No te detengas en los defectos, aprovecha las virtudes

Día 88, Lectura de la Biblia en un año, 2 Samuel 1-3

Dr. Luis A. Gomez Chavez

He encontrado dos tipos de personas que sobresalen, los que tienen la habilidad de descubrir los detalles en alguna cosa o una persona y los que solo ven las generalidades. Ambos tienes ventajas y desventajas por ser así. Sin embargo, los detallistas generalmente tienden a ser perfeccionistas, mientras que solo ven las cosas generales tienden a ser demasiados conformistas. Ahora bien, ambos necesitan mejorar, tanto los detallistas como los indiferentes necesitan tener una actitud positiva. Primero, los detallistas por ser perfeccionistas, necesitan ver en los demás las virtudes antes que los defectos. Segundo, los indiferentes o generalistas por ser conformistas, los que solo ven lo visible, lo sobresaliente, lo que se ve desde lejos y no se preocupan por ver virtudes que están escondidas, también necesitan tener una actitud positiva.

Es más, reconozco que ser perfeccionista o conformista en cierta forma también ha de verse como una virtud en ves de un defecto. Es una virtud que debe ser reconocida porque cada uno tiene valor e importancia en momentos específicos. La persona detallista por ser perfeccionista espera de las personas excelencia pero por tener una actitud positiva, anima, motiva y ayuda a las personas a ser mejores, a progresar, a no detenerse, a no estancarse, a seguir adelante aunque las cosas parezcan negativas. Necesitamos personas con este carácter, determinación, y con esta actitud positiva para que siempre demos lo mejor de nosotros pero que no condena cuando no lo alcanzamos.

David pertenece a los detallistas que buscan la perfección con una actitud positiva. Al leer 2 Samuel 1-3 descubrimos que el rey Saúl murió, y David en vez de alegrarse por la muerte de su adversario de toda su vida, lo lamenta, y castiga con la muerte al joven mentiroso que para congraciarse con David falsifico la historia de la muerte de Saúl. Lo que deseo llamar la atención es a descubrir el carácter, el corazón, y las virtudes de David al reconocer las virtudes de Saúl cuando podía hacer una lista de todos los defectos que él tenía. Esto no solo lo hace en este momento cuando ya no está Saúl, con su vida, el ejemplo, el respeto y la manera como se condujo mientras Saúl vivía, demuestra que David es el tipo de personas detallistas, perfeccionistas con una actitud positiva.

No sé si usted se ha dado cuenta que los humanos actúa así, reconoce los triunfos, las virtudes, los logros, y todo lo bueno de una persona hasta que ha muerto. Porque alguien podría decir que David fue así también, pero no es verdad, David reconoció a Saúl como el Ungido, lo respeto, y lo vio como un guerrero mientras vivía y hoy que ya murió. Recuerdo el 26 de Agosto de 1986, cuando mi hermano Esaú me recogió en Nueva Concepción como a eso de las 10:00 am. Mientras viajábamos en la motocicleta que él tenía, él me dijo, “Luis, hubiera visto la gran cantidad de personas que estuvieron en la vela de papá, eso quiere decir que lo querían”. Después yo dije en mi mente, ¿Por qué no se lo dijeron cuando él estaba vivo? Esa es la norma, nosotros los humanos reconocemos las virtudes de los demás cuando ya no están, cuando se han ido, o han muerto o ya no viven cerca de uno, o ya se fueron de la iglesia.

Las cosas pueden cambiar, al acompañar con una actitud positiva a nuestra personalidad, a nuestro temperamento, a nuestro carácter, sea detallista-perfeccionista o generalista-indiferente-conformista. Esto es lo que hace David, hizo una lista grande de virtudes de Saúl, aun cuando tenía todo el derecho, la libertad y el respaldo del pueblo para hacer una lista de los defectos, los males, las desgracias y los errores de Saúl (1:19-27). Me encanta la actitud de David, no es nada maliciosa, aprovechada, sino sincera, honesta y positiva. Lo que hace David describe su carácter, personalidad, su corazón, pero más que ello, la relación que tiene con Dios. Por favor, vea cada versículo, y trate de sentir lo que realmente David sentía por el rey Saúl, lo compara con la gloria de Israel, le llama valiente, no quiere que los enemigos hagan fiesta por esto, pues es una perdida para Israel, escudo de los valientes, el ungido (v.21). Saúl y Jonathan, amados de David (v.23), eran rápidos y fuertes. Pide que todos lloren por Saúl, era quien adornaba todo Israel (v.24).

En este tiempo, necesitamos personas que se detengan en reconocer las virtudes de los demás, más que en los defectos, errores, debilidades. Claro, no significa aceptar los errores, fracasos, y defectos con una actitud conformista y pasiva, sino que se deben aprovechar con una actitud positiva, para corregirlos, enmendarlos y avanzar. No es tiempo de estancarnos, discutirnos, separarnos, dividirnos solo por los errores, defectos y debilidades de los demás. Lo mejor que podemos hacer es aprovechar las virtudes que tienen los demás, busque en toda persona, porque Dios le ha dado solo virtudes, los defectos los creamos nosotros, los detectamos nosotros, pues Dios lo ha hecho tal como es, y si hay una limitante según nosotros, según Dios tiene un propósito positivo, por ende es una virtud, es una oportunidad para avanzar, crecer, desarrollarnos y triunfar.

A partir de este día, cambie la forma de ver, pensar y actuar en cuando a los defectos que cree que ve en los demás, véalos con una actitud positiva, no gaste tiempo en tratar de explicarlos o aceptarlos. Otra cosa, reconozca las virtudes de los demás, dígale a la otra persona, felicítela y agradézcale a Dios por las virtudes de los demás y no espere reconocerlos cuando ya esta persona no está. En vida se felicita, se agradece, se reconoce, después de esta vida, solo Dios dará reconocimiento por lo que hicimos en la tierra. Ah, y cuando crea haber descubierto un defecto o debilidad en la otra persona, tiene dos direcciones a tomar; uno si el defecto o debilidad pone en peligro la vida o la fe de la otra persona hágaselo ver con amor, sabiduría y sinceridad. Dos, si el defecto o debilidad no pone en peligro la vida, la fe y las relaciones de la otra persona, páselo por alto, no gaste el tiempo en cosa frívolas. Es probable que a esa persona le guste ser dormilona, comilona, desordenada, así que, no se desvele usted por tratar de arreglarle la vida si esta persona no lo desea.

No trates de ordenar el mundo, solo cuida que tu casa este en orden.

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No cambies por nada tus convicciones

Día 87, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 28-31

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

Recuerdo una ocasión que mi esposa y yo fuimos a predicar a mi iglesia donde asistí desde que era un niño. Cuando ya regresábamos, debíamos abordar un bus en la ciudad de Nueva Concepción, en el departamento de Chalatenango. Mi esposa llevaba en sus brazos a nuestro hijo, cuando de pronto un señor desconocido se le acercó y le dijo: “deja que cargue a tu hijo por un momento y ponga una escupida de saliva sobre su frente, pues de lo contrario, morirá. Le han hecho un mal, le han hecho ojos”. Esta es una expresión que utilizan los adivinos, brujos, los que creen en las hechicerías. De inmediato, mi esposa y yo le dijimos, no señor, nosotros no creemos en eso, pero este hombre insistía asegurando que nuestro hijo moriría si no se lo permitíamos. Sin embargo, nosotros teníamos nuestras convicciones profundas que nada las podía cambiar, creíamos en la Palabra de Dios, en Dios y nuestra fe era firme. No se lo permitimos, dejamos allí al hechicero, y nuestro hijo tiene 24 años de edad, sano y salvo.

En otra ocasión, siempre en El Salvador, un pastor me invito a predicar a su iglesia. En la invitación me dijo, mira Luis, necesito que prediques sobre los adivinos, los agoreros y los brujos y especialmente que enseñes a nuestra iglesia que no se debe creer en eso. La razón de esta petición a predicar sobre lo que dice la Biblia sobre los encantadores, adivinos, hechiceros, magos y brujos era porque en su iglesia, habían personas que todavía consultaban a los brujos, adivinos y agoreros. Lo más sorprendente es que diáconos de la iglesia visitaban a unas adivinas, las que leen la mano, las que le pronostican el futuro, y otras cosas más. Bueno, yo acepte ir a predicar un día domingo por la mañana a esta iglesia con más de 450 personas de asistencia. Después de predicar sobre lo que enseña el libro de Deuteronomio sobre este tema, insistí que un cristiano por convicción en lo que dice la Biblia, no debe practicar tales cosas, y que hacerlo es cambiar sus convicciones. Al final del sermón, hice invitación a creer en Jesús, y cinco personas pasaron al frente aceptando a Cristo, creo que entre ellos paso el que ya ejercía ministerio de diacono, reconciliándose también, por el pecado de faltar a sus convicciones.

El asunto no es si existen los adivinos, agoreros, la magia blanca, la magia negra, la brujería, los lectores de las manos, los que hacen mal de ojos, claro que existen, así como existe el diablo. La Biblia afirma que existen, y que son agentes comandados por Satanás, bueno, la palabra hebrea para encantadores es “nigromantes” equivalente a los “médiums” que eran los que se comunicaban con los muertos, lo cual no es posible, pero Satanás creaba una imitación de la persona con quien se pretendía comunicar. Luego para los adivinos o espiritistas son los que tienen contacto con espíritus demoniacos. Su existencia obedece a la existencia del mal, del pecado, y del diablo quien los utiliza para confundir, engañar, y tentar a los que creemos en Dios y la Palabra. Ataca con estos instrumentos en los momentos de incertidumbre, duda, soledad, cansancio, preocupaciones, desesperación, frágil relación con Dios, y busca la fisura más mínima que dejamos en nuestra vida para introducirse en nuestra mente para hacernos pensar en posibles alternativas, aparte de Dios, para resolver la situación.

Esto es lo que paso con Saúl, al sentirse encorralado por los filisteos que venían para atacarlos, sintió miedo, y se turbo su corazón en gran manera (1 Samuel 28:5). Cuando dejamos que el temor domine aun nuestra mente, comenzamos a pensar hasta tonterías, disparates, cosas incongruentes a nuestra fe. Sin embargo, aquí Saúl reacciono correcto al recurrir en primera instancia a Dios (v.6). Por supuesto, lo busco para pedir ayuda, pero Dios no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profeta. Estos son tres maneras como Dios s revelaba con su pueblo en ese tiempo, Dios hablaba por este medio, hoy solo lo hace por medio de su Palabra. Ahora observe que la mente de Saúl, la fe, las convicciones de Saúl no estaban lo suficiente firmes, profundas como para saber esperar con paciencia la decisión de Dios, sino que de inmediato busco otra alternativa, la que Satanás aprovecha al poner en su mente que consultara con una adivina de Endor (v.7).

El interés de Saúl era, preguntarle a Samuel sobre qué hacer en estos casos, pero Samuel ya había muerto. Hay varios aspectos que deseo resaltar en este suceso. Saúl se disfrazo porque él mismo había arrojado de la tierra judía a los encantadores y adivinos (v.3, 9), ella permanecía en esa ciudad clandestinamente, posiblemente sin ejercer su oficio (v.9-10). La concepción sobre el lugar donde estaban los muertos y su espíritu era debajo de la tierra, “me hagas subir a quien yo te dijere” (v.8). Saúl le dice: “Hazme venir a Samuel” (v.11), y la adivina al ver que Samuel se apareció, se asusto, y entendió que eso no lo estaba haciendo ella. Reconoció a Saúl, que la engañaba, y se sorprendió mas porque dice que ha visto a dioses que suben de la tierra (elohims) (v.13) y describió al hombre que veía, y Saúl de inmediato lo identifico (v.14). Samuel le corroboro lo que estando en vida le había dicho, que Dios se había apartado de él, por eso no le respondía, Jehová ha quitado el reino de tu mano (v.17) y lo ha dado a David, y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos (v.19).

¿Se da cuenta lo que ha sucedido en este pasaje? Saúl cambio sus convicciones por desobediente. Dios ya le había declarado su decisión en cuanto al reino y el final de Saúl, pero no hizo caso. En un momento de duda, turbación, desesperación, si no estamos bien fundados en Cristo, si nuestra convicción en Dios y su Palabra no son profundas, si no le creemos a Dios y lo que él dice, si no mantenemos una relación fresca, estrecha, sincera y de confianza con Dios en cada momento, podemos cambiar nuestras convicciones. El error de Saúl, en este caso no fue el tener miedo, y el no esperar con paciencia, sino el hecho de consultar a una adivina cuando eso está prohibido en la Ley de Moisés, va en contra de la fe y las convicciones.

En la actualidad, es probable que en algunos países todavía hay personas que están haciendo lo mismo que hizo Saúl, y siendo ya cristianos. He escuchado, he sabido de cristianos que aun consultan con adivinos, lectores de la mano, magos, astrólogos, encantadores, etc. He visto madres que aun ponen una pulseras con frijolitos rojos en la mano del recién nacido para que no le hagan mal de ojos. Todo esto existe, y eso es falto de fe en Dios, poco conocimiento de la Palabra, y falta de madurez espiritual. Lo grave de todo en este caso es la facilidad como traicionamos la fe y las convicciones que tenemos en Dios y su Palabra. Las convicciones son verdades profundas que tenemos en Dios y su Palabra, sobre la vida cristiana las cuales no son cambiables por nada de este mundo. Hay cosas en la vida cristiana que pueden cambiarse como el horario para orar, pero la convicción es que se debe orar, se puede cambiar la cantidad de versículos de la Biblia a leer, pero la disciplina de leer es lo que no se debe cambiar, se puede faltar a un servicio de la entre semana, pero el habito de congregarse no está en juego, hay que hacerlo.

Este es un ruego que hago, por nada del mundo cambie sus convicciones cristianas, su fe, la seguridad de la salvación, la seguridad del retorno de Cristo, la seguridad de la vida eterna, la verdad de que no debemos practicar las cosas del mundo que nos alejan de Dios. Jamás consulte a un adivino, a un mago, a un brujo, a un lector de la mano, a un hechicero, porque ya tiene la Biblia que nos dice todo lo que necesitamos saber sobre la vida cristiana sobre la tierra. Tenemos al Espíritu Santo que nos ilumina, dirige, enseña lo que debemos pensar, sentir y hacer. Tenemos a toda una iglesia que nos puede ayudar en momentos de prueba, pues en la multitud de consejos hay sabiduría. Es más, no consulte a un psicólogo sobre asuntos espirituales que usted ya sabe cómo debe proceder, no consulte a las personas que se denominan profetas o apóstoles de este siglo, cuando la Biblia dice que el ministerio de estos ya termino, pues todo lo que Dios quería decir por medio de estos lo escribió en Su Palabra. Consultar a otras personas, porque Dios no nos contesta, ya es una acción de duda, desconfianza, rebeldía, contra Dios, estamos desechando a Dios y eso es cambiar las convicciones bíblicas y cristianas.

En todo el tiempo, busquemos a Dios, esperemos pacientemente en él, pues la respuesta siempre llega, con un sí, un no, o un espera. La respuesta de Dios a Saúl fue un no, pero Saúl no lo acepto, y por eso quiso oír lo que él quería escuchar y no lo que Dios le dijo. Cuando consultes a Dios, debes estar preparado para oír lo que no quieres escuchar, pero lo mejor que debes hacer es aceptarlo con agradecimiento.

Seamos promotores de la Paz

Día 86, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 25-27
Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

Hay organizaciones internacionales que han sido creados especialmente para promover la paz en el mundo. Por ejemplo, la ONU, Organización de las Naciones Unidas tiene representantes en todos los países y su función principal es intermediar entre los países para crear acuerdos de paz, luego velar porque se mantenga relaciones de paz. En fin, lo que esta organización hace es promover la paz. También hay países desarrollados alrededor del mundo que además, de su buen desarrollo local, tienen como parte en su filosofía de gobierno el promover la concordia, la unidad, la armonía, la paz y el bienestar en otros países. Lo hacen por medio de tratados, convenios, acuerdos y relaciones diplomáticas. Algunos de los países que históricamente se han interesado en participar en las relaciones con muchos países del mundo para promover, impulsar, y fortalecer la paz y/o hasta intermediar cuando es necesario y les es permitido es los Estados Unidos de América, Inglaterra, Francia y España.

Cabe aclarar que estas organizaciones y países, la paz, está limitada, a veces a un cese de guerra, conflictos, y desacuerdos entre un país y otro. Lo digo porque, no pueden llegar a los niveles más bajo, a las personas en particular donde está la guerra más difícil, la que está entre los vecinos, familias, matrimonios, compañeros, trabajadores, estudiantes, iglesias y en la sociedad. La que se inicia en la mente y el corazón de cada persona que forma una ideología, un sentimiento, un desacuerdo, un dime y direte. La armonía que es imposible alcanzar por no tener lo suficiente para sobrevivir y donde por falta de valores como la justicia, la honradez, la equidad, el respeto y la educación, la sociedad adopta el sistema de gobierno anárquico, donde cada quien decide como pensar, sentir y proceder sin tomar en cuentas las leyes del país.

Esa es la paz que ningún gobierno y ninguna organización puede alcanzar. Primero, porque para promoverla debe haber autoridad moral. Segundo, porque se necesita otro tipo de gobierno para hacerlo, se necesita el gobierno de Dios. Sin Dios, ningún gobierno o institución podrá promover, instalar, velar y mantener la paz de su propio país y menos las de otros países del mundo. Solo cuando los gobiernos y las instituciones encargadas de promover la paz se vuelvan a Dios, a la Palabra, a los principios originales de un gobierno que se rige por las leyes divinas, las reglas de justicia divina, y en los absolutos del amor, es que podrán logran mucho mas. Con todo, son promotores de una paz general, parcial, pues buscan el acuerdo en estructuras, filosofías de gobiernos, tratados de comercio bilateral o unilateral con beneficios mutuos, pero no están preocupados por el cambio del corazón, o cambios en la forma de pensar y vivir de cada habitante de la tierra.

Todo lo anterior, lo he escrito, porque Abigail, una sola mujer, se convirtió en una promotora de la paz. Si usted leyó con cuidado, pues yo tuve que leer dos veces 1 Samuel 25 para ver con claridad la participación de esta mujer que evito un derramamiento de sangre (v.26), la muerte de muchos y la enemistad entre dos grupos. Se ve que esta mujer, además de hermosa apariencia, era de buen entendimiento (v.3, 33), mientras que su esposo Nabal, era muy rico, pero era insensato, avaro, soberbio y terco de entendimiento. El conflicto es entre David y Nabal, aunque la intención de David no era hacerle daño, simplemente querida algo de comida para sus 400 hombres que andaban huyendo con él a causa de que Saúl, el rey de Israel se había propuesto en matar a David. Nabal, al escuchar la petición, de inmediato contesto negativamente (v.11).

Bien dice el dicho, “El que da no es el que tiene sino el que quiere”. Nabal no dejaría de ser rico por dar comida a David. Por otro lado, David es el ungido rey de Israel, ungido oficialmente por Samuel, reconocido como ungido por Dios. Es Dios quien está comprometido en cuidar a David, pues es de la línea de donde vendrá el Mesías Salvador. Es Dios quien le da el privilegio a Nabal de servir a Dios al dar alimento al ungido de Dios. Es más, por medio de este acto generoso, Dios lo recompensaría, David lo protegería, y la paz se mantendría. La insensatez no deja ver las cosas buenas, entorpece, y lo vuelve soberbio, tacaño, y avaro. Con su negatividad, Nabal no solo estaba contra Dios, sino que por su culpa vendría la guerra a su pueblo y a su gente. Cuando se es insensato y soberbio no se piensa en los demás, sino solo en uno mismo. Muchos países están en guerra por culpa de la insensatez, intereses, y el capricho de unos pocos que no ven el bienestar de la población.

Abigail, entendió todo lo que pasaba, con sabiduría salió al encuentro de David (v.20) quien ya iba con sus hombres a exterminar con Nabal y su gente (v.21-22). Ella asume el pecado de su marido Nabal (v.24-25), y reconoce que Nabal también sabia quien era David e hizo como que no sabía (v.10) pues esta mujer ya lo sabía (28-30). Evito que David hiciera algo que podía dolerle ya siendo rey de Israel (v.31). Es posible que matar a estas personas no era lo que Dios quería (v.34) pero Dios uso a una mujer, a Abigail para ser la promotora de la paz, la impulsora de la armonía. David aprendió que la violencia no era la mejor solución a este problema, aprendió a dejar la venganza a Dios, y así paso, días después, Nabal murió (v.39).

Mis queridos hermanos y hermanas, juntos hemos aprendido ahora que todos los hijos de Dios somos promotores de la paz, no solo la paz que Dios da por medio de Jesucristo (Ro. 5:1), sino la paz diaria por medio de las buenas relaciones con el prójimo. Nosotros los cristianos no debemos dejar que la insensatez ciegue nuestro cerebro, mente, corazón para discutir, pelear y quedar en enemistad con quienes convivimos y nos relacionamos. Una estrategia malévola que Satanás ha usado, y que usa hoy es crear desacuerdo, malos entendidos, las malas relaciones y falsas interpretaciones entre los esposos, entre padre e hijos, entre los hermanos de las iglesias, entre los compañeros de trabajo, entre los compañeros de estudio, entre los vecinos en su comunidad y entre los mismos amigos.

Debemos tomar el ejemplo de esta bella y sabia mujer y volvernos promotores de la paz. Usemos la sabiduría de Dios para actuar, hablemos palabras sazonadas con sal, las que contribuyen a la paz, pida perdón por usted y hasta por los demás, pero no deje que una bella amistad, una relación familiar, una relación fraternal, y una relación laboral se termine por el orgullo, el mal entendido, una mala información o una falsa interpretación de las cosas…. Por favor, busquemos la paz, en cuanto sea posible, estad en paz con todos. Necesitamos restaurar la cultura de paz, la paz que comienza en Dios y se demuestra en mi relación con los demás.

Evite todo aquello que va en contra de la paz, la armonia, el bienestar y las buenas relaciones.

Confianza y Celo por Dios

Día 84, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 17-19

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

La historia de David y Goliat es tan conocida que hasta los niños la saben. Sin embargo, hay dos aspectos importantísimos de fondo, los cuales se demuestran simultáneamente y que pueden ser vistos en la persona de los dos protagonistas principales, Saúl y David. Por un lado descubrimos el celo y la confianza que David tiene en/de Dios. Por el otro lado vemos la confianza y el celo que Saúl tiene en sí mismo y de David. Solo que el celo que tiene Saúl es negativo y pecaminoso, lo cual es el resultado de no confiar en Dios sino en sí mismo.

David lleva todas las de perder si vemos su participación bajo la perspectiva humana y real. Porque atreverse a retar y enfrentar al gran guerrero Goliat, no es cosa de normales, sino de gente fuera de este mundo y que piensan diferente a nosotros. No solo que se enfrenta a un gigante, experto en guerra, y que David es un muchacho, inexperto en guerra, sino que las armas que David lleva en sus manos para enfrentarse al oponente no son las que normalmente usaba un soldado de ese tiempo, una onda y cinco piedras. ¡David está loco o no sabe lo que hace!

En el pasado la Biblia narra de ejemplos de personas que pelearon con otro tipo de armas, con una quijada de burro, con palos, piedras, espadas pero eran expertos en guerra, valientes en guerra y nunca se enfrentaron con gigantes de boca grande. Bueno, pero aquí tenemos a David, un muchacho, sin experiencia, sin armas de guerra, sin el apoyo de todos sus compañeros porque nadie creía que podía ganarle a Goliat. Sin embargo, algo especial debía tener escondido David como para aceptar este reto mortal al cual el resto de los soldados no se atrevieron a tomarlo.

David tenía una relación de confianza con Dios tan profunda que la Biblia dice que Dios estaba con David (18:28). La relación profunda que David tiene con Dios es demostrada por el celo que tiene al defender el nombre de Dios, al pueblo de Dios. La relación es personal, fresca y profunda es lo que le da valor, carácter, y seguridad no solo para desafiar a Goliat, ni sentir temor por la gran diferencia, sino para anticipar su victoria en el nombre de Dios. Es grandioso percibir la seguridad con que David le dice a este gigante que lo derrotara porque se ha atrevido a desafiar a Dios, a hablar mal contra el pueblo de Dios y tratar de desprestigiar la grandeza de Dios.

Por el otro lado, Saúl, ya había dejado de confiar totalmente en Dios desde que Samuel le anuncio su destitución, y al ver que aun seguía ganando algunas batallas, comenzó a confiar más en sí mismo, en su fuerza, habilidad, destreza, y a actuar independientemente. La confianza en uno mismo y la no confianza en Dios es lo que lleva al ser humano a sentir envidia, celos de todos los demás que hacen bien las cosas, y llegan a considerarlos como rivales. En ningún momento David se atribuyo el triunfo, la victoria fue en el nombre de Dios y de todo el ejército, pero Saúl, desde ese momento comenzó a ver en David una rivalidad, un celo malo, hasta intentar matarlo.

Mis apreciados consiervos de lectura, tome muy en cuenta estos dos aspectos pero por el lado positivo. No confié en usted mismo, ni piense que el que hace bien las cosas va a sustituirlo, quien sustituye es Dios. El sentir celos o envidia de otra persona puede hasta enfermarlo de paranoia, al pensar que toda persona que se acerca a usted y que hace bien las cosas es su adversario, o su rival. Esto no es más inseguridad de que no está haciendo las cosas como Dios le ha mandado hacer. Ármese de valor, defienda el evangelio, la fe, a los hermanos, a la iglesia cuando sea necesario, y hágalo con carácter, seguridad y sabiduría. No deje que algunos desprestigien el evangelio, la doctrina, la
fe, el evangelio, a Jesús, las buenas cosas que hace la iglesia.

Cuando Dios levante a un siervo o una sierva que hace mejor las cosas que usted dentro de la iglesia, el trabajo, y la casa, alabe a Dios y agradézcale por esa persona. Es más, en vez de sentirse reemplazado, bendiga a Dios y confirme a esta persona, dígale, te felicito por el buen trabajo que estás haciendo, te felicito porque lo haces mejor que mí. Esto requiere humildad, carácter y valor, pero engalana a quien lo hace. Saúl en vez de felicitar a David lo quería matar porque su odio hacia él había crecido (18:29).

El celo malo es producto de la desconfianza, y cuando no se cree en Dios o en las personas, se hace todo con tal de mantenerse, hasta lo que hizo Saúl, querer matar a David. El celo bueno es producto de la confianza que se tiene en Dios y las personas que se es capaz de defender esa relación aun cuando esto implique morir, como David con tal de tapar la boca del incircunciso para que no blasfemara contra Dios e insultara al pueblo de Dios, se atrevió a pelear aun cuando todo parecía ir en contra suya.

El valor del respeto

Día 85, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 20-24

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez
Uno de los valores que hemos dejado de practicar y enseñar es el respeto. El respeto es un valor cívico, educativo, moral y espiritual. El respeto se demuestra con palabras, gestos, actitudes, ademanes y hechos. El respeto se expresa hacia personas, objetos, lugares y eventos. El respeto viene a ser como la expresión de reconocimiento de alguien, de algo o de un lugar o de un evento por el cual nos comportamos de una manera coherente. Por ejemplo, cuando una persona está en un templo sea este cristiano o no, cuando una persona está en una funeraria haya alguien muerto o no, si esta frente al presidente de algún país sea el suyo o no, si esta en el momento en que se entona el himno nacional de un país sea el suyo o no, la actitud y el comportamiento debe ser de respeto, educado, y coherente al lugar, momento, y circunstancia.

Ya lo adelante, es lamentable decirlo, pero es una verdad. En este siglo XXI en que Dios nos ha permitido vivir, el valor del respeto y la educación se ha perdido casi en su totalidad. Aun hay un remanente que disfrutan al practicar el respeto ante los demás. Respeto tiene que ver con el reconocimiento de la otra persona, que según la Biblia debe ser considerado como superior a uno mismo. Respeto tiene que ver con la honra que doy a las personas que se lo merecen, y todos merecen ser reconocidos por ser creaturas de Dios. Honrar es pesar el valor de una persona y en base a ello dar el reconocimiento. Por ejemplo, la Biblia dice: “Honra a tu padre y a tu madre porque este es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien y seas de larga vida”. El respeto, el reconocimiento, la honra y el buen trato que damos a los demás nos recompensa con una vida de paz, de reconocimiento y de futura honra.

Bueno, lleguemos al asunto en relación al pasaje leído hoy. En este caso, respeto es la lealtad, el reconocimiento, y el valor que David da al rey Saúl aun cuando este está tratando de matarlo. Saúl llego a sentir tanta envidia, celos, y temores por la fama, el liderato, y lo que David estaba haciendo que había determinado borrarlo de la tierra. Aun mas, el hecho de sentirse descalificado por Dios y sustituido por David lo hacía sentirse amenazado hasta el punto en su razonamiento solo estaba la alternativa de matar a David para mantenerse como rey. Es por ello que, está decidido en perseguir a David por todos los rincones del territorio y aun en las partes donde dominan los filisteos o los moabitas (1 Samuel 20:31,33).

David no solo siente y tiene respeto por Saúl, sino que lo practica y enseña a todos los que están a su alrededor que querían matar al rey. Por favor, lea esta fascinante escena en el (24:4-11) donde David tiene la oportunidad de terminar con su persecución y exilio. Dios le entrego en manos de David al que lo perseguía para matarlo, al rey Saúl. No piensen que Dios se lo entrego para matarlo, lo hizo para enseñarnos que quien respeta y teme a Dios coherente en su forma de actuar, respeta a los que merecen respeto, honra a quienes merecen honra, y valora a quienes merecen valor. David podía terminar con su calvario y con los de sus padres que les toco salir de su tierra por temor a morir. David podía adelantar su reinado y coronarse oficialmente como el nuevo rey de Israel. Sin embargo, David procedió de acuerdo a sus valores, a sus convicciones, a su lealtad y en obediencia a la Palabra.

David llego donde Saúl estaba dormido sin que los soldados del rey se percataran y le corto la orilla del manto de Saúl. Parece ser que sus hombres le incitaron a que lo matara (v.7) y es probable que por un momento sintió de deseo, pero luego reacciono (v.5) y dijo “se turbo su corazón” porque corto la orilla de su manto y dijo: “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová” (v.6). En seguida se fue a una cumbre y con sus palabras dio la moraleja, quien teme a Dios, reconoce a los demás como seres humanos, dignos de respeto, honra y buen trato y basados en la Biblia como superiores a uno mismo. Por lo tanto, los respeta en todo tiempo y no busca su mal como ocasión de venganza, sino que en todo tiempo los respetará. Aun a la distancia, David hizo reverencia ante el rey, demostración de respeto en palabra, hecho y acción.

Hay tremenda tristeza en mi corazón al ver la sociedad en que vivimos, hay decadencia moral, educacional y de respeto. En las escuelas, estudiantes faltan el respeto a sus maestros, a sus compañeros, pero también hay maestros que no respetan a sus alumnos, a sus colegas y a sus principales y a los padres de los estudiantes. En los hogares, los hijos gritan con voz al cuello a sus padres exigiéndoles que les complazcan sus gustos y caprichos y los padres faltándole el respeto a Dios se los complacen. Pero también hay padres que no respetan a sus hijos al no escucharlos, al no estar pendientes de ellos, al no darles un buen ejemplo, al dejar que en la casa haya desorden, gritos, peleas, practica de hábitos peligrosos o contra la moral. El respeto se adquiere, se recibe y se gana, pero nosotros los cristianos debemos respetar a los demás porque la Biblia así nos lo enseña.

En las iglesias, faltamos respeto a Dios con la impuntualidad, con la forma de vestir, al mascar goma mientras predica el pastor, al hablar a espaldas de los demás, al asistir a la iglesia con actitudes de arrogancia, indiferencia, y poco deseo de hablar o participar. Cuando dejamos que otra persona continúe en el pecado y no hacemos nada para que no de mal testimonio. Hay falta de respeto de los pastores hacia sus ovejas al tratar de aprovecharse de ellas, al tratarlas con indiferencia, al dominarlas con intereses personales, al no buscar el bien de ellas. Pero también hay ovejas o miembros en las iglesias que le faltan el respeto al pastor, y la Biblia dice que los pastores son dignos de doble honra, porque Dios los ha puesto ahí y por la función que ellos tienen. Dios pedirá cuenta a los pastores por la labor que ellos hacen, si engañan, si manipulan, si se aprovechan, si maltratan, si hacen las cosas no para honrar a Dios, ellos darán cuenta (Hebreos 13: 7,17, 2 Tes. 5:12-13).

El respeto se demuestra cuando saludamos a los demás, cuando pedimos permiso para caminar entre dos personas, levantar la mano para pedir la palabra, lavarse las manos cuando salimos del baño, al ceder el asiento, cuando ayudamos a una persona a cruzar la calle, al recoger el objeto que se le cayó a la otra persona, al no hablar de las personas cuando no están presentes, al no decir palabras groseras contra otra persona, al no falsificar un documento. Cuando sonreímos, cuando participamos, cuando ayudamos, cuando cumplimos con los deberes, cuando defendemos el evangelio con amor, sabiduría y reverencia. Cuando nos ponemos de pie al escuchar el himno nacional, cuando colocamos la basura en su lugar, cuando nos sentamos en el lugar donde nos es posible independiente quien este allí, y cuando no responde, ni ve mal al anciano que no camina repite o repite lo mismo, etc.

Mis hermanos, nunca es tarde para mejorar, y nosotros los hijos de Dios debemos ser ejemplo de la practica y la enseñanza sobre el respeto a los demás. No hay mejor manera para estar en paz con los demás, para honrar el nombre de Dios, para embellecer el evangelio que a través de practicar y enseñar el valor del respeto. Respete para ser respetado, pero antes que lo respeten a usted, respete usted a los demás. Respete a los niños, respete a los adolescentes, respete a los jóvenes, respete a los adultos, respete a los ancianos y todos lo respetaran a usted (1 Ti. 5:1-3).

Según sea la siembra, asi es la cosecha, si siembras respeto, consechas respeto. Si respetas a Dios en tu corazón, lo más seguro es que respetarás a los demás en cada ocasión.

Desecha lo que debes desechar

Día 81, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 10-12

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

El día de ayer aprendimos que por la inconformidad de Israel tomaron una decisión que más tarde lamentaran. Samuel, el profeta de Dios se sitio aludido porque el pueblo pidió a un rey para que les gobernase en vez de él. Se sintió desechado porque le dijeron que ya estaba viejo y por lo tanto ya no era capaz de seguirles juzgando. Usted y yo sabemos que hay más de fondo tanto en esta decisión del pueblo como en las razones porque pedían rey. Sin embargo, como lo escribí el día de ayer, cuando hay otra fuerza, sentimiento, pensamiento dentro del corazón que no viene de Dios, esto nos lleva a tomar decisiones no sabias, no correctas y no adecuadas.

Jehová le dice a Samuel, “no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado” (8:7). Esta es la más grande equivocación que un ser humano y principalmente un cristiano puede hacer, el desechar a Dios de su vida. Para comenzar, un cristiano no puede desecharlo pues ya mora dentro de su corazón por siempre, pero si lo puede ignorar, entristecer, suplantar, hasta ofender con su propia vida, pensamientos, sentimientos y acciones. El siempre estará allí en tu corazón, quieras o no quieras. Los judíos no entendían muy bien esta verdad que es un privilegio y una responsabilidad. Un privilegio porque El nos defiende de todo y una responsabilidad porque él espera todo lo mejor de nosotros.

Samuel ya entendió que no es a él que Israel desecho sino a Dios. En el capítulo 10 y versículo 19 se los dice al pueblo “Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guardas de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: No, sino pon rey sobre nosotros.” Por favor, observa este texto, y encuentre dos elementos interesantes sobre la acción de desechar a Dios. Cuando se está dominado por pensamientos, sentimiento de la carne e intereses personales somos capaces de ignorar y no reconocer el favor, y lo bien que se ha portado la otra persona con uno. La amistad, las buenas relaciones, los favores, las ayudas, todo lo bueno que nos ha hecho no tienen valor alguno cuando ya nos hemos propuesto desecharlo de nuestra vida sin pensar en que no hay razones validas. Además, a veces ignoramos o desechamos a alguien por ignorancia, orgullo, soberbia, capricho o necesidad y esto nos conduce a precipitado fracaso.

Veamos esto en nuestra vida diaria. Cuando rehúyes ayudar al necesitado, pobre, vecino, y al hermano, es una manera indirecta que estas desechando a Dios. Cuando insistes en no confrontar al que por necedad va directo al abismo cuando tú sabes que Dios te ha dicho que lo debes ayudar, estas desechando a Dios. La Biblia, el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado, y esto es desechar lo que Dios nos ha mandado hacer. Cuando en la iglesia no le hablas a una hermana o hermano, cuando le robas una sonrisa, un saludo, un consejo, una exhortación, una palabra de ánimo, una llamada de atención, un momento para escucharlo, etc. estas dejando de hacer lo que es correcto y eso es desechar a Dios porque no lo has a dado a conocer y el está viviendo en vuestro corazón.

En Mt. 25:35-45 en el juicio al final de la Gran Tribulación, las naciones son juzgadas por Jesús cuando les dice: “Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. 35 Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. 36 Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.» 37 Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? 40 El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.» 41 Dirá después a los que estén a la izquierda: «¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! 42Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; 43 era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron.» 44 Estos preguntarán también: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?» 45 El Rey les responderá: «En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí.»

Ahora ya sabemos lo que significa desechar a Dios, es negarlo, ignorarlo, sustituirlo, es dar mal testimonio de él, es no hacer lo que él nos manda que hagamos y es no darlo a conocer. Desecha lo que debes desechar pero jamás deseches a Dios. ¿Qué cosas realmente debes desechar de tu vida? Hay cosas en nuestras vidas que parecen buenas que todos los días estamos haciendo, pero que por ser malas estamos desechando a Dios, esas cosas deben ser descartadas, desechadas y sustituidas en tu vida.

Por favor, haz una lista de cinco cosas malas que tú haces pero que parecen buenas y cinco cosas buenas que parecen malas y cinco cosas que realmente son malas, tú lo sabes. Luego, haz una oración a Dios y por cada escribe otra cosa que sustituya las que son malas, las que parecen buenas pero que son malas, y las buenas que parecen malas púlelas, depúralas…La Biblia nos ordena a despojarnos del viejo hombre y nos revistamos del nuevo hombre en Cristo que no está viciado con el pecado.

No te olvides, desecha todo lo que no agrada a Dios, lo que va en contra de la Biblia, lo que es diferente a tu nueva identidad en Cristo, pero jamás lo intentes, ni lo pienses, y aunque lo sientas por un momento, jamás deseches a Dios, pues él te da la vida, la comida, la familia, la salud, el tiempo, el dinero, te da protección, dirección, y sobre todo, te da el privilegio de ser llamado hijo de Dios, con derecho a la vida eterna…. No lo ignores, no lo arrincones, no lo niegues, en vez de ello, preséntalo a tus amigos, familia, compañeros, al vecino, a todos diles que El es tu Dios. No te avergüences de ser hijo de Dios….

La inconformidad es dañina y peligrosa

Día 80, Lectura de la Biblia en un año, 1 Samuel 7-9

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

La inconformidad puede ser vista como la insatisfacción sobre algo o el desacuerdo con lo que hace una persona. Pero también puede ser considerada como la falta de contentamiento en Dios. Cuando una persona, grupo, o pueblo llega a sentirse descontento o no conforme con Dios por la clase de vida que están teniendo, es manifestación clara de la falta de fe y lo demuestran al actuar en total desacuerdo. Cuando la inconformidad es profunda por la falta de fe y dependencia en Dios, nuestros sentidos se turban, la mente se acalora, y las decisiones no siempre son acertadas o sabias.

La falta de contentamiento o falta de fe en Dios y aun lo que se hace es el producto directo de la autosuficiencia. El comenzar a mirarse a sí mismo como capaz, suficiente, e independiente para pensar, sentir y actuar sin necesidad de Dios y de los demás es lo que lleva a las personas al fracaso de la superioridad e inhumanidad. Por consiguiente, se llega al grado de que la razón se convierte en la máxima autoridad para las decisiones en vez de lo que dice Dios en Su Palabra. Todo lo que no está de acuerdo con la lógica, todo aquello que la razón no lo entiende, todo aquello que no puede ser asimilado y aprobado por la razón, no debe ser creído, aceptado, apoyado y obedecido.

Esto es exactamente lo que comenzó a pensar, sentir y manifestar el pueblo de Israel al ver al profeta Samuel que era anciano e incapaz de guiarlos con justicia. La inconformidad no tiene justificación, si la enfocamos bajo el pensamiento de que es falta de fe y dependencia de Dios. Digo esto porque ha habido casos donde una persona expresa insatisfacción acerca de un trabajo mal hecho, pero esto es muy diferente a la falta de fe o dependencia de Dios, que es lo que el pueblo estaba sintiendo, porque habían dejado de creer en Dios, dejaron de mirar hacia Dios para comenzar a mirarse así mismo llegando a la autosuficiencia.

Justifiquemos esta tesis de la autosuficiencia de los judíos quienes justificaban su inconformidad por la incapacidad de Samuel para guiarlos (8:7) donde Dios dice a Samuel, “no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”. ¿No es esto una clara autosuficiencia humana al decir que Samuel ya no puede ser su juez, al decir que necesitan un rey, porque la manera como Dios está reinando no es la mejor? Claro, la descalificación de Samuel que el pueblo le da, en parte viene no solo por la edad, sino que había perdido autoridad moral por culta de sus hijos quienes hacían el ministerio por dinero, soborno, avaricia e injusticia (8:1-6).

¿Cuándo comenzamos a sentirnos insatisfechos con alguien o sobre el ministerio de alguien? Cuando dejamos de creer o confiar en que Dios está en control de todo. La Biblia dice que ni una sola hoja se mueve si no es permitido por Dios y que el hombre es incapaz de crecer o hacer algo si Dios no se lo permite. Es por ello que, pensar en que hay mejores alternativas de hacer las cosas, es decir en cierta forma que Dios está equivocado. Esto, no solo es falta de fe, incredulidad y dependencia sino arrogancia, soberbia que es el lenguaje de la autosuficiencia, que es un profundo pecado. Entonces cuando el pueblo le dice a Samuel, danos un rey así como las otras naciones, estamos cayendo en la otra manera de la no dependencia de Dios o a la autosuficiencia. Cuando comparamos o nos comparamos con otros alimentamos el problema de la inconformidad, insatisfacción la cual es la raíz de todos los males.

Ahora puede ver usted el problema de fondo que estaba teniendo el pueblo de Israel cuando descalifican a Samuel al pedir un rey. Más adelante, Dios les da un rey conforme a lo que ellos sentían, pensaban y querían (9:6-27) y por eso fracasaron. Dios les da un rey para enseñarles que siempre hay fracaso cuando se hacen las cosas basados en la razón y no en la fe, en la autosuficiencia del hombre en vez de la dependencia de Dios, en los deseos de la carne en vez de seguir la voluntad de Dios. El fracaso siempre viene acompañado de dolor, sufrimiento y calamidad.

Es por ello que Pablo nos enseño que la mejor manera de vivir es el contentamiento, el depender absolutamente en Dios, el creer y confiar en que Dios es suficiente y capaz de controlar todo lo que pasa en esta vida. Jamás nos atrevamos a dudar de Dios, a renegar contra lo que Dios hace y mucho menos a implicar que Dios se ha equivocado.

Cuidado con su autosuficiencia porque esta comienza cuando comenzamos a compararnos con los demás, cuando comparamos nuestro status social, educacional, moral, espiritual, emocional y ministerial con los demás, cuando nos apartamos de Dios, dejamos de mirar hacia Dios para mirarnos a nosotros mismos. Trate de detectar cuando usted está pensando, sintiendo y actuando más por la razón que por la fe, más por el deseo suyo que por la voluntad de Dios, mas por querer ganar que porque gane la otra persona, mas por favorecerse así mismo que a los demás.

Mis amados hermanos, lo que hizo el pueblo de Israel fue terrible, desagradable y pecaminoso, pero no se equivoque, que nosotros somos capaces de hacer eso y mucho más, si no confiamos y dependemos totalmente de Dios.