudara a crecer espiritualmente. En seguida, pregúntale a tu familia si la decisión que tomaras beneficiara integralmente a cada miembro de tu familia. Finalmente, verifica si lo que decidirás contribuye para que el evangelio del reino sea proclamado en el mundo entero, o que la obra de Dios avance y la gran comisión sea obedecida. Si todas las respuestas son sí, vas por un buen camino, solo espera tener la paz, tranquilidad, seguridad, contentamiento que solo Dios da al corazón cuando se ha escogido según su voluntad.

Tienes una función que cumplir

Día 114, Lectura de la Biblia en un año, 1 Crónicas 4-8

Dr. Luis A. Gomez Chavez

Me gustaría sustentar con un texto del Nuevo Testamento la afirmación que hago arriba. San Pablo escribe en Efesios 4:13-16 dice que el deseo de Dios es que todos lleguemos un día a parecernos a Jesús. El v.13 en la primera parte dice: “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”, luego el versículo anterior expresa que Dios ha dado dones para alcanzar la edificación del Cuerpo de Cristo. Continúa Pablo explicando el deseo de Dios, “sino que siguiendo la verdad en amor crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo” (v.15). De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (v.16). Ya se dio cuenta que desde el momento que usted creyó en Jesús, vino a ser parte del Cuerpo de Cristo porque el Espíritu Santo al bautizarlo lo incorporó. Pero ya dentro del Cuerpo que es la Iglesia, Dios le ha delegado una función en particular, que solo usted puede hacer, y que debe hacerla para que el Cuerpo funcione.

La función que tiene cada miembro del cuerpo le da identidad, responsabilidad y sentido de pertenencia. Ser parte de la Iglesia de Cristo, nos identifica como parte de la familia de Dios, nos hace responsables de que la Iglesia funcione según el deseo de Dios y nos hace sentir que pertenecemos a algo, a alguien, a Dios, a los hermanos, a Jesús quien es la cabeza. Además de lo anterior, el hecho de que pertenezca al Cuerpo de Cristo o a la Iglesia, valoriza mi vida, da razón a la existencia, y provee un estimulo de proyección y superación. Si ya eres parte de la Iglesia de Cristo por haber creído en Jesús como tu salvador personal, ya no puedes ni debes vivir solo o aislado, perteneces al pueblo de Dios, a la Iglesia, y como tal, eres importante para Dios y para la iglesia, pero también tienes un deber, una responsabilidad y una función que cumplir.

Esto es lo que me ayudo a entender el sentido de los capítulos 4 a 8 de 1 Crónicas donde parece que el escritor de este libro continúa con el recuento genealógico de los doce hijos que tuvo Jacob. Lo hace porque cada uno de los doce tiene su propio lugar, su propia función, y su propia responsabilidad que cumplir según el plan de Dios, y según la bendición que su Padre antes de morir les dijo a cada uno en particular (Ge. 49:1-27). Quiere decir los doce hijos de Jacob ya tienen su propia función a realizar prescrita por el plan eterno de Dios para esta nación y la delimitación o descripción de lo mismo pero ahora por boca de su padre Jacob antes de morir.

Es por ello que al leer 1 Crónicas 4 al 8 estamos obligados a pensar de que cada una de las doce tribus acá mencionadas, cada una tiene una función que no puede ser vista aisladamente de lo que Dios ha planeado para ellos, ni de la descripción que hizo Jacob de lo que sería cada uno de sus doce hijos. Por ejemplo, (4:1-25) ya se dijo que Judá seria el León de Judá, porque Jesús es el León de Judá, de esta tribu viene el Hijo de Dios, el Salvador nuestro. Rubén, por su pecado contra su padre, aunque es el primogénito, sus derechos le fueron trasferidos a los dos hijos de José, Manases y Efraín, quedando José con el derecho de primogenitura, pero porque José viene a ser el instrumento que Dios utiliza para preservar la vida de sus hermanos y padre, para luego formar su pueblo de estos 70 que llegaron a Egipto. Estas dos tribus y media, Rubén, Gad y Manases son los que se quedaron en este lado del Jordán, que por estar un poco aislados, son los que Dios utilizo algunas veces para apoyar a sus hermanos en peligro.

La función especial y privilegiada de Levi y sus descendientes es la de ser la familia sacerdotal, encargados de velar por la vida espiritual del pueblo de Dios (6:1-81). De esta tribu salen los sacerdotes, para esto Dios escoge a una familia, la de Aarón, el hermano de Moisés. Desde Aarón, primer sacerdote, se da inicio a todo el sistema sacerdotal hasta la fecha, todos descendientes de esta familia, la cual es parte de la tribu de Levi (v.49-53). De esta misma tribu salieron los cantores, los guardares del templo, los cargadores del tabernáculo móvil, del arca y Dios les dio trece ciudades centrales al resto de las tribus (v.54-81).

En seguida hay otras tribus que no parecen ser importantes, pero cada una tiene una función que cumplir según la designación anticipada de Dios y Jacob. Por ejemplo, la de Benjamín, es de la que nace el primer rey de Israel, Saúl. Esto es importante porque da un cambio de paradigma para la nación de Israel, que ha estado gobernada los últimos 400 años por doce jueces, pero en el tiempo de Samuel, el pueblo pide un rey como las otras naciones, y Dios le concede a Saúl, antecesor de David. De las otras tribus se dice que eran guerreros, hombres valientes, ocupados en otras profesiones, y aunque algunas son pequeñas, son parte del pueblo de Dios.

Sin embargo, la mayor ocupación o función que tenía todas y cada una de las doce tribus en particular, que creo que es donde fallaron fue en representar a Dios, dar a conocer a Dios, en dar completa y sola adoración a Dios por medio de una vida de obediencia. Hasta la fecha, el pueblo de Israel no es obediente a la función original por la cual Dios lo escogió como su pueblo. Es por ello que esta pequeña gran nación no cesa de vivir en guerra, en parte como consecuencia de su rebeldía contra Dios. Pero vendrá el día cuando Dios volverá a tratar con ellos.

No nos podemos escapar de esta verdad que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros una función que cumplir dentro del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. De la fidelidad a esa función que tiene se debe el buen funcionamiento de la Iglesia. Cada vez que usted le falla a Dios, a un ministerio, o es irresponsable a lo que Dios le ha dado, ha de recordar que Dios le está pidiendo que cumpla la función. Desde que acepto a Cristo, usted tiene algo que hacer, Dios jamás ha salvado a alguien, llamado a alguien para enviarlo a hacer nada. Dios llama y envía…. Revise su estilo de vida y vea su está cumpliendo por la tarea que Dios le ha encomendado. Si está fallando, pida perdón y ruegue a Dios por ayuda, pero comprométase a ser fiel a su responsabilidad. Cuando todos hacemos lo que nos toca hacer, el trabajo y los resultados se multiplican.